Capítulo 13 – Tortura y bombardeo
Corrí por los pasillos de la escuela buscando un sitio seguro y vacío donde poder esconderme y transformarme. Cuando gire en una de las esquinas de los pasillos sentí otro temblor que me hizo frenar en seco. Si no me hubiera apoyado en la pared me hubiera caído por la intensidad del estruendo en el exterior.
-¡Marinette! ¿Estás bien?- Dijo Tikki saliendo presurosa de mi bolsa y colocándose frente a mi rostro con una expresión preocupada. Antes de pensármelo dos veces la agarré entre mis manos y me metí en la primera clase que encontré frente a mí. Estaba de nuevo en el aula de música, tal y como había estado parte de la mañana y ayer. No había nadie y en el pasillo tampoco vi a ningún estudiante o profesor cerca. Liberé a Tikki más tranquila y exalando un suspiro de alivio.- ¿Marinette?
-Tranquila Tikki. Estoy bien. Adrien me cubrió de la explosión a tiempo- Dije alzando la mirada hacia ella.
-Todo ha sido tan confuso que yo tampoco supe cómo reaccionar o si debía salir del bolso para ayudarte. Cuando ambos caísteis al suelo, yo me golpee un poco contra el pavimento y me desorienté bastante.
-¿Estás bien?- Dije yo esta vez para tomar un tono de preocupación para con mi pequeña amiga y sostenerla en las palmas de mis manos mientras se posaba en ellas.
-Sí…un poco mareada, pero no es nada que no se pueda arreglar con una galleta- Dijo sonriente para animarme. Le di una de las galletas para emergencias que tenía en el bolso.
-Me alegra que tú también estés bien Tikki- Dije mientras la veía flotando hasta un pupitre y sentarse en éste para poder comerse la galleta- Hemos de darnos prisa si no queremos que alguien salga de verdad mal herida- Tras decir esto caminé hacia la ventana abierta en el aula. Las cortinas se movían levemente y las sillas y mesas alrededor estaban cubierta por una fina capa de polvo. Sin querer arriesgarme demasiado me acerqué al filo para echar un ojo por fuera del edificio. La niebla todavía era densa por fuera pero podía apreciar algunos escombros de la fachada principal de la escuela en el arcén. No era capaz de ver más allá de las escaleras principales; ni la carretera, ni la limusina Agreste, ni el río Sena, ni Notre Dame de fondo... Era como si todos allí estuviéramos encerrados en una inusual celda gris que tenía como sistema de alarma continuas explosiones intermitentes a su alrededor. Algunos destellos de éstas lograban traspasar la niebla.
-Esto no es una simple casualidad o que alguien normal lo haya provocado Tikki. Debe de tratarse de un akuma y hay que deternerlo.
Tikki ya había acabado de recuperar fuerzas y estaba a mi lado, asintiendo segura ante mis palabras. No necesitábamos más que decirnos.
-Tikki, ¡Puntos fuera!
La sensación burbujeante de la transformación recurrió todo mi cuerpo. Era como una leve descarga eléctrica que me insuflaba energía y valor. Ladybug por fin estaba presente en el Instituto Françcois Dupont, y había llegado con ganas de acción.
Sin pensármelo dos veces aceleré mis pasos hasta la ventana abierta y con un impulso salté sobre uno de los pupitres, me agarré al filo superior de la ventana e hice una voltereta para situarme en el tejado del edificio para tener un mejor panorama, si es que era posible, a través de la nube de polvo.
-"¿Dónde estará ese akuma?"- Pensé en mis adentros caminando con cierta precaución sobre el tejado. No solo la niebla estaba presente en la entrada, sino que como deduje, rodeaba todo el edificio y hasta el cielo sobre el patio interior del centro.
Sin rastro aparente de la nueva villana de turno me acerqué al filo del techo del patio interior para que los alumnos que aún permanecieran allí me vieran fácilmente y escucharme.
-Chicos, no os preocupéis. Todo está bajo control. Regresad todos a vuestras aulas hasta que se disipe la niebla e id con precaución por los temblores. Todo pronto habrá acabado.
-Yo no diría eso si fuera tú, querida…- Sentí un escalofrío a mis espaldas y antes de que pudiera darme la vuelta…
-¡LADYBUG!
