Capítulo 11 – Sentimientos a la luz de la luna
Pude descansar tranquilamente por un par de horas hasta que sonó mi alarma y Tikki me fue despertando con ciertos tirones suaves del pelo. Tras vestirme (por si en un caso me llegaba a destransformar durante la noche) y lavarme la cara para poder espabilarme, miré a Tikki asintiendo y le susurré "Tikki, puntos fuera!". Con todo el cuidado posible para no despertar a mis padres ya dormidos, subí hasta mi cama y abrí la claraboya de mi cuarto. Una vez en el tejado y habiendo dejado encajada la ventana para cuando regresara, lancé mi yo-yo al edificio más cercano y lo tensé para empezar a saltar por los tejados de Paris con dirección a la torre Eiffel.
Para cuando estaba cerca de la gran estructura, las luces que lo iluminaban empezaban a apagarse aquella noche. Eso me dificultaría en un principio visualizar en que parte de la alta torre estaba el gatito, pero ya me las apañaría. Al aterrizar sobre una de las vigas até mi yo-yo a mi cintura de nuevo por el cordón y tras un leve vistazo a la tranquilidad que había en la ciudad de las luces aquella noche, empecé a caminar y a saltar de viga en viga en busca de cierto rubio vestido de cuero negro. En parte quería verle…y al mismo tiempo no quería…mis sentimientos estaban tan confusos como la primera vez que me empecé a plantear lo que sentía por él. "Quizás el hecho de que haya descubierto que me gusta solo haya empeorado la situación…ahora no sé cómo actuar frente a él y también frente a Adrien" me decía mentalmente.
La soledad de la torre, sin turista alguno, y la suave brisa nocturna que agitaba mis colectas me relajaba y me recordaba a mi aislamiento en ese mismo lugar hace una semana…me recordó la charla que tuve con el maestro fu…y que ya iba siendo hora de la que hablase con Chat…
-Hoy tengo que contarle…
-¿Contar el qué y a quién My lady?
Su voz irónica y juguetona junto con la brisa provocó un leve cortocircuito en mi interior; un escalofrío y la vez un sentimiento de nerviosismo que afloró en mí como mostraban mis mejillas sonrosadas. En la segunda planta de la torre me había quedado apoyada en una de las barandas mientras contemplaba las vistas de los Campos Elíseos, pero su pregunta hizo que me fuera girando lentamente hasta tenerlo de frente, pues estaba justo detrás de mí, a escasos dos pasos de distancia. A diferencia de otras veces, no portaba la sonrisa cómica y burlona de siempre, más bien…parecía todo lo contrario…era una mezcla rara de sentimientos mezclados en su rostro. Tenía una sonrisa dulce…pero sus ojos transmitían preocupación y duda. Con mis manos detrás de mi espalda las apreté en los barrotes de la baranda para desahogar un poco mis nervios y mi preocupación. "¿Qué harás ahora Ladybug? ¿Qué harás ahora…Marinette?" me decía intentando reaccionar.
-Ho- hola Chat- "¿Por qué estoy tartamudeando?" me decía mentalmente mientras apretaba más mi agarre detrás de mí- No te esperaba tan temprano hoy. La verdad es que…
-¿Ocurre algo malo, Ladybug? ¿Te preocupa algo?- Su tono y rostro serios me dejaron pillada en mi sitio sin ser capaz de soltar cualquier tonta excusa para evitar el tema o salvaguardar mi orgullo antes de que empezara a notar como mis mejillas hacían juego con mi máscara. Sonaba extraño cuando me decía solo "Ladybug" y no "My Lady" o "Bugaboo"… Solté un suspiro con la mirada ahora fija en el suelo. Si tenía que ser capaz de contarle a Chat todo lo relacionado con los Miraculous, entonces la llevaba clara. No era tan siquiera capaz de mirarlo a los ojos…
-¿Cómo has sabido que estaba preocupada por algo? – Dije volteándome de nuevo de espaldas a él para también destensar mis manos mientras apoyaba mis codos en la baranda.
-Puede decirse que… ¿un sexto sentido?- Dijo con cierto tono cómico. Sonreí levemente. Sabía que lo había hecho aposta para aligerar el ambiente y no sabía cómo se lo agradecía.
-¿Tu sentido gatuno eh? – Le contesté irónica aún de espaldas.
