Bella POV.

Vi el reloj que estaba en mi mesa de noche y vi que eran las 3 de la mañana… wooww solo había hablado una hora con Edward, pensé que había sido más tiempo, decidí que ya que no podía dormir pintaría de una vez por todas, moví todos los muebles y saque unas viejas sabanas para cubrir los muebles.

Subí hasta el ático y busque los tarros de pintura que sabía que Rene guardaba acá, encontré unos tres tarros enormes de una pintura que decir "azul Patagonia", por la foto de la etiqueta se veía hermoso, no podía pintar mi cuarto de negro y el rojo no me mataba… necesitaba paz mental y el azul transmitía eso, así que como pude logre bajar esos tarros hasta mi habitación y empecé a pintar, termine a eso de las 5:30 de la mañana, estaba agotada, guarde todo y volví a subir lo restante al ático y antes de poder llegar a mi cuarto, había una pequeña sala de televisión que era para mí uso y el sofá me llamo para caer en los brazos de Morfeo.

-Bells… Bells- sentí como me empezaban a mover suavemente.

-Déjenme dormir-dije mientras trataba de taparme la cara con las cobijas pero no encontré ninguna.

-Estas durmiendo en el sofá-dijo la misma voz que reconocí como la de Jasper.

-Demonios…-dije mientras me levantaba.

-Buenos días- dijo con una sonrisa burlona

-Oh cállate, como si nunca hubieses dormido en un sofá-dije mientras me frotaba los ojos.

-Si pero nunca lleno de pintura, ¿Se puede saber que paso?-dijo sentándose a mi lado

-No podía dormir y decidí pintar-dije encogiéndome de hombros

-Es buena terapia, báñate, te estamos esperando para desayunar-dijo sonriente para luego bajar.

Entre a mi cuarto y acomode los muebles y les quite las sabanas, las cortinas estaban cerras así que las abrí dejando que todos los rayos del sol pegaran contra mi rostro, mire mi habitación y se veía mas iluminada, definitivamente había escogido un buen color.

Me metí a bañar lo más rápido que pude y me dirigí a mi closet para ver que me ponía, al final me decidí por una camisa blanca manga corta, una falda negra con flores y unas baletas del mismo color, deje mi pelo recogido en una media cola de caballo, y me maquille muy suave. Hoy estaba de muy buen ánimo y no quería arreglarme como normalmente lo hacía.

Baje las escaleras, hasta llegar al primer piso y camine hasta el comedor, donde estaba Emmett haciendo pucheros.

-¿Por qué se demora tanto? ¡TENGO HAMBRE!-dijo mientras se cubría la cara.

-Ya llegue, no tienes que hacer escandalo-dije mientras me sentaba.

-¡POR FIN!-eso fue lo único que dijo mientras se metía una cantidad inexplicable de panqueques en la boca.

-Cariño, come como alguien decente por favor-decía Rosalie mientras veía a su novio atragantarse de comida.

-Déjalo, si no hace pataleta-dije cogiendo un tazón lleno de fruta, para servirme un poco de jugo de naranja.

-Siempre comes lo mismo-dijo Alice mirándome

-No tengo apetito por las mañanas-dije encogiéndome de hombros

-Por cierto te ves muy linda hoy… no es que te vieras mal antes, solo que hoy estas… más tu-dijo nerviosamente.

-¿Gracias?

Después de eso todo pasó entre bromas entre ellos cinco, intentaban incluirme pero yo solo respondía con una sonrisa forzada, quería irme a mi habitación y leer tranquilamente.

Termine de desayunar y me dirigía a mi cuarto, cuando vi el jardín de la casa completamente iluminado por el sol, así que decidí Salir un rato y tomar un poco de sol.

Por muy raro que parezca teníamos una linda piscina, no era muy útil los días fríos, pero cuando en Forks hacia sol… se podría decir que parecía como si fuera la playa misma. Así que me acosté en una de las sillas que había alrededor para tomar el sol

-¿Buen clima, no?-dijo una voz de repente.

-Un poco, ¿no deberías estar con tu muñeca de plástico?-pregunte al orangután que estaba a mi lado.

-Primero va mi hermana-dijo sentándose, yo no dije nada solo cerré mis ojos sintiendo el calor del sol.

-Bella, eres mi hermana, te amo, eres lo único que me quedara cuando nuestros papas no estén, sé que cometí un error enorme y me arrepiento todos los días desde hace tres años… - no deje que continuara.

-Mira Emmett, no quiero hablar contigo, no quiero hablar con nadie de eso, así que si solo vienes a hablar de eso por favor vete, estoy aprendiendo a tolerarlos, no me hagas arrepentirme de eso-dije dándole una mirada seria.

-Lo siento, sabes que estoy un piso abajo cuando quieras-dijo antes de volver a entrar a la casa.

No entendía cuál era el afán de hablar sobre ese día, no valía la pena, ya no podían hacer nada…

-No deberías ser tan mala con Emmett-dijo la voz de Edward… ¿es que no me podían ver tranquila?

-No empieces-le advertí

-Entendido… Nunca pensé ver a Isabella Swan con falda-dijo burlonamente

-Mira Cullen, no te burles, aparte descubrí que me veo demasiado bien con falda-dije abriendo un ojo para verlo.

