Hola amigos, hoy les traigo el segundo capitulo de esta pequeña historia.
Debo admitir que disfruten bastante escribir este capitulo, y me disculpo si les llega aburrir alguna parte de las explicaciones.
Estoy trabajando en la manera de escribir la mitología para que sea mas amenas, espero sepan perdonar y dejen sus opiniones y consejos.
Un saludo y mucha suerte a todos, Enjoy :D


Capitulo II: Camino revelador.

29 de agosto de 1512

Costas del este de Teselia.

Red y Yellow se encontraban expectantes de lo que ocurría en el horizonte. Aunque el agua y la brisa estaban en calma en la costa, a la distancia se podía apreciar como una gigantesca tormenta arrasaría con todos los barcos que se alcanzaban a divisar.

—¿Crees que logren soportar la tormenta? —el hombre trago saliva.

—No lo creo, ninguna embarcación soporta el poder de Tornadus y Thundurus —Yellow estaba un poco preocupada.

—¿Porque no les dices que paren? —Mirando a la rubia con algo de desesperación—. Eres el espíritu del bosque, seguro que ellos te escucharan esta vez.

—Sabes que no puedo Red, el único que podría separarlos es Landorus, pero no sé dónde se pueda encontrar en este momento —mirando al cielo y ocultando sus manos en su espalda.

Yellow sabía perfectamente que sus habilidades como espíritu del bosque no superaban la Gamma Stone, cuyos poderes la hacían la más fuerte que todas las gemas de control que existen en el universo. Para mantener oculto todo lo relacionado con Blue y el imperio nexo, la rubia le decía que Tornadus y Thundurus odian los barcos y por eso siempre los destruían.

—Rayos, no hay forma de detenerlos, solo queda esperar y...

No alcanzo a completar su oración, cuando pudo ver que a escasos metros de donde se encontraban se abrió un gigantesco portal. Red se sorprendió tanto que cayó en la arena, mientras que Yellow se tapó la boca por el asombro. La rubia identifico claramente de quien era ese portal.

Sin perder tiempo, tomo a Red por la parte de atrás de su camisa y lo metió a la jungla, mientras ambos observaban como los diez gigantescos barcos llegaban a la costa, a la vez de como un gigantesco resplandor verde debilito a Thundurus y Tornadus. No había duda, el había vuelto.

De uno de los barcos salió un hombre con unas botas de cuero, pantalones grises, un peto de hierro que cubría una camisa verde y un yelmo del mismo material. Red se emocionó tanto que se levantó aunque Yellow le pedía que no.

—Necesito decir una frase épica para mí entrada —susurro Red a su amiga.

—No creo que sea buena idea que...

—Explorare el nuevo mundo como tú lo hubieses querido, Red —sin darle tiempo de terminar, Green dijo su entrada.

—¿Y porque no lo exploramos junto? —con gran emoción, Red salió de la selva, junto a la tímida Yellow.

Cuando Green se dio la vuelta y los miro, puso una increíble cara de incredulidad, precedida por una de asombro total. Una oleada de emociones lo recorrió. Red, su mejor amigo de la infancia y a quien creía muerto, estaba vivo.

—No puede ser —Green se acercó, temeroso de que fuese una ilusión.

—Si puede, Green.

Sin decir una sola palabra más, los dos se dieron un enorme y fraternal abrazo, después de trece años, Green Pizarro, y su compañero en el crimen y las aventuras, Red de Cortez, se volvían a ver.

—Creí que habías muerto —menciono un Green que se le salía una lagrima.

—Estuve a punto, pero alguien me salvo.

—¿Quien?

—Ella —el chico señalo a la chica de aura blanca que estaba atrás suyo—. Green te presento a Yellow, ella me salvo cuando naufrague.

—Es un honor conocerla seño... —el hombre estaba a punto de besar la mano de la chica, pero al ver más de cerca su aura blanca, este la soltó asustado.

Después de que se pásese la euforia de volver a ver a su amigo, se cuestionó seriamente por qué esa joven brillaba, nunca había visto algo parecido. Pero su nervios se calmaron cuando una mano toco su hombro, era Golden.

—Capitán no se asuste, la chica que está enfrente suyo es la espíritu del bosque —Golden se acercó sin miedo, tomo la mano temblorosa de Yellow y la beso.

Yellow estaba asustada y nerviosa, toda esta situación le hacía temblar las piernas, y desear salir de ahí. Mas cuando el ángel de la destrucción besaba su mano.

—Efectivamente, Yellow es el espíritu del bosque, ella me cuido desde entonces y somos grandes amigos.

—Sí, un gusto señor Green —Yellow estaba sonrojada y le costaba un poco hablar.

Como era de noche, Green decidió que establecerían un campamento en la costa y partirían en la mañana. Mientras desembarcaban, Red y Green conversaban sobre todo lo que el joven perdido había vivido en la región, todo al fuego de una fogata.

—Espero que nos hayas dejado algo que explorar, Red —digo el capitán con un vaso de vino y mirando el fuego de la fogata.