Para mi sorpresa, Adrien, desde el patio y prácticamente en el mismo lugar donde le dejé, gritó con cierto tono de pánico. Fue tanta la impresión que me escurrí un poco por el tejado ante la distracción…pero segundos después asimilé que ese grito de Adrien me había salvado la vida. En el sitio donde yo me encontraba de pie instantes antes ahora había una espada fina con un cierto fulgor oscuro clavada en las tejas y a su lado, una figura oculta tras una capa marrón ciertamente desgastada.
Escuché algunos gritos de preocupación por parte de todos en el patio y al mismo tiempo me alivió en cierta medida escuchar como aligeraban muchos el paso y cerraban las puertas de las clases: permaneciendo a salvo de cualquier riesgo. Esperaba que Adrien también hubiera sido uno de todos ellos.
Mientras todo eso ocurría yo me reincorporaba de nuevo en el tejado y mi nuevo adversario sacaba la espada clavada entre las tejas. No podía ver su rostro pues la capa tenía una capucha que permitía mantenerlo oculto. La niebla era también un factor muy favorecedor para éste, pues le permitía ocultarse fácilmente tras pegar un salto hacia arriba, ocultándose ésta y moviéndose a mi alrededor sin yo poder captar sus movimientos con exactitud excepto cuando hacía romper alguna nueva teja tras un nuevo impulso.
Lo único que había podido ver clara de esa figura era la mano que sujetaba la espada…y estaba enguatada de negro, por lo que tampoco servía de mucho si quería identificar al sujeto y encontrar el objeto que portaba el akuma… "¿Dónde está ese maldito gato cuando se le necesita?"- reclamé mentalmente mientras intentaba moverme de un sitio a otro y no permanecer en un sitio fijo pues ahora mi adversario o adversaria había empezado a lanzar tajadas al aire para cortarme en rodajas.
Eso no era normal. Ningún akuma había llegado a un nivel tan alto de fuerza o velocidad ni tampoco había intentado atacarlos a ella o a Chat con intención de "matar", pues solo deseaban los miraculous. La velocidad a la que nos estábamos moviendo era cada vez más rápida y sentía como me desgastaba cada vez más.
Cuando pensé que ya estaba empezando a intimidarme toda aquella situación, mi preocupación de verdad llegó cuando sentí un suave roce en mi mejilla…un corte tan fino como el de una hoja. Con una voltereta mortal de espaldas salté hacia el patio interior y evitar otro ataque igual o más certero, pero, antes de llegar a tocar el suelo, sentí como una nueva explosión se produjo cerca de mí y me desestabilicé al aterrizar y caí abruptamente. A pesar de que el traje de Ladybug fuera mágico ante ataques eso no quitaba que fuera inmune al dolor y en ese momento, contra el pavimento de cemento sentí que me quemaban las piernas y los brazos al incorporarme con cierto esfuerzo. Para cuando intenté reincorporarme con los brazos, me aplastaron boca debajo de nuevo contra el suelo. Mi contendiente estaba encima de mí; con un pie sobre el centro de mi espalda y el otro sobre mi hombro derecho, hincó su tobillo sobre este último provocando que soltara tal grito de dolor que pensé que perdería el juicio. Mi vista se nublo ante la angustia que me estaba abrumando y una lágrima escurridiza se deslizó por mi máscara hasta mi mejilla y luego al duro cemento. Intenté, con las pocas fuerzas que pensaba que aún me quedaban, resistir; pero toda intención de resistencia desapareció al ver de nuevo frente a mí aquella espada frente a mi rostro y amenazando contra mi cuello. Mis puños cerrados y tensos hasta ese momento se destensaron. Era inútil resistirse; estaba consciente de ello. Todo había sido tan rápido que ni siquiera me percaté que bastaron escasos minutos para que mi oponente me hubiera abatido en el centro de la escuela desde que empezó la pelea y todos desde las clases donde estaban refugiados eran espectadores de la primera gran derrota de su heroína.
