Capítulo 12- De la rutina a la acción

Al día siguiente no fui plenamente consciente de mis facultades hasta que llegué a la escuela. Ensimismada a pesar de las quejas de Tikki porque tuviese cuidado al cruzar la calle y con una sonrisa boba en la cara al final llegué a la escuela y temprano a diferencia de muchas otras veces en las que era mi costumbre la de llegar tarde. La sonrisa y los ánimos de aquel gatito conseguían cada día ocupar más importancia en mi mente de la que yo le hubiera querido dar hace tan solo unas semanas atrás. Pero como dije, mi ánimo desapareció para volverme a la realidad nada más estar enfrente de la fachada del Instituto François Dupont.

Al ver como Lila subía tranquilamente las escaleras del centro cuando yo estaba llegando a la puerta es cuando recordé cuales eran mis verdaderas intenciones la noche anterior y que no llevé a cabo: contarle a Chat sobre mi preocupación por el asunto de Volphina.

Tan preocupada y ensimismada en mis pensamientos estuve que al final acabé hablando de otras cosas o asuntos con el gatito. No sabía cómo me las apañaba, pero siempre acababa siendo él el que siempre velaba por mí ante todo, tanto en las peleas como cuando me sentía mal o veía que tenía algún problema o alguna preocupación como en las noches anteriores…y yo aún no había podido hacer nada por él. Mi propósito nunca fue contarle sobre el origen de los miraculous aquella noche y sobre el maestro Fu, a quién me dijo que él también iría a visitar para saber más sobre el tema.

Por una parte me sentía aliviada por el hecho de no tener que ocultarle más secretos a mi compañero a excepción de nuestras identidades, que era algo obligatoriamente impuesto a pesar de que últimamente solo deseaba saber quién era el chico por el que estaba empezando a sentir tantas cosas nuevas y con el que compartía tantas cosas también. Pero por otra parte también me preocupaba el hecho de saber si había hecho lo correcto al contárselo y compartir la carga y la preocupación sobre el asunto con él, pues no quería causarle ninguna molestia o preocupación como las que yo estaba sufriendo o pasando.

De repente sin darme cuenta la campana del centro sonó avisando de que pronto iniciarían las clases y despertándome de mis pensamientos. Despejando la cabeza y centrándome momentáneamente en seguir mi vida normal me decidí por dentro a que aquella noche en la patrulla debía de contarle a Chat sobre Volphina y ser yo la que le preguntase al minino si sentía preocupado por algo por algo y en tal caso ayudarle, pues no se le había escapado el hecho de que en ciertos momentos de la noche el día anterior parecía alicaído o preocupado también por un asunto que no sabría ya decir si era relacionado con nuestra vida secreta o con nuestra vida civil.

Subiendo las escaleras animada hasta el aula y agarrando fuertemente las asas de mi mochila, aligeré el paso hasta llegar a mi destino y soltar mis cosas en el pupitre sin apenas percatarme de lo que ya habían ingresado en la clase…

-Maaaaariiiii….- dijo alguien detrás de mí poniendo un tono que provocó que se me pusieran todos los pelos de gallina.

Sí. Definitiva e irrevocablemente tendría que haber mirado quién había llegado a clase y salir corriendo de allí nada más recordar que y con quién dejé algo pendiente ayer…para mi desgracia…

-Ah…Ho-hola…Buenos días Alya, ¿que-qué tal el día hoy eh? Jajaja- Dije con una sonrisa nerviosa tras girarme y ver la sonrisa juguetona y curiosa de la que era "mi mejor amiga".

-A mí muy bien querida, ¿pero y a ti?

-Jaja mu-muy bien. De-de hecho hoy he tenido un sueño reparador esta mañana y he dormido mejor que nunca- Dije simulando una sonrisa falsa al igual que un bostezo falso mientras me estirazaba mi silla al sentarme.

- Claaaro. Ya me imagino. Seguro que ha sido un sueño muuuuuy lindo y mucho más aún si es el chico que ahora roba tus sueños, ¿no?

En ese momento si hubiera tenido algún líquido en la boca estaba segura de que lo hubiera escupido de seguro. Mis nervios crecieron ante la mirada irónica de la pelicastaña y el repentino recuerdo de unas pupilas rasgadas y una mirada verde esmeralda. Antes de que se dignara a pronunciar otra palabra más y el rojo ocupara mi rostro, antes de que nos escuchara media clase, la agarré fuertemente de la muñeca saliendo de nuestra fila de asientos y bajando las escaleras mientras nos cruzábamos con Nino, quién recién había llegado, en el recorrido y sin miramientos salí de clase presurosa arrastrándola en el camino.

