Capítulo 6 - Sonata (Parte 3)

A los pies del edificio encontré a algunos de mi clase también tumbados por el suelo, incluyendo a la propia Alya. Preocupada utilicé mi yo-yo para bajar hasta el suelo y enganchar lo a una de las farolas de la calle, ¿qué había pasado en tan solo nos segundo que habían pasado de mi transformación para que toda esa zona de París estuviera así?

La situación estaba empezando a angustiarme incluso más que cuando apareció el akuma de Pixelator. Puede que en aquella ocasión la gente despareciera sin más y quedase una París casi desolada, pero al menos tenía el consuelo que todas esas personas estaban a salvo entre los cuadros del estudio del fotógrafo…incluyendo a Adrien…aunque muy a mi pesar estuviera en compañía de Chloe.

Al estar junto a Alya rápidamente me aseguré de que respirara colocando mi cabeza ladeada cerca de su nariz. Profunda fue mi alegría y mi suspiro al ver que la castaña respiraba en paz, comprobé lo mismo con todos y cada uno de chicos que encontré a su alrededor a medida que subía las escaleras: Rose, Nathaniel, Max, Sabrina…antes de que siguiera comprobando al resto mi vista se alzó y vi a un Nino medio inconsciente junto al barandal. Presurosa me acerqué hasta él y lo sujeté del brazo para que se incorporara con cierto esfuerzo. AL levantar este su mirada y mirarme, vi que tenía los ojos llorosos y tenía los casco puestos.

-Ladybug- Dijo tras un suspiro y con un deje de alegría. Al ver sus lágrimas escurridizas me di cuenta de que todos los que estaban inconscientes tenían o el contorno de los ojos rojos o el rostro húmedo. Ahora caí en que eran marcas de haber llorado.

-Tranquilo, todo estará bien- dije colocando mis dos manos en sus hombros e intentando calmar su angustia- ¿qué es lo que ha sucedido?

-Estaba con mis compañeros de clase cuando oímos gritos en la calle. Todos salimos corriendo del edificio ante el pánico de que atacara un akuma. Mi amiga Alya iba a la cabeza para grabar todo lo que sucedía. Cuando al salir del edificio vi que se desplomaba en el suelo, corrí también hacia ella sin saber lo que iba a pasar- dijo con la voz seca al final, como si le costase pronunciar aquellas palabras.

Le acaricié el hombro con dulzura para calmarlo, como me hacía mi madre cuando lloraba de pequeña; veía el miedo y la tristeza en su rostro. Nunca me hubiera imaginado imaginarme al dinámico y divertido Nino llorando. Cuando fue akumatizado fue por furia y frustración…no por angustia- Empezó a sonar una dulce melodía que al principio parecía suave y tranquila, como si tuviera la habilidad de calmarte y librarte de cualquier pesar. Luego escuchabas un susurro como si te estuvieran cantando al oído y cuando pensabas que estabas en el paraíso escuchando esa melodía y cerrabas los ojos...- No pudo continuar pues las lágrimas emergieron de nuevo. Intenté hacer todo lo que podía para calmarlo pero su tristeza parecía cada vez mayor y mayor era la tristeza y la pena que me embargaba al ver que uno de mis mejores amigos parecía derrumbarse ante mis ojos.

-Tranquilo, ya ha pasado todo, estas a salvo ahora. Dime tranquilo lo que sucedió y te prometo que te ayudaré. Ese akuma no volverá a hacerte nada ni a ti ni a tus amigos, ¿de acuerdo?- Dije intentando sonreírle para animarlo levantándole el rostro. Parecía que volvía a retomar la calma y sus hipidos de llorar desaparecían con el intento de sonrisa que siempre mostraba para sus bromas.

-Gracias Ladybug. La cosa es que…cuando cerrabas los ojos, todas tus pesadillas se volvían realidad frente a tus ojos con la música que escuchabas antes de fondo.- Sus palabras me sorprendieron a punto de abrir mis ojos como platos.

-¿Tus..tus…peores pesadillas?- Dije esta vez yo entrecortada. Por un momento no pude evitar recordar el sueño en el que Adrien caía desde lo alto de la torre Eiffel. No quería revivir ese sueño de nuevo. No. No ahora que gracias a Chat había recobrado mi ánimo. Tranquilízate Marinette, deja tus nervios y miedos para después. Ahora eres Ladybug. Nino te necesita, tus amigos te necesitan, PARÍS te necesita.Me dije mentalmente antes de escuchar de nuevo las palabras de Nino para que me siguiera contando.- Debió de ser muy duro.