—No te preocupes, solo explore la costa —Red dio un gran sorbo al vino, ya extrañaba ese hermoso sabor—. Y solo un poco, además, Yellow me dijo que en el interior viven unas bestias indomables que matarían a un hombre en un instante.

—Umm, no creo que sean peores que esos lavacanienses que enfrentamos en ciudad Sinjoh —sonriendo y mirando como bajaban todo el arsenal—. Tenemos lo suficiente para derribar a cualquier bestia que se interponga, incluso tenemos las bombas Pearl.

—No esperaba menos de mi colega en el crimen, junto nos haremos paso por el nuevo mundo.

Entonces los dos dieron un brindis y siguieron en su celebración. Mientras bebían, Yellow los observaba con temor desde la selva, la situación que nunca quiso se haría realidad. Red iría al imperio nexo y sabría Arceus que pasaría con él. Con nerviosismo, trato de salir de ahí, solo para ser detenida por Golden.

—Perdona, ¿interrumpo algo? —dijo de manera sarcástica el hombre de la túnica.

—No nada, solo me disponía a irme y pues...

—Es curioso, hasta donde yo tengo entendido el espíritu del bosque no debe tener un cuerpo físico —su tono de voz hacía temblar a un más a Yellow, tanto que su aura cambio de blanco a un gris tenue.

—Bueno —la chica suspiro, estaba arrinconada y tendría que rendir cuentas—. ¿Qué quieres saber? —derrotada y con miedo por las represarías.

—No muchas cosas, solo ¿cómo conseguiste un cuerpo físico?, ¿porque Blue pudo salir del inframundo? Y sobre todo... —el chico se quitó el gorro de su túnica, dejando ver su identidad de una buena vez— ¿Porque dejaste que la maldita de Blue le hiciera eso a mi hermana?

Yellow finalmente confirmo lo obvio, el extraño era Gold, el ángel de la destrucción. Gold se veía mucho más adulto de lo que Yellow recordaba. Cuando lo conoció parecía tener 18, pero ahora aparentaba tener 28 años.

La chica trago saliva al ver los amenazadores ojos de odio que el ángel le dirigía, por lo que decidió hablar.

—Bueno, siendo honesta todo se retorna a cuando Hades perdió sus poderes en Sinnoh —la rubia comenzó a recordar todo lo acontecido.


Fecha desconocida

Inframundo

POV Yellow

El inframundo había vuelto a sus épocas de oscuridad, Giratina había arrebatado sus poderes a Hades después de que este fallara en su misión de traer de nuevo a la hija del sol.

Yo seguía renegada a vagar por el inframundo hasta que Arceus decidiera concederme el regalo de ir a la tierra. Mi padre, Giratina, me encomendó la misión de buscar un lugar seguro para todo ese inmenso poder, por lo que decidí llevarlo hasta las profundidades más abismales del inframundo, un lugar donde ningún mortal podría llegar.

Sin embargo, en ese lugar pude encontrar algo inusual. Al principio pensé que era un mortal, pero conforme más me acerque me di cuenta de que se trataba de alguien a quien le habían devuelto su cuerpo físico para ser castigado hasta la eternidad. Esa persona era Blue.

Me llamo la atención como una chica tan bella sufría un castigo tan duro como el de que sus tripas fueran devoradas insaciablemente por un Seviper.

No quería acercarme, pero ella me hablo con una voz tan dulce como nadie nunca me había hablado. No quería mi ayuda, solo quería hablar, conversar.

—Después de casi mil años, me he acostumbrado a esto —me dijo sin mostrar dolor alguno, aunque sus viseras estaban expuestas.

Con el tiempo, me conto su historia de cómo logro ser una gran y bella emperatriz, que termino cayendo presa de su megalomanía y buscaba una nueva oportunidad.

Luego de algunos años de siempre hablar, ella me platico acerca de Teselia.

—Escuche que existe una región completamente desconocida para todo el mundo, donde Arceus experimenta algo nuevo y donde ningún dios, ni siquiera él mismo tiene permitido aparecer o intervenir —Blue se notaba más emocionada que lo usual.

La verdad nunca había escuchado de esa regíon, no sabía mucho del mundo exterior. Sí, soy un espíritu del bosque, pero ni Giratina ni Arceus me tenían permitido salir del inframundo, y practicaba mis poderes con las almas de algunos pokémon y la pequeña vegetación que salió gracias al cabello de la hija del sol. Se podría decir que le tenían más cariño y cuidado a ella que a mí.

—Yellow, sé que eres un espíritu del bosque, que quieres probar tus poderes en el mundo real y que quieres un cuerpo físico... y yo podría dártelo.

—¿Como? —pregunte sin dudar, Blue había dado en el clavo de mi más mayor deseo.

—Escucha, tal vez te suene algo alocado pero si me dieras el poder de Hades, yo podría liberarme y llevarte conmigo a Teselia y te daría un cuerpo nuevo.

Aunque estaba algo emocionada, mi emoción se paró de golpe. Lo que proponía era traicionar a mi padre y a Arceus.

—Pero es muy arriesgado, mi padre nunca me lo perdonaría y Arceus...

—No te preocupes por ello —interrumpiendo mi tartamudeo—, recuerda que Teselia está libre de toda interferencia divina, nadie nos podrá encontrar.