-En efecto, My lady, ¡Cómo se nota que nos compenetramos mutuamente! ¿eh?
Ante esa misma frase meses atrás habría soltado un suspiro frustrada por la actitud del minino…pero hoy solo había conseguido aumentar mi nerviosismo y provocando que apretara una de mis manos más contra mi otra muñeca. Un breve silencio se hizo entre nosotros hasta que volví a hablar.
-Estamos más compenetrados de lo que te puedas imaginar… Chat Noir.
Otro breve silencio se dio entre nosotros mientras que el héroe gatuno tomaba la misma posición que yo a mi lado, apoyado en la baranda y contemplando las vistas de la ciudad de Paris iluminada.
-Con tantas patrullas y misiones por culpa de los akumas nunca hemos tenido tiempo de disfrutar de las ventajas que nos dan nuestros poderes en cierta parte… ¿no lo crees así Chat?- Dije haciendo una interrupción a ese silencio abrumador que se estaba empezando a crear- Nunca pensé en mi forma como civil que podría contemplar todas las noches unas vistas tan fantásticas de París como lo estoy haciendo ahora. El que esa tranquilidad de la que disfruto y disfrutan los de mi entorno sea por mi trabajo como heroína, compensa a veces todos los problemas que se me puedan presentar luego con mi forma heroica o civil…pero…hace poco me di cuenta que ya no solo debo de hacer esto por satisfacción propia o por proteger a los míos…ahora es cuando realmente debo…debemos de ser los héroes que protegen no solo París sino la propia existencia humana…y eso me intimida y me sobrecoge solo de pensarlo…El que la responsabilidad de todo recaiga sobre nosotros es bastante… abrumador…
Hice una pequeña pausa tomando un respiro y una exhalación antes de echar un vistazo a Chat Noir, cuya mirada esmeralda me contemplaba por primera vez en la noche atravesándome el alma, como si me leyera la mente y entendiera mi angustia, transmitiéndome su preocupación, pero al mismo tiempo, su desconcierto. Tomando una postura esta vez más recta frente a él me decidí a revelarle toda la verdad. Era necesario. Se lo debía. Y necesitaba una segunda opinión….la suya…el consejo de Chat y el cómo habríamos de actuar a partir de ahora.
-Tu sexto sentido no se ha equivocado esta vez Chat. Hay algo que me preocupa desde hace un tiempo y necesito contarte. Dime una cosa… ¿tu kwami te ha contado algo sobre los miraculous o el guardián de los miraculous?
-La verdad es que no.- Dijo aún un poco extrañado por mi repentina actitud seria y mi inusual pregunta.
- Entonces nos espera una buena noche porque tengo que contarte muchas cosas gatito.
Y tal y como dije y pensé, la noche fue larga. La expresión seria no desapareció de nuestros rostros en todo el transcurso de la conversación. Mientras yo le contaba, él me preguntaba a lo que yo podía alcanzar a responderle. Le confesé que había logrado hallar el libro de los Miraculous que el guardián había estado buscando, pero sin darle más explicaciones puesto que no quería entrar en detalles con lo de Volphina aún reciente y contarle sobre Adrien. Hablamos sobre nuestros kwamis; sobre la existencia de otros Miraculous y la importancia de los nuestros; sobre el motivo por el que los querría obtener Hawkmoth…
-El Ying y el Yang simbolizan la balanza, el equilibrio…la creación y la destrucción…y quién contenga ese poder ejercerá una voluntad divina sobre todo y todos…
-Ahora entiendo la importancia que tienen nuestros kwamis y miraculous pero… ¿Por qué los desea tanto Hawkmoth? ¿Cuál es su verdadero objetivo o qué pretende conseguir con semejante poder?
-Eso es lo que me preocupa. Puede que sepamos su objetivo, los miraculous…Pero no sabemos el motivo y eso puede que en cierto momento pueda sernos un inconveniente o desventaja- Dije con tono preocupada- Muchas veces me he puesto a pensar, ¿y si su objetivo no es malvado? ¿Y si solo pretende obtener ese poder para hacer algo de bien y nosotros se lo estamos impidiendo?
- Si fuera así no utilizaría a las personas como lo está haciendo, sin importarle sus sentimientos o cómo se sientan, e intentaría ponerse en contacto con nosotros.- Aseveró el gato- No te juzgues por algo que solo está provocando él, my lady. Nuestro objetivo siempre ha sido mantener París a salvo y nosotros estamos cumpliendo con ello. No tienes por qué sentirte culpable.