- Fue insoportable. No sé muy bien cuáles son los sentimientos que sientes de angustia, tristeza o furia cuando eres akuma, pues gracias a tu Lucky Charm, no recuerdo nada de cuando yo fui akumatizado…pero esas pesadillas…porque eran eso…pesadillas…no se las desearía ni a mi peor enemigo. Intenté abrir los ojos para escapar de aquello pero sentía los párpados pesados y un dolor inmenso al intentarlo. Quería taparme los oídos pero tampoco podía y cuando pensé que ya no iba a aguantar más pude abrirlos levemente y rápidamente me coloque los cascos en los oídos para no escuchar la melodía. No me acuerdo de más. Desde entonces he estado intentando no volver a caer inconsciente por temor a regresar a mis pesadillas aunque tenga los cascos puestos. He visto como mis amigos al escuchar la melodía cerraban los ojos y segundos después gritaban y lloraban de angustia para caer después al suelo…

Este akuma parecía de lo peor…y se iba a merecer lo peor, ¿Qué clase de penuria habrá sufrido este akuma para que Hawkmoth haya creado un villano tan cruel con su víctimas?

-Gracias por la ayuda. Descansa. Te prometo que no te volverán a torturar esas pesadillas mientras tengas los cascos puestos.

-Gracias a ti Ladybug. Creo que tus ánimos me han hecho sentir mucho mejor. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar o agradecerte? – Dijo el moreno servicial intentando incorporarse con mi ayuda.

-¿Puedes mantenerte en pie sin problema? ¿Seguro que estás bien?

-Fuerte como un roble – Dijo esta vez sinceramente el marroquí con una sonrisa de oreja a oreja y levantando los brazos haciendo como que enseñaba bíceps. Una sonrisa divertida se formó en mi rostro. Ya volvía a ser el Nino de siempre.

- En ese caso, señor duro como una roca te pediré un favor. No te quites esos cascos hasta que todo acabe y busca a toda la gente que puedas que aún no haya caído inconsciente y prevenlos. Buscaré a ese akuma y Chat Noir y yo la detendremos.

- Ten lo por hecho Ladybug y muchas gracias de nuevo- Dijo eufórico gritando para ponerse en camino y correr por las calles de París con cautela para cumplir mi petición.

-Puff…- Suspiré profundamente viendo a mis otros compañeros inconscientes para volver a subir al tejado del edificio para encontrar algún rastro de este nuevo akuma. Iba a ser mucho más peligroso que otros a los que nos habíamos enfrentado.

- Ojalá Chat esté bien y no haya caído bajo la influencia de ese akuma también- Me dije a mí misma en voz alta una vez estaba en el tejado buscando algún rastro por los tejados colindantes de Chat o del akuma.

-¿Preocupada por mí, My Lady?

-¡AH! ¡CHAT! – Mi sobresalto fue tremendo y mi grito aún mayor. Si no fuera porque todos parecían dormidos, pensaba que medio París habría escuchado mi grito de susto -¡Me has asustado gato tonto!

-Pero aun así te preocupas por este gato tonto, ¿no es así, My Lady? – Su comentario me intimido y sentí como un leve sonrojo me abrumaba.

-Claro que me preocupo. Somos compañeros de equipo. No sé cómo enfrentar a este akuma y no quiero imaginarme haciéndolo sola.- Dije evitando su mirada e intentando recobrar la compostura, buscando por los tejados algún rastro de ese akuma.

-No te preocupes My Lady, si ese akuma lo que quiere es música tranquila, nosotros le daremos música con acción.

-¿Sabes algo sobre este akuma?

-He podido escuchar brevemente tu conversación con ese civil. Por cierto, buen trabajo. Yo no hubiera sabido como calmar su angustia y has logrado que vuelva a tener su ánimo.

- Es nuestra labor como héroes Chat, ayudar a los demás.

-¿Tienes ya alguna idea en mente para acabar con ese akuma?

-Primeramente hay que encontrarla y averiguar dónde está su akuma. Tendremos que ser precavidos si no queremos caer bajo el influjo de su música.

-Entonces, ¿a qué esperamos? Antes me pareció ver algo cerca de la Torre Eiffel, busquemos primero por allí.

- Creo que lo mejor sería separarnos Chat- Discrepé su propuesta.

-¿Por qué?

- Así tardaremos menos en encontrar al villano. París es demasiado extensa y si no lo detenemos pronto, hará que todo París quede dormido bajo la tortura de sus propias pesadillas.