-Alice quería saber si nos acompañabas a hacer un día de asado al lado de la piscina, toca aprovechar el sol, aunque desde que llegaste es muy raro que no salga-dijo dándome una sonrisa torcida haciendo que sintiera mis piernas como gelatina.

-¿Tengo otra opción?-dije resignada, la verdad no quería salir de la casa hoy y mi cuarto no era una opción si había sol.

-Tú siempre puedes escoger-dijo

-Me iré a cambiar entonces…

Edward POV

Vi como Bella se levantaba y como caminaba hacia la casa moviendo sus caderas, provocando que la falda se moviera… ¡NO MAS EDWARD!

Descarte todo mal pensamiento de mi cabeza y la seguí para entrar a la casa.

-¿Qué te dijo?-pregunto Alice.

-¿No la viste entrar? Dijo que si, que iba a cambiarse-me encogí de hombros.

-¿Qué estamos esperando? ¡A CAMBIARNOS!-grito mi hermana pegando un salto y arrastrando a Rose hasta su habitación.

Nosotros no nos tuvimos que ir a cambiar ya que nos habíamos puesto de una vez las pantalonetas para poder nadar, nos fuimos de una vez hacia la piscina y nos metimos para refrescarnos.

Tiempo después llego Alice con un vestido de baño rosado y unos shorts blancos.

-Hola preciosa-dijo Jasper.

-Hola-respondió ella dejando los shorts en una silla y mintiéndose al agua.

Escuchamos unas risas desde la casa y para sorpresa de todos eran Rosalie y Bella, ambas venían riendo, Rosalie tenía un vestido de baño rojo y pero lo que más capto mi atención fue ver a Bella con un vestido de baño azul, hacía que su piel resaltara, tenía un cuerpo perfecto, todo en su lugar y proporcionado a su cuerpo y un cintura diminuta.

-¿De qué tanto se ríen Uds. dos?-pregunto Emmett.

-Casi me caigo por las escaleras si no es por Bella, y solo me pude reír-dijo Rose metiendo los pies en el agua.

-¡RARAS!-grito Emmett antes de empujar a Rosalie al agua.

-¿Tú no te vas a meter?- le pregunte a Bella ya que se había ido a sentar en la silla de antes.

-Luego… Estoy bien por el momento-dijo dándome una sonrisa efímera.

Empezamos a molestar todos con distintos juegos mientras Bella solo nos veía o leía un libro, estaba distante, aunque algunas veces la veía reírse.

-¿A dónde vas?-pregunto Emmett cuando vio que Bella se levantó e iba a la casa.

-A mi cuarto me queda mucho por arreglar-dijo mientras levantaba los hombros

-¿Necesitas ayuda?-pregunte

-No, soy una niña grande, creo que podre con unos cuadros y unas cobijas-dijo mientras abría la puerta y entraba.

-Bueno… ya por lo menos nos habla-dijo Rose abrazando a Emmett.

-No sé qué le hiciste anoche Cullen, pero estas volviéndola a la normalidad y eso me agrada- dijo Emmett para después salpicarme y volver a los juegos.

Bella Pov.

Entre a la casa y fui a la cocina y me serví un vaso de agua, la verdad entre no solo por el desorden de mi habitación, ya que había pedido que nadie la arreglara el día de hoy, también era por el calor tan HORRIBLE que estaba haciendo.

Después subí hasta mi habitación, saque todo lo que pertenecía a mi habitación, unos cuadros que mi abuelo me había comprado, y los puse en la pared al lado de la puerta de mi baño, cambie las cobijas por unas azules con un negro, en mi escritorio puse mi computador, junto con una caja llena de cosas de arte, había generado un gusto por el arte y la literatura mientras estuve en Londres. En una caja encontré muchas fotos que solían estar en una pared de mi cuarto en Londres… busque una pared perfecta para volverlas a pegar y al final decidí ponerlas en la pared al lado de mi ventana y mientras pegaba las fotos vi como las cinco personas con las que vivía estaban jugando felizmente en la piscina…

Decidí seguir arreglando mi cuarto en lugar de ponerme a pensar en cosas que no valían la pena… acomode los múltiples libros que mis amados abuelos me habían enviado, después de unas horas mi cuarto estaba perfecto, faltaba que le salieran estrellitas de lo limpio y hermoso que estaba.

-Me gusta más así-dijo una voz detrás de mí, asustándome.

-¿No sabes tocar?-pregunte mientras me volteaba para ver a Rosalie.

-Sí, pero cuando una puerta está cerrada- dijo dándome una sonrisa.

-Buen punto, ¿Qué quieres?-dije sentándome en mi cama.

-Decirte dos cosas, la primera no quiero seguir con la absurda pelea que hemos tenido desde que llegaste, me lastima y a Emmett-dijo agachando la mirada.

-Quedas perdonada, por todo lo que hiciste desde que llegue-dije acostándome sin prestar la más mínima atención.

-¿Gracias? Bueno también para decirte que el almuerzo está listo, por si quieres bajar-dijo para salir de mi habitación.

