Buenos a todos los seguidores de esta historia UwU
Aqui les traigo el penultimo capitulo de esta pequeña historia.
Espero lo disfruten como los anteriores :D

Enjoy UwUr


Capitulo III: Ciudad Nexo

Este de Ciudad Mayólica

30 de agosto de 1512.

Red y Green no podían estar en una peor situación. Ambos se encontraban exhaustos, Victini estaba muy débil, la pistola de Pizarro no tenía munición y nueve nativos con aspecto terrorífico y portando armas letales los rodeaban.

—¿Tienes algún plan? —susurro Red.

—Estoy pensando, pero nuestra situación es bastante jodida —respondió Green.

Ambos se pudieron levantar con suavidad, tenían la ventaja de que los nativos los observaban con sorpresa y un poco de miedo. Red entonces recordó que portaba su espada, aunque Green no contaba con alguna.

—Vale, tengo mi espada y tú tienes la bomba, si haces una maniobra bastante interesante podríamos...

—Te recuerdo que caímos en el rio, por lo que esta mojada y no sirve —Green interrumpió a su amigo—. Pero, estos tipos se ven igual de sorprendidos que nosotros.

—Nunca han visto a dos tipos de Sinnoh en sus vidas, es normal —Cortez tomo la empuñadura de la espada.

La situación se puso más tensa cuando uno de los hombres que los tenían acorralados hablo en lengua nativa.

—Koith mun kel hon —el hombre de la ropa de Zorark le hablo al de ropa de Emboar.

—Jil na, deen erom ruds —respondió devuelta.

—¿Qué demonios habrán dicho? —susurro Red.

—No sé, pero no creo que sea algo bueno.

Cuando la tensión llego a su punto más álgido, Red noto como Victini se comenzó a levantar de manera lenta, y cuando este vio a los hombres, uso todas las energías que le quedaban para formar unas pequeñas llamas de fuego que rodearon a los de Sinnoh. Red y Green pensaron que era la oportunidad perfecta para huir, pero notaron algo extraño.

Los nativos al ver el fuego rodeando a los dos amigos, tiraron sus armas y rápidamente se arrodillaron antes Red y Green para adorarlos. Los de Sinnoh y Victini se vieron sorprendidos ante aquello.

—¿Qué les pasa? —pregunto Red.

—Parece que nos adoran, por alguna razón —Green se acercó a uno de ellos cuando Victini apago las llamas.

—Kos kel eurt hon —menciono el nativo que estaba frente a Green, quien tomo su mano y la beso.

—Lo siento, no entiendo lo que dices —digo Green confuso.

—Eht chaugal honi —dijo otro nativo— ¡Kos Kel Hon!

Todos los nativos comenzaron a gritar "Kos Kel Hon" y a alabarlos a un más. Red estaban muy confundido y Green aún más. Cortez trato de tomar a Victini y decirle a Green que huyeran. Pero los nativos los detuvieron.

—Esaelp og ot Nexo ytci —dijo un nativo apuntando hacia el norte.

Ambos dirigieron la vista hacia donde apuntaban, encontrando un gigantesco árbol a lo lejos. Con tantos acontecimientos no lo habían visto.

—Ese sí que es un gran árbol —Red se acercó a su amigo.

—Sí, ahora que recuerdo —Green saco el mapa de su bolsillo, con cuidado de no romperlo por estar mojado—. Ese árbol se ubica en el centro de la ciudad que buscamos.

—¿Estás seguro? —Acercándose para confirmar que su amigo estaba en lo correcto— Cielos, tienes razón.

—Parece que los nativos quieren llevarnos ahí... ¿deberíamos ir con ellos?

—Es arriesgado, pero no creo que estos hombres nos hagan daño, nos alaban como si fuéramos dioses.

—En eso tienes razón —mirando a Victini—. ¿Crees que en lo que lleguemos, este dios recupere sus fuerzas?

—No estoy seguro, normalmente Yellow lo cura cuando hace la V de Fuego —pensando un momento—. Espera, Yellow me comento que se la pasaba la mayor parte del tiempo con una tribu, ayudando a la cuidadora de Unova.

—¿Cuidadora?

—Así es, su nombre es Blue. Seguramente en esa ciudad estén, podremos ir a pedir ayuda con todo esto.

—Normalmente no aceptaría, pero tienes más puntos buenos que malos, y he vivido suficientes cosas por hoy, que importa lo demás.

Con ambos de acuerdo, los nativos los encaminaron hacia el árbol gigante que se veía a lo lejos, con la esperanza de que fuese aquella gran ciudad de oro que el mapa profetizaba.


El camino hacia la ciudad fue inusualmente veloz. Caminaron por un bosque menos denso, con árboles más modestos y un pasto menos verde que el que habían visto en su anterior recorrido.

Green se mantenía alerta de cualquier cosa que fuese a pasar, a la vez que pensaba como podría utilizar toda esta situación de ser considerados gente importante para estos nativos.

Cuando menos se dieron cuenta, se toparon con una gigantesca muralla de piedra, repleta de torres de vigilancia donde los tiradores observaban a cualquier intruso que se acercase.

Frente a ellos se alzaba la puerta que daba entrada a la ciudad más importante del imperio nexo. Hecha de madera y obsidiana, la entrada se imponía ante cualquier intruso y solo se abriría ante la gente del imperio.

Uno de los nativos se acercó a un arquero y le aviso de su llegada, rápidamente el vigilante bajo hasta donde se encontraba el mecanismo para abrir la puerta a la capital.

—Esto me recuerda a la muralla de Sinjoh —dijo Red sin perder de vista a los tiradores.

—Sí, incluso tiene los mismos puntos débiles —Green no para de pensar en cómo podría aprovechar la situación—, pero esta da más miedo.

Entonces la gigantesca puerta comenzó a moverse, inquietando a los dos exploradores sobre lo que se encontrarían al otro lado. Una vez abiertas las puertas, sus caras quedaron perplejas ante lo que veían sus ojos.