-¿Por fin eres consciente de lo patética que resultas, Ladybug?- Dijo una voz grave y reverberante susurrándome al oído. Volvió a apretar su tobillo entre los huesos de mi hombro y pesar de que el disfraz me protegía, sentí como algo dentro de mí se rompía mientras solté otro alarido. Mi dolor y mis lágrimas aumentaron al sentir como en mi mente también gritaba Tikki conmigo. Era la primera vez que ambas estábamos sufriendo ante un ataque y sentí nuestra conexión tan cercana. La tortura era insoportable, pero lo único que cruzaba por mi mente era un constante y repetido "Lo siento Tikki" como el de una grabadora en modo de repetición. Ya no podía retener las lágrimas- Intentas proteger a todos y mostrarte como la chica perfecta…la chica justa e inocente que nunca algo malo…la chica que NUNCA haría algo malo a nadie…la HEROÍNA y AMIGA que todos quieren…pero no te servirá ya más esa fachada, querida- Dijo con tono hiriente con retintín- Bajo esa máscara no eres más que una simple chica… una chica idiota, envidiosa, torpe e insegura que ante cualquier adversidad se derrumba como una cualquiera más. No te mereces esos miraculous.
Quería reaccionar, pero no podía moverme: estaba inmovilizada. A duras penas podía girar el rostro y encararla y los oídos me pitaban tras la última explosión que había tenido tan cerca y el duro golpe contra el suelo. Aún no sabía si era realmente un akumatizado y si lo era, no podía saber dónde portaba el akuma o tan siquiera quién era pues no era capaz de reconocer su voz.
-¿Qui..quién…eres? – Dije con cierto esfuerzo sintiendo como mi voz me rasgaba la garganta.
-Ja. Parece que la mariquita volvió a recuperar el habla- Dijo con burla y entre risas en voz alta.-No te preocupes querida Ladybug. No te hace falta saberlo. Voy a acabar contigo tan rápido que ni siquiera vas a notarlo- Sentenció muy seguro y con cierto tono estremecedor.
Apreté de nuevo los puños fuertemente contra el pavimento para resistir pero su presión contra mi espalda volvía a hacerse presente. Esta vez contuve el grito que presagiaba surgir de lo más profundo de mi garganta pero no fui capaz de reprimir un gemido de dolor.
-En otra ocasión hubiera disfrutado más torturándote. Pero para tu suerte, Hawkmoth espera un pequeño recado de mi parte- Dijo para después acercarse a mi oído- Una vez fuera del tablero de juego me encargaré de cuidar muy bien de tus miraculous y de tu kwami por ti…
-¡NO!
El grito de miedo e impotencia fue más grande que mi dolor, a pesar de que su presión sobre mí y la amenaza de su espada en mi cuello. Fue mayor mi temor al pensar en perder a Tikki. "¿Cómo sabe de Tikki? ¿Cómo sabe de los Kwami? ¿Qué le habrá contado Hawkmoth? ¿De verdad es un akuma? ¿Por qué está actuando así? Tikki…no…tú no…tú no por favor…NO" me preguntaba y gritaba en mi mente con un rostro bañado de lágrimas.
-Tranquila querida. No te resistas. Es inevitable el fin de esto. Y eso va a ser solo el comienzo…
Sus últimas palabras me paralizaron…ya no tenía miedo…no…ya lo único que podía sentir era un puro estado de pánico…
-Después todos y cada uno de tus seres queridos caerán junto con París…tus amigos, tus padres… y como no…
-No- susurré incrédula para mí previendo sus palabras.
- Tu gran amor…Adrien…
-NOO
-Y tu preciada alma gemela…
Mi mente estaba en blanco…mi pánico dominaba ya no solo mi cuerpo…sino también mi mente y…
-Chat Noir- Finalizó su amenaza.
…y mi corazón.
Nunca hasta ahora me había sentido más consciente de mis sentimientos por ese estúpido gato coqueto. Mi mente en blanco se empezó a llenar de destellos verdes y risas burlonas con chistes de gatos mezcladas con gritos de angusita, preocupación o furia… "¿Este es el fin de Ladybug?¿De verdad iba a acabar así…sin despedirme de los que quiero…sin poder a hacer nada…sin volver a tener ratos entrañables con mis padres…sin haberle confesado mi gran secreto mi mejor amiga…sin poder volver a escuchar las risas confidentes de Tikki…sin haber confesado nunca mis sentimientos a Adrien… sin poder admitirle a Chat nunca que me había "encantado" el corazón tras tanta insistencia?" Sí…ese era la despedida: el fin de la historia de Ladybug…
-Di adiós Ladybug- Dijo el encapuchado mientras se reincorporaba con su espada para darme la sestada final. Cerré los ojos ante lo inevitable. "Lo siento Tikki…lo siento…
-Chat- Dije en mi mente y en voz alta en susurró…-"Siento haberos defraudado"-Pensé para mí misma.