-Es por eso que deberíamos ir juntos Ladybug- Dijo tomando un tono serio, que freno mi movimiento de lanzar mi yo-yo hacia otro edifico para comenzar la búsqueda en solitario.-Si ese akuma duerme a toda Paris solo le quedará ir a por nosotros para conseguir nuestros Miraculous. Es por eso que es mejor que estemos juntos y no solos por si nos ataca por sorpresa. Tú los has dicho antes Ladybug. Somos un equipo.

Sus palabras me reconfortaron e hicieron que automáticamente descartase mi idea de querer buscar al akuma sola, a pesar del rencor que estaba sintiendo por lo que estaba provocando en sueños a todos mis conocidos. Tampoco lograría nada quedando bajo la influencia del akuma, rompería mi promesa hecha instantes antes a Nino y…no quería volver a revivir mis pesadillas. Ahora Chat me parecía un seguro de vida, un salvavidas ante el peligro. Tenía razón. Somos un equipo. Si ganamos o caemos, será juntos.

-Tienes razón- Dije retomando mi yo-yo, para dirigirlo a otro edificio en dirección a la Torre Eiffel- Es mejor no separarnos. Pongámonos en marcha gatito, hay un akuma que capturar.- dije con una sonrisa confiada y con mucha más ánimo que antes al tener a mi compañero junto a mí.

-Como gustes My lady- Dijo inclinando su espalda brevemente para luego estirar su bastón y seguirme el paso a través de los tejados de los edificios y casas de Paris hasta llegar a la plaza del Trocadero. Una vez aterrizamos allí pudimos vislumbrar una figura femenina flotando alrededor de la torre de hierro para luego posarse en la cumbre. A pesar de la distancia que nos separaba de la villana, pude sentir como mis músculos empezaban a relajarse y como poco a poco mi enojo hacia ese akuma iba menguando. Era muy leve, pero aun así escuchábamos una dulce melodía… ¿cómo algo tan bello podía resultar tan terrorífico como lo había descrito Nino? Cuando quise cerrar los ojos, sentí dos manos posarse en mis oídos. Sorprendida por el efecto tan rápido de aquella música quise girar mi rostro hacia Chat. Su rostro lo decía todo aún si poder escucharle No te dejes influenciar. Pero fue cuando vi su sonrisa y su rostro cansado que me di cuenta de que para que yo no cayera bajo aquel efecto él había utilizado sus manos para tapar mis oídos y él estaba al descubierto. Mi angustia aumento cuando se desplomó junto a mí aun con sus manos sobre mis orejas y recordé que su sentido de la audición como gato por su transformación era mucho más agudo que el mío. Iba a caer en cualquier momento y solo por intentar cubrirme. Intenté quitar sus manos de mis oídos pero no me dejó. Mis gritos y suplicas hacia él parecían sordos por la música de fondo que estaría sufriendo. La villana nos había visto y se dirigía hacia nosotros y ante su cercanía él sabía que si las separaba por un momento yo caería en cualquier momento en mis pesadillas. Me vi impotente ante todo aquello. Veía como hacía fuerzas para no cerrar los ojos mientras me miraba para comprobar que yo seguía consciente y como a medida que se acercaba la villana a pesar de los esfuerzos de Chat, cada vez podía distinguir más la música de la villana. Desesperada, y ante la única opción que me quedaba antes de que cayera Chat, lancé mi yo-yo al aire gritando Lucky Charm. Me percaté de que Chat había intentado hacer un movimiento con su brazo para detener que hiciera mi Lucky Charm, seguramente para aprovecharlo en una mejor ocasión pero al estar tapándome los oídos se frenó. Cuando cayó en mis manos el objeto de mi Lucky Charm, palidecí.

-¿Una caja con un equipo de música portátil? ¿Qué se supone que voy a hacer con esto? –Me dije mentalmente.

-¿Qué pasa Ladybug?- La dulce voz de la villana me estremeció haciendo que mi vista se fijara en ella. ¿A caso mientras cantaba me estaba hablando mentalmente? A pesar de las consecuencias que me traería escuchar su música más de lo que podía percibir a unos escasos 5 metros, su apariencia no demostraba lo cruento de las pesadillas que provocaba. Poseía un vestido blanco de gasa con una larga cola y una cabellera rubia suelta, que movía ligeramente el viento, aunque parecía que se movía al compás de la sonata triste que estaba empezando a escuchar ya sin problemas y junto con mi angustia provocó la aparición de una lágrima fugaz- ¿Eres incapaz de escuchar mi dulce sonata? Me partes el corazón. Pero no te preocupes, toda la angustia y frustración que puedas tener te será liberada dentro de poco cuando caigas en lo profundo de tus sueños. Los sueños no son más que eso, sueños. Es por eso que con mi música intento mostraros a todos en París la realidad que es la vida con mi música, ¿no te parece algo hermoso?

