De nuevo, otro flashback en cursiva.
4. Evocaciones
El fuego crepitaba en la hoguera suavemente, con las llamas realizando su peligrosa danza alzándose hacia arriba.
Lune se había quedado ensimismado, con el reflejo anaranjado en sus violáceos ojos.
Ni siquiera se inmutó cuando su hermano arrojó el escudo a su lado y depositó un objeto en su regazo, envuelto en un trapo.
— ¿No piensas abrirlo?— preguntó Minos, sentándose a su lado, dándole un empujón leve—. Eh, espabila…todo el día amuermado…mira lo que padre ha traído del último saqueo.
El menor resopló y retiró el trozo de tela que envolvía unos objetos de plata y una espada ricamente labrada.
Minos señaló la espada.
—Padre dice que me la puedo quedar yo— dijo entusiasmado—, así ya no tengo que usar lanzas o hachas cuando salgamos de expedición. ¿A que es bonita?
—Hay restos de sangre aún en ella— musitó Lune, repasando con los dedos el filo, donde había restos por toda la hoja y empuñadura.
Su hermano chasqueó la lengua y emitió una risa burlona.
—Sólo es sangre del dueño de la espada— declaró sin darle importancia—. Padre dijo que le cortó el cuello de un solo tajo, con su propia espada— dijo pasando el dedo índice por la garganta, imitando el gesto—. Pronto será nuestro turno de unirnos a las batallas.
—¿Tantas ganas tienes de morir?— replicó Lune, sin mucho entusiasmo, observando las copas de plata a la luz de la hoguera.
—La muerte en batalla es todo un honor— espetó Minos, frunciendo el ceño—. Cuando llegue mi hora, las valkyrias recogerán mi alma y la llevarán al Valhalla…
—¿Y si no es así?— preguntó el menor, dejando las copas a un lado.
—¿Si no es así el qué?— devolvió la pregunta Minos—. Dudo mucho que las valkyrias no quieran recogerme…daré todo en batalla. ¡Y me gustaría ser un berserker! ¿Te imaginas?—exclamó, gesticulando con los brazos y gruñendo como aquellos.
Lune se limpió el rostro con asco.
—Me has llenado de babas, cerdo— dijo agarrando el ropaje de su hermano para secarse las manos, mientras Minos estallaba en carcajadas—. No digo que no quieran, digo que qué pasaría si las historias de Odín y Thor no fueran ciertas, que Baldr nunca será el inicio del Ragnarok porque no existiría… ¿qué pasaría?
Minos compuso una expresión de extrañeza y sacudió la cabeza, incrédulo.
—¿Por qué dices eso?— preguntó Minos mirando a su hermano—.No tendrá que ver con el sirviente griego de los vecinos…
El menor inspiró y se mordió el labio inferior.
—Él dice que existe un dios de la muerte, que tiene un reino muy vasto y que te juzga en función de cómo te has comportado en vida— musitó, con un tinte preocupado—. Si has sido bueno, te envía a los Campos Elíseos. Si hay un equilibrio entre buen comportamiento y mal comportamiento, te envía a los Campos de Asfódelos. Y si te portas mal, te condena al Tártaro, donde te pudres el resto de la existencia.
—¿Y según él, qué es portarse bien?— preguntó Minos, siguiéndole el rollo a su hermano, sin demasiado entusiasmo—. ¿Robar y saquear aldeas?
—No— dijo agitando la cabeza—. Haciendo sacrificios en su honor. Ese dios se llama Hades y es muy poderoso.
—¿Sacrificios en su honor, eh?— respondió el mayor, mesándose la barbilla—. Bueno, si acaso cuando salgamos a pelear, en lugar de consagrar la victoria a Odín, podrías ofrecérsela a ese tal Hades. Eso sí— musitó en voz baja—, que no te oiga padre…
Lune asintió y sonrió con complicidad.
A continuación, Minos le dio una palmada en la espalda y se incorporó, recogiendo la espada.
—Vayamos donde vayamos después de muertos, espero poder estar contigo. Bien sea en el palacio de Valhalla o bien en el palacio de Hades.
Y tras soltar otra risotada de las suyas, el hermano mayor salió fuera de la casa.
—Señor Lune…señor Lune— susurró una voz, al tiempo que le meneaba.
El espectro de Balrog entreabrió los ojos y miró alrededor. En las paredes del tribunal crepitaban las llamas en los enormes pebeteros.
Inspiró profundamente y se colocó la mano derecha sobre la boca, para reprimir un bostezo.
—Se ha quedado dormido, señor Lune— insistió la voz a su derecha—. Tenía que despertarle…
—¿Ha venido alguien por aquí?— preguntó inquieto—. ¿He dormido mucho?
El esqueleto que le había despertado meneó la mano derecha en un suave balanceo.
—Una media hora— dijo sonriendo con malicia—. Y no, no ha venido nadie más.
Lune se quedó unos segundos pensativo y después se atusó el cabello grisáceo, deshaciendo la coleta que llevaba atada y soltándose la melena.
A continuación se reclinó hacia atrás en la silla y tamborileó los dedos sobre la mesa.
—Entonces, ¿eres tú el único testigo de mi repentina siesta?—preguntó mirando alrededor—. ¿O alguien más me ha visto dormir?
—Nadie más, señor Lune— afirmó el esqueleto, inclinándose—. Nadie más.
—Excelente entonces— susurró el espectro, incorporándose de la silla, para dirigirse a la puerta trasera del tribunal—. Tan sólo un testigo…mejor…
Y acto seguido hizo restallar su látigo en llamas y envolvió al soldado, a quien ni siquiera le dio tiempo de gritar antes de que su cuerpo fuera hecho pedazos.
Lune sacudió la sangre y restos de carne de su látigo y lo limpió con la manga de la toga.
—La iba a echar a lavar de todas maneras— murmuró sin darle importancia.
Dio media vuelta y abrió la puerta para salir de allí.
—Recoge los restos de tu compañero— indicó a un guardia aposentado a las afueras del templo—. Y llévaselos a Cerbero, hace tiempo que no le doy un capricho.
Tras dar la orden, el espectro se alejó de allí en dirección al templo de Ptolomea.
Notas:
En este capítulo se ha rememorado la vida de Lune y Minos siendo mortales, antes de entrar al servicio de Hades.
Andromedaaiorossayita: tienes que leer cómo están clasificadas las historias en mi perfil. "Serket, la diosa Escorpión" no pertenece a la saga humorística, como podrás ver. Únicamente las que se encuentran bajo la descripción "Saga de humor", son aquellas que siguen un hilo conductor y es la parodia humorística que tengo, con su propio universo. El resto de historias, tienen un encuadre distinto, y según me de, hago humor o no. Están ordenados desde el primero que realicé en 2012 "Un día con los caballeros de oro" y sigue hasta el último que por ahora es "Un romance para una amazona". Espero que eso te sirva para no liarte. ¡Gracias de nuevo por los comentarios y por leer el nuevo capítulo! ¡Un saludo!
Mary Yuet: me alegra verte por aquí, espero que estés disfrutando esta nueva aventura. Bueno, poquito a poco iré desvelando las posibles razones por las cuales los dos hermanos están enfadados. ¡Un abrazo y gracias por leer! ¡Feliz semana!
A todos los demás, igualmente os deseo un buen finde. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!