Detrás de la puerta, había un pequeño camino de tierra, que se conectaba con puente de roca muy largo, que conectaba la entrada con la ciudad más gloriosa de toda la región, la ciudad de oro.

Recorrieron el puente y finalmente pudieron apreciar con claridad. La ciudad era gigantesca y hermosa, había dos grandes pirámides plateadas a los costados, una plaza que se extendía hasta donde se podía observar, lleno de comerciantes con los más variados productos. Las casas eran robustas, pero muy coloridas.

Entre las calles había pequeños canales que llevaban agua hasta una fuente pública. En las entradas de las casas había estatuas de oro y plata de diferentes deidades: El dios del Trueno, El dios del Fuego, El demonio del frio, los dioses guardianes, entre otros. La gente portaba collares de piedras preciosas, vestidos de estambre y otros materiales.

Lo más destacable era el camino central, con hermosos detalles de oro y plata. Ese camino conducía hasta las tres enormes pirámides que se encontraban en el centro. Y justo detrás de ellos, El Árbol Nexo, donde fue fundada la ciudad.

Red y Green no paraban de maravillarse con aquella hermosa ciudad, tanto que no se dieron cuenta como todos los nativos los observaban con desconcierto.

—Green lo hemos logrado, llegamos a la ciudad —comento un Red maravillado.

—La ciudad de oro —el hombre del rifle no paraba de verse fascinado por todo lo que sus ojos observaban.

Cuando menos se dieron cuenta, ya se encontraban en el punto medio de las tres enormes pirámides, rodeados por una multitud expectante que esperaba saber si lo que pasaba era real. Fue entonces que un hombre de túnica morada se acercó rápidamente a los dos exploradores.

—¡Ris, Kos Kel Kon! —grito el extraño hombre de la túnica.

Todo el mundo comenzó a gritar y se arrodillaron para hacer reverencia a Green y Red. Estos estaban confusos ante tal acto.

—Dioshes, lesh pido shu permisho para usar el lenguaje de los dioshes —dijo el hombre de la túnica con un acento particular.

Red y Green se vieron a sí mismos, dándose señas para saber quién contestaría.

—Permitido —con un poco de nerviosismo, Red finalmente contesto.

—Mushash graciash —el hombre se acercó más a los dos amigos—. Mish queridosh señoresh, bienvenidosh a la ciudad Nexo.

Todos los nativos siguieron en reverencia, mientras que el de túnica se levantó para apreciar mejor a los "dioses".

—Mish sheñoresh, no eshperabamosh shu llegada tan pronto, nosh agarran shin una ofrenda digna.

—Bueno, nosotros...

—Deberían estar preparados a todo momento —interrumpiendo a su amigo, Green se acercó—. ¿Quién eres tú?

—Lamento lash dishcorteshiash, mi nombre esh Obsidian, shacerdote shupremo de la ciudad —arrodillándose ante ellos una vez mas—. Dishculpen mi atrevimiento, pero la gente le gushtaria saber si podemosh referirnosh a ushtedes por algun nombre.

—A mí me pueden llamar Green.

—Y a mí Red —dijo el hombre, siguiendo el juego de Green.

—Con shu permisho —Obsidian se levantó y hablo para la gente—. ¡Ris, akavab ot Red dan Green, Kel Kon fo Raw.

Red y Green se vieron una vez más al ver a toda la gente alabándolos. Se habían metido en un lio gordo, sabían que si los descubrían serian arrestados ahí mismo. Dándose una mirada de confirmación, ambos levantaron las manos, haciendo que todos los homenajearan.

—¡Los dioses están aquí! —grito un Red que se dejó llevar por la euforia del momento, pero luego miro como el color de Victini empezaba a convertirse de un rojo vivo, a un amarillo pálido—. Disculpe señor Obsidian.

—A shush ordenesh sheñor Red —haciendo una reverencia.

—He escuchado que la espíritu del bosque esta por la región, ¿sabe dónde puede estar?

—La sheñorita Yellow she fue con el ejército y nueshtra shuprema shoberana.

—¿Quién es la soberana de estas tierras? —pregunto Green un poco asustado.

—¿Me hablaban? —una voz femenina se escuchó detrás de Green.

Al voltear, se encontraron con una bella y aterradora mujer, portando un sensual vestido negro que dejaba ver sus blancas y casi perfectas piernas, un cabello castaño enigmático, unos ojos rojos como la lava y un bastón con una calavera en la cima. A su lado derecho había un hombre musculoso y amenazador, portando una maza de púas llena de sangre, y a su izquierdo, una débil, asustada y sorprendida chica con una tenue aura gris, Yellow.

Todos los nativos le hicieron reverencia a la reina, y el sacerdote se acercó a ella.

—Mi sheñora, losh dioshesh han vuelto, como lo decía la profecía —inclinándose ante ella.

—Puedo verlo... —Blue pensó en un momento que podía hacer con esos dos, su enojo era tan grande que quería despedazarlos ahí mismo.

Red y Green estaban sumamente nerviosos, la reina que estaba frente a ellos era realmente amenazadora, más su guardaespaldas. Pensaron en huir de alguna manera, pero seguramente esa maza de púas los desintegraría ni bien dieran un paso en falso.

El miedo se acrecentó cuando Blue se acercó lentamente, ambos comenzaron a rezar e idear un plan. Red acercaba levemente su mano a su espada, Green buscaba una forma de salir y Yellow suplicaba que Blue tuviese un poco de piedad.

Cuando menos se dieron cuenta, Blue ya estaba enfrente de Green, mirándolo fijamente a los ojos, pasó rápidamente a ver a Red, ambos vieron en esos profundos ojos rojos la esencia de la muerte. Yellow cerró los ojos ante el miedo, hasta que finalmente Blue hizo algo.

—Hermanos, bienvenidos —extendiendo los brazos ante Red, para posteriormente abrazarlo.

Todos los nativos elogiaron a los dioses, mientras que Heracles y Yellow se sintieron confundidos. Red estaba muy asustado, pero decidió abrazar a Blue, para que después esta lo dejara sin más y abrazara a Green. Cuando termino, Blue se dirigió a su pueblo.

