Capítulo 4 - La sonata (parte 1)
Anoche ya no soñé con Adrien cayendo desde la punta de la Torre Eiffel, sino con la primera vez que Chat y yo derrotamos a Hawkmoth. Me desperté por primera vez en mucho tiempo con una sonrisa de satisfacción en el rostro al recordar la desesperación de un Hawkmoth impotente ante mi Lucky Charm y el Cataclismo de Chat Noir. No pude evitar unas risitas al imaginarme la escena. Mi despertador empieza a sonar y lo apago al instante para incorporarme, vestirme, hacer la cama y preparar los libros y marchar para la escuela.
-¿Y esa risita? - Dice Tikki curiosa frente a mi rostro
-Buenos días a ti también Tikki -Conteste riendo levemente
-No has contestado a mi pregunta- Dijo rondando alrededor mía, como si escaneándome pudiera averiguar el motivo de mi cambio de ánimo
-Solo he tenido un buen sueño Tikki, eso es todo- Dije volteando me a mirarla ya con la ropa puesta- No todos los días tengo la oportunidad de revivir en primera fila una paliza a Hawkmoth y ver su cara descompuesta ante un cataclismo.
Mi risa fue contagiosa pues la pequeña mariquita también empezó a reír. Una vez con todo y mi cuarto en orden, voy directa a mi computadora para ver alguna noticia en el Ladyblog de mi amiga. Siempre tiene alguna novedad, tanto mía como de un akuma que esté atacando. En parte creo el ser una heroína tiene su ventaja, si tienes una mejor amiga que está obsesionada por saber quién eres bajo la máscara de tu alter ego y que siempre recopila todas las noticias de última hora en la ciudad por ti.
- Me alegra que vuelvas a ser tú Marinette.
-¿A qué te refieres con volver a ser yo?
- Estos dos últimos días has estado demasiado pensativa y alicaída con el tema de los miraculous y de Volphina, ¿qué fue lo que pasó anoche? Parecías tan contenta y a la vez agotada de la patrulla que no te quise preguntar anoche.
Me chocaron las palabras de Tikki en cierta medida. Sé que he estado demasiado preocupada por todo, pero pensé que tanto como para que Tikki se diera cuenta y estuviera tan preocupada. Soy despistada y a la vez que mala mentirosa transparente. Pero a pesar de todo, la sonrisa no desaparece de mi rostro. No dejaré que mi ánimo decaiga y que preocupe a los que quiero porque no he de profundizar en mis penas..."sino en tus fuerzas".
-No fue nada...una noche tranquila. Hable con Chat y le agradecí por todo. Le di las galletas y los dulces y me despedí para patrullar
-¿Segura?- Dijo aun no creyendo que le estuviera diciendo la verdad
-Sí, tranquila. La noche estuvo calmada y me sirvió para despejarme, saltando por los tejados- Dije entre risas con mi kwami, que ya estaba preparada dentro de mi bolsito y yo con mi mochila a mis espaldas.
-Me alegra, aunque te diría que tengas cuidado ahora saltando o corriendo de escalón a escalón porque ya vas tarde Marinette.
Para cuando giré el rostro, la sonrisa que tenía desapareció por un instante de mi rostro para "volar" e irme hacia la escuela no sin antes despedirme con un beso de mis padres y coger un croissant para el camino. No dejé de sonreír en todo el día, pues aunque Chloe se burlase de mí como siempre, me cayese por el camino o me pusiera nerviosa al ver a Adrien bajar de su limusina o entrar en el salón de clases, las palabras de Chat Noir no desaparecerían de mi mente.
Porque por una vez, prefería guardar un secreto a mi amiga y confidente kwami, para mantener lo de aquella noche como un secreto entre el chico bajo la máscara del gato negro y yo. Antes de decirlo en voz alta pensaba que no era lo correcto porque quería mantenernos a salvo (revelar nuestras identidades)...pero ahora, no me arrepentía de querer decirle que quería conocerlo, porque...en verdad... era cierto...quería conocer al chico de ojos felinos...quería ser su amiga y quería convivir más tiempo con él. Porque ayer descubrí otra verdad muy grande.
-"Adrien será siempre el chico al que ame, pero Chat siempre será mi motivación para seguir luchando"Me dije mentalmente antes de entrar a la escuela por la escalera principal.
Hoy al ser sábado no deberíamos de tener clase, pero con motivo del festival escolar debíamos reunirnos los de nuestra clase para hablar sobre lo que iba a preparar nuestro grupo. Normalmente se realizaba una obra de teatro y debido a mis habilidades con el hilo siempre solía ser la que se encargaba del vestuario. Me pregunto si este año será diferente.