- Yo no le veo nada de hermoso a tu música y no creo que me vallan a gustar los sueños que quieres mostrarme con tanto ímpetu, Lady Nightmare.-Le dije en respuesta mentalmente. Su música me envolvía y me hacía sentir vulnerable y desesperada. Quería cerrar los ojos, pero cada vez que mis párpados querían cerrarse Chat hacía más fuerte su agarre en mis oídos a tal punto de apretarme la cabeza ya en sí para evitar que cayera inconsciente mientras la enfrentaba.

-¡¿Cómo osas insultar a mi música insecto?!- Alzó la voz la joven akumatizada.- Dadme vuestros Miraculous u os arrepentiréis- Sentenció amenazante. Por un momento me alegro que dejase de cantar para esta vez dirigirse a mí en voz alta con una sonrisa ladeada y la máscara de Hawkmoth en su rostro.

-¡Jamás te los daremos!

-Eso ya lo veremos- Dijo para después volver a empezar a cantar esta vez con un sentimiento de tristeza mayor que antes- Creo que tu gatito no piensa igual que tú de mi música.

-¡AAAAhhhhhh!-El fuerte grito de Chat me estremeció de pies a cabeza y me nubló la vista con lágrimas. Su grito tanto en la realidad como en mi mente me atravesó el alma e hizo que me sintiera igual de asustada o más que él. A pesar de que había intentado resistir había cerrado los ojos, pero aun así su agarre seguía fuertemente en mis oídos.

-¡Chat! ¡CHAT! ¡CHAT NOIR! ¡Vuelve en ti! ¡Abre los ojos! ¡Eres más fuerte que tus pesadillas! ¿Quién fue el que me dijo que buscara en mis fuerzas y no en mis flaquezas? ¡REACCIONA!- Gritaba desesperada con mis manos en sus mejillas. Todo estaba pasando muy rápido debía de hacer algo y YA.

-¿Qué pasa Ladybug? ¿Se te acabaron las ideas?- Me decía mentalmente mientras revisaba la zona para ver que tenía que hacer con el objeto de mi Lucky Charm ahora entre manos. Una vez decidida y con el plan trazado vi una última vez a Chat, gimiendo de dolor y gritando, ¿cómo serían las peores pesadillas de ese gatito?- Esta vez no venceréis- Me dijo en susurro a mi oído esta vez la villana, que se había vuelto a acercar a nosotros y estaba a un palmo de mi rostro. Como si fuera un muñeco de trapo, apartó un brazo de Chat Noir de mi rostro para con una fuerza desconocida lanzarlo lejos de mí. Ahora yacía en el suelo, inerte como el resto de París…y todo por protegerme…una vez más.

-¡CHAT!

-Se acabó, Ladybug- Dijo la villana antes de acercar sus manos a mis orejas para arrebatarme el Miraculous. Pero antes de que hiciera ningún otro movimiento agarré su brazo y la arrojé con una llave al otro extremo de la plaza. En un movimiento en falso coloqué dos de los altavoces con forma de botón en sus oídos y otros dos en el centro de la plaza y empecé a correr en círculo alrededor de toda la plaza del Trocadero lanzando al suelo y pegando en las paredes el resto de botones que había en la caja lo más rápido que pude. Una vez acabé, Lady Nightmare, como la había apodado, ya se había incorporado después del duro golpe y se disponía a volver a empezar a cantar pero antes de que lo intentara conecté los altavoces principales de la caja en el centro de la plaza y le di a PLAY.

En menos de un segundo acababa de montar un concierto con música de Jagged Stone en directo en el Trocadero y ahora era la villana quién se tapaba las orejas ante el estruendo de la música Rock.

-¿Qué es esa horrible música? ¡Párala! – Gritó desesperada.

-Lo siento querida, pero te dije que tu música no me iba. Soy más de acción- dije recordando la broma de Chat cuando partimos de la escuela- Y, ¿qué mejor acción que un concierto en vivo de Jagged Stone solo para ti? –Dije antes de imitar un solo de guitarra mientras escuchaba encantada una de mis canciones favoritas del rockero número uno de Paris.

-¡Noo!- Mientras gritaba desesperada intentó huir volando pero la frené agarrándole un pie con mi yo-yo y arrojarla de nuevo a tierra firme. Al acercarme vi que se había caído de su bolsillo un reproductor MP4, el objeto akumatizado que había visto entre sus ropas con mi visión Bug. Lo cogí, lo tiré al suelo y lo pisé para ver como salía volando la mariposa violácea antes de que la atrapara con mi yo-yo y la purificara.