- No solo es culpable Chat…Mas que culpable lo que siento es inseguridad. Ahora que sabemos la responsabilidad que recae sobre nosotros temo fallar no solo a París, sino a las personas que quiero y debo proteger…
-Ladybug…
Esquivé su mirada preocupada y afligida por un momento para enfocar mi vista en el paisaje a nuestro alrededor. La brisa suave me acogió por un instante, provocando que cerrara los ojos y mirara hacia abajo, rememorando las pesadillas que había tenido con Adrien cayendo desde lo alto de la torre.
-Temo que por mi incapacidad, mi inseguridad o mis miedos se vuelva a repetir lo que sucedió con Adrien Agreste con cualquiera de los que amo- Dije en un susurro sin poder soportar las lágrimas que había retenido por tanto tiempo durante estos días…Sin percatarme de que las lágrimas escapaban sigilosamente de mis ojos una caricia las frenó en una de mis mejillas. Mi nervios volvieron repentinamente tras elevar mi rostro y enfocar mi mirada celeste en sus esmeraldas. ¿Por qué esa mirada tan profunda y de pupilas rasgadas me atrapaba tanto?
-Mientras sigas manteniendo esa sonrisa y ánimo que siempre llevas contigo a todas partes, todas las personas que estamos contigo te seguiremos hasta el fin de mundo solo por disfrutar de la luz que irradias por ti misma. Desde el primer día que te conocí supe que no eras una chica corriente. Ante las adversidades te creces y sabes afrontar cualquier situación aunque por dentro temas equivocarte…porque esa eres tú realmente…No eres solo la chica insegura bajo el antifaz como me hablaste en una ocasión…eres ella y Ladybug…Ambas sóis solo una, y esa persona, extraordinaria, sé que puede afrontar lo que sea, seguir adelante y sonreír ante todo y para todos…Todo estará bien. Somos un equipo y nadie puede con nosotros, My lady, ¿O acaso yo te mentiría Bugaboo?- El gatito con sus palabras había logrado calmar no solo mi angustia sino que me había llegado hasta el rincón más profundo del alma. No supe en que momento dejé de llorar conmovida.
Sabía que sus palabras y ánimos siempre lograban sacar lo mejor de mí, pero hasta hoy, no me había dado cuenta de lo verdaderamente que me hacía falta escuchar esas palabras de Chat. Su sonrisa alegre era mi consuelo ante el mar de lágrimas de alegría que empezaban ahora a salir de mi rostro después de tanta angustia, mientras sus manos apretaban mis hombros transmitiéndome su fuerza. Con las manos en el rostro y conteniendo todo lo que se desbordaba de mí aquella noche, me dejé caer sobre su pecho, refugiando mi rostro en el hueco de su cuello y hombri soltando lo que tanto había guardado y retenido. Solo con él podía ser yo misma. Solo él había podido ver más allá de la máscara que ocultaba mi rostro. Solo él había podido encontrar y animar a la asustadiza Marinette que se ocultaba bajo la identidad heroica de Ladybug.
Una sonrisa apareció en mi rostro al sentir como la calidez de un fuerte abrazo me rodeaba ante la brisa fresca de aquella noche fría, que no se sentía como tal entre sus brazos. En aquella noche, con sus cabellos como hebras doradas acariciando mi cuello y mis manos sobre su pecho sintiendo su calmado subir y bajar, supe que el chico tras la máscara del gato negro no solo me gustaba…sino que se había robado parte de mi corazón sin resistencia alguna, pues aunque yo quisiera negármelo desde siempre, tal y como nuestros miraculous, el Ying y el Yang son la unidad de un todo. Chat y yo conformábamos un todo.
Antes de marcharme aquella noche y despedirme de Chat para patrullar, con una sonrisa recordé las últimas palabras que me reveló el maestro Fu aquella tarde del ataque de Volphina y que nunca les tomé importancia hasta aquel día. No se lo conté a Chat, pues para mí era como un caramelo dulce que un niño no quiere compartir, receloso. Quería guardar ese secreto para mí…
-"Haz fuerte tu lazo con Chat Noir, Ladybug…Pues el Ying y Yang están destinados a estar hechos el uno para el otro".
