╔══════ ❀・°・❀ ══════╗

Capítulo 3 - Eres mi fuerza

╚══════ ❀・°・❀ ══════╝

Después de estar toda la tarde en la panadería con mis padres había acabado agotada. Pero un pequeño esfuerzo extra a última hora había valido la pena. No podía evitar sentirme orgullosa al ver lo bien que me habían quedado los pastelillos que había preparado para Chat Noir.

Al no saber cuáles le gustarían decidí hacer unos de cada tipo. De esa forma disfrutaría de varios en el caso de que otro no le gustase, aunque conociendo a ese gatito glotón lo más probable es que se los quede todos.

¿Que por qué me había decantado por unos pastelitos para Chat Noir como agradecimiento? Ni siquiera yo estaba segura de ello.

Supuse que la mejor forma de agradecérselo sería dándole algo que hubiera hecho yo misma y que mostrase mi intención de darle las gracias. Siempre había estado ahí para mí y esto ya no era solo por lo de Volphina.

Ante el peligro, y sin medir los riesgos, constantemente se interponía entre mí y los ataques que nos lanzaban. Dark Cupid o Timebreaker solo eran un ejemplo de otros muchos akumas contra los que Chat se había arriesgado por protegerme a mí o a otros civiles. Por no hablar de cuando se aventuraba hacia el peligro por sí solo como en aquella ocasión contra Copy Cat. Habíamos vivido muchas experiencias juntos en muy poco tiempo. En ocasiones me costaba distinguir que era real y que una fantasía. Hasta hace un tiempo atrás toda mi vida con el traje de superheroína hubiera supuesto un mero sueño de mi subconsciente.

Una vez terminadas mis creaciones recién salidas del horno, me dejé llevar por mi lado más artístico y me decidí a decorar también la caja en la que los guardaría. Me costó mucho llevar los dulces hasta mi cuarto sin que mi padre me preguntará el motivo por el cuál había cocinado tantos dulces; pero supe esquivarlo. Pinté la caja de negro con unos pinceles y dibujé marcas verdes y blancas con la forma de huellas de gato. El toque final fue una fina cinta de seda de color verde.

Tikki, que tras su curiosidad inicial, me había estado pasando pinceles y colores, se posó en mi hombro.

-Te está quedando muy bien Marinette.

-Gracias Tikki. Solo espero que la tarde de pastelera haya merecido la pena y le gusten a Chat Noir los dulces. Pero oye, ¿crees que podría apartar algo también para su kwami? Tú eres muy importante para mí, no solo porque eres mi amiga, sino porque también me ayudas y me aconsejas constantemente siendo Ladybug. Y he pensado que quizás le pase lo mismo a Chat Noir con su kwami, ¿no crees?

-Me parece una idea muy buena Marinette. Es un bonito detalle de tu parte querer darle algo también a Plagg. De esa manera, no solo le estás agradecida a Chat Noir, el héroe de Paris, sino al chico detrás de la máscara, y por otra parte, también a su kwami.

-No lo había pensado de esa manera... pero tienes mucha razón Tikki. Creo que así tendría mucho más significado. Me han sobrado unas galletas con sabor a manteca y tengo una bolsita negra que viene perfecta para guardarlas cómodamente. Podría usarla para guardarlas ahí y que así se las lleve Chat para Plagg. ¿Dónde guardé esa…

-Marinette…

-Dime Tikki- Dije antes de empezar a bajar las escaleras para buscar abajo.

-Una curiosidad, ¿por qué has decorado la caja de esa manera? ¿Por su miraculous?

No me esperé esa pregunta de Tikki. Y lo cierto es que si lo pensaba detenidamente, en ningún momento me había planteado el por qué de aquella elección de estilo y colores para el diseño del regalo. Había sido inconscientemente. Normalmente cuando tenía una idea en mi cabeza la plasmaba en un boceto antes de ponerme manos a la obra. Y en esta ocasión simplemente me había bastado pensar en la sonrisa que tendría mi compañero cuando recibiera el regalo que… que…

-¿Marinette? ¿Estás bien? ¿Tienes Fiebre?