Antes de querer seguir mi vida normal y continuar ayudando con los preparativos para el festival debía resolver este "pequeño asunto" con ella, porque conociéndola, no me iba a dejar en paz hasta saber al menos si no TODO, al menos lo suficiente. Mientras todos iban preparando las cosas en el aula para seguir trabajando con la decoración yo tendría tiempo para hablar con ella así que podíamos salir despreocupadamente a otra punta del pasillo de la escuela sin que nos escuchasen.

De lo que no llegué a percatarme es que además de Nino, quién nos vio salir presurosas un tanto extrañado, cierto chico también había sido testigo de nuestra escapada antes de ingresar al aula. Tras ciertos segundos observando nuestro paso alejándonos por el pasillo, este ingreso con una sonrisa felina al recordar el sonrojo que portaba la chica de coletas mientras arrastraba a su mejor amiga hasta dios sabe qué lugar de la escuela para hacer o hablar qué cosa.

Tras dejar el pasillo atrás y bajar las escaleras hasta el patio, por fin solté la muñeca de Alya quién a pesar de mi fuerte agarre no se quejó en ningún momento hasta que dejé de agarrarla. Tras un suspiro y al sentarme en uno de los bancos pegados al muro de la escuela cerca de los laboratorios, agaché mi cabeza con las manos en ella y los codos apoyándose entre mis rodillas. Preparándome para el que sería el peor interrogatorio de la historia que hubiera hecho Alya "sino fuese porque aún no sabía que era Ladybug, gracias a Dios". Aunque en este momento no sabía si Dios le iba a ser de mucha a ayuda en ese momento, creyera o no creyera en su existencia.

-Muy bien. Tú ganas- Dije resignada- ¿Qué quieres saber? Solo te pido que no hagas más vergonzoso de lo que ya es…

-A mí no me resulta nada vergonzoso. Más bien me intriga el hecho de que ya no estés interesada en Adrien con todo lo que te gustaba y…

-Yo nunca he dicho que Adrien haya dejado de gustarme.

-¿Entonces? ¿Eso quiere decir que estas confundida?

-N-no…yo…bueno… no lo sé…yo…agh! ¡Sí! ¡Sí, estoy confusa! Lo admito. Hace relativamente poco me he dado cuenta de que tengo ciertos sentimientos o siento algo especial cuando estoy con otra persona... Últimamente he pasado mucho tiempo con él y me ha ayudado mucho en más de una situación…Cuando estoy con él puedo sentirme yo misma…me siento protegida y a la vez me transmite mucha confianza…Admito que al principio solo lo veía como una molestia o más bien como un compañero algo patoso y a veces engreído, pero a quién en el fondo admiraba y respetaba…pero con el paso del tiempo…me he ido dando cuenta…de…

-¿De…

- Me-me he ido dando cuenta…de- de que es mucho más importante en mi vida de lo que yo misma me lo hubiera planteado hace tiempo. Eso no quita que no sienta todavía nada por Adrien, puesto que si se diera el caso de que cualquiera de los dos tuviera algún problema o estuviera en algún peligro, tal el caso por ejemplo el de un akuma, sé que no sabría a cuál de los dos elegir puesto que ambos son importantes en mi vida…pero aun así…esto se siente…como…como algo imposible…

-Puff. En menudo dilema te has metido chica…

-Alya… ¿Puedo preguntarte algo?- Dije un poco alicaída después de poder expresar con palabras en voz alta toda esta lluvia de sentimientos que me abruman cada vez más y más.

-Dime Marinette…- Dijo esta vez con una sonrisa dulce mientras se apoyaba de cuclillas frente a mí en el banco y posaba una mano sobre una de mis rodillas.

-Tú… ¿tú crees que ser puede estar enamorada de dos personas a la vez?

Se hizo un breve silencio entre nosotras…Alcé la mirada para poder escuchar cualquier cosa o consejo que pudiera darme mi mejor amiga, pero su mirada se había tornado tan confusa y preocupada como la mía y en cierto momento, por primera vez desde que conocía a mi mejor amiga, me evitó la mirada girando su rostro hacia otro lado sin poder darme una respuesta clara ante mis dudas internas…

Me sentía confundida y la incapacidad de mi amiga de poder ayudarme me hizo darme cuenta de que la decisión era solo responsabilidad mía… "No…no se puede amar a dos personas a la vez…" me dije resignada mentalmente a mí misma. Pero…eso quiere decir que debía elegir…y si debía elegir a uno de los dos sobre el otro… "¿A quién debo escoger?".

