Capítulo 9

Tres días habían pasado desde la crisis que tuvo por su ruptura con Pepper, despertó pasadas doce horas del incidente y sólo estaba en observación por si volvía a presentarse alguna anomalía en ella ya que su corazón pareció no haberlo podido soportar médicamente hablando.

Rogers se mantuvo recto ante su postura de velador nocturno, gracias al suero las noches en vela no le hacían gran efecto y así aseguró que la castaña estaría bien y así fue.

Los meses pasaron, Steve se reconcilió con Tony quien sorpresivamente lo buscó para personalmente decirle un trabajoso "Lo siento" y agradecerle haberla cuidado las noches que estuvo bajo observación en la enfermería, se sonrojó un poco y aceptó sus disculpas regresando a ser los "buenos y extraños" amigos que eran.

Los meses pasaron y la ruptura no sólo fue difícil para Tony sino para todo el equipo: cuando Pepper la hizo pública a los medios cayó devastada, se encerró por días en su habitación hasta que Natasha entró a hablar con ella y se animó a salir, todos le dieron su apoyo para que saliera delante de ése amargo episodio que nadie vio venir sin embargo al cabo de unos días Steve notó algunas actitudes extrañas: La atrapó saliendo por las noches con cautela para que nadie la escuchara, regresaba a altas horas de la madrugada o incluso habían días que no volvía hasta el día siguiente, su cuarto olía siempre a alcohol pero por más que buscaba no encontraba nada así que supuso que salía por las noches a buscarlo.

Una noche decidió esperarla, sentado en el sillón frente a aquel enorme ventanal que mostraba una hermosa postal de la ciudad.

Otro día llegó, el despertador de su celular sonó estruendoso en la habitación, Tony sacó su mano de entre las cobijas dirigiéndola al aparato que apagó de mala gana

–Maldita resaca–. dijo regresando su mano adentro de las cobijas, de repente entre su dolor de cabeza recordó que en la noche terminó con alguien más en la cama pero ahora se sentía más ligera, volvió su cabeza y el tipo con el que se acostó ya no estaba. Su sangre hirvió ¿cómo pudo dejarla sola? ¿Irse sin despedirse? Se sintió vilmente utilizada hasta que su conciencia le hizo parar en seco y preguntarse ¿Acaso no era lo mismo que él hacía cuando era hombre?¿ Ir a algún lugar, coquetear con alguien, llegar a la cama y luego salir temprano en la mañana para no volver a saber nunca más de ella? Por supuesto que sí, algo en su interior se removió provocándole asco y no sólo por la resaca –¿De verdad era un bastardo? Ahora entiendo qué sintieron ellas–. se dijo poniéndose de pie, sin ganas de pelearse consigo por decirse mujer –otra vez– y empezando a recoger su ropa desperdigada por el suelo del cuarto.

Ya habían pasado seis meses, la noticia del rompimiento ya era pública y le dio la vuelta al mundo, Tony seguía evitando un contacto con la prensa, Banner seguía sin descubrir una forma de regresarlo a su antigua forma y dado el estado emocional las cosas no hicieron nada más que empeorar; como en los viejos tiempos el sexo y el alcohol regresaron a su vida para hacer de ella un verdadero caos, la herida de su brazo sanó pero su corazón continuaba herido así que trataba de llenarlo con largas noches de tragos y una buena dosis de sexo, ahora no le importaba el hecho de ser mujer, mientras no supieran quien era y lograra ambas cosas en la misma noche todo estaría bien, sin embargo acostumbrarse a su nuevo cuerpo costó trabajo.

Por fin regresó a la Torre, con cuidado entró a la misma pero no contaba con que Rogers la estaba esperando y ya la había escuchado, se dio cuenta hasta que una mano la tomó suavemente de su brazo y jaló para detener su andar a su cuarto topándose con esos ojos azul cielo

–Tony espera, debemos hablar –. ésta se giró en torno a él y lo miró con desdén

–¿Qué quieres cap, no ves que vengo agotada? –. el fuerte olor a licor salía de sus poros llegando a las fosas del otro que movió la cabeza con desaprobación, tal como pensó ésas escapadas nocturnas eran para buscar el alcohol que no lograban encontrar en su cuarto

–¿Por qué te estás haciendo esto? –. preguntó preocupado, Tony dibujó una sonrisa ladina

–Porque puedo y quiero ¿Por qué más? –. respondió con sarcasmo

–No sabes el daño que te estás haciendo, me preocupa que salgas a esos bares y no regreses por las noches, entiende, ya no eres Iron man.

