T:
¡¡Harmon!! ¿Tú te crees que esta es forma de darme esta
noticia? ¿Cuándo vais a venir a vernos? Tú también, Mac. –Se
dirige a ella dulcemente-. Cariño, tienes que contarme que es lo
que has hecho para que el cabezota de mi hijo se decida. ¿Le ha
pasado algo? ¿Se dio un golpe?
M: Nada de eso. –Responde,
sonriente-. Le conté lo que quería y él entendió la indirecta.
T:
¿De verdad? –Le pregunta, sorprendida-. No me cuentes
más. En cuanto podáis venís a La Joya y continuamos hablando.
Frank y yo tenemos que irnos. Hemos quedado con la señora Gallen y
su marido para comer. ¡Cuidaos!
H: Adiós, mamá.
Cuando cuelga, miro a Mac sonriente. Me levanto del sofá y cojo las llaves del coche. Viendo que ella continúa en el mismo sitio, la llamo y es entonces cuando arranca. Ambos bajamos las escaleras hasta el aparcamiento y nos montamos en el coche.
Según nos acercamos a la casa, veo el coche gris con el logotipo de la inmobiliaria y aparco justo detrás. Mac se queda maravillada observando la fachada y el pequeño jardín delantero. Salgo y camino hasta su lado, abriéndole la puerta. Ella sale del coche, sin apartar la vista de la casa.
N:
Buenos días. –Nos saluda Nancy, la chica de la inmobiliaria-.
H:
Buenos días. –Sonrío-. Mac, te presento a Nancy. Ella nos va a
enseñar la casa.
N: Encantada. –Responde, tendiéndole la
mano-.
M: Lo mismo digo.
N: Bueno… empecemos por el exterior.
–Cruzamos la puerta y comienza su explicación, más hacia Mac que
a mí, porque yo ya vi la casa-. El jardín delantero no es muy
grande, pero en el lado izquierdo, entre la casa y el garaje tienes
un pasillo el cual conecta con la parte de atrás. El garaje tiene
espacio para dos coches. –Sigo a las dos mujeres a atrás y observo
la reacción de Mac, la cual está hipnotizada-. El jardín trasero
tiene una piscina, la cual está vallada y cuenta con una puerta de
acceso. En el otro lado hay tres columpios, para los niños.
–Sonríe-. También tiene una pequeña parte enlosada, la cual
puede servir como terraza. ¿Entramos?
M: Claro.
N: El porche
trasero está conectado con la entrada de la casa, la cual es
bastante amplia. A la izquierda está la cocina totalmente amueblada.
El comedor, y el baño de la planta baja también están a la
izquierda. A la derecha están las escaleras y el salón.
Mac continúa completamente embrujada, observando todas las habitaciones que Nancy le va enseñando. De vez en cuando hace algún comentario, pero poco. Mayoritariamente está escuchando la explicación que le da Nancy. Sin casi darnos cuenta, subimos a la planta de arriba, y empieza de nuevo otra explicación.
M: ¡El
pasillo es enorme!
N: Si. En eso se diferencia de muchas otras
casas. –Sonríe-. De los tres baños que hay aquí arriba, este es
el único en el que se puede acceder desde el pasillo. También tiene
otra puerta, comunicada con una de las habitaciones. Esta, -abre la
puerta dejando que Mac entre-, es la habitación principal. Tiene un
baño privado, totalmente equipado. Y por último, una tercera
habitación, la cual puede servir perfectamente como despacho.
También tiene un baño privado. Además, la casa tiene posibilidad
de hacer una buhardilla. El antiguo propietario quería hacerla, pero
por motivos personales quiere vender la casa. Se le ha quedado
demasiado grande. –Sonríe, apenada-. Bueno, os dejo un rato solos,
para que habléis. Cualquier cosa, estoy en el porche delantero.
Cuando se va, me acerco a Mac y la abrazo por la espalda. Ella sonríe con mi gesto y cierra los ojos. Después de unos minutos en silencio, comienzo con mi tanda de preguntas.
H: ¿Qué
te ha parecido?
M: ¿No decías que tenía cuatro habitaciones?
H:
Bueno, una de las habitaciones se puede dividir. Además de hacer un
poco más pequeño el pasillo.
M: ¿Obras? ¡Oh, no! ¡Entonces
no vendríamos a vivir aquí nunca! –Me responde, sonriendo-.
H:
¡Eh! Al final acabé con mi apartamento.
M: ¿Y cuanto duraron
las obras? –Se gira, y me besa-. La casa es perfecta, Harm.
H:
Entonces, ¿te ha gustado?
M: Mucho. Pero me preocupa el
precio.
H: Eso no es problema. Frank nos hará una pequeña
rebaja.
M: ¿Frank? ¿Tu padrastro? –Asiento-. ¿Él es el dueño
de la casa?
H: Si. –Sonrío-. Compró el terreno antes de
casarse con mi madre, y pidió que construyeran la casa. Con los
años, la ha ido reformando. Piscina, garaje,… la valla. –Vuelvo
a sonreír-. Así que, nos la quedamos.
M: Gracias. –Me
contesta, con los ojos acuosos-. Esto es… es increíble. No sé si
me merezco todo esto.
H: Claro que si, Mac. –Me acerco a ella y
la beso-. Te quiero, y quiero que tengas lo mejor.
M: Ya tengo lo
mejor. –Sonríe-. Vamos. Tenemos que decirle a Nancy que nos
quedamos con la casa.