Aunque esa afirmación me dio un alivio, no estaba segura del todo. Era una traición a los dioses, además de que no tenía ninguna garantía, aunque Blue parecía sincera, Giratina siempre me dijo que no confiara en las almas del inframundo.

Blue me dio tiempo para pensarlo, y después de tres semanas, me decidí en aceptar el trato. Les demostraría a Giratina y a Arceus que estaba lista para el salir.

Cuando Giratina se encontraba peleando contra el dios del tiempo y el dios del espacio, tome toda la energía de Hades y se la di a Blue. Con todo ese poder a su disposición, logro matar al Seviper que la atormentaba y liberarse de su castigo.

Entonces con la habilidad de creación logro crear una gran lanza y llamo a alguien de las profundidades del infierno. De la nada apareció el último lacayo de Hades, Heracles, quien cargaba una Beta Stone en su brazo derecho.

Antes de darme cualquier explicación, ella logro abrir un portal con su lanza hacia el norte de la región, donde ambos pudieron cruzar, exceptuando yo. Siendo un ente aun incorpóreo, no podía escapar del inframundo, pero Blue apunto su lanza hacia mí y disparo un rayo de energía.

Así fue como poco a poco pude ver como tenía un esqueleto, después órganos, músculos y finalmente un cuerpo físico. Nací siendo una chica joven y rubia, donde pude finalmente salir del inframundo.

Una vez fuera no pude evitar emocionarme por tener un cuerpo, finalmente sentía mi propio ser, y era increíble. Blue me dio un bello vestido blanco y se alejó sin dar mayores explicaciones, sin antes decirme algo.

—Escucha Yellow, nuestro trato termina aquí, no te metas en mis asuntos y yo no me meteré en los tuyos —su tono de voz era mucho más oscuro, se había desvanecido toda esa dulzura del inframundo—. ¡L


29 de agosto de 1512

Costas del este de Teselia.

—Y básicamente así fue como Blue consiguió escapar, yo la ayude. Luego de que vi sus atrocidades quise detenerla, pero tenía miedo —tomándose las manos, miro a Gold a los ojos—, ella logro aprovechar el poder de Hades en su totalidad bebiendo sangre. Su poder se incrementó de manera exagerada y creo la estúpida Gamma Stone, no pude hacer nada.

—Vaya —Gold se quedó en silencio y suspiro decepcionado—. Eres bastante estúpida, ¿te lo han dicho?

—Yo lo siento, no pensé que su megalomanía siguiera con ella inclusive cuando murió.

—Esa estúpida magia está pegada al alma, hasta que el alma desaparezca, su magia lo hará con ella —mirando hacia la selva—. Aunque tenías miedo, me entere que ayudaste a una joven tribu a escapar de ella.

—Si —recordando aquel momento donde había vendido su libertad—. Después de ver lo que le hizo a tu hermana, y ver lo que le haría a la tribu, decidí intervenir y ofrecer mi libertad a cambio de ellos —empezando a quebrarse, Yellow comenzó a liberar algunas lágrimas—. Lamento no haber podido haber ayudado a tu hermana, lamento haber causado este alboroto, lo siento.

—Bah, como sea —sintiendo el sentimentalismo de Yellow, Gold decidió para su interrogatorio—. Supongo que tendré que encargarme de Blue por mi propia cuenta.

—No podrás —la rubia se limpió las lágrimas—. Esa tipa se volvió mucho más fuerte, te vencerá en un instante. Además tiene la Gamma Stone, ella misma la creo a partir de una Beta Stone.

—¿Y para qué sirve? —pregunto curioso.

—Puede controlar a cualquier pokémon y deidad, excepto a Arceus. Además de que no tiene la limitante de la Beta Stone, puede ser con el beneficio que quiera y supera los poderes de esta.

Gold se quedó pensativo. Ya había comprobado el poder de la Gamma Stone al no poder manipular a Tornadus y Thundurus. Además, su hermana era mucho más fuerte que él y ella fue vencida. Después de un rato, tuvo una solución.

—Ya sé que hare, que bueno que esos dos no están muy borrachos —Gold salió de la selva y hablo con los dos amigos de la fogata—. Capitán, agradezco enormemente que me haya traído hasta aquí, pero creo que será hora de despedirnos.

—Señor Golden, ¿está seguro de que piensa irse? —levemente ebrio, Green se preocupó por no tener a tan gran aliado a su lado.

—No se preocupe nos volveremos a ver, además el camino a la ciudad no será difícil —el ángel tomo un objeto oscuro de su túnica y se la lanzo a Red—. Cuídenlo, los podría salvar.

Sin dar tiempo a nada, Gold salió lo más rápido que pudo del lugar. Dejando a los dos colegas confundidos.

Yellow se sobresaltó al ver el orbe que Red poseía. Era el orbe negro, el cual contenía a Zekrom, el dios de los ideales. Quiso hacer algo, pero se dio cuenta por la posición de la luna que tenía que irse del lugar, sin decir nada más, salió volando del lugar sin ser vista.

—¿Qué clase de objeto será este? —cuestiono Red examinando el orbe.

