El milagro de la Calle de la Hilandera


El Potterverso es de Rowling


Este fic participa en el Reto Multifandom #68: "Las estaciones del año" del Foro "Hogwarts a través de los años"


Tabla: Otoño


Prompt: Atardecer


7 años después

Severus detuvo su juego con la pelota para mirar la casa donde estaba su madre. La señora Williams llevaba de parto des del mediodía y ya empezaba a atardecer y todavía no había terminado. Mamá ayudaba a las mujeres de la Calle de la Hilandera a dar a luz a sus hijos, pero si la señora Williams no terminaba pronto, mamá no podría hacer la cena. Y si la cena no estaba lista cuando llegara papá, los golpearía.

Le rugieron las tripas.

La señora Green lo invitó a comer a su casa, pero ya volvía a tener hambre…

Abrió la puerta de la casa de la señora Williams. Entró. Con suerte, mamá o alguna de las señoras que hacían de comadronas podría darle de comer.

Vio luz en una habitación. Entró y vio a la señora Williams con un camisón blanco, abierta de piernas en su cama y con un cabezón chorreando de sangre saliendo de…

— ¡Severus! — gritó la señora Williams, quien fue la primera en fijarse en él al estar la cama delante de la puerta. Soltó otro gemido de dolor por la contracción.

— ¡Severus" — gritaron las otras mujeres.

— ¡Hijo, te dije que no entraras! — se alarmó Eileen, sonrojándose porque su hijo entrara en la habitación durante el parto.

Una mujer de mediana edad sacó a Severus de la habitación y de la casa.

— Yo… Tengo hambre… — susurró.

La mujer le miró, suspiró y le dio un trozo de pan y le iba dando pequeños empujones a la puerta de la casa.

— La pelota… — susurró el chico señalando la pelota que estaba al lado de la puerta de donde habían salido.

La mujer suspiró de nuevo, dejó que el niño recogiera su juguete.

….

Severus se comió su trozo de pan y siguió jugando. Preocupado para que pudieran llegar a casa cuanto lo antes posible para ahorrarse una paliza de Tobias.

No sabía cuanto tiempo pasó, pero en algún momento oyó unos llantos que provenían de la casa de la señora Williams.

— ¡Por fin! — exclamó.

La puerta de la casa se abrió y apareció su madre.

— Severus, la señora Williams quiere presentarte a su niña.

Ambos entraron a la casa y se dirigieron a la cama donde descansaban madre e hija.

— Severus, quiero presentarte a Matilde Eileen.

Al futuro Slytherin la niña le pareció feísima, toda sonrosada y arrugada. Pero le gustó que le pusieran el nombre de su madre. Eileen había ayudado a traer a muchos niños de la Calle de la Hilandera al mundo, desde que llegó la mortalidad infantil disminuyó considerablemente. Y la gente era muy agradecida, poniendo el nombre de Eileen a sus hijas o pidiéndole que eligiera un nombre para sus hijos varones.

— Tu madre es el milagro que necesitaba la Calle de la Hilandera. No sé qué habría sido de Matilde o de mí si tu madre no hubiera estado.

El chico se sonrojó al oír los cumplidos a su madre.

— Esto es para ti. — la señora Williams le señaló una bolsa. — Es ropa de mi marido cuando tenía tu edad.

El niño se sonrojó, pero no respondió.

— ¿Qué se dice, hijo? — le animó Eileen.

— Gracias. — susurró.

….

Una vez llegaron a casa, Eileen se dirigió a la cocina a hacer la cena. También estaba preocupada por la reacción de su marido si la comida no estaba lista cuando él llegara.

— Severus, la ropa nueva, la probaremos mañana. Deja la ropa en tu habitación y pon la mesa mientras yo hago la cena.

El chico asintió y llevó la bolsa arriba.

Mientras ponía la mesa, vio en la encimera la mermelada de fresa que había hecho su madre. Se giró hacia ella. Estaba atenta a los fogones. ¡Era su oportunidad! Alargó los brazos hacia el tarro y…

— Severus, si comes la mermelada ahora, luego no tendrás hambre para la cena.

El chico bufó y siguió poniendo la mesa.

Unos minutos después, llamaron al timbre.

Era la señora Green, una de las ancianas del barrio.

— ¿Puedo hablar con tu madre un momento, jovencito?

El chico asintió y llamó a su madre.

Ambas mujeres se sentaron en el salón.

— Verás, hija, ya me vuelven a doler la espalda y la rodilla. ¿No tendrás uno de esos remedios que van tan bien? A cambio os he traído un guiso para cenar. — le extendió una bolsa con fiambreras tengo.

— Sí, siempre tengo "remedios" listos. Ahora se los traigo. Y gracias por la cena. Me ha salvado la vida. — agradeció la bruja; la señora Green no sabía cuanta razón tenían esas palabras.

— Eres el milagro de la Calle de la Hilandera, Eileen.

Eileen se levantó y fue al desván a traer pociones para el dolor de espalda y rodilla. Tenía un pequeño laboratorio donde hacía pociones o "remedios caseros", como las llamaban los vecinos, y las usaba para ayudarles en sus problemas de salud.

Severus estuvo escuchando toda la conversación escondido tras la puerta de la cocina. Cuando su madre subió las escaleras hacia arriba, corrió hacia la encimera de la cocina, tomó una cuchara y comió un buen trozo de mermelada de fresa.


Si recordáis el capítulo donde los chicos hablan de su sueño, me gustaría preguntaros si pensáis si Eileen lo cumplió y si os ha gustado la aparición del pequeño Severus Snape al final de la historia.

Contadme si os ha gustado el fic y los personajes.

Hasta la próxima