—!Rou zubdis, ym sertors emac ni emoh! —grito una Blue con un ánimo raro en ella, disimulando el profundo odio que sentía—. Han pasado mucho tiempo en el inframundo, hermanos.

—Un poco... —respondió Green aun asustado.

—Mish sheñoresh, shush templosh eshtan lishtosh para que puedan relajarshe —dijo el sacerdote.

—Perfecto, porque no se relajan, Red y Green, podremos hablar de sus aventuras en un rato y después celebrar un ritual digno para ustedes —con una sonrisa coqueta, Blue apunto al templo que tenían a su izquierda—. Veo que tienen con ustedes al dios de la fortuna, parece estar muy débil —Blue volteo a ver a una Yellow que le temblaban las piernas—. Yellow encargate de llevar a mis hermanos a su pirámide, y cura las heridas de Victini.

—Si mi señora —Yellow no dudo ni un momento en correr para con Red y Green, al entender cómo se sentían, decidió seguir su juego tambien—. Síganme dioses de la guerra.

Y sin decir una palabra más, Red y Green siguieron a Yellow al gran templo plateado que estaba destinado para los dioses de la guerra, mientras que la multitud elogiaba este gran momento, la era del Liepard había comenzado.

—Mi señora, está segura que...

—No digas una sola palabra Heracles —Blue interrumpió rápidamente a Heracles—. Hablaremos de esto en el templo.

Entonces Heracles y Blue se apartaron de toda la gente y se metieron a su pirámide lo más rápido que podían, dejando tras de ellos un jubilo inmenso. Una vez solos, finalmente Blue pudo desquitar su odio, lanzando al suelo una garra de cristal.

—¡Son todos unos malditos inútiles! —Grito llena de rabia— Thundurus y Tornadus no pudieron impedir su llegada, ni siquiera el bastardo de Kyurem los asesino a todos, son unos malditos estúpidos.

—Mi señora, yo puedo encargarme de esa peste con mis propias manos —dijo Heracles haciendo una reverencia.

—Me gustaría encargarme personalmente de ellos —Blue se sentó en su trono—. Pero eso es algo que haría la vieja yo, actuar sin pensar y llena de rabia es lo que me hizo perder en Hoenn, pero esto no volverá a pasar.

—Entonces, ¿cuál es el plan?

—No estoy segura del todo, pero creo que tengo una idea —la chica tomo su Gamma Stone entre sus dedos—. Teselia es un experimento de Arceus, quería ver como se comportaría una humanidad con dioses distintos, reglas distintas y un desarrollo más lento, por eso el ni cualquier otra deidad puede venir aquí por orden divino... sin embargo, si algún grupo de humanos de otra región lograse colonizar Teselia, esa regla se rompería y Arceus en persona vendría a destruirnos.

—¿Acaso la Gamma Stone no es suficiente para controlar a Arceus?

—Claro que no, nada puede controlar a Arceus, menos el de esta realidad —Blue se quedó mirando la pirámide donde Yellow, Red y Green estaban entrando—. Pero, hay una forma de evitar que los estúpidos de Sinnoh no nos ganen.

—¿Cuál? —pregunto un confuso Heracles.

—¿No viste las armas que tenían? —Recordando los artilugios que vio en los dos hombres— recuerda que podemos ver más allá de lo evidente. Tienen una forma de lanzar proyectiles a gran velocidad y hacer una gran explosión, son una gran tecnología que nos podría ayudar a mejorar el ejército a escalas inimaginables. Solo hay que seguirles el juego de dioses, seguro hay más de ellos, si logramos convencerlos de que traigan a todas sus tropas, los asesinaremos y usaremos su tecnología para ser invencibles.

—¿Porque no atacar a hora a su ejército, monitoreando toda la zona?

—No seas estúpido Heracles, debemos esperar la oportunidad y no precipitarnos, ¿acaso no olvidaste que ese fue el error por el cual moriste la primera vez?

—No me recuerde a ese bastardo, por favor.

—Entonces no digas estupideces, seguiremos este plan y seres invencibles, nada se podrá comparar con el potencial que alcanzaremos.

Aunque tenía las bases, Blue aun requería elaborar su plan, debía salir a la perfección por el bien de su poderío, si fallaba, no habría otra Yellow a la que pueda engañar.

Del otro lado Red, Green y Yellow entraban al templo de la guerra. Cuando los de Sinnoh corrieron las cortinas para ver su posada, se encontraron con una grandiosa habitación; sus paredes estaban cubiertas con murales de la historia de la fundación del imperio, había dos tronos de oro, muebles para dormir de color verde y una pequeña piscina bajo techo.

—Esto si es una habitación para los dioses —Red estaba anonadado por tanta belleza.

—Digno de una arquitectura como la de este lugar —pasando su mano por una mesa de piedra con revestimiento de oro—. Por cierto, Yellow, nos podrías explicar ¿Qué demonios paso en la plaza?

—Bueno —Yellow temblaba del miedo y tartamudeaba—. Existe la leyenda de que los antiguos dioses de la guerra regresarían al imperio, y como todas las deidades que conocen son de tez blanca y ropas extrañas, los confundieron con esos dioses.

Green no pudo evitar sacar una leve carcajada al escuchar el relato de Yellow. Le parecía simplemente estúpido que hayan sido confundidos por dioses solo por verse diferentes.

—Yellow, ¿porque nunca me contaste de esta ciudad? —pregunto un Red algo molesto.

—Lo siento, este lugar es muy peligroso para ustedes, solo quería protegerte y mantenerte alejado del peligro, pero ahora ya no vale la pena seguir ocultándolo —tartamudeando y con la mirada caída.

—Entonces me mentiste...

—No quería que vinieras y te asesinaran —volteándose para ver la pirámide de Blue—. La gobernante del lugar es Blue, y no es la cuidadora del lugar... es un despiadado y sanguinario demonio que asesinaría a cualquiera que se interponga en su camino para reinar.