—Si tu no lo sabes, yo menos. Sera mejor que lo lleves contigo, podría ser útil —afirmo Green.

—El que haya vivido aquí por tanto tiempo no significa que se todo sobre este lugar, pero tienes razón —Red se levantó y miro como casi todos los barcos terminaban de desembarcaban—. Por cierto, tengo algo que me gustaría que vieras.

Green se vio interesado y acompaño a su amigo hasta su pequeña cabaña. El capitán se vio impresionado de que su amigo haya logrado construir una cabaña en medio de la playa. Red no era muy bueno en cuanto a construir se refiere.

—No puedo creer que tu hayas armado todo esto —Pizarro se sentó en la silla improvisada.

—No lo hice todo, Yellow me ayudo en gran medida —Red buscaba sus alas, las cuales parecen haber sido ocultas por Victini antes de desaparecer.

—Hablando de eso, esa chica Yellow, te llevas muy bien con ella —poniendo sus codos en la mesa.

—Sí, se volvió en una gran amiga, por no decir que es la única persona con la que he hablado por trece años.

—¿Solo amigos?

—Así es, solo amigos —al notar como su amigo le mandaba una indirecta, el chico se puso nervioso.

—Oh vamos, ¿no te sientes un poco atraído? Es muy linda, además de ser la única que mujer que has visto en años.

—Bueno, no niego que es algo linda, pero no la veo como algo más, somos buenos amigos y hemos pasado lindos momentos en esta region, me ayudo a que no perdiera la razón aquí —el chico se quedó pensando un momento, para volver a su búsqueda—. Además es el espíritu del bosque, tiene mejores pretendientes en la corte divina.

—Bueno, no te interrogare más sobre la chica, mejor muéstrame lo que querías enseñarme.

—Solo dame un segundo... —el chico hurgo un poco más y finalmente las encontró—. Aquí están.

Green se sorprendió al ver las alas que Red le mostraba, se levantó de su asiento y las tomo. Estaban hechas de un material gris muy fino, pero bastante resistente.

—¿Que se supone que son? —pregunto Green intrigado.

—No lo sé, posiblemente unas alas para planear, no estoy seguro —Red estaba igual de entregado.

—Me recuerda al cuento de Ícaro —Green le dio las alas a Red cuando se escuchó el sonido de una campana—. Llevalas contigo tambien, el ejército debe dormir, al igual que nosotros dos. ¿No quieres dormir en el barco?

—No, preferiría pasar una última noche en mi cabaña —declino su oferta.

—Como quieras, mañana ira una brigada de reconocimiento ¿quieres unírtenos?

—No estaría más de acuerdo.

Y con una sonrisa, los dos amigos se retiraron a descansar. Green dormiría en su camarote de primera, mientras que Red dormiría en su pequeña cabaña. En la mañana finalmente partirían en búsqueda de riquezas.


Fecha desconocida.

Costa este de Teselia.

Con un mar relativamente tranquilo, el sol estando a unas horas de ocultarse y la suave brisa golpeando levemente sus rostros, Red y Yellow disfrutaban del mar mientras pescaban con unas redes que la rubia había hecho.

—¿Te imaginas que un día pesquemos un Omanyte? —pregunto el chico sosteniendo su caña con firmeza.

—Red, los Omanyte están extintos desde hace mucho tiempo —respondió la rubia.

—Lo sé, pero sería gracioso —Red movió su caña para ver si algo era atraído—. Y siento que te llevarías bien con un pokémon así.

—No me desagradan los pokémon acuáticos, a decir verdad no me desagrada ningún pokémon...

Al terminar su frase su sedal se movió, algo había picado. Yellow tomo su caña con fuerza y trato de sacar al pokémon del agua, pero no daba resultados. Fue entonces que Red la tomo de los brazos y la ayudo para poder sacar a su presa.

Aunque sonrojada, Yellow puso todo el esfuerzo que tenía para poder sacar al pokémon. Después de un poco más de esfuerzo, la presa finalmente cedió. Su botín era un Basculin, como era de costumbre.

—Este es bastante más grande que el anterior —menciono la rubia.

—He visto tantos que ya no me sorprende —Red tomo al Basculin y lo metió, junto a los demás que había pescado, en una pequeña caja de madera que la rubia había fabricado.

—Podemos seguir igualmente, los mares de por aquí son muy bastos —Yellow dejo su caña por un momento.

—Solo he visto dos pokémon acuáticos en estos mares, y en la selva algunos pocos más, en total he visto 15 pokémon diferentes en todo el "nuevo mundo".

—Hay más que eso, me gustaría que los vieras, pero, es demasiado peligroso adentrarse solo.

—Lo sé, ya me lo has dicho —el chico tambien dejo su caña y miro al horizonte—. Es solo que siempre pensé que al venir aquí encontraría enormes aventuras, y solo me he explorado la costa, incluso hice un mapa de la zona —sacando dicho mapa de su bolsillo y mostrándoselo.

En una hoja de palmera y con un poco de tinta de un Frillish, Red se las arregló para cartografiar una porción del este de la región. Yellow se quedó sorprendida, mucho más cuando se dio cuenta de que estuvo a punto de descubrir la ciudad de White, la antigua reina que había salvado.