– Aww qué lindo, el señor justicia se está preocupando por mí. Gracias cap aunque no hace falta, sé cuidarme sola aún sin mi armadura–. el estado de embriaguez aún era notorio no sólo por el aroma que destilaba sino por el hecho de dirigirse a ella como ella, sólo estando ebria hacía eso, dicho esto retomó su camino a su habitación arrastrando los pies y tambaleándose un poco, Steve torció la boca, pudo cambiar de cuerpo pero la genio seguía siendo tan terca como siempre.

–Ven, deja te ayudo–. de inmediato pasó sus brazos por debajo de sus piernas cargándola cual princesa de cuento y llevándola a su habitación para evitar que tropiece con algo en el camino, Tony lo miró expectante y no pudo evitar reír risueña al ser depositada en su cama

–Qué lindo cap, gracias–. respondió dejando un beso en la mejilla de Steve quien se ruborizó en el acto

–De… De nada–. tartamudeó avergonzado saliendo pronto del cuarto, afuera se recargó en la puerta y se puso a pensar ¿Desde cuándo se sonrojaba frente a Tony? No era la primera vez que lo llevaba a su cama en estado de embriaguez ni la primera en recibir un gracias acompañado de un beso, pensó un largo rato buscando una resolución pero al no encontrar nada sólo agitó su cabeza olvidándose del asunto y dirigiéndose al gimnasio para no hacer esperar a Natasha en su día de entrenamiento.

Tomaban un descanso luego de un arduo día de trabajo, Natasha bebía de su botella de agua mientras Steve le platicaba lo que pasó ésa mañana con Tony omitiendo el detalle del beso por supuesto

–¿Está ebrio?

–Así es, la esperé en la sala porque nuevamente pasó la noche fuera de aquí y cuando llegó seguía en ése estado.

– Esto va empeorando, creo que es hora de intervenir.

–Pero ¿Qué podemos hacer? – preguntó Steve angustiado

–Ser claros con él, decirle que si no deja de beber lo internaremos, sabemos que lo ha pasado mal pero esto se está saliendo de control, podría salir lastimada en una de sus salidas.

–Lo mismo le dije pero sólo se rió, supongo que por lo ebria que estaba no mide la magnitud del problema en el que se está metiendo–. concluyó con una marcada nota de preocupación que no pasó desapercibida por Natasha a quien que también le provocaba curiosidad que fuera el único en dirigirse al castaño como ella

–¿Todo bien Steve? –. el aludido salió de sus cavilaciones, sin darse cuenta ya estaba hondando demasiado el asunto

–Sí… Claro que sí, sólo estoy preocupado por ella.

–¿Sabes? Eres el único que se dirige a Tony como "ella", todos le seguimos diciendo él ¿Por qué? – al parecer sus divagaciones despertaron la curiosidad de la pelirroja que lo miraba fijamente esperando una respuesta

–Es automático, verla en ese cuerpo me hace que le hable de ella y no de él porque siento que no es adecuado.

–¿Desde cuándo te importa lo que es adecuado para Tony? –. Steve se quedó sin habla, sus labios temblaban ligeramente porque no estaba seguro de qué respuesta darle a su amiga – Estás interesándote en Tony ¿No es así?

–¿¡Qué!? ¡Para nada! Eso es… es…

– ¿Inaceptable? ¿Impropio? Venga, vivimos en el siglo XXI y la gente ya tiene otro tipo de pensamiento–. respondió tomando su mano para consolarlo pues parecía que en cualquier momento le daría una crisis emocional.

–No, no es así Natasha es sólo que no puedo aceptar que Tony esté buscando que la lastimen o algo similar por andar con ese estilo de vida–. contestó tratando de reponerse y no mostrarse más nervioso –Con permiso Nat, iré a ducharme– dicho esto se puso de pie y caminó a su habitación lo más pronto que pudo.

En ella, se sentó en la cama con los codos recargados en las rodillas y sus manos sosteniendo su cabeza ¿Por qué tan repentinamente le interesa lo que Tony haga con su vida? ¿Por qué de repente nació el instinto de protegerla? ¿Por qué se puso nervioso cuando Nat sugirió que se estaba interesando en ella? Por qué, por qué, ¡Por qué!, golpeó la pared dejando una considerable grieta por la presión que esa pregunta estaba ejerciendo en él, de repente escuchó a Tony quejándose de su resaca y su corazón saltó comenzando a latir a mil por hora.