-¿Qué? ¡Ah! No, claro que no Tikki, no estoy enferma no te preocupes. Sinceramente lo hice sin pensar. No me planteé mucho los colores. En seguida vuelvo.

-¿Pero qué… ¡Marinette!

Antes de que Tikki me preguntase cualquier cosa más, bajé las escaleras con prisa. No. Definitivamente no podía ser posible que me hubiera sonrojado y por eso pensaba Tikki que estaba enferma, ¿verdad?

Al terminar de bajar la escalera puse mis manos sobre mi boca y mi pecho intentando calmar los nervios, la respiración, mi corazón o todo a la vez. Porque… ¿no era posible que hubiera hecho todos aquellos detalles por perderme en recuerdos que compartía con él o ante el recuerdo concretamente de sus ojos verdes?

¡Maldita sea! ¿En qué estaba pensando?

Definitivamente o me estaban empezando a traer de calle los chicos de ojos verdes, o tanto Adrien como Chat Noir se estaban convirtiendo en mi perdición.

Qué locura… ¿no?

──❀•❀──

Una vez cené con mis padres, me duché y fui a mi cuarto, donde tuve que esperar bajo las sábanas hasta que mis padres se acostaron. Como todas las noches, la patrulla nocturna que tenía con Chat Noir comenzaba a media noche, así que, una vez tuve todo listo, me transformé y me dirigí a la Torre Eiffel. A estas horas, y especialmente en esta época del año, la parte más alta estaba cerrada, por lo que era un lugar de encuentro seguro para nosotros y de poco acceso.

Pese a ir un poco apurada de tiempo, tuve cuidado mientras saltaba de un tejado a otro en mi camino hasta allí usando mi yo-yo. No quería que los pastelitos y la bolsa de galletas que había preparado llegaran en mal estado. No me había dado cuenta de la hora que era hasta que fue demasiado tarde, así que tampoco fue ninguna sorpresa ver despuntar la figura de mi compañero desde la cima de la torre cuando ya estaba cerca.

Chat Noir estaba de espaldas esperándome, sentado en el filo de la plataforma y contemplando el paisaje del amplio campo de Marte. Estaba tan tranquilo que ni se había percatado de mi llegada, cosa poco común en él, que tenía los sentidos más agudos en parte por sus instintos de gato. Sonreí ante la ironía de ver a mi compañero tan pensativo frente al mismo paisaje y con la misma expresión que hubiera tenido yo el día anterior en mi forma civil aquí en este lugar.

Me fui acercando cuidadosamente para darle una sorpresa, mientras ocultaba los presentes tras mi espalda. Y cuando llegué hasta él, me acerqué a su oído.

-Parece que te comió la lengua el gato, gatito.

Ante mis palabras parece que el pequeño minino reacciono y despertó de su ensimismamiento para girar el rostro y verme. Tan rápido como un destello, se reincorporó con una sonrisa de oreja a oreja de las que ya conocía e inclinó su espalda con elegancia ante mí.

-¡My lady! - Dijo con un tono coqueto y alegre. - No sabes lo que me alegra verte. Por un momento, al no verte aquí ante que yo como siempre, pensé que me abandonarías cual pobre gato callejero sin ama.

-No te librarás de mí tan fácilmente Chat Noir- Respondí intentando seguirle el juego, pero esquivando su mirada mientras me colocaba a su lado, contemplando de frente los campos de Marte.

Solo le había mantenido la mirada un segundo y se me había vuelto a la mente la pregunta de Tikki en la tarde. Sus ojos casi felinos eran los únicos que al mirarlos sentía que me atravesaban hasta tal punto que parecía leerme hasta el alma. Eso era bueno cuando estábamos en mitad de una batalla contra un akuma, pues nos compenetrábamos fácilmente. Pero en cuanto a lo de ocultar secretos se trataba, ninguno escapaba al otro.