Quería dormir, pero mi estómago no dejaba de sonar, así que me puse las sandalias y me puse unos shorts blancos y baje.

-Hermanita, ¿Qué quieres?-dijo Emmett al lado del asador.

-Un gran pedazo de carne- dije mientras me sentaba en el comedor que mis padres o los que se hacían llamar así, tenían por fuera.

-Un gran pedazo de carne para la más enana-dijo Emmett mientras me pasaba el plato.

-¿Dos días seguidos comiendo carne?-pregunto Edward.

-Al parecer no hay nada más en esta casa-dije sonriendo.

-¿De qué hablan?-pregunto Jasper.

-Anoche nadie se preocupó por si me moría de hambre, así que Cullen tuvo que ponerse de chef a las dos de la mañana-dije antes de meter un pedazo de carne en mi boca.

-Perdónanos Belly, intentamos dejar algo pero tu hermano es un barril sin fondo-dijo Alice pegándole en el estómago a Emmett.

-Da igual y no me digas Belly-dije distraída

El almuerzo paso sin mayor asunto, el día seguía estando soleado, pero ninguno quería estar por fuera.

Entre a la casa y me quede en la sala mientras leía "El castigo de la Bella Durmiente", la verdad no era un libro de fantasía…

-No es un muy agradable libro para leer, ¿no crees?-dijo Edward sentándose a mi lado.

-Es un libro que muestra la realidad, hasta el príncipe de tu sueños resulta ser un maldito que te viola y te vende, y todos te dejan de lado-dije sin quitar la vista de mi libro.

-Pero siempre está la opción de un cuento con final feliz-dijo él.

-Puede que sí, puede que no, lo malo es que yo ya no creo en eso-dije cerrando mi libro y mirándolo fijamente.

Nos quedamos un rato callados, un silencio que no sabía si era incomodo o no, tenía miles de emociones por dentro…

-Bella nunca fue nuestra intención lastimarte-empezó a decir pero lo corte.

-Mira Cullen, no quiero hablar de eso… limítate con saber que leí cada una de las cartas que me mandabas-dije mientras me levantaba para irme a mi habitación.

Subí lo más rápido que pude, llegue y anote en un papel "NO SALDRE, DEJEN MI COMIDA EN LA NEVERA" y lo pegue en mi puerta para después cerrarla con llave, no quería que nadie me molestara. Quería llorar hasta quedarme dormida, no entendía la necesidad de tratar de recordarme ese día, me lastimaba, ellos no veían la gravedad del asunto…

Edward Pov.

-Mira Cullen, no quiero hablar de eso… limítate con saber que leí cada una de las cartas que me mandabas-dijo mientras se levantaba, para subir las escaleras a su cuarto.

Me dejo en estado de shock, le mande una carta todas las semanas sin falta desde el día en que se fue, nunca fui capaz de explicarle lo que en verdad había pasado, le pedía que volviera, que la extrañaba, que me contestara, que me dejara verla para poder explicarle personalmente, ya que sabía que por medio de una carta no creería ni media palabra. Pero nunca había obtenido respuesta, pensé que nunca las había recibido, que sus abuelos las habían escondido, que se habían perdido…

-¿Estas bien? Parece como si hubieses visto un fantasma-dijo Jasper llegando.

-¿Te acuerdas de las cartas que le mande a Bella?-le pregunte aun viendo por donde Bella se había ido.

-Sí, ¿Cómo olvidarlas? Todas las semanas sin falta una carta, para Bella y tu humor de mierda que nadie te soportaba-dijo riendo.

-Muy gracioso… me dijo que las leyó todas, si las recibió, ¿Tanto la herimos como para que no me quisiera responder?- dije y sentí como mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas.

-Fue lo peor que hemos hecho Ed, la lastimamos, mira como cambio-dijo con dolor en cada una de sus palabras.

-Jazz… la amaba, era mi mejor amiga…-dije ya sin poder contener las lágrimas.

-Lo sé, sé que te duele casi igual que le duele a Emmett, pero por ti, por como hablaron de Dios sabe que, ella está menos agresiva, mira hoy como se vistió… aun esta "tu pequeña Bells"-dijo dándome palmadas en la espalda.

-¿Dónde está mi hermana?-pregunto Emmett.

-¿Sabes, estas más protector con Bella que con Rose?-dijo Jasper riendo

-Es mi hermanita y está loca por si no se han dado cuenta, no quiero que nada le pase-dijo serio.

-Eso debimos pensarlo hace muchos años-dije limpiando mi rostro.

-¡EDWARD CULLEN ESTA LLORANDO! ¿Qué te paso Eddie?-dijo Emmett mientras soltaba pequeñas risitas.

-Tu hermana, eso le pasa, leyó las cartas que él le mando estos años, y sabes cómo nos ponemos con el tema-respondió Jazz por mí.

-Ayyy Ed, te entiendo, pero lo importante es volverla a la normalidad, y que ella quiera hablar de eso… nos romperá la cara pero ya estará bien-dijo abrazándome

-Bella se encerró en su habitación, y por lo que está en su puerta no pretende salir-dijo Alice con una mirada triste.