Capítulo 6
Los tres compañeros se quedaron viendo de forma bastante incómoda
–Creo que mejor vuelvo después– aclaró Steve, dio media vuelta y salió casi corriendo de ahí, su voz fue lo que rompió con la horrible atmósfera que entre todos se había creado.
Caminaba a paso marcado con la cabeza echa un lío, para su desgracia comprobó que lo que pasó en la madrugada afuera del gimnasio no había sido ninguna alucinación. Tragó saliva y ésta le supo amarga mas no supo por qué.
–¡No, no, no, no!
–Tony contrólate por favor.
– ¡Bruce cómo pides que me controle si el señor justicia acaba de verme así! – con ambas manos señaló su torso ahora cubierto con su playera, Bruce suspiró, jamás había visto al genio tan histérico
–¿Qué hay de malo en ello? Vivimos todos bajo el mismo techo y te advertí que ocultarlo iba a ser prácticamente imposible– la castaña quiso replicar mas algo la detuvo de tajo emitiendo sólo un pequeño quejido ¿Era prudente decirle a él lo que pasó en el gimnasio? De repente meditó un momento y se preguntó ¿Por qué le preocupaba que alguien supiera que se topó con Steve? No tenía ninguna clase de sentido, ya todos sabían que ellos dos estaban enojados y si les preguntaban con qué frecuencia lo hacían, todos en la Torre responderían que era más común que ver a los perros persiguiendo a los gatos, era su forma de vivir, su forma de decir que eran "amigos" si es que así se le podía decir a su relación.
Tony mordió sus labios haciendo una mueca que Bruce no supo describir con certeza así que se vio obligado a preguntar
–¿Estás bien? – levantó su mirada luego pateó la pata de la camilla –Veo que no ¿Qué pasa?
–¡Estoy frustrado! Eso es lo que pasa, me siento impotente de no poder encontrar una puta forma de regresar a como era antes y ahora el Capitán Paleta me ha visto y….
–¿Y qué hay de malo en ello?
–¡No lo sé! – el mayor arqueó una ceja confundido ¿Cómo que no sabía por qué le molestaba verlo?
–A ver Tony, tranquilízate primero y vamos paso por paso– dijo tomándola de los hombros y sentándola en la silla más próxima, al sentarse agarró sus cabellos y los jaló un poco luego se echó hacia enfrente depositando su cara en sus manos –Ahora dime ¿Qué te está alterando? – inhaló hondo antes de comenzar
–Tienes razón, esconder mi ridículo estado es como intentar quitarme mis bienes y mi maravilloso ingenio, detesto que las cosas no salgan como quiero y no poseer una respuesta a las cosas– poco a poco Bruce entendió que Tony estaba entrando en una crisis de ansiedad porque esto superaba por mucho su ingenio, su ego estaba dañado –Ayer Pepper me llamó, no le contesté y terminó viniendo aquí, tuve que esconderme como vil marica en el armario y le dije a JARVIS que si ella preguntaba por mí le mintiera. Luego, Capitán Paleta y yo nos encontramos ayer saliendo del gimnasio– pausó, pensó rápidamente cómo alterar la historia, no iba a admitir que lo estuvo viendo entrenar alrededor de media hora –Iba saliendo de la cocina y me confundió con alguna amante mía, estuvo a punto de atacarme porque desconfió de mí y le dije que no era una amante, que era yo.
–¿Cómo le hiciste para que te creyera? – interrumpió curioso
–No preguntes– sentenció ella mientras sus mejillas se fueron tiñiendo de un lindo color rosado –Como te decía, tuve que admitir y…
–Tienes miedo que le diga a Pepper…
–¡No! No es miedo, simplemente… Inseguro, me siento inseguro– Bruce soltó una pequeña carcajada –¿Se puede saber de qué te ríes? – preguntó molesto
–Lo siento… Tony, tienes miedo, miedo a que este hechizo pueda más que tú. Eres ególatra y no puedes permitir que nada ni nadie te sobrepase, esto le ha dado a tu orgullo y simplemente no sabes cómo salir o qué hacer– así Stark sintió que algo dentro de él se venía abajo, se trataba de su orgullo, de su ego.