-Quizás…

Las repentinas palabras de mi amiga irrumpieron mis pensamientos al ver cómo había vuelto a reincorporar la mirada y me miraba dulcemente e incluso de manera maternal…

-Quizás si se puede querer a dos personas a la vez…- Dijo con una leve sonrisa haciendo una pausa- Después de todo…en todas las historias siempre se habla que hay muchas clases de amor y por tanto muchas maneras de querer o de amar a una persona…Hay muchos tipos o clases de sentimientos de los que a veces no nos damos nunca cuenta o si nos damos cuenta ya es muy tarde en ciertos casos…quizás no tienes por qué elegir a ninguno si ambos son importantes en tu vida. Es como el amor o el cariño que sientes por tus padres. Siempre los amarás y los querrás y sabes que darías todo por ellos y no es precisamente una clase de amor romántico…

Tras estas palabras se reincorporó del suelo y limpió una pequeña lágrima de la que no me había percatado que se había escapado de mi ojo. Tras esto me extendió la mano para animarme a levantarme del banco y volver con los demás.

-No tienes por qué preocuparte ahora en decidir a quién quieres o no. Tómate tu tiempo para identificar tus sentimientos y ya verás cómo la decisión la tomas fácilmente. A fin de cuentas, si el corazón es el que escoge, sea quien sea, puedes estar segura que será la mejor opción.

La confianza y las palabras de Alya hicieron que volviera en mí la mirada decidida que portaba normalmente al ser Ladybug. Tenía razón. A ambos sabía que los quería. Solo necesitaba tiempo para aclarar a cual de los dos pertenecían mis verdaderos sentimientos…y eso solo me lo diría el tiempo y la convivencia con ambos. Por ambos daría la vida al igual que por toda la gente que quería y había en mi vida y eso no quitaba que tuviera que renunciar a ninguno. Tomé la mano de Alya y me reincorporé para devolverle la sonrisa y abrazarla en agradecimiento.

-Muchas gracias amiga

-De nada hermana, ¿para qué estamos si no es para ayudarnos en las buenas y en las malas? Dijo separándose levemente de mí y dándome un suave y lento puñetazo en el hombro amistosamente mientras nos reíamos levemente ante la vuelta de nuestras actitudes de siempre.

-Solo no te estreses demasiado con ese tema, ¿de acuerdo?

-Sí mamá- Dije mientras nos girábamos para volver hacia las escaleras del patio.

-A no ser que al final alguno de los dos te rechace claro-Dijo burlona para aligerar el paso.

-¡Alya!

-O peor sería que ambos lo hicieran, ¿no crees?- Dijo partiéndose de la risa mientras se apresuraba por las escaleras huyendo de mí.

-¡Alya no ayudas! Te voy a matar. ¡No huyas cobarde!- Gritaba entre risas y apenada mientras la perseguía hasta que volvimos a clase.

El resto de la mañana la pasamos tranquilamente. Nada más entrar en el aula me quedé hablando con Mylène sobre el tema de las telas que habíamos logrado apañar y con las que se pondrían a partir de ese mismo día. Alix insistía en que quería llevar algo de cuero junto con su inseparable guitarra eléctrica y no hubo manera de convencerla de otra, aunque la verdad es que le quedaba muy bien y resultaba cómoda cuando me dejó probar me la, ya que se la llevó ese día a la escuela para enseñárnosla. Kim no hacía nada más que picarla y ella con un solo de guitarra no solo lo calló sino que nos calló a todos en el aula, incluyendo a la mismísima Chloe que no había soltado en ningún momento su celular y estaba en el fondo de la clase con Sabrina, seguramente también con el Whatsapp. Todos al final acabábamos ayudando en lo que podíamos. Unos se ponían a ayudar a Nathaniel con el decorado, el cual estaba quedando maravilloso y otros se ponían a ayudar con los atuendos, la música o a hacernos eco entre las otras clases para el día de la función que sería ya en cuatro escasos días. Aquel día me quedé practicando con Alix, puesto que era muy probable que os otros días se le dificultara la cosa con sus actividades extraescolares y aún no me sentía en confianza como para volver a practicar durante toda la mañana con Lila después de lo del día anterior.

De alguna manera iba a tener que conseguir entablar una conversación con ella para poder saber más sobre el tema de lo que habló con Adrien o qué es lo que estaba tramando. Solo tenía la esperanza de que no fuera nada que tuviera que ver con Volphina, los akumas o Hawkmoth. Tenía que estar segura de mis suposiciones antes de poder contarle cualquier extrañeza a Chat Noir durante nuestras patrullas.