—Has hecho un gran trabajo Red —sintiéndose aliviada de que no había descubierto más, la rubia le devolvió su mapa y saco una hoja de papel que tenía aguardada—. Por cierto, dibuje al último pokémon que hemos visto.

Red decidió crear una especie de libro donde recopilaba la mayor cantidad de información posible sobre las nuevas especies de pokémon que se encontraba, estamos hablando de la primera pokedex de Teselia. El dibujo pertenecía a un Swanna, el cual había visto volar hace apenas una semana.

—Es un excelente dibujo, como todos los que haces —Red sonrió al ver el dibujo y lo metió delicadamente a su bolsillo—. Con esto solo falta 2 ilustraciones más para terminar ni antología.

—Gracias, y no te preocupes, tendré los dibujos listos para cuando los necesites.

Ambos sonrieron y decidieron seguir pescando un rato más. Las presas serian cocinadas y cenadas cuando los dos decidieran irse de su lugar de pesca. A Yellow y Red les encantaba pescar en las tardes, aunque no era muy a menudo, siempre lo disfrutaban, a la vez que conversaban sobre cómo le había ido a cada quien en el día y algunos otros temas triviales.

Esos momentos hacían a Yellow feliz por instantes. Después de ver tanta sangre y vidas perderse todos los días, en Red tenía un escape de toda esa vida que tenía que llevar a cuestas. Una realidad que estaba llevando justo en este momento.

—Deja de soñar niña —le indico aquel hombre fornido y tenebroso, Heracles—. Te necesito despierta para curar a los soldados.

Esa voz tan gruesa le hizo volver a la realidad. Yellow se encontraba en plena batalla, y había cuatro soldados nexos que necesitaban curación. Sin tener más remedio, el espíritu del bosque los empezó a curar.

El imperio Nexo invade pueblos desde muy temprano, antes incluso de que salga el Sol. Tomar a la gente por sorpresa en una hora donde la mayoría de la gente estaba dormida les daba una ventaja casi injusta. El ejército no solo daba miedo por sus tácticas, sino tambien por su atuendo.

Las armaduras de los soldados se componían en su mayoría de pieles de pokémon como Liepard, Excadrill, Krokodile, Zoroark, Braviary e incluso los más altos cargos militares tenían la piel escamosa y áspera de un Druddigon , tambien usaban huesos de los enemigos a quienes asesinaban. Sus armas eran compuestas con las rocas de los Gigalith o los colmillos de Haxorus.

El que daba más miedo era Heracles, el jefe del ejército. Heracles tenía un sobre hombros hecho de hueso con afiladas puntas de oro, la cabeza endurecida de un Hydreigon como casco y su particular masa oscura de pinchos, la segunda arma más fuerte del imperio.

La batalla se había alargado hasta las tres de la tarde, este pueblo realmente se resistía a ser vencido. Ciudad Negra era uno de las pocas ciudades que podían defenderse del imperio Nexo, más aun cuando estos no eran los demonios asesinos y tenían que conseguir todos los esclavos posibles.

—Listo, están curados —Yellow finalmente había curado las heridas de los soldados.

—Tardaste demasiado —dijo uno de ellos con una pequeña aura morada oscura que salía de sus ojos.

Los cuatro soldados salieron a la pelea una vez más, mientras la pobre Yellow suspiro y volvió a sentarse en la roca en la que estaba. Ella siempre se quedaba en la base de operaciones para no ver el festival de sangre que se daba en el campo de batalla. Heracles la acompañaba hasta que su ejército encontrara al líder de la ciudad que atacaban.

—Alguna gente es muy grosera cuando los ayudas —detrás de ella se abrió un portal oscuro y de el emergió Blue—. Puedo mandarlo a sacrificar si tú lo deseas.

—No, ya he visto correr suficiente sangre —respondió de manera desanimada—. ¿Qué haces aquí?, es rara la vez que vienes a presenciar las guerras que mandas a hacer.

—Estaba algo aburrida y quise ver algo de acción —con su vestido negro y provocativo, la castaña se acercó a Heracles—. ¿Les recordaste que traten de hacer prisioneros a la mayor cantidad de gente posible?

—Así es mi señora, no mataran a menos que sea necesario —contesto el fornido hombre.

—Excelente, no podemos desperdiciar tanta sangre —Blue materializo un trono y se sentó para su mayor comodidad.

Para la suerte del espíritu del bosque, esta pelea no era tan sangrienta y las muertes se mantenían al mínimo, no tendría que sufrir por ver a hombres inocentes siendo brutalmente asesinados. Lo malo vendría al día siguiente, donde los vería a todos ser brutalmente sacrificado en honor a Blue.

Mientras Yellow trataba de distraer su mente de la guerra, un emisario del imperio llego rápidamente al lugar. Hizo una reverencia y le dio un mensaje a Heracles, el cual se quedó sorprendido al escuchar lo que el emisario había observado.

—Mi señora.

—¿Si Heracles?

—Según lo que me cuentan, unos "extraños" fueron vistos cerca de la costa, llevan unas ropas extrañas, pokémon extraños de fuego y unas armas completamente raras.