...
En otro lado de la ciudad una joven llamada Diana corría en dirección a la ópera Garnier dónde por primera vez y por motivos de un concurso de talentos de la cadena de televisión nacional debutaría como cantante. Había sido seleccionada como una de las favoritas para ganar la sección de cante. Si ganaba no solo podría asegurarse un premio en metálico, sino poder trabajar en su primer álbum y colaborar con uno de los dos artistas que conformaban parte del jurado que la examinaría ese día para la fase final, XY y Jagged Stone, los dos mejores cantantes en las listas de música actuales y los reyes del Pop y el Rock respectivamente en el país y en la capital parisina. La chica estaba nerviosa. Era un sueño para ella simplemente estar ante el espectacular edificio de Garnier y ya ni se imaginaba cantar o colaborar con uno de esos dos artistas. No compartía estilo de música con ellos puesto que ella prefería más las baladas, el Soul o las canciones románticas.
Al ser uno de los edificios más importantes y famosos de la ciudad por su estructura, su interior y su historia existía mucha seguridad por el motivo del concurso. Debía llegar antes de las doce de la mañana para pasar por el control de seguridad con una tarjeta identificativa que le habían entregado unos días antes cuando pasó el casting previo. Por mala suerte, iba retrasada, pero tuvo la suerte de que llegó justo antes de que cerraran el control y la dejaron pasar con reservas. No se hubiera imaginado que hubiera pasado si no la hubieran dejado pasar, si no hubiera podido cumplir su meta, simplemente por un retraso del taxi en el que vino por el pesado tráfico de la mañana parisina.
Las estancias eran un lujo para la vista. Parecía que te transportaban a décadas atrás cuando todas las personas de más prestigio y clase de Paris acudían allí para ver su obra favorita y deleitarse con la música que parecía inundar el escenario principal cuando entró. Se sintió sobrecogida cuando le dieron el pase para colocarse en el centro del escenario. Pero ni siquiera se había colocado o había tocado el micrófono para cuando Jagged interrumpió y su voz retumbó por todo el teatro y en la cabeza de la joven de cabello rubio y ojos lagrimosos al escuchar sus palabras.
-Fuera, ¡Siguiente!
- E-espere por favor- Dijo suplicante antes de que un guarda de seguridad la apartase del escenario ya que se había congelado de pie en él- ¿Po- por qué...
- Tan solo ver el instrumento que usas ya me dice que estilo tocas niña. Yo solo aprecio el buen rock y a mí no me van las canciones sin ritmo y rock duro- dijo imitando tocar su solo de guitar
-Pe-pero…
-Opino igual que Jagged por una vez. Si de verdad quisieras ser artista, hubieras empezado a cantar desde el minuto uno para sorprender, pero te has quedado quieta antes de empezar en el escenario. Nadie igualaría aun así mi estilo de música aunque lo intentases- Dijo simplón con un brazo sobre el respaldo de su asiento XY
- ¿Qué has dicho idiota presumido?- Gritó Jagged furioso.
- ¿Qué no vales nada, viejo?
Diana ya no prestó atención a la absurda discusión de los dos cantantes. Con los puños cerrados por la impotencia, fue arrastrada fuera del escenario por el guarda de seguridad sin miramientos. No sabía ni que hacer, ni que pensar. La angustia, el pesar, la decepción y la impotencia la abrumaron en un mar de emociones que ni ella misma entendía. Para cuando logró salir del edificio y la luz del sol incidió sobre su rostro fue que se percató de las lágrimas contenidas que escapaban ya de su rostro. Se derrumbó de rodillas al pie de las escaleras del majestuoso teatro de la ópera de Paris que tanto admiraba, viendo como sus sueños se derrumbaban.
De repente, como si de un fugaz destello se tratara, su mente se quedó en blanco y empezó a escuchar una suave música melancólica y triste, tan dulce, que parecía calmarla, como la de las nanas y canciones que escuchaba de pequeña de su padre.
-"Entiendo cómo has de sentirte, mi pequeña chanteur. Es triste que lo des todo por cumplir tus sueños y que nadie sepa apreciar el esfuerzo que has realizado por llegar hasta donde has llegado. Soy Hawkmoth y quiero ayudarte a conmover el corazón de todo el mundo con tu música. Legaras con tu voz al corazón de todos pero a cambio quiero que me hagas un pequeño favor"
-"Como desees, Hawkmoth"