—No parece muy peligrosa —interrumpió Green—. Si lo fuera, nos hubiera asesinado ahí mismo.

—Puede que esté planeando algo, no estoy segura —respondió la rubia—. Lamento enserio haberte mentido Red, pero no quería que te pasara nada, eres mi único amigo y no quisiera que ella te...

—No te preocupes —el hombre tomo el hombro de su amiga—. Entiendo por qué lo hiciste, no tienes que disculparte por nada.

Ambos se quedaron viendo a los ojos, Yellow pudo ver a un amigo que entendía la situación por la que tuvo que pasar y que la perdonada, y Red miraba a una chica preocupada por la seguridad del que parecía ser su único amigo. Ambos sonrieron y se dieron un amistoso abrazo que hizo sonrojar a la rubia.

—Chicos, no quiero interrumpirlos, pero creo que Victini necesita un poco de ayuda —un incómodo Green se acercó con el pokémon malherido.

—No te preocupes, yo curare sus heridas —interrumpiendo su abrazo, la chica fue a curar a Victini.

La chica coloco sus manos frente a Victini y comenzó a emitir unas ondas doradas que lentamente recuperaban las energías de Victini. Después de cinco minutos, Victini se había recuperado completamente.

—Usaron "V de Fuego" ¿cierto? —pregunto el espíritu al terminar su curación.

—Fuimos atacados por una criatura helada súper poderosa, no nos quedó más remedio —dijo Red.

—"Kyurem ataco a Red" —le dijo telepáticamente Victini.

—Ya veo —la rubia se acercó a Red y a Green—. Escuchen, esa bestia se llama Kyurem, el demonio del frio. Es controlado por Blue y lo envío para matarlos.

—Ese estúpido mato a diez de mis mejores hombres —Green comenzó a pensar—. Pero no tiene sentido ¿cómo podría ella controlar a una deidad tan poderosa?

—Por la Gamma Stone —su voz se hizo más temerosa—. Blue tiene el poder del antiguo heraldo de Giratina, Hades. Se convirtió en una diosa de la muerte y con su inmenso poder mejoro una Beta Stone de los ángeles de Arceus, creando una que es capaz de controlar a cualquier pokémon.

—¿La Gamma Stone es esa piedra carmesí que tenía Blue en su cuello? —pregunto un Red que recordó el extraño collar que Blue tenía.

—Si —tocándose el hombro—. Escuchen, lo mejor será que se vayan en la noche, tomen sus barcos y huyan a Sinnoh, ella no podrá atraparlos fuera de esta región.

Red y Green se miraron para considerar sus opciones. Estaban ante la misión más complicadas de sus vidas. Red sabía que el objetivo de Green era conquistar las tierras de Unova para dársela al reino de Jubileo.

—¿Tienes algún otro plan? —pregunto Red a su amigo.

—Solo el que tú estás pensando —respondió seguro el hombre—. ¿Estás seguro?

—Si tú lo estas —con una sonrisa, cerraron su trato—. Yellow, lamento esto pero no nos iremos.

—¿Que? —pregunto asustada la rubia.

—Rendirse ante una aventura de este calibre no es nuestra especialidad, si Blue planea algo, le haremos una contraofensiva y usaremos esta situación a nuestro favor —respondió Green.

—No, se los ruego, no saben los horrores de los que Blue es capaz, están subestimando poderes más allá de su comprensión —la rubia trataba de que reconsideraran las cosas.

—Estas conscientes de ello, ¿verdad? —pregunto Red a Green.

—Por supuesto, además esa tipa asesino a mis hombres y no pienso irme sin devolvérsela —Green se acercó a Yellow—. Escucha, Red y yo hemos salido de situaciones jodidas en muchas ocasiones, solo debemos preparar un buen plan y saldremos victoriosos, además deberías saber que Red es muy testarudo, no se dará por vencido hasta que consiga su objetivo.

—Lo sé, pero esto es muy diferente a cualquier cosa que se hayan enfrentado.

—Yellow, no tienes que preocuparte por nosotros —Red trato de calmar a su amiga.

—Sí, solo necesitamos encontrar una debilidad en Blue y lograremos salir victoriosos.

Aunque Yellow se mantenía preocupada, suspiro al saber que no se detendrían. Aunque no conocía a Green, veía como se compenetraba muy bien con Red, ambos no se rendirían.

El plan de Pizarro era muy simple, la tecnología bélica del imperio era muy primitiva comparada con la de Sinnoh. Su ejército iría a buscarlo en tres días, y si Blue no mandaría a Kyurem, sus tropas destruirían la ciudad y aniquilarían a su enemigo. Solo necesitaba encontrar algún punto débil en Blue y lograrían conquistar la ciudad de oro.


Pasaron dos horas desde que Green y Red se pusieran en marcha para idear su plan. Victini se encontraba muy nervioso por estar en el lugar del cual escapo por mucho tiempo, y Yellow solo se preocupaba por todo lo que podría salir mal.

La rubia decidió darles unas ropas propias de un dios para que la gente los reconociera como tal; unos brazaletes de oro, coronas de plumas de Swanna y Unfezant, collares de oro, unos pantalones exclusivos para dioses y unos anillos de plata.

Sintiéndose extraños por tan costosa vestimenta, Red y Green se acostaron en los sillones tan extrañamente cómodos de la habitación y disfrutaron de algunas bayas que había en un recipiente de oro.

—¿Cómo consiguen tanto oro? —pregunto Green.

—Hay cien minas en todo el imperio, esta región es muy rica en esos metales —Yellow se contrajo al recordar como explotaban a los mineros.

La verdad es que Blue trajo muchos adelantos medianamente tecnológicos a la región, uno de ellos fue la minería y la extracción de materiales del subsuelo.

Mientras conversaban, sintieron como una brisa fría entro a la habitación. Cuando voltearon a ver la cortina de la entrada, en el umbral se encontraba Blue, quien entro sin mayor presentación.

—Mis hermanos ¿qué tal se la han pasado? —Pregunto una coqueta Blue, que se sentó en uno de los sillones—. Por lo que veo, Yellow lo ha estado atendiendo como se merecen.