Yellow se asustó en un instante, su corazón se aceleró y volteo preocupada, mientras que Blue se quedó callada y le dijo al emisario que se fuera.

—No puede ser, se supone que la tormenta aniquilaría cualquier posibilidad —Blue se levantó furiosa de su trono—. Esos estúpidos de Thundurus y Tornadus dejaron entrar a esos intrusos, pero mandare a alguien que no comete fallas.

—¿A quién enviaras? —pregunto la rubia tratando de disimular su preocupación.

—A Kyurem...


Ruta 3, Teselia

30 de agosto de 1512

Red y Green habían recorrido mucho desde la costa. El camino era bastante ameno para los dos amigos y su brigada de diez soldados armados, todos montados en los más rápidos y fuertes Rapidash de Sinnoh.

Pudieron darse cuenta de que la selva era muy pequeña, salieron a las 5 de la mañana de la costa y a las 9 el paisaje cambio de una profunda selva a un gran y hermoso bosque.

Los arboles eran tan grandes y frondosos que tapaban el cielo, una perfecta capa de pasto cubría el suelo y algunas flores azules y rojas de asomaban entre un pasto que intentaba ocultar su belleza. Algunos Pidove miraban extrañados a los humanos, mientras otros pokémon que Red desconocía se alejaban.

El mapa marcaba que estaban en el "Bosque Azulejo", el bosque más grande de toda la región. Los amigos se sorprendían cada vez más con el hecho de que el mapa era exacto con las ubicaciones, tanto que llegaron a teorizar que algún nativo lo haya hecho y se lo haya dado a Golden.

Mientras los dos amigos se maravillaban por el paisaje, Victini los seguía de cerca. Aunque tenía miedo de lo que pudiera pasar si Blue los encuentra, sentía que podría ayudarlos hasta llegar a las fronteras de la ciudad, donde se limitaría a esperar lo peor.

—Te lo digo, los pokémon de esta región son un tesoro —el hombre analizaba los datos en su pequeña antología.

—Bueno, algunos son realmente feos, como el gusano morado que quería atacarnos —Green se limpiaba un líquido verde y viscoso que se encontraba en su hombro.

—Bueno si, pero no me negaras su potencial, podría ser muy útil con eso de poder aumentar su velocidad.

—La academia de peleas lo terminaría prohibiendo, así como al pobre de Blaziken con esa misma habilidad.

—Bueno, en esta región no hay reglas, podrías crear una nueva academia aquí mismo.

—Antes de pensar en eso, piensa mejor en un nombre para esta región, no podemos llamarla "nuevo mundo" por siempre.

—Tienes razón, aunque Yellow me ha contado que le dicen Teselia.

—¿Teselia? No sé, suena como si fuera una materia de estudio.

—¿Qué tal Isshu?

—Muy de Kanto, algo más del estilo inglés.

—¿Y qué tal Unova?

—Me gusta cómo suena, suena más a región misteriosa y nueva.

Los dos colegas decidieron aceptar el nuevo nombre con un apretón de manos. Era curioso, Red y Green realmente creían que se encontrarían aventuras que llevarían al límite sus emociones... y no estaban tan equivocados.

En un momento, el clima del bosque comenzó a cambiar, la temperatura disminuyo progresivamente y una niebla comenzó a inundar el bosque. Green giro la orden para que todo el escuadrón se acercara lo máximo posible.

—Amenos que el dios del hielo haya venido a visitarnos, creo que estamos siendo vigilados por alguien —comento Red, bajándose del Rapidash y con las piernas temblándoles por el frio.

—Y aparentemente no tiene buenas intenciones —Green hizo lo mismo y algo su rifle—. Rapidash, incrementen el poder de sus llamas para poder disipar la niebla.

Los doce pokémon rugieron y aumentaron el fulgor de su flama, lo suficiente para disipar la niebla y no tan fuerte como para quemar el bosque. Cuando pudieron ver mejor, no pudieron apreciar nada en la zona.

—Tal vez fue un Swanna usando su niebla para poder llevar a sus polluelos a salvo —teorizo Red en su incertidumbre.

—Ni siquiera la niebla del golem del hielo puede enfriar tanto la temperatura del ambiente, hay algo más...

Y sus sospechas fueron aclaradas cuando escucharon un grito por detrás de ellos. Cuando voltearon pudieron ver a una gigantesca bestia devorando a un soldado.

Una bestia gris con la forma de un dragon, con dos pequeños brazos, dos extremidades deformes y congeladas y con la cabeza cubierta de hielo y con una especie de piedra amarilla en el centro de su cráneo. Sus dientes estaban manchados de sangre al devorar de un solo mordisco la mitad de un soldado. Se habían topado con un auténtico demonio de hielo.

Inmediatamente todos abrieron fuego hacia el enorme pokémon, haciendo que este retrocediera solo un poco al sentir los proyectiles encajarse con fuerza a su piel. Ningún humano había logrado herirle y que ellos lo hayan hecho lo enfureció aún más.

—¡Quítense de su rango de acción! —grito Green cubriéndose detrás de un árbol.