-Tu gatito negro llegará demasiado tarde para tu desdicha, My Lady- Dijo con sorna aún cerca de mi oído- O debería decir… Marinette.
Un último escalofrío recurrió mi cuerpo tras aquel suave, penétrate, pero injerto susurro, que actuó más como sentencia que como peculiaridad. En ese momento fue que entendí dos cosas: Hawkmoth sabía ya quién era y era verdad que él y su nuevo akuma no dudaría en dañar a mis seres queridos tras tener mi miraculous.
Para cuando gire el rostro levemente con los ojos abiertos tras la última sorpresa recibida y vi como se alzaba la espada con destellos negros dirigida hacia mí, supe que mundo para mi había acabado.
-¡ALÉJATE DE ELLA!
El grito masculino y potente fue ensordecedor, pero por un momento hizo que tanto mi oído como mi vista se aclararán a pesar del pitido y las lágrimas que aún me acompañaban. Mi esperanza renació y mis miedos desaparecieron contemplando la entrada abierta de la escuela como si ante mis ojos se dieran el mejor amanecer que hubiera contemplado en la vida…un amanecer de cuero negro y ojos verde esmeralda como so se tratara de un príncipe en busca de su princesa en apuros.
-Vaya, vaya, vaya-dijo con sarcasmo mi opresor-Parece que nuestro querido héroe por fin se dignó a aparecer para rescatar a su mariquita.
-CHAT! No te…- Me quedé callada al tener de nuevo la amenaza de la espada contra mi cuello.
-No, no no querida. ¿Acaso te he dado permiso para hablar?- Dijo con tono de seguridad y burla. Conmigo bajo sus pies ahora el enemigo tenía el cebo perfecto para que Chat Noir hiciera lo que ella quisiera… específicamente… darle su miraculous.- ¿Acaso no te he dicho antes que con o sin máscara ya no vales para heroína?- Dijo esta vez en tono rabioso para apretar sus pies contra mi hombro y mi espaldas y yo sin esperármelo exclamó de dolor junto con Tikki en mi mente. Si continuaba así por mucho tiempo más me acabaría quebrando la columna vertebral.
-NO TE A..
-¿Que no me atreva a qué, gatito?- Soltó esta vez el /la rival girando la cabeza en dirección esta vez hacia Chat, mientras seguía ejerciendo presión sobre mi.- Por si aún no lo has notado, no estás en disposición de mandarme nada. En dado caso, soy yo la que dicta lo que tienes o no que hacer, así que, si eres tan amable, me vas a entregar tu miraculous de buena manera si no quieres que tu querida compañera sufra las consecuencias.
- Aún soy capaz de derrotarte así que no me desafíes- Dijo en tono cada vez más seguro el chico de cuero negro sin dejar que desapareciera el tono amenazante en su voz casi gutural.
- Al mínimo intento de atacarme lanzaría una explosión hacia tu bastón si intentas lanzármelo o clavaría mi arma contra el cuello de tu chica.
-Para mi mala suerte aún no me ha aceptado como su chico. Pero no te preocupes si es para que surta efecto tu amenaza. Lo estás haciendo de lujo. Es solo cuestión de tiempo que me acepte.- Soltó esta vez con cierto tono jocoso y entre risas para sorpresa mía y del akumatizado.
"¿Es enserio? De todos los momentos en los que hemos tenido para combatir contra villanos… ¿y este era el mejor momento para ponerse a bromear?" Pensé con cierta rabia y sorpresa en mi rostro descompuesto ante semejante actitud.
