Aquí continua la historia, las cosas se complican para Rosali y una declaración tendra consecuencias graves.


2.- Responsabilidad

Rosalie Cullen

Y pasaron los años …

6 para ser exactos, hoy sería el día del cumpleaños 6 de Rosmett, ya casi teníamos todo listo, o más bien Alice tenía casi todo listo.

Bella y Esme estaban cambiando de ropa a Rosmett mientras los chicos terminaban de decorar la casa.

Decorar, se quedaba corto. Alice había dado la orden de que toda la casa debía parecer un club nocturno. Pero Esme le había explicado que lo que Nessie quería a sus 10 era por mucho, inapropiado para Rosmett. Así que ahora los chicos estaban trayendo la era Victoriana a la casa. Sin duda alguna esta iba a ser una fiesta que nadie olvidaría en Alaska.

Los chicos Quileute también habían venido. Aunque por supuesto después de unos cuantos años había cambios notables en algunos de ellos. Como por ejemplo Sam, que llegó de la mano de Emily que a su vez venía cuidando a dos pequeños de cabello oscuro. Se llamaban Cam y Edi.

Definitivamente habían pasado algunos años.

— Parece que estuviéramos en Forks — comentó Seth. — ¿Qué quieres que haga Rosalie?

— Siéntate y relájate Seth. Eres un invitado. — Sonreí con malicia — Jacob, ¿por qué atiendes a los invitados?

— Está bien, está bien.

Ese perro…, ni siquiera los 10 años que habían pasado desde que dejamos Forks habían sido capaces de curar mi aversión a Jacob. Los demás licántropos eran otra historia. Especialmente Seth, a él si lo extrañábamos.

— Rosalie — me llamó Alice desde arriba de las escaleras. — Necesito tu ayuda.

Subí como un rayo para encontrarme con Alice y dos conjuntos del tamaño de Rosmett. ¿Para que los quería? Rosmett ya estaba cambiada.

— ¿Cuál crees que debería regalarle? ¿Cuál le gustara más? ¿O debería darle los dos? Rosalie, ¿Estás ahí?

No. Mi mente ya no estaba ahí. Estaba muy lejos, exactamente 2 meses atrás, cuando Rosmett nos dijo a Emmett y a mi que para su cumpleaños quería el oso gigante de peluche de la tienda Macy's. Bajé como un rayo, literalmente, las escaleras para encontrar a Emmett. Estaba terminando de colocar las últimas flores de la terraza cuando llegué.

— ¿Qué te pasa cariño?

— Emmett soy una idiota, ¿cómo pude ser tan tonta? ¿Qué clase de madre soy?

— ¿Es una pregunta retórica?

— Emmett, ¡Olvidamos el regalo de Rosmett!, no compramos el oso, ¿cómo pudimos?, esto está m …

Me puso la mano en la boca.

— No olvidamos el regalo, bueno — corrigió — yo, no olvidé su regalo. Ese mismo día volví a la tienda y compré el oso. Esta en la cajuela del jeep.

Suspiré y me dejé envolver por sus brazos. Al parecer Emmett había asumido el papel de padre igual, o tal vez, sólo tal vez, mejor que yo.

— ¡Mamá! — gritó Rosmett desde el balcón — ¡Wow!, quedó mil veces mejor de lo que imaginaba, gracias.

— No hay de que cariño — le dijo Emmett.

El timbre sonó en ese momento. Las caras se relajaron y una vez más los Cullen estábamos listos para actuar. Las amigas de Rosmett comenzaron a llegar.

Estoy segura de que esa fiesta hubiera sido demasiado para cualquier madre normal. Incluso para una vampira, como yo, había sido cansado (metafóricamente hablando). Y aun no terminaba. Rosmett no era una niña malcriada ni caprichuda a pesar de tenerlo todo, y con todo me refiero a TODO, nunca se había interesado en algo que no pudiéramos o no quisiéramos darle.

Lo único que nunca dejaba pasar eran los regalos, ya fueran de navidad o de cumpleaños, ella amaba el romper el papel y descubrir que había debajo.

El regalo de este año era el más grande de todos. Era incluso un poco más grande que ella, que era alta para su edad.

— ¿Puedo abrirlo? Por favor, por favor, te lo suplico mami, ¿puedo?

— Sí Rosmett, puedes abrirlo

No me respondió se lanzó sobre la caja y destrozó el papel al terminó se dio cuenta de que no alcanzaba la parte de la caja donde tenía que abrirse. Emmett la levantó y abrió su regalo. Gritó muy fuerte. Le encanto,

Uno de los días más temidos después de que cumplió 12, sus cumpleaños. Ahora entiendo porque Bella los odiaba tanto, ver a Rosmett crecer definitivamente me ha hecho verlo todo con ojos diferentes. Aun más cuando veo sus intentos de ser diferente.

Tres veces a la semana entrenaba artes marciales con Jasper, después iba con Alice y Edward otros 3 días para clases de canto, piano y baile. Era muy buena en los deportes, muy rápida y además bastante terca. Emmett dice que eso es de mi lado, y yo siempre le digo que de su lado gracias a Dios no obtuvo la inmadurez

Rosmett estaba con Alice comprando. Y yo tenía que tomar una decisión.

— Ya sabes lo que ella quiere — me acusó Emmett.

— No — repliqué tercamente — Es muy joven para saber lo que quiere.

— Pues yo creo que es lo suficientemente mayor

— Emmett, no voy a transformarla. Merece vivir.

— Merece poder decidir.

— No quiero condenarla a esto.

— Lamento decirte mi amor, que estas decisiones son lo que llamamos responsabilidad.

— Me lo vienes diciendo desde hace mucho. Pero hoy ella cumple 17, ¿qué vamos a hacer?

— Escucharla y darle lo que pida. Pero antes debe pensarlo muy bien

¿Cómo lo lograba? De verdad era yo afortunada, el cielo me da más de lo que merezco con Emmett, él siempre sabe que decir. Por lo menos en lo que a mi y Rosmett se refiere.

— ¡Hola! — saludó Rosmett tiempo después, cuando llego a casa. ¿Listos para la fiesta?

— Claro mi amor — le dijo Emmett — ¿Qué quieres hacer primero?

— Quiero ser como mamá y como tú — dijo muy decidida — Quiero ser un vampiro.


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