—Un poco, si —respondió un tímido Green.

Se podían sentir la tensión en el aire, no había nadie que los viera y si Blue quisiera, podría descuartizarlos ahí mismo. Sin embargo, su actitud era bastante coqueta.

—Escuchen, iré directo al grano —cruzando sus piernas de manera provocativa—. Sé que ustedes que todos son unos estúpidos por creer que ustedes son dioses, pero realmente lo son, aunque ustedes no lo crean, sus almas pertenecieron a viejos guerreros de gran poder —la chica dedico una mirada coqueta a Red—. Joven Red, usted es la reencarnación viva de aquel guerrero que antaño sacrifico su vida para que la princesa Platinum gobernara —volteando a ver esta vez a Green—. Y usted, su alma es igual a la del último emperador honesto de Luminalia.

—Eso es bastante revelador —confeso Red con cautela.

—Realmente lo es, tienen un gran poder oculto, solo necesitan desatarlo y podrán gobernar junto a mí.

Al darse cuenta de que esto era una treta de Blue, Red y Green decidieron seguirle el juego con cuidado.

—Señorita Blue, ¿cree usted que hay alguna forma de sacar nuestro poder oculto? —pregunto Green con cautela.

—Por supuesto, soy experta en eso, solo mire como hice grande este imperio —Blue se levantó de golpe—. Encontraremos la manera, mientras buscamos la forma de hacerlo, porque se unen a nuestra fiesta por su llegada, habrá un festín y no podrán perdérselo.

—Estaremos gustosos por ir —afirmo Red.

—Perfecto, la celebración empezara en una hora y mañana haremos un pequeño ritual, espero que estén preparados —contoneando sus caderas, Blue se acercó a la salida—. Yellow querida, acompaña a mis hermanos en todo momento.

—Sí, mi señora —respondió la rubia.

Y sin decir una palabra más, Blue salió del cuarto, dejando a Red y a Green levemente sonrojados y pensativos. Tendrían que tener mucho cuidado en el festín que les esperaba.


La fiesta que precedió a la llegada de los "dioses" fue épica, una de las más grandes que se hayan visto en todo el imperio. Toda la ciudad salió a disfrutar del enorme festín que su gobernante les había preparado. Carnes de todos los tipos, bayas de todos los sabores y bebidas de toda clase se dieron a todos los ciudadanos. Mientras todos disfrutaban de excelente música típica del lugar y se lanzaban fuegos artificiales.

Red y Green estaban completamente sorprendidos de la épica fiesta que se hacía en su honor, a la vez de toda la gente que les hacía reverencia. Junto a ellos, Yellow los seguía, llevando un hermoso vestido dorado con detalles típicos de la zona.

Red y Green decidieron comer de los exquisitos mangares que había para comer. Red ya había degustado de aquellos deliciosos mangares, pero Green no, y se quedó encantado por aquella deliciosa comida exótica.

Sin perder de vista a Blue y al gigantesco guardia que la acompañaba, Green y Red comenzaron a beber un poco de las bebidas de frutas que había y disfrutaban de los juegos artificiales.

Red vio que Yellow aún estaba preocupada, por lo que la tomo de la mano y la llevo corriendo en medio de la gente. Green estaba vigilando a Blue, por lo que estaría bien.

—¿Porque no disfrutas la fiesta? —pregunto el hombre de la barba.

—Disculpa, me siento preocupada por lo que pueda pasar, no dejo de pensar que...

—Tranquila Yellow —la interrumpió poniendo su mano en su hombro—. No creo que haga nada raro con tanta gente, solo relajate y disfruta un poco.

—Pero...

—Solo disfruta el momento.

Entonces Red tomo a Yellow de las manos y comenzó a bailar. Ante esto, la rubia se ruborizo al sentir las manos de Red y temblando un poco, comenzó a bailar junto a él. Aunque al principio estaba muy estática, con el tiempo se empezó a saltar y a disfrutar del baile junto a su amigo.

Green observaba con cautela a su amigo y a Blue, hasta que en un momento la diosa desapareció de su vista. Cuando la empezó a buscar, ella apareció a solo centímetros de él.

—Se puede sentir tu mirada cariño —de manera provocativa, Blue se acercó mucho al rostro de Green.

—Lo siento, mi mirada se cruzó con usted de vez en cuando —Green estaba nervioso y trato de retroceder.

—Claro, solo una coincidencia —con una sonrisa, la diosa miro a Red y a Yellow bailando—. Parece que ellos se divierten, ¿porque no lo haces tú?

—Lo estoy haciendo, a mi manera.

—Querido, si planeara algo, ya los hubiera destruido, disfruta con calma esta fiesta hecha para ustedes —acercando mucho su boca a su cuello—. Los placeres terrenales te esperan.

Sin perder tiempo, Blue desapareció de ahí, dejando sonrojado y asustado a Green. ¿Porque le importaba tanto que disfrutaran? Tramaba algo. Sin embargo, decidió que el estaría atento mientras su amigo disfrutaba con Yellow, el veía una conexión entre ellos bastante fuerte.

La fiesta se alargó más de lo esperado. Con toda la población claramente alcoholizada, la fiesta siguió hasta que la banda se cansó y los fuegos artificiales se acabaron. Green suspiro aliviado de que todo salió bien. Y que a pesar de no disfrutar de algunas cosas, paso un muy buen rato.

Blue y su guardián se habían ido a su pirámide, mientras que Yellow y Red se fueron un poco más a las profundidades de la ciudad. Green fue a buscarlos para asegurarse que no les había pasado nada malo. Los encontró acostados en el suelo, mirando las estrellas y cansados por bailar toda la noche. El chico decidió dejarlos a solas.

—Wow, las fiestas del imperio Nexo son épicas —confeso Red.

—Sí, normalmente duran hasta seis horas —Yellow jadeaba después de bailar por tanto tiempo.

—Algún día te debo llevar a las fiestas de Jubileo, son menos estrambóticas, pero igual de divertidas.