Juré mientras veía su sonrisa burlona que si salía de esta lo cogería de la cola para lanzarlo desde la punta más alta de la Torre Eiffel sin su bastón…no por ser mala o porque me exaspere…sino por probar si de verdad los gatos siempre caen de pie "por curiosidad". No tenía nada de malo, ¿no? Me quejé por dentro al ser consciente que antes me estaba lamentando por no poder volver a verle… "¿Era enserio Marinette? ¿De verdad?" me reclamaba mentalmente ante todo aquello.
-Veo que no te interesa tanto como parecía la integridad de "tu chica" pues.- dijo el akumatizado encapuchado con cierto tono de… ¿furia?...mientras hablaba…
¿Acaso estaba actuando así Chat aposta? Mientras esos dos hablaban y sin que se dieran cuenta aparentemente, escuché cierto movimiento en el interior de las aulas de la escuela… ¿Qué estaba pasando ahí dentro?
-Al contrario. No vas desencaminada. No puedo vivir sin ella- Soltó esta vez con la más absoluta sinceridad y tranquilidad que se podía tener en esta situación, captando mi atención de nuevo hacia su diálogo con un leve sonrojo ante los comentarios inapropiados de ese gato en aquel momento.
Por primera vez desde que llegó sentí como nos mirábamos cara a cara y el sentimiento del que antes estaba renegando mentalmente volvía para torturarme. Mientras, sentí un ligero cosquilleo en mi garganta y en mi estómago que me abrumaba más allá del dolor.
Sin embargo, esa conexión se vio interrumpida al sentir como la espada se apretaba contra mi cuello y el akumatizado levantaba sobre mi espalda para colocarme esta vez de rodillas frente a Chat y me tiraba del cabello, suelto tras haber perdido anteriormente mis características coletas. Mi cuerpo estaba entumecido por el dolor y el frio del pavimento donde esta tumbada antes. Uno de mis brazos colgaba y era incapaz de moverlo tras la tortura sufrida en el hombro y mi otro brazo, aún sin responderme del todo, era sujetado tras mi espalda a modo de llave por el akuma.
Estaba en la posición perfecta para ser decapitada y frente a la persona que menos quería que fuera espectadora de ello. ¿Habría perdido la confianza que Chat había depositado en mí durante tanto tiempo desde que empezamos a luchar juntos?
-En ese caso, ¿no te importará darme tu miraculous?- Dijo mi opresor con cierto tono de demanda y amenazador. Sentí el frío de la espada en mi cuello mientras quise cerrar los ojos. Apenas podía respirar con comodidad pero me forcé a abrir los ojos. Lo único que me impedía volver a desplomarme en el suelo y rendirme de nuevo eran aquellos ojos gatunos que volvían a mirar con seriedad pero con… ¿seguridad?
En ese instante me percate que es expresión me era conocida; su leve sonrisa confiada, aquella mirada de desafío, la postura del cuerpo relajada y pero alerta…todas esas pruebas me hicieron darme cuenta de que Chat tenía un plan…tan descabellado como él…pero tenía un plan…se traía algo entre manos, ¿pero el qué?
-¿Quién me asegura que una vez yo entregue mi miraculous no abatirás?
-Digamos que…tendrás que arriesgarte- Dijo con alegría y emoción- La vida es una apuesta y en este caso, la vida que se está apostando es la de tu amada- Dijo alzando mi barbilla con la espada para que encarara a Chat aún con cierto temor e inseguridad- ¿Vas a arriesgarte a perderla sin haber apostado antes?
Cierto silencio se hizo en el ambiente como si se tratara de la calma antes de la tormenta. En esos momentos ya no sabía si de verdad estaba actuando o no. "Por favor, no lo hagas. No le des tu miraculous. No por mí. Nos matará a los dos. Chat, por favor, no" suplicaba mentalmente.
-No- Respondió al nuevo akuma el héroe- Acepto la apuesta.
-¡CHAT NO! – No pude contener el grito en mi garganta a pesar del miedo ante la presión del arma rival en el cuello.
-Es mi decisión My lady. No me juzgues por ello- Dio empezando a dar los primeros pasos hacia nosotras lentamente.
