Pepper esperaba tranquila a que Tony respondiera su llamada, mientras tanto veía la carpeta de archivos que tenía que firmar así como la agenda de eventos a los que se debía presentar el mes entrante.
–Su llamada será transferida al buzón– se escuchó al otro lado de la línea, vio confundida la pantalla de su móvil
–¿Por qué no contesta? – marcó una vez más pero el resultado fue el mismo, no era común en Tony que la desviara al buzón. Intentó una tercera vez sin éxito alguno, arqueó su ceja, tomó sus cosas y salió de la casa.
–Buenas tardes señorita ¿A dónde la llevo?
–Buenas tardes, a la Torre Stark por favor– Happy asintió encendiendo el motor.
La genio se paseaba de un lado a otro en su habitación; desviar las llamadas no era algo propio de ella y Pepper lo sabía, estaba segura que en esos momentos se dirigía a la Torre para averiguar por qué lo estaba haciendo, la tensión era tal que estaba a casi nada de darle una crisis nerviosa
–¡JARVIS! Quiero que me notifiques si Pepper entra a la Torre.
–De acuerdo, señorita– se sentó en su cama, colocó los codos en sus rodillas y revolvió su cabello, Bruce tenía razón; Querer ocultar el problema sería como querer tapar el sol con un dedo, es decir, imposible, todos los Vengadores se enterarían en algún momento al igual que su querida pelirroja y era ella la que la tenía con mucho más pendiente.
Pepper no es precisamente la mujer más calmada del mundo, sus regaños que muchas veces rayan en ataques de histeria son más frecuentes de lo que a Tony le gustaría y era ése pequeño aspecto de su personalidad lo que la tenía severamente preocupada, temía por su estabilidad emocional, temía que entrara en un colapso nervioso, temía por su futuro y su relación.
Azotó sus manos en el colchón levantándose en el acto, tenía dos opciones: Enfrentarla y decirle lo ocurrido o esconderse hasta nuevo aviso, sin importar qué decidiera debía hacerlo lo más pronto posible.
El tráfico en la ciudad era horrible, la chica masajeó sus sienes en claro de gesto de impaciencia, Happy la vio por el retrovisor, viró en una calle aledaña y se metió entre calles saliendo por una ruta alterna para llegar a la Torre. No tardaron más que 10 minutos más, su guardaespaldas le abrió la puerta del auto y bajó lista para averiguar qué pasaba con Tony.
–Señorita Stark, la señorita Potts acaba de entrar a la Torre– la castaña se reincorporó de golpe de su asiento
–Ubicación.
–Subiendo por el elevador.
–Mierda– por la demora pensó por unos momentos que ya no llegaría así que no se tomó la molestia de pensar qué hacer, se vio obligada a tomar una decisión precipitada –JARVIS apaga las luces del taller y de mi cuarto, si Pepper pregunta por mí respondes que no tienes idea ¿Entendido?– corrió a su cuarto, aprisa pero con sigilo y se escondió en el armario, no era la mejor idea pero sólo así le daría tiempo para pensar algo mejor o buscar la cura.
Potts entró a la casa, le extrañó el enorme silencio que reinaba el lugar inspirándole algo de desconfianza
–¿JARVIS? – agregó insegura y de inmediato ésta contestó
–Buenas noches señorita Potts, bienvenida– suspiró aliviada al escuchar la voz de la IA
–Buenas noches JARVIS, pensé que algo malo había pasado al encontrar tan silencioso el lugar
–Despreocúpese, no hay nada fuera de lo normal.
–Gracias ¿Dónde está Tony?
–Desconozco su ubicación– Pepper alzó una ceja ante la respuesta
–¿No está aquí?
–No, señorita. Salió desde temprano y no ha regresado– mintió tal y como Tony pidió, la pelirroja se quedó en su lugar pensativa y sorprendida de no encontrarlo ¿A dónde habría ido para que aún no regresara? Tomó su teléfono y lo llamó, en el armario Tony sintió su móvil vibrar, lo sacó del pantalón para que no zumbara tanto y dejó perder la llamada, intentó una vez más y luego una última siguiendo el proceso, una punzada atacó su corazón haciéndolo torcer su boca, estaba haciendo mal pero creyó que era lo mejor
–Ya tendré tiempo de explicarte– dijo para sí, en la sala Pepper veía su celular con rostro levemente afligido, no era común que Tony no contestara, podía evitar las llamadas de sus accionistas, de la prensa, incluso de Rhodes pero no de ella, con un suspiro resignado lo guardó en su bolso
–Gracias JARVIS, nos vemos después.
–Por nada, señorita. Buenas noches.
–Buenas noches– se despidió.
Pasaron 10 minutos, finalmente Tony se animó a salir de su infantil escondite, se sentó al filo de su cama con el celular en la mano, divisando el mensaje que la chica le envió
En cuanto veas este mensaje, comunícate por favor. Te quiero
Odiaba hacerla sentir mal, odiaba mentirle o esconderse de ella pero no tuvo opción, sabía que si dejaba que Pepper la viera así era mil por ciento seguro que se desmayaría por la impresión y lo que menos quería era que lo suyo se fuera por el retrete sólo por ése cambio de imagen.
Inhaló profundo, después soltó ése aire en un suspiro largo y tendido, para despejar su mente salió a la cocina por un vaso de agua.
La Torre lucía muy tranquila, vislumbró la hora y no se había percatado de lo tarde que era lo que explicó la calma que lo rodeaba, regresaba a su cuarto cuando unos sonidos secos provenientes del gimnasio llamaron su atención
–¿Quién está entrenando a ésta hora? – cambió su caminar ahora con destino al gimnasio, conforme avanzaba los sonidos se hacían más claros, se asomó por el umbral de la puerta y se asombró al descubrir que Steve Rogers era el responsable de tales golpes –Veamos qué puedes hacer.
Resguardándose tras las colchonetas, observó en silencio la rutina de ejercicios del Capitán, 10 minutos golpeando el costal, después 10 minutos de saltar la cuerda y 10 minutos de golpear la pera.
Tony siempre se había preguntado si el Capitán mantenía esos músculos tonificados gracias al suero o a alguna rutina de ejercicio, ahora se respondía esa pregunta. Cuando sintió que el cansancio la estaba venciendo decidió retirarse con sigilo tal como llegó, dio media vuelta pero accidentalmente pisó el excedente de su pantalón tropezando inevitablemente con él, el ruido alertó a Steve que corrió a la puerta para saber qué ocurrió
–Maldición…
–¿Señorita se encuentra bien? – la sangre de Tony se heló al escuchar su voz a sus espaldas, giró la cabeza topándose con el rostro preocupado de Steve posado sobre ella.