—Si me divierto igual, estará bien —la chico rio levemente, para después mover su cabeza y ver al agitado Red—. Red

—¿Qué pasa? —volteando a verla.

—Gracias por este momento —sonriendo—. Hace años que no me divertía tanto como hoy.

—No hay de que, debemos tener estas fiestas más seguidas, además es lo mínimo que te debo por cuidarme todos estos años.

—No me debes nada, lo hice con gusto —sonrojándose levemente—. Eres mi mejor amigo, el único que he tenido en siglos, y te aprecio como no tienes una idea.

—Me alagas —sonrojándose—. Sabes, eres una chica genial, tengo suerte de que seas mi amiga, tienes una sonrisa encantadora y un estilo increíble.

—Gracias —tartamudeando y acercándose a el—. Red te quiero mucho.

Entonces todo se puso en silencio, ambos se miraron a los ojos, estaban sonrojados y algo asustados, cuando menos se dieron cuenta, sus labios se acercaban lentamente, como imanes con polos opuestos. Cuando cerraron sus ojos y sus labios estaban a centímetros de tocarse, el aura de Yellow se hizo rojiza, aparto a Red levemente y salió volando lo más rápido que pudo de ahí, dejando a Red preocupado por sentir que había hecho algo malo.


El espíritu del bosque fue a parar hasta un extraño bosque en la región, el Bosque de los Perdidos. Sentada al filo de la cascada, Yellow miraba el agua caer, mientras pensaba en todo lo que había pasado hacia unos instantes.

Se sentía extraña, incluso su aura era de color cian. Jamás en su vida había experimentado un sentimiento así, a la vez que nunca su cuerpo le había hecho hacer cosas que su propio ser no creía.

—Tener cuerpo tiene consecuencias —dijo una Yellow profundamente confundida.

Red es su amigo, el único ha tenido desde que Giratina la creo hace casi dos mil años. Para ella, él era el ser más importante en todo el planeta, aquel con el que vivió miles de cosas y la ayudo a llevar la pesada carga de ser la esclava de Blue.

Sin embargo, se sentía seriamente confundida, tenía muchas dudas. ¿Realmente es bueno que alguien como ella anduviera con un mortal? ¿Qué consecuencias habría? ¿Sería peligroso para el estar con alguien como ella?

Además, ella debe estar siendo acosada por Giratina y Arceus. Cuando el decreto divino sobre Teselia se rompa, los dos dioses no dudarían en acabar con ella, y lo más probable es que tambien se lleven a Red, los dioses son muy crueles en cuanto a castigos se refieren.

En medio de todo su mar de dudas, donde solo la luna era su testigo, alguien más llego por detrás. Cuando volteo a ver quién había llegado, se encontró con aquel extraño de túnica café, Gold.

—Gold, ¿qué haces aquí? —pregunto nerviosa.

—Decidí darme una vuelta por el reino de Blue mientras terminaba los preparativos de mi plan —el chico se acercó a la rubia—. ¿Puedo?

—Si —accediendo a que él se sentara junto a ella.

—Vi lo que paso, estabas a punto de besar al tipo y pum, huiste al último momento —sin poder evitar unas leves carcajadas.

—Sí, no me sentí del todo bien y escape lo más rápido que pude, me siento muy extraña.

Gold sentía a la perfección todo lo que la chica experimentaba, después de todo él ya lo había vivido.

—Te entiendo, es extraño al inicio —mirando la luna—. Primero te cuestionas si está bien, las consecuencias que podría traer consigo y todo ese tipo de contradicciones morales.

—Lo dices por Lyra ¿cierto?

—Así es —dando un suspiro de nostalgia—. Realmente amaba a esa chica, murió y revivió, aunque con diferente cuerpo, pero te puedo decir que al final realmente valió la pena. Todo el tiempo que pase junto a Lyra y a "Sapphire" valieron completa y malditamente la pena.

—Lo imagino, es solo que, no quiero que nada malo le pase a Red —encogiéndose de hombros—. Arceus y Giratina podría castigarlo de maneras inenarrables.

—Podrían, excepto si renuncias a ellos. Yo renuncie a servir a los dioses cuando Blue murió, me lleve a Sapphire al Multi-Hub y bueno, lo demás es historia —recordó brevemente el rostro de su amada—. Yellow, los seres como nosotros solo se pueden enamorar una vez, y solo de personas realmente extraordinarias, además tú tienes un gran poder para poder sobrevivir junto a Red, solo necesitas recuperarlo.

—¿A qué te refieres con recuperarlo?

—Cuando llegue el momento adecuado, lo sabrás —levantándose—. Escucha, solo te puedo decir que valdrá absolutamente la pena, creeme. Y no te preocupes por Blue, tengo un plan que ira de la mano con el del capitán, te aseguro que después de esto, pasaras los mejores momentos de tu infinita existencia con ese tipo.

Sin dar tiempo a responder, la figura de Gold desapareció en medio de la noche, dejando a Yellow pensativa. No estaba segura si seguir el consejo del ángel, era muy arriesgado pensar que dos simples mortales y el ángel mas débil podría vencer a la megalómana de Blue.

Finalmente llego a una conclusión. Ella solo quería que Red estuviera a salvo, y para lograrlo debería estar junto a él hasta que el sello divino se rompiera, después de eso, buscaría la forma de que Arceus y su padre no la dañaran.

Con una tímida sonrisa llena de determinación, la rubia se levantó y voló de nuevo al imperio, con un aura blanca que representaba que Yellow había resuelto la mayoría de sus dudas, pero no las suficientes para que esta se hiciera dorada.


Al día siguiente

El Sol matutino irradiaba a la bella ciudad. Toda la gente de la ciudad estaba reunida enfrente de la pirámide de Green y Red, esperando el segundo festejo que habría para los dioses recién llegados.

Blue decidió entrar al recinto de los dioses, encontrándose a sus "hermanos" recién despertados y comidos, pero no encontró ninguna señal de Yellow. Al verla pasar, los amigos dejaron las bayas que comían para saludar a la reina.