Fue demasiado tarde. El pokémon dejo salir un viento gélido que congelo en un instante a cuatro soldados, los cuales fueron despedazados con un golpe de la cabeza del pokémon.

—¡Maldita sea! —Green se enfureció al ver a gente morir, se asomó y acertó un golpe en una extremidad congelada.

Kyurem se enfureció aún más, lanzo otro de sus ataques hacia el árbol, que no logro dar en el blanco gracias a que lograron salir del rango. Red se posiciono detrás del mounstro, y junto a un soldado lograron dar en la cola del pokémon.

—¡Green, lanza una bomba Pearl! —grito Red desesperado.

—¡Es muy peligroso! —grito devuelta.

—¡Esta bestia es más peligrosa, hazlo ahora!

Entonces Green saco una esfera de metal con una mecha, la encendió y la lanzo a los pies del pokémon. Cuando la mecha se acabó, una gran explosión de fuego hizo que Kyurem callera al suelo. Esta vez si habían hecho un daño significativo.

—¡Disparen a la cabeza y a los pies! —grito Green mientras disparaba.

Todos empezaron a disparar al pokémon. El objetivo era impedirle que se levantara, pero los proyectiles solo se le quedaban incrustados. Furioso, Kyurem lanzo un dragoaliento a dos soldados, desapareciéndolos en un instante.

—¡¿Acaso esta bestia no se muere con nada?! —grito Green cubriéndose detrás de otro árbol.

Kyurem logro incorporarse y arremeter de manera violenta contra todos, usando su poderosa cola para arrancar árboles y esperar a darle a alguno.

—¡Green, esta bestia es inmune a nuestras balas, pero es débil contra el fuego! —Red dio un último tiro— ¡Debemos usar a los Rapidash!

—¡De ser así, quemare este maldito bosque con tal de que esa cosa se vaya al infierno!

Red corrió hacia la pequeña manada de Rapidash que se encontraban asustados por la bestia que tenían enfrente, pero el hombre logro coordinarlos a todos. Los puso a todos en fila y les ordeno atacar.

—¡Llamarada! —grito con desesperación.

Los pokémon usaron todo su potencial para lanzar doce poderosas llamaradas, las cuales hicieron golpe directo en Kyurem. Para asegurar la victoria, Red les ordeno que usaran todas sus energías en usar lanzallamas, almenos hasta que la bestia se debilitara.

Kyurem estaba siendo abatido lentamente, retrocedía y en su cara se notaba como sufría por ese increíble ataque conjunto. Sin embargo, cuando el ataque le causó una herida en su cuerpo, la energía gélida de dentro de su cuerpo se desato, recuperando su temperatura y logrando que el pokémon lanzara un rayo gélido que congelo a cinco Rapidash.

Una vez liberado de su ataque, Kyurem se congelo su herida y se lanzó a destruir a los cinco Rapidash congelados. Al girarse pudo ver a Red, quien le disparaba a su cabeza sin éxito alguno. Ignorando los demás que le disparaban, Kyurem se acercó presuroso para matar a Red. Cuando estaba a punto de morderlo, una esfera de fuego lo golpeo con fuerza en su cabeza, dejándolo un poco herido.

La esfera se disipo, dejando ver a Victini. Quien se unió a la pelea contra Kyurem.

—Habría deseado que estuvieras aquí antes —aunque aliviado, Red seguía tenso por la enorme creatura que tenía adelante.

Red y Victini aprovecharon el hecho de que Kyurem estaba herido para reintegrarse al equipo. Tres soldados, siete Rapidash, Red, Green y Victini, contra el demonio del frio. Kyurem estaba lo suficientemente enfadado como para matarlos a todos en un instante.

—¿Cuantas bomba Pearl te quedad? —pregunto Red

—Solo 3, ¿qué piensas hacer?

—Este pokémon se llama Victini, es el dios de la victoria y juntos confeccionamos una técnica capaz de vencer a este mounstro, pero necesita recibir un potente lanzallamas para estar al máximo, debes distraerlo.

—¿Cuánto tiempo necesitas? —disparándole una vez más al mounstro.

—Solo 20 segundos con dos lanzallamas.

—Hazlo, nosotros lo mantendremos ocupado.

Red le ordeno a dos Rapidash que lanzaran sus más potentes lanzallamas a Victini, quien almacenaba el poder en su cabeza. Green le ordenó a los restantes Rapidash que lanzaran sus más poderosos ataques de fuego sin parar, mientras los soldados le disparaban sin cesar y Green encendía las bombas.

La primera bomba cayó en los pies de un Kyurem desprevenido, lo cual lo hizo caerse y recibir otra herida que lo congelo completamente por breves instantes. El hielo se rompió y el pokémon arremetió con furia, soportando los cinco lanzallamas. Una segunda bomba cayó justo en su cabeza, causándole otro gran golpe que lo hizo debilitarse aún más, pero el hielo en su interior le hizo recuperarse y lanzar un potente dragoaliento que asesino a un Rapidash y a un soldado.

—¡El tiempo se terminó Red, lanza esa cosa ahora! —grito Pizarro con desesperación.