-¡NO! TE LO PROHIBO. ¿Me escuchaste?- Gritaba entre gritos intentando resistirme como nunca al agarre- Si lo haces es como si te hubieras rendido, como si nos estuvieras vendiendo a todos los que quieres y debes proteger…NO LO HAGAS! Márchate, protege tu miraculous de Hawkmoth y…
-¡No pienso dejarte!- Gritó esta vez a tres pasos de nosotras interrumpiendo mi discurso.
Había cerrado mis ojos y puños ante la frustración. Al abrirlos me encontré la sonrisa más dulce que jamás me dedicó mientras una de sus manos se posaba sobre el lugar donde se encontraba su anillo en la otra mano.
-Desde el día en que te conocí supe que amaría a la chica bajo la máscara de Ladybug y creeme cuando te confieso que lo hago y lo seguiré haciendo durante toda mi vida. Daría todo lo que tengo y todo lo que soy por ti, My Lady- Su sinceridad me mató y calmó mi repentina furia.
-Gato tonto…- Suspiré resignada con una lágrima rebelde.
-Tu…gato tonto- Sentenció mientras nuestras miradas se volvían a conectar ante lo que preveía ya como el fin inminente. La risa a mis espaldas aumentó de intensidad.
-Que pena de discurso…pero que se le va a hacer ante dos ciegos e inútiles chicos que juegan a ser "héroes".
-De hecho Ladybug y yo no somos los únicos héroes que tiene París-Sentenció Chat sorprendiéndonos a sus dos oyentes ante su declaración. Con sus manos aplaudió dos veces y al instante de entre los barrotes del piso de arriba del patio y de las puertas de las aulas alrededor del patio salieron todos los alumnos cargados con un millar de cosas: grandes carteles que iban a ser usados para el festival; utensilios de cocina para la pequeña cafetería que tenían prevista montar; globos y pistolas de agua para un concurso que se iba a realizar aquel fin de semana; algunos con armas de juguete mientras estaban con disfraces ensayando para alguna actuación…La sorpresa me dejó con la boca abierta. ¿Acaso el ruido que escuché entre las clases era de ellos preparando todo para esto?
-¿Qué es esto?- Dijo con cierta estupefacción y furia mi capturador.
-París está lleno de personas que son HÉROES todos los días desde el momento en que se levantan y comienzan el día- dijo el portador de la mala suerte extendiendo los brazos en alta ahora ya con su bastón en la mano- Puede que puedas conmigo en un ataque de frente, pero no puedes con un ataque sorpresa por todos los flancos por muchas explosiones que crees a nuestro alrededor- Relató mientras le lanzaba una mirada de clara victoria al akuma a quién sentía como no agarraba con tanta seguridad su espada y mi brazo. La mirada de Chat esta vez se enfocó en mí para aclarar- No se necesitan poderes en la vida para ser un héroe.
Esas palabras fueron música para mis oídos, la medicina ante cualquier inseguridad tal y como lo había sido durante las últimas noches. Nuestras miradas se cruzaron, seguras ante el riesgo.
-¿Crees que tú y un grupo de niñatos adolescentes va poder conmigo? No te creía tan estúpi…
-Y yo te advertí no desafiarme- Dijo alzando el brazo. Dispuesto a dar la señal de ataque. Antes de que actuará visualicé mi alrededor. Vi a algunos de mi clase portando bolígrafos, borradores, cuadernos, sillas, bastones o lo primero que hubieran atrapado en el camino…Iván, Kim, Alix, Chloe, Nathaniel y Rose estaban a la derecha; Juleka, Mylène, Max y Sabrina estaban repartidos en algunas esquinas; Nino también junto con Alya, quién grababa con su celular todo, provocando una leve risa de mi parte que sentí que puso más nerviosa a mi amenaza a mis espaldas. Pero su agarre ya no me daba miedo. Todo el dolor que creía sentir antes desapareció y fue sustituida por la confianza entera de Ladybug; la heroína estaba de regreso.
-¿Y tú de que te ríes?- Dijo esta vez mi rival con cierto tono quebrado, con furia e impotencia.
-Me río de tu patética de lo que pareces tú ahora- Dije esta vez segura y recordando los primeros insultos de aquella tortura anterior con una sonrisa burlona.
-CHICOS ¡-Gritó con voz potente Chat Noir sosteniendo su bastón con la longitud idónea a modo de espada- ¡AHORA!
