(Dos años después…)

Aquí estoy, en casa de abuela para celebrar el cumpleaños de Mac. A ella le encantó este sitio y desde que fuimos a darle la noticia a la abuela Sarah, es una tradición celebrar su cumpleaños con la que ahora es nuestra familia aquí, en Pennsylvania.

La abuela, sentada al lado de Mac y con Yohanna en su regazo, sonríe alegremente mientras contempla como Frank y mi madre le hace tonterías a la niña, la cual ríe a carcajada limpia. Por mi parte, preparo la cámara de fotos para que, como el año anterior, tengamos un bonito recuerdo de este día.

H: Ya está.
M: Ven aquí, Harm. –Me sonríe. Ocupo el lado que me deja y todos nos preparamos para la foto-.
T: ¡Patata!

Cuando la cámara ha terminado, beso suavemente a mi mujer y la deseo, de nuevo, felicidades. Ella ríe alegremente y me devuelve el beso. Después, todos nos levantamos y comenzamos a recoger todo. Nosotros nos quedaremos unos días más, pues tengo una semana de vacaciones y Mac decidió por los dos pasarla al lado de la abuela.

Bomba corre hacia nosotros con un enorme palo y ambos nos apartamos para que no nos dé. Cuando logro quitárselo, lo lanzo lejos provocando que nuestra bóxer corra como una posesa detrás de él.

Al entrar en la casa, encontramos una nota en la nevera, junto con un sobre. En él la abuela nos explica que nos regala a Mac y a mí tres días en un hotel rural cerca de aquí. Nos dice que ellos se quedarán con nuestra hija y la perra. Sonrío a Mac, la cual coge las maletas que estaban al lado de la mesa y empieza a caminar hasta el coche.

M: Vamos, chico del aire. Cómo no vengas me iré yo sola. –Me sonríe-. No te preocupes, Yohanna estará bien con tu madre y tu abuela.
H: Lo sé, es solo que no me esperaba esto de mi abuela.
M: Ella es así. –Se encoge de hombros-. Sabe que has tenido mucho trabajo y quiere recompensarnos a los dos. Nos vendrán bien unos días desconectados del mundo.
H: Se me va hacer extraño estar sin mi niña. –La sonrío-.
M: La voy a echar mucho de menos. –Se abraza a mí, escondiendo su rostro en mi pecho-. Es una pena que no pueda venirse con nosotros.
H: ¡Mac! –La digo, riendo-. Quiero tenerte para mí solo, aunque sea solo durante tres días.

Definitivamente, esto es la felicidad completa. Tengo una mujer increíble, una hija preciosa, una perra encantadora y una buena casa. Además de la familia y nuestros amigos. La vida es simplemente maravillosa y, ¿quién sabe? Quizá en esta excursión de tres días podamos encargar un nuevo miembro para nuestra familia.

FIN