—Buenos días, hermanos —saludo la temible reina.

—Buenos días Blue, ¿porque hay tanto alboroto ahí afuera? —pregunto Green.

—¿Ya lo olvidaron?, hoy es la celebración del renacer, la ciudad festejara una nueva era ahora que sus dioses están devuelta a la ciudad —volteando a ver a un Red preocupado—. Por cierto querido, ¿dónde está Yellow?

—No lo sé, parece que se sintió mal anoche —contesto Red.

—Oh bueno, ella no se perderá esta celebración, en cuanto estén listo, salgan para empezar la celebración.

La diosa de la muerte dio media vuelta y se marchó por donde vino, dejando a Green confundido. Red seguía preocupado por Yellow, se sentía culpable por lo que había pasado.

Cuando los dos terminaron de comer sus bayas, finalmente apareció Yellow, que entro por la entrada de atrás. Al verla, Red corrió hacia a ella para preguntarle si estaba bien, ella le dijo que si y se dieron un gran abrazo.

—Lamento lo que paso ayer, perdón si te hice sentir incomoda —terminando su abrazo y viéndola a los ojos.

—Fue mi culpa, no supe cómo reaccionar, perdón.

—Chicos, odio volver a interrumpir, pero tenemos a un monto de gente esperando —poniéndose su muñequera de oro—. ¿Sabes de qué se trata esta celebración, Yellow?

—No estoy segura, solo espero que no sea la que me atormenta en mis pesadillas —pensando en todo aquel sufrimiento.

Antes de que pudieran preguntarle sobre el tipo de ritual, el sacerdote entro a la sala, hizo una reverencia y les pidió que saliera para festejar. Sin tener opción, ambos aceptaron y los tres salieron sin más.

Afuera les aguardaba una gran multitud alabándolos, el sacerdote con un cráneo de Drudiggon por mascara, Blue y su guerrero, una extraña roca roja y una fila de gente casi sin ropa y amarrados de las manos.

—Kel Kon Ekaw Pu —grito el sacerdote, haciendo que la gente se exaltara.

Fue entonces que Blue se levantó de su trono y se dirigió a su pueblo.

—Nezytic, Kel Kon Os Yppah Thiw Ruo Lokhek, Si Won Nehw Wosh Tseb Tfig... Doolb —grito Blue, haciendo que toda la gente se emocionara una vez más.

Red y Green no entendían absolutamente nada, pero Yellow lo entendió a la perfección. Cuando Red volteo a verla, pudo ver el rostro horrorizado de la rubia.

—¿Que se supone que pasara? —pregunto Red asustado.

—Lo mismo que hacen siempre desde hace 200 años...

Cuando menos se dieron cuenta, el sacerdote todo a uno de los sujetos amarrados, lo recostó en la roca boca arriba y alzo una navaja de obsidiana.

—Rof Kel Kon —gritó el sacerdote.

Y ante la mirada de terror de Red y Green, el sacerdote atacó brutalmente el pecho del hombre, hasta dejar al descubierto sus pulmones. Entre los gritos de horros del pobre prisionero, el sacerdote le arrancó el corazón latente y lo alzo ante el público.

Ante aquel horrible acto, Green y Red quedaron asqueados y horrorizados. Habían vistos muchas muertes brutales como las que aplico Kyurem a su batallón, pero nunca algo tan siniestro. Cuando Red volteo hacia Yellow, pudo verla como se encontraba de rodillas en el suelo, tapándose los ojos mientras sollozaba. A pesar de ver la misma escena cientos de veces, no podían dejar de sentir horror y dolor al ver el sufrimiento de aquellas personas, simplemente no lo soportaba.

El sacerdote tomo el corazón y lo coloco en un embudo que conectaba con una copa de oro con diamantes incrustados. La copa se llenó a la mitad con sangre y el corazón fue lanzado hacia la gente. El sacerdote tomo la copa y se acercó a Green para dársela.

—Mi sheñor, el pueblo Nexo te hace entrega de eshte shacrificio para que puedash incrementar tu fuerzha —dijo aquel hombre sin ningún remordimiento por lo que había hecho.

Green se cuestionó por un momento que hacer, todo el mundo quería que bebiera esa sangre, parecía ser un ritual habitual en su reino. No quería que los descubriera, pero haría una barbarie de ese calibre. Fue entonces que Red tomo la copa con una furia increíble. Se acercó al filo de la pirámide, miro a la multitud, la cual emitía una extraña aura morada y hablo.

—Ustedes creen que matar una persona es un regalo para los dioses, entonces tomen su premio —seguido de esas palabras, Red tomo un ligero impulso y lanzo la copa hacia la gente.

Todo el mundo se quedó impactado ante aquel hecho. Yellow y Green estaban algo asustados por la actitud de su amigo, toda la población estaba asombrada por como su dios había rechazado su sacrificio, y Blue sonría entre las sombras, como si eso lo hubiese planeado.

Red se acercó al sacerdote y lo tomo por el cuello de su túnica.

—Pero mi sheñor, eshe esh el regalo que ushtedesh shiemple nosh han pedido —explico Obsidian.

—Has malinterpretado los gustos de los dioses —mirando a los guardias que tenían a todos los hombres amarrados—. Pídeles que los liberen ahora.

—No pueden hacer eso —Heracles decidió intervenir—. Esos son esclavos destinados para ser sacrificados.

—No pueden ser tan idiotas para tener esclavos para ser sacrificados —la rabia que sentía ocultada el miedo que experimentaba al responderle a tan increíble guerrero—. Pueden usarlos para hacer trabajos que beneficien a todos, incluso para hacer estatuas, no tiene sentido derramar sangre tan inútilmente.

Heracles se enfureció al escuchar a Red, pero Blue lo contuvo. Le ordeno que se sentara y le pidió al sacerdote que aceptara las órdenes de Red.

—Eerf Eht Caxle —dijo el sacerdote.