Si le miraba esa noche por mucho tiempo a los ojos, me atormentaría por no decirle sobre todo lo relacionado con los miraculous y el maestro Fu, y al final acabaría por preguntarme que me ocurría.

En definitiva, tanto siendo Marinette como Ladybug era horrible para guardar secretos. Realmente me extraña bastante que a estas alturas ni siquiera Alya haya descubierto mi verdadera identidad.

Intento ocultar lo mejor que puedo mis nervios con una sonrisa segura, esperando que mis expresiones no me delatasen ante mi astuto compañero felino y pudiéramos tener una noche tranquila, sin ataques sorpresa ni imprevistos durante la patrulla.

-Jamás desearía librarme de ti, bugaboo. – Me responde colocándose al frente del paisaje como yo, pero mirándome de reojo y con un tinte de voz que ciertamente… me confunde.

- Oh Chat, no empieces… - Dije riendo creyendo que era uno de sus intentos malos de transmitirme lástima.

-Me asustó el ver que estuviste a punto de entregar tus Miraculous ayer. - Formuló cambiando por completo el tema de conversación distendido de hace tan solo unos segundos.

Estaba serio, y parecía haber dejado por completo de lado las bromas, por lo que no pude evitar tensarme. Pocas eran las veces en las que escuchaba a Chat hablar de esa manera. Y por lo bien que había llegado a conocerlo hasta ahora, sabía que si tomaba esa postura, la situación lo ameritaba.

-Hasta ahora todo ha sido enfrentar constantemente akumas no muy enfocados en el objetivo principal de Hawkmoth, nuestros miraculos. Cada uno, en mayor o menor medida, siempre buscaba obtener un beneficio personal de la akumatización, quizás influenciados por sus pensamientos negativos. Pero esta última vez… lo he sentido diferente. - Argumentó mientras yo suspiraba profundamente asimilando sus palabras.

-Tienes razón. –Expuse apoyando su postura.- Siempre hemos tenido presente que hacíamos todo esto para salvaguardar la seguridad de todos en Paris, pero creo que hasta ayer no fui consciente del propio riesgo que también corremos nosotros cada día. Nunca había tenido tantas dudas enfrentando un villano como con Volphina, y es que supo infiltrarse entre nosotros, nos engañó cuando bajamos la guardia, y por poco el resultado final nos sale caro. Fue como si… Hawkmoth nos estuviera mandando una indirecta de que no se anda con chiquitas… Y ciertamente da miedo. - Paré en seco al notar que se me había secado la garganta.

Ahora que volvía a recordar toda esa situación no podía evitar acordarme de la pesadilla que tuve anoche, viendo caer, esta vez, al auténtico Adrien de manos del mismo Hawkmoth pidiéndome los miraculous.

-No sé si hubiera podido hacer lo que tú hiciste Chat…

-¿El qué?

-Ser tan decidido. –Aclaré enfrentando sus profundas cuencas.- Cuando Volphina nos dijo que soltaría aquella ilusión de... Adrien Agreste, temí que alguien muriera, no por el akuma, sino por mi culpa y mi egoísmo al no entregar los miraculous. Tú lo tenías tan claro y yo estaba tan indecisa ante el miedo… que no pude reaccionar hasta que vi como lanzaste el bastón y se descubrió la mentira. - Apreté con fuerza una de mis muñecas para contener mis temblores ante la angustia. - Puede que París entera admire a la valerosa y astuta Ladybug, pero desde el primer día y bajo la máscara...

-Sigues siendo tú.

-¿Qué?- Dije confundida ante su interrupción.