Durante la hora del almuerzo nos reunimos todos en el aula junto con nuestra maestra y nos pusimos todos al día de lo que llevábamos o nos faltaba aún por preparar. Todos tenían muchas ganas de que llegara el gran día pues estábamos poniéndole muchas ganas y pasando muy buenos ratos en grupo esta semana, cosa que no habíamos hecho toda vía desde que comenzó el curso.

La profesora nos anunció una sorpresa que nos llenó más de emoción a todos puesto que el grupo más trabajador durante la semana y al más exitoso el día del festival tendrían la suerte de ir a un viaje que llevaría a cabo y organizaría el centro antes de las vacaciones. Aunque fuese bueno o malo, sabía que de alguna manera iríamos a ese viaje…ventajas digamos de tener a la "hijita del alcalde" en nuestra clase y a la que se le consentía cualquier capricho y aún más si implicaba que pudiera pasar más tiempo con Adrien. No pude evitar reírme con Alya en bajito al ver la cara de pena del modelo rubio ante los coqueteos de Chloe asegurando que irían sí o sí a ese viaje juntos. Por un breve lapso de tiempo tras reírme pude percatarme de que me miró y a diferencia de otras veces en las que me hubiera sonrojado de tan solo mirarlo, esta vez le sonreí con pena ante su penosa situación y él me sonrió devuelta, cosa que aunque yo no me hubiera percatado de ello, luego más tarde también provocó no solo un sonrojo en mí, sino un sonrojo en él, del que solo cierta pareja de morenos se percataron.

Durante todo el día Alya no paró de insistirme en que le revelara el nombre del famoso chico que se había vuelto "el rival" de Adrien por mi amor, pero por más que insistió nunca le revelé su nombre. Tikki había tenido razón la noche anterior al aconsejarme que podría contarle a Alya sobre el asunto sin contarle claramente que él era Chat Noir y yo por tanto Ladybug. Ese secreto iría a la tumba conmigo.

Al final del día aprendí mucho más de música de lo que yo me hubiera imaginado junto con Alix y me sentí más confiada y suelta incluso a cantar ciertas estrofas cuando nos pusimos a practicar en otra clase a parte durante las últimas horas para no molestar a los demás que estaban con otras cosas. Tras despedirme de esta y desearle suerte para su competición, me retiré hasta la salida del centro donde Alya me esperaría. Justo antes de salir por la puerta me percaté de cierta cabellera rubia que estaba situada en mitad de la acera, seguramente esperando a que llegara su limusina. De repente el timbre de la escuela sonó y fue entonces cuando él se giró hacia la entrada y se percató de mi mirada sobre él. Ante su mirada dulce no podía evitar que un escalofrío me recorriera el cuerpo entero y mi mente se quedara en blanco, pero sin un aliciente aparente noté que su mirada cambió. Parecía más seria y decidida…una mirada de la que muy pocas veces había sido testigo yo o cualquiera de los que le conocíamos en la clase…su mirada me recordó fugazmente a la que había adoptado ayer antes de que nos despidiéramos ayer, cuando quiso decirme algo y Alya nos interrumpió…aunque…ahora que me lo planteaba… "¿Qué es lo que querías decirme que era tan importante?" Dije mentalmente para mí misma un poco preocupada.

Algunos ruidos de los demás estudiantes saliendo también de las clases me hicieron apartar por un breve lapso la mirada del chico y empezar a bajar las escaleras para esperar a Alya a que llegara al pie de éstas. Al reincorporar la mirada me fijé que la limusina del chico acababa de llegar pero él seguía mirándome en el mismo lugar en el que estaba antes, cosa que me puso más nerviosa. Cuando pensé que iba a llamarme al ver como empezaba a mover sus labios mientras me miraba, una explosión y una nube de humo se levantó en lugar. Me tapé el rostro y me recogí por detrás del muro de piedra al lado de las escaleras. La explosión había sido en mitad de la carretera, aunque no había alcanzado la limusina del chico al lado de la acera. Todos los chicos que antes salían del centro lentamente y animados ahora salían corriendo y entre gritos de susto. Yo, preocupada, al ver como se levantaba levemente la nube de humo, me asomé para buscar a Adrien con la mirada desesperada. La explosión había estado cerca. El lugar parecía desolado aunque no veía nada aún claramente con la niebla que se había levantado.