-¡Bye, bye Little butterfly!- Mientras se alejaba la mariposa, ahora blanca, la chica se fue destransformando y me miró confusa al ver a todos durmiendo en el suelo aún.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde Estoy?

-Tranquila, ahora todo estará bien, no debes preocuparte- dije agachada a su lado y confortándola con una mano en su hombro- ¿Qué te paso?

-Solo recuerdo que me rechazaron para el casting de un concurso de música en televisión en el teatro Garnier y después todo es confuso.

-¿Te digo un secreto?-Dije en tono confidente para darle confianza y animarla-Un amigo me dijo una vez quesi todo el mundo se rindiese ante las adversidades no existirían las metas y los sueños ¿no crees? Quizás no hallas pasado ese casting, pero te aseguro que tendrás muchas más oportunidades por delante. Tienes una gran voz.

-Gracias Ladybug- Dijo dulcemente y con una sonrisa para después ponerse en pie- Y gracias por el consejo, la próxima vez todo será distinto y les demostraré a todos que puedo cantar bien. Adiós.

Mientras se despedía con un ademán con la mano, me acerqué a los altavoces principales en el centro de la plaza y que aún estaban en la pequeña caja, ¿quién diría que algo tan pequeño hubiera sido tan potente? Desde luego hoy he aprendido que las apariencias engañan.

-¡MIRACULOUS LADYBUG!

Miles de mariquitas volaron por todo el cielo de Paris y envolvían con su brillo a todas las personas que yacían inconscientes. Vi como todos se iban incorporando y se tocaban la cabeza inconscientemente, no sé si ante el golpe al caer en un sueño profundo o por todo lo que cada uno hubiera podido ver en sus sueños. Cuando las mariquitas envolvieron a Chat me acerqué presurosa ante él, levantando levemente su cabeza para que se fuera incorporando igual que el resto. Temía que al haber estado más expuesto a la melodía de la villana se encontrara peor.

-¿My Lady?

-¡Chat! ¿Estás bien? ¿Puedes levantarte?- Dije mientras el chico de negro iba abriendo los ojos poco a poco, volviendo a la realidad.

- Si todos mis sueños van a acabar contigo despertándome a mi lado, no quiero volver a levantarme. Dijo con una sonrisa coqueta.

Definitivamente estaba bien. Le solté y escuché un quejido de dolor mientras me volvía a poner en pie y me alejaba de él silbando.

-¡Oye! ¿Qué ha sido eso? – Dijo quejándose y con los mofletes inflados, una actitud infantil que provocó que inevitablemente empezara a reír a carcajadas frente a él. Cuanto más se quejaba por cuál era el motivo de mis risas más me reía y sin quererlo, enrtorno a nosotros se formó un corro de gente que mirraban confidentes hacia nuestra "pequeña discusión". Al volver la mirada hacia él y dejar de reír, me dí cuenta que me miraba directamente a los ojos con una mirada que me abrumó por lo que transmitía. Mi timidez de la noche anterior volvío al notar como chocaban azul y esmeralda pero esta vez no aparté la mirada y le correspondí la sonrisa, sorprendiéndome a mí misma por lo que iba a hacer.

- Eso ha sido por ser tan coqueto y por no cuidarte como es debido ante ese akuma, ¿sabes lo preocupada que estaba por ti?- Dije yo estaba recriminándole con un dedo en su pecho e intentando parecer amenazadora- No vuelvas a hacer una locura así, ¿me has oído?

- Pero my Lady, el akuma…

Su intento de escusa con cierto tartamudeo se vio frenado por mí y el beso en la mejilla que le di.

-Y esto…por todo lo demás- Dije esta vez con la cabeza gacha y antes de partir con ayuda de mi yo-yo y de espaldas a él hacia otro edificio antes de que me destransformara.

¿Qué por qué me fui tan repentinamente? No es porque me hubiera puesto roja como un tomate ante tal atrevimiento con Chat, por lo preocupada que había estado por él o por querer agradecerle por haberme salvado a costa de él mismo como siempre hacia…solo era porque mis pendientes habían empezado a pitar, ¿no?

Sin siquiera proponerme lo, una fugaz sonrisa se formó en mi rostro saltando de tejado en tejado, mientras que cierto gatito se había quedado petrificado como una estatua y con una sonrisa de oreja a oreja como en la noche anterior en la Torre Eiffel ante la atenta mirada de todos los que habían recuperado la consciencia en el Trocadero.