-Estuve contigo desde el primer día y sé que tenías miedo, al igual que yo y que todos... Pero supiste afrontar aquello que te paralizaba y diste todo de ti para ayudar en aquello que te fuera posible. Te hiciste valer ante los que te menospreciaban cuando solo estabas empezando, y esa fuerza y coraje es lo que maravilló a toda París, incluyéndome a mí. Y lo sigues haciendo cada día, my lady…- Sus palabras sonaban tan sinceras que por un momento lo creí, pero…

-Yo no soy fuerte, Chat Noir. Debajo de la máscara de Ladybug, solo soy una chica común y corriente que incluso estuvo a punto de renunciar a su miraculous el primer día. Llegué a esconderlo para evitar sentirse mal consigo misma cuando no derrotamos a la primera a Stone Heart.

-¿De verdad?- Preguntó sorprendido, pero sin ningún atisbo de decepción en su rostro. – Pues si eso es cierto, creo que ahora te admiro mucho más.

-¿Cómo?- Formulé incrédula ante su contestación.

-Nadie sabe hasta que aprende, bichito. Si todo el mundo se rindiese ante las adversidades no existirían las metas y los sueños ¿no crees?- Reí levemente ante esa idea absurda. - Y a pesar de todas las cosas negativas que me digas sobre ti misma, no cambiarás mi opinión sobre ti. - Dijo mirándome y obligándome también a verlo colocando una mano sobre mi hombro -Ni a mí, ni a París, ni al mundo entero.

-¿Por qué?

-Porque a pesar decir que tuviste miedo y te echaste para atrás, volviste. Fuese cual fuese el motivo, volviste. Y no creo, por lo que te conozco, que fuera por un motivo egoísta. Eres incapaz de quedarte de brazos cruzados al ver que ocurre una injusticia.

-Chat…

-Déjame acabar.- Aclaró posando ambas manos sobre mis hombros con firmeza. – Si ayer ante ese akuma te paralizaste, eso solo te hace más humana. Nadie es perfecto Ladybug, así que no pretendas serlo. Cada persona es única, y tú, con tus defectos y virtudes, eres única. No te menosprecies por tus flaquezas… quiérete por aquello que te hace fuerte.

Sus palabras y apoyo me recordaron a aquel día que enfrentamos a Stone Heart a pocos metros de donde nos encontrábamos. Me animó cuando flaqueé ante la policía y mis propias inseguridades. Y es que hasta en aquel entonces, él sí que supo ver en mí lo que yo misma no creía tener…

-Valor…

Miré sorprendida hacia mi compañero cuando ambos pronunciamos la misma palabra a la vez… como si nos hubiéramos leído la mente. Y empezamos a reírnos juntos por la rara coincidencia.

Al girarse de nuevo hombro con hombro junto a mí, me percaté de que ya estaba más animado que cuando recién llegué al lugar. Tenía una risa natural y contagiosa, una risa que por un momento me resultó vagamente familiar… como si ya la hubiera escuchado. Y sonreí ante el dulce recuerdo de un día de lluvia bajo un paraguas.

Sin darse cuenta, Chat había vuelto a ayudarme. Había alivianado mi corazón de culpas y me había devuelto la energía. Nunca acabaré por sentirme agradecida con aquel chico por todo lo que hacía por mí. Realmente debía ser la chica con más suerte del mundo al contar con un compañero como él en las buenas y en las malas.

-Chat…

-Dime…

-No sabía que podías llegar a ser tan maduro. – Le alabé honestamente mientras le contemplaba de perfil, aunque usando un tono coqueto común entre ambos.

-Este gato tiene muchas sorpresas bajo la manga, bugaboo. - Respondió acercándose a mí y especialmente a mi rostro.

-Pues guárdatelas bajo la manga Chaton; los magos nunca revelan sus secretos. - Dije mientras lo apartaba con un dedo en la nariz.

Nos sonreímos el uno al otro y nos incorporamos para comenzar a patrullar. Mantuvimos un diálogo sin palabras en el que nos entendíamos a la perfección. Pero antes de que él se diera la vuelta para marcharse por su respectivo lado de la ciudad, cogí el paquete que había estado portando conmigo toda la noche y le llamé.