Antes de transformarme sentía que debía asegurarme que el lugar era seguro y que el chico se encontrase bien.

-¡Marinette¡- Su grito entre la neblina me alertó he hizo que saliera de mi escondite para acercarme hacia el lugar donde creía haber escuchado su voz y donde creía que antes estaba.

-¡Adrien!- Grité para orientarme de nuevo entre la niebla. Por un momento pensé que se volvía cada vez más espesa.

- Marinette, ¡¿dónde estás?¡

-Adr..

-¡CUIDADO!

Antes de que pudiera haberme percatado de algo inusual, sentí como me jalaban y caía contra el suelo mientras se producía al mismo tiempo una nueva explosión demasiado cerca esta vez. Aun quejándome un poco por el duro golpe contra el suelo abrí poco a poco mis ojos y me percaté de que había sido Adrien quién me había empujado y protegido con su cuerpo, quién aún permanecía con los ojos cerrados…

-Adr..

Mi voz fue cortada al ver como se reincorporaba rápidamente levantándome a mí también y arrastrándome con él mientras corríamos para alejarnos de la niebla a lo que pareciese un lugar seguro. No éramos capaces de ver la limusina, el instituto o tan siquiera el suelo dónde pisábamos, pero a pesar de todo parecía que Adrien sabía hacia dónde se dirigía puesto que en un momento estábamos fuera del banco de niebla dentro de la escuela de nuevo. Nos escondimos tras el muro interior del patio, al lado de la entrada. Los dos intentábamos recobrar la respiración tras la rápida carrera para ponernos a cubierto. Adrien se asomó ligeramente por la puerta para ver si veía nueva actividad o algo sospechoso.

Aún sentía como me temblaban las piernas tras la explosión y como el miedo de golpe y porrazo se propagaba por mi cuerpo como nunca antes. Por un instante…si no hubiera sido por Adrien yo…yo…

-Marinette…¡Marinette! Reacciona, vamos.

Reaccioné ante el fuerte agarre de Adrien sobre mis hombros sacudiéndome y su mirada seria y preocupada. Por un instante parecía incluso que destilaba cierta…¿ira?

-Cálmate y no llores más- Dijo esta vez colocando sus manos en mis mejillas y apartándome las lágrimas que habían escapado de mi rostro ante el repentino miedo y susto de antes.-Todo saldrá bien, ¿vale? No pasa nada. No estas herida, ¿no?- Dijo apartándose levemente para inspeccionar mi cuerpo en busca de algo que indicase lo contrario.

El ver su preocupación por mí el lugar de por sí mismo que era el que portaba algunos raspones en el rostro y parte de su camisa blanca con agujeros causados por chispas que le hubieran llegado de la explosión para cubrirme me hizo volver a la realidad… ¿Dónde estaba Ladybug cuando se la necesitaba? Tenía que poner a Adrien a cubierto y a salvo para ir a esconderme y transformarme antes de que se diera otra explosión y alguien esta vez si resultase herido de verdad.

-Sí, estoy bien. No me ha pasado nada. Tú fuiste el que me cubrió a tiempo, pero Adrien tú…- Dije acercando mi mano esta vez a su rostro para percatarme de la cicatriz que tenía sobre la ceja, quizás por el golpe al caer y cubrirme.

En su rostro de repente desapareció esa seriedad poco normal en él y nuestras miradas se cruzaron por breves segundos. Ambos nos percatamos de la realidad de la situación…con ambos con las manos en el rostro del otro aún. Rápidamente apartamos las manos del otro y desvié mi mirada un poco avergonzada por mi repentina valentía y confianza con el modelo rubio.

-No te preocupes. Estoy bien.- Dijo haciendo una pausa y captando de nuevo mi atención hacia él- Debemos asegurarnos de que no hay nadie más en la escuela y salir de aquí. O al menos buscar un lugar seguro hasta que lleguen Ladybug y Chat Noir.- Dijo mirando de un lugar a otro en busca de alguien más que hubiera quedado retenido en la escuela por la niebla…y de hecho…no éramos los únicos a cubierto.

No reconocí a nadie de los nuestros, pero había algunos alumnos recubiertos tras bancos, otros apoyados sobre los muros inseguros a salir, otros asomados por las ventanas de las clases asustados y otros abrazándose los unos a los otros para calmar el susto o el miedo.

Eso provocó que cierta ira se despertara en mí. Nadie asusta a los míos y fuese un akuma o no, Ladybug se iba a encargar personalmente de hacer pagar por ello a quién estuviese provocando todo este nuevo caos.