Fue entonces que el guardia de los esclavos los libero y decidió llevarlos a las mina de oro. Una vez estaban fuera de la pirámide, Red soltó al sacerdote y Green se acercó para pedirle que volvieran a la pirámide. Red accedió, pero antes uso todas sus fuerzas para arrastrar la roca de los sacrificios y lanzarla hacia las escaleras de la pirámide, cada que la piedra chocaba con las escaleras, las destruía, finalmente la roca termino en el piso, donde toda la gente la miraba confundida. Red, Green y Yellow entraron y Blue se quedó sonriendo.

—Con todo respeto mi señora, ¿No piensa hacer nada? —pregunto Heracles.

—No será necesario, tengo un plan —parándose de su trono—. Ese hombre está enamorado de Yellow, tanto así que se dejó llevar por la ira y arriesgo sus vidas solo para protegerla, esta oportunidad la utilizare a mi favor.

Blue tenía un elaborado plan, al principio creía que si les enseñaba el lado más bestia de su ciudad, traerían a su ejército más rápido y los aniquilaría. Pero el enamoramiento de Red le hizo pensar en otro plan. Red y Green son muy listos e ingeniosos juntos, pero si lograba separarlos, seria especialmente más fácil conseguir su tecnología. Entre menos amenazas tuviera, más fácil seria para ella ganar esta vez. Formulando los últimos detalles de su plan, le dijo a toda la gente que la ceremonia se había cancelado y se fue con Heracles a su pirámide.

Mientras tanto, Red y Green comenzaron a discutir. Red había puesto en peligro a todos con lo que acababa de hacer, fue muy estúpido dejarse llevar por la rabia.

—¿Y que pretendías que hiciera? Dejar a estos locos seguir con su barbarie —pregunto un Red con un enojo más calmado.

—Pudimos haber muerto, seguramente se me ocurriría algún plan —dijo Green con algo de molestia.

—No pudiste pensar en algo cuando tome la copa, no creo que se te haya ocurrido una mejor manera.

—De todas formas, no debes dejarte llevar por tus emociones, estamos en una misión muy peligrosa y no podemos tener errores.

—Error hubiese sido dejar a esos mounstro matar a tanta gente sin ningún motivo alguno.

—Como sea, lo hecho, hecho esta, solo espero que esto no arruine las cosas —dijo un Green preocupado.

—Escucha, lamento haber hecho eso, fue estúpido, pero simplemente no soporte ver como Yellow sufría, y no dejaría que mataran a tanta gente, lo siento —mucho más calmado después de reconsiderar la situación.

—Vaya, parece que tu ira se fue de golpe —Green se tocó la cabeza y respiro—. Siempre te pasa que cambias de ánimo bastante rápido, es extraño.

—Supongo, iré a hablar con Yellow y después charlamos sobre la operación.

—Como desees.

Entonces Red fue hacia la salida de atrás donde estaba su amiga llorando. Green no se podía sentir menos preocupado, en cualquier momento Blue se podría hartar y matarlos a los dos por haber desafiado sus leyes. Pensado en un plan de contingencia, se fue a recostar en el sillón.


Red se la paso consolando a Yellow por una hora al menos. Finalmente se dio cuenta por qué siempre llegaba a la cabaña tan triste y agobiaba. No podía imaginar el horror que había vivido por años y años.

Cuando sus lágrimas cesaron, Yellow se quedó dormida en las piernas de Red, mientras este acariciaba su cabeza y jugaba levemente con su cabello. No podía negar lo hermosamente tierna que se veía cuando dormía. Sin embargo, pudo sentir como comenzaba a sollozar y lamentarse por la gente muerta. Antes también lo hacía, pero ahora entendía el porqué. Cuando trato de despertarla, una mano lo detuvo, era Blue.

—Me gustaría que no las despertases ahora —dijo la diosa de la muerte, sentado a un lado de él.

—¿Y tú qué haces aquí? —pregunto Red asustado y algo molesto.

—Solo vengo a hablar, no te preocupes —la castaña puso su cetro a un costado—. Me sorprendió lo que hiciste allá, sí que eres un hombre rudo y fuerte.

Red no contesto, no podía negar que tenía miedo de decir algo que involucrara la integridad de Green, Yellow y el.

—Mira, tienes razón al pensar que es un desperdicio derramar tanta sangre, pero simplemente la gente pensó que era agradable, y como gobernante, algunas veces tienes que hacer lo que ellos pidan, por más que sea una locura —mirando a la rubia—. Si te sirve de consuelo, ella no estuvo en todos los sacrificios.

—¿Porque Yellow sigue en este lugar que la lastima tanto? —pregunto Red aguantando su rabia.

—Hace mucho tiempo, ella era un ente espiritual sin cuerpo, pero yo le di cuerpo físico, después de eso, ella ayudo valientemente a salvar a una gobernante de mi poder, ofreciendo su libertad a cambio —recordando aquel momento—. Esa chica es muy valiente, y tú eres un gran y valiente hombre, por lo cual he tomado una decisión.

—¿Cuál?

—Creo que Yellow ha sufrido suficiente, por lo que le concedo su libertad, además parece estar enamorada de ti, por lo que pienso que ambos podrían ser felices juntos y estar en un mejor lugar —la mujer se levantó—. Cuando se levante, dile que no me debe nada, en la Torre Duodraco se encuentra un portal al Multi-Hub, ella sabe que son esos lugares.

—Suena demasiado increíble —dijo Red con dudas.

—Corazón, deja de verle la quinta pata al Liepard, si quisiera hacerles algo ya lo hubiera hecho, simplemente quiero redimirme un poco con Yellow, en alguna ocasión fuimos amigas, solo quiero que sea feliz —por primera vez en mucho tiempo, Blue sonrió de manera sincera—. Sean felices los dos.

Entonces Blue se marchó sin más, dejando a Red pensativo. No podía confiar de todo en Blue, pero la oferta que tenía era tentadora. Yellow seria libre de su castigo, pero el problema es que Green se quedaría solo. Mucho que reflexionar y poco tiempo. Red esperaba que la decisión que tomase fuese la más beneficiosa para todos.