-Chat, espera…

-¿Qué sucede? –Se giró hacia mí mientras su rostro alegre cambiaba a uno de sorpresa al notar lo que traía entre mis manos.

-Ten… Esto es para ti…

Al notar el brillo en sus ojos ante aquella sorpresa que no se esperaba, le extendí la caja negra con la cabeza gacha y avergonzada. Mi lado tímido había vuelto y no sabía cómo mantenerlo a raya.

-¿Qué es...

-S-sé que no es mucho… - Dije mientras él tomaba la caja, viéndola con cuidado y abriéndola levemente para ver su contenido - Pero quería agradecerte de alguna forma todo lo que has hecho por mí desde que somos compañeros. Siempre estás ahí, y no solo te valoro porque formemos un gran equipo; eres mi amigo y… bueno, yo… yo… ju-juntos…

¿Por qué comencé a tartamudear? ¿Qué demonios me pasaba? ¡Contrólate Marinette! No, ¡Contrólate Ladybug!

-¿Lo-los has he-hecho tú? -Dijo incrédulo mientras me atrevía poco a poco a levantar la mirada.

-Sí… No-no sabía qué tipo de dulces te gustaban, así que me animé a hacer uno de cada sabor. Pensé que-que a tu kwami le agradaría la idea de unos dulces igualmente, así que también preparé una bolsita dentrocon galletas de manteca para él. A Tikki, mi kwami, le encantan. - Dije intentando aclararme la garganta.

Aún no me atrevía a levantar la mirada del todo, pero tenía que decir una cosa más... Azul y verde se encontraron y con la mejor de mis sonrisas, intenté expresarme lo mejor posible.

-Chat… Gracias por apoyarme todo este tiempo. Quiero que sepas que no dudaría en entregar mi miraculous por ti si fuera necesario, seas quién seas bajo la máscara. - Dije parándome brevemente intentando mantenerme firme. - Y te prometo, que cuando derrotemos a Hawkmoth, te diré mi identidad y podremos conocernos como dos chicos normales sin estar preocupándonos por capturar akumas siempre. Eres una persona increíble a la que admiro y estimo mucho desde el primer día... Aunque a decir verdad, tus bromas de gatos son pésimas.- Dije con una risilla que fue contagiosa. - Solo... solo espero que esto que nos ha unido, no desaparezca nunca…

Suspiré por última vez para sonreírle de corazón, acercarme y susurrarle de manera cómplice al oído…

-Dices que valore aquello que me hace fuerte, pero quiero que sepas que tú me haces fuerte, Chat…

──❀•❀──

El silencio inundó de nuevo el lugar mientras veía de fondo la figura de Ladybug marchándose de la torre Eiffel con su yo-yo.

Mientras se alejaba entre los tejados de París en la oscuridad la noche, no pude retener una sonrisa de oreja a oreja ante la dicha que me había regalado aquella catarina. Permanecí estático y sin aliento durante unos segundos tras sus últimas palabras contra mi oído. Mi corazón retumbaba contra mi pecho acelerado y quería gritar de euforia que era el chico más afortunado del mundo.

Dios… ¿qué había sido aquello? ¿Quería matarme de un ataque al corazón?

Para rematar, ese beso en la mejilla que me había dado con lentitud, dulzura y guiñándome un ojo antes de marcharse, había eliminado hasta la última neurona que me quedaba en el cerebro.

Mi querida Ladybug, mi amada heroína… Ella sí que era mi fortaleza entera…


Hola a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatitos negros!

¿Cómo andáis por ahí? Tardé un poco en actualizar el siguiente capítulo, ¡pero al fin llegué! Me ha dado mucha ternura este capítulo, pero espero que os guste el resultado final tras la actualización. Pronto vendré con más capítulos editados y quizás nuevas sorpresas jejeje.

¿Alguien está igual de ansios que yo con las novedades ante la nueva temporada de la serie?

Esperaré ansiosa vuestros reviews. Me dáis vida con ellos.

Saluditos,

Ladyaqua198