M: Preferiríamos hacerlo nosotros, almirante. –Respondió Mac, después de un rato en silencio-.
Ha: Como usted ordene, señor. –Se cierra la puerta y volvemos a estar los tres encerrados-.
Ch: Bien. Entonces, vamos todos fueran y dan la noticia. Cuanto antes mejor. –Nos sonríe-.

Con nuestro jefe delante, Mac y yo avanzamos hacia la sala donde están todos y al verle, se cuadran. Hace un par de gestos con las manos y todos los presentes se reúnen delante de nosotros. Fijo mi vista en una de las paredes, e intento alejarme de este lugar lo más posible. No es que tenga miedo al compromiso. Digo, no con Mac. Llevo esperando que aceptara casarse conmigo desde… ni me acuerdo. Pero… tendremos que soportar los chistes, las burlas y los chismorreos de toda la oficina. Aunque, sin dudarlo, el que más miedo me da es Sturgis. Podría jurar por mis galones de teniente comandante que estará como mínimo, bromeando sobre el asunto durante una semana.

Ch: … les doy la palabra al comandante y a la coronel, los cuales tienen que darnos una noticia, que sin duda alguna, la estábamos esperando como agua en mayo. –Las palabras del almirante me devuelven a la realidad, haciendo que mire a Mac. Ella, al igual que yo, no tiene ni idea de cómo comenzar-.
M: Bueno… el comandante y yo…. –Traga saliva y sonríe-. El comandante Rabb tiene algo que decirles.
H: Esto… -Comienzo, mientras miro a Mac, jurándola con la mirada que pienso vengarme de esto. Suspirando, vuelvo a mirar a todos los presentes, y sonrío-. La coronel y yo… nosotros… uhm… vamos a casarnos.

Vale, esto no puede ir bien. Todos están completamente en silencio. No dejan de mirarnos de uno a otro y después, al almirante, creo yo que esperando la confirmación. Con una gran sonrisa, nuestro superior dice dos palabras, y todos explotan en aplausos.

Ch: Hablan enserio.

Después de escuchar las felicitaciones de toda la oficina, las cuales eran del tipo "ya era hora" ó "se nota que están muy enamorados", además de los "enhorabuenas" y "felicidades", tuvimos que soportar las bromas de Sturgis.

A la hora de salir, nos dirigimos todos a la casa de los Roberts, donde se celebra la fiesta de cumpleaños para Mac. Ella y yo decidimos compartir coche, con lo cual tuve que ir a buscarla a su apartamento, y después de besarme y prometerle que aún tenía otro regalo guardado para ella, fuimos derechos a la celebración.

Ella recibió los regalos con una alegría sincera, y abrazó uno por uno a todos los presentes, incluyendo al almirante. Por último, estaba el regalo de Harriet y Bud. Mac no se imaginaba lo que podría ser aquella caja con un par de agujeros, solo sabía que no podía balancearla mucho. Cuando la abrió, se le formó una enorme sonrisa al contemplar al precioso cachorro de bóxer, color canela y con una mancha blanca en el pecho.

M: ¡Oh! –Dijo, mientras lo cogía-. Es precioso. –Dirigió su mirada hacia los Roberts y sonrió-. Muchas gracias.
Ha: Sabíamos que Jingo está con Chloe en el rancho, así que pensamos que sería una buena idea regalarle un perrito. –Sonríe-.
B: Por los viajes no se preocupe. Harriet, los niños y yo estaremos encantados de cuidarle mientras está fuera.
M: De verdad, muchas gracias a todos. Es… increíble. –Sonríe-. Realmente los mejores cumpleaños de mi vida los he pasado con todos vosotros.
Co: No alegra oírlo, coronel.
M: Jen…
Co: Perdón, Mac…. Es la costumbre. –Mac asiente, entendiéndolo-. Creo que me tengo que marchar. Tengo que hacer un par de recados mañana y… me tengo que levantar pronto.

Todos comenzaron a disculparse y a abandonar la casa, hasta que quedamos solo los Roberts y nosotros. Harriet acostó a AJ, y Bud estuvo acompañándonos hasta que su mujer volvió.

Ha: Me alegro por vosotros. –Dijo, antes de sentarse-. Y por mí. –Sonríe a su marido-. ¡Gané la apuesta!
M: Aún no lo he entendido. ¿Cómo que había una apuesta?
B: Bueno, el almirante dijo una vez que apostaría a que us… vosotros dos acabaríais casándoos, así que se nos ocurrió hacerla de verdad.
H: Y Harriet apostó por el día de su cumpleaños.
Ha: Aposté por el mes entero, Harm. Pero tenía una corazonada con que sería hoy.
M: ¿Por qué? –Harriet se encoge de hombros-. Bueno… -Me mira-. Nosotros deberíamos de marcharnos. Aún tienes que llamar a tu madre, Harm.
H: Está bien.

Suspiro. Creo que a mi madre le dará un infarto cuando se entere. Y eso sin contar lo que dirá mi abuela. Aunque… tengo más miedo a mi madre. Sonrío ante mi pensamiento mientras recojo todos los regalos de Mac y los llevo al coche.