El doctor Bruce Banner tenía razón, otra vez. Ciertamente la magia no es muy buena amiga de la ciencia, al no dar con una respuesta para romper el hechizo que le había caído Tony empezó a experimentar una crisis personal ¿cómo es que alguien como Loki podía derrotar al más grande genio del mundo?
La genio balbuceó unos instantes, su amigo dio en el clavo y admitirlo le dolía mucho más que admitir ante Pepper lo pésimo director que es.
–Eres odioso ¿Te lo habían dicho?
–Sí, tú en muchas ocasiones. Como sea Tony, admitir que no todo está al alcance de tus posibilidades no disminuirá tu inteligencia, sólo piensa cómo hacer frente a los problemas y ya. Seguiré investigando cómo ayudarte, tú encárgate de tus asuntos personales ¿De acuerdo? – terminó dándole unas palmaditas en el hombro.
–Aparte de Pepper, jamás había dicho esto a nadie más así que escúchame con atención porque no lo diré otra vez… Tienes razón, esto está fuera de mis manos, gracias amigo– levantándose del asiento se dirigió a la salida antes de que lo poco que le quedaba de dignidad le fuera pisoteada.
Caminó por el pasillo rumbo a su habitación.
–JARVIS.
–Dígame, Señorita.
–Llama a Pepper y dile que quiero verla en mi taller lo antes posible, que traiga suficiente café porque lo que le diré no será fácil de digerir. Mientras tanto yo buscaré el clonazepam– bromeó
–Entendido, Señorita– nuevamente el tic en su ojo le brotó, no importó cuántas veces reajustara a JARVIS no pudo quitarle el "Señorita" de su vocabulario.
Mandada la orden se dirigió a su taller, se sentó en su silla y meditó.
Miedo, hace mucho tiempo que no sentía eso, tanto que había olvidado el caos que en ella provocaba, era verdad tenía miedo.
Miedo a perder a Pepper porque no lo supiera manejar.
Miedo a no encontrar una cura.
Miedo a perder su estilo de vida.
Miedo a salir a la calle.
Miedo a sus propios fantasmas.
Lacónica sonrió para su soledad al tiempo que una lágrima rodó por su mejilla, de todo lo mencionado lo que más temía era perder a su querida pelirroja
–Señorita, la señorita Potts ha llegado a la Torre.
–Bien, hazla pasar– y eso lo va a descubrir ahora
La puerta de cristal se abrió, el sutil sonido de sus tacones aceleró su pulso hasta que escuchó su voz
–Tony ¿Qué pasa? JARVIS me dijo que tenías que hablar algo importante conmigo– Tony estaba sentada dándole la espalda para no darle la noticia tan de golpe, algo prácticamente imposible porque con sólo emitir una palabra ella sabría que algo en él cambió. De momento no contestó, por medio de su tablero le indicaba a JARVIS de manera escrita que hablara por él haciendo énfasis en dirigirse a ella como él
–Señorita Potts, el Señor Stark me pide que por estos primeros minutos sea yo quien hable con usted, tome asiento por favor.
–¿Qué? ¿Pero por qué? ¿Tony estás bien?
–Tranquila por favor, seré breve para que pueda hablar con el Señor al finalizar. El día de ayer el equipo tuvo un infortunado encuentro con el hermano del Señor Thor, Loki. En dicho encuentro el Señor Stark resultó afectado, no herido y mucho menos de gravedad pero afectado de cualquier modo.
–¿Afectado? – Pepper empezaba a asustarse, había escuchado el nombre de Loki en otras conversaciones y sabía que era un sujeto de temer, enterarse que Tony resultó afectado no le ayudaba a mantener la calma.
–Así es– concluyó Tony, su chica clavó la vista hacia su dirección con los ojos abiertos como platos ¿por qué su voz se escuchaba así?
–¿Tony? – finalmente se giró para verla, como predijo Pepper la miró con una mezcla de sorpresa, incredulidad y cierto temor, sus manos cubrían su boca que aseguraba estaba casi desencajada por la sorpresa –¿Qué te pasó?
–Loki me hechizó, ahora soy una mujer.