—¡Ya esta listo! —Red, y un Victini con una gran aura roja se integraron a la batalla— ¡V de fuego!

Victini concentro toda su fuerza en su cabeza, haciendo que unas profundas llamas rojas salieran de él. Con todo ese poder, Victini salió disparado contra Kyurem. El golpe fue directo, una gigantesca bola de fuego se formó en el lugar y lanzo a todos a tres metros de distancia. Una gigantesca nube negra en forma de hongo se formó cuando la esfera de fuego se disipo.

Victini salió de la esfera, exhausto por la cantidad indigente de energía que había utilizado en ese ataque. Cuando la nube se disipo, Kyurem yacía en el suelo, muy malherido y con un bosque incendiándose alrededor.

—Gracias Victini —infinitamente agradecido, Red se acercó al pokémon.

—¿Desde cuándo te llevas con deidades? — pregunto un agitado Green.

—Es un amigo de Yellow y mío, espero que ese ataque o haya...

Antes de terminar su oración, un remolino de fuego rodeo a Kyurem. Red y Victini se estaban asustando, ese demonio soporto el ataque. Tres increíbles bolas de fuego fueron disparadas, incinerando a los Rapidash y a los soldados que quedaban en pie.

Cuando el fuego se disipo, dejo ver a un Kyurem transformado. El pokémon se había erguido, sus brazos se alargaron y cambiaron a una tonalidad blanca, al igual que su cabeza. Su cola se había convertido en un generador de fuego que estaba conectado a su cuerpo por medio de mangueras.

—Esa cosa si es un verdadero demonio —Green retrocedió.

—Soporto un ataque tan potente y adquirió más fuerza —Red miro con desesperación a su alrededor.

Este parecía su fin, Victini solo tenía fuerza para un ataque más, solo quedaba una bomba Pearl y todos los demás habían muerto. Todo parecía perdido, hasta que Red logro visualizar algo que podría ayudarlos.

—Green, ¿recuerdas que siempre tengo ideas alocadas?

—Siempre lo tengo en mente, ¿qué idea tienes?

—Una que no haría en otra circunstancia —Red tomo a Victini entre sus brazos— ¡Corre!

Los tres corrieron hacia la derecha, mientras Kyurem les lanzaba un potente lanzallamas del que de milagro pudieron escapar.

—¿Alguna otra brillante idea? —El sarcasmo de Green no ayudaba en esta situación.

—Tengo algunas —Red tomo las alas que se encontraban intactas, se las coloco poniendo el collar que las unía en su cuello.

—¿Que tienes pensado hacer? —Green se sorprendió al ver esas alas.

—Salir volando de aquí —Red tomo un rifle y se lo dio a Green—. Necesitaremos un impulso para salir volando, usaremos el lanzallamas de Victini, después usaremos el retroceso de la pistola para mantenernos en el aire.

—¡¿Estas demente?! —Green grito enojado.

—¡Es física, es la única forma! —el hombre tomo del hombro a Green— ¡Victini, lanzallamas!

Victini accedió y lanzo un gran lanzallamas que logro elevarlos hasta una altura considerable. Cuando el lanzallamas se agotó, Red pudo extender sus alas y acostarse en el aire. Lo que parecía sucedió, las alas lograron soportar todo el peso y hacer planear a los tres. El problema se acrecentó cuando Kyurem los descubrió y los persiguió en el aire.

Red le pidió a Green que disparara para ganar velocidad y altura. El hombre disparo y el retroceso del arma los hizo ganar velocidad. Aunque tenía una forma de escapar, no dudaría mucho tiempo.

—Solo quedan tres proyectiles, tendremos que aterrizar en algún lado.

—Debe haber un lugar —con dificultad, Red logro visualizar un gran rio—. Nos tiraremos en el rio, pero tenemos que perderlo.

—Si le hacemos creer que nos dio, podríamos perderlo —Green pensó en una idea—. En su próximo ataque, contrae las alas para que caigamos al agua.

El plan de Green era descabellado, pero tenía sentido. Con dos disparos más, los tres habían logrado llegar al rio y en ese momento Kyurem les lanzo un poderoso rayo de hielo, Red lo vio y se tiro en picada hacia el rio. Cuando cayeron, Kyurem logro congelar una gran superficie del rio y se detuvo para contemplar. Cuando miro que la camisa de Green comenzó a flotar en el agua, el pokémon se sintió satisfecho y se largó de ahí.

La camisa fue un truco de Green, quien la uso para despistar al mounstro y después salieran los tres del agua y nadaran hacia tierra firme. El trio estaba exhausto, sus corazones latían al mil.

—No sé cómo, pero tu plan resulto —Green aún estaba crédulo de lo que había pasado.

—Hasta yo estoy sorprendido —Red se tiro al suelo—. Bueno, problema resul...

Cuando se dieron cuenta, 9 guerreros del imperio los rodearon y les apuntaron con sus espadas de obsidiana. El trio se asustaron al ver a los nativos y sus terroríficas armaduras, aunque los guerreros tenían una cara de sorpresa muy notoria.

—Problema nuevo —concluyo Green, habían salido de Guatemala para estar en Guatepeor.