CAPÍTULO XVII
INEVITABLE
Sin que en esos momentos preocupación alguna las perturbara, las tres mujeres y la pequeña Hotaru se entregaban al descanso.
Y es que después de tanto discutirlo no habían logrado llegar a una conclusión sobre que podía ser lo que estaba sucediendo.
Así que bastante acalorada, por tercera vez Haruka giro sobre la cama, quedando de frente a su amada.
"¿Estas bien?", cuestiono ella ante esa inquietud.
"Si, es solo que hace mucho calor", expreso la rubia pateando el edredón.
"Tú tienes calor y yo tengo frío", Michiru replico mientras se cubría con una ligera sabana.
"¿Quieres que cierre la ventana o te traiga otra manta?", reincorporándose pregunto la alta mujer. "Voy a beber agua, ¿Necesitas que te traiga algo?"
"No, gracias. Estoy bien", acomodando su almohada, volvió a apoyar la cabeza.
Haruka se dirigió al primer piso donde no tardo mucho. Llevando consigo a la habitación una jarra con agua fría por si más tarde necesitaba algo que beber, ya no tendría que ir por ella.
Y apenas se recostó, Hotaru, quien muy tranquila había estado durmiendo en su cuna, despertó.
Ante su llanto Michiru se sentó sobre el lecho a la espera de estar un poco más despierta.
"No te levantes. Yo voy por ella", dijo la rubia y caminando hacia la niña, la tomo en sus brazos. "¿Estas bien?, ¿Tuviste un mal sueño?, ¿Tienes frío?"
"Quizás tiene hambre", saliendo de la cama, la aguamarina se dirigió a la cocina para prepararle un biberón. Y mientras se ocupaba en ello, observo el calendario que pendía de una de las paredes. Ante la anotación que en ese día hizo, no pudo evitar reír un poco; "Hoy es ese maldito eclipse"
"Buenos días, aunque no sé si debería decir noches", saludo la peliverde mientras que sobre la barra colocaba su portafolio y su blanca bata. Acto seguido de un cajón tomo una taza para servirse un poco de café. No, no había tiempo para tomar un buen desayuno, así que dirigiéndose al refrigerador, le puso a su tostada lo primero que encontró.
"Buenos días", expreso Michiru observándola con desconcierto. "Setsuna, son las cinco de la mañana, ¿Vas al laboratorio?"
"¿Puedes creerlo?... y todo por culpa de ese maldito eclipse", expreso y luego llevo la amarga bebida a sus labios.
"Al menos es un evento que esta a punto de pasar y que no volverá a registrarse en mucho tiempo"
"Cierto, de ahí todo el alboroto que se ha hecho en torno a él. Y como diría Haruka, en cuanto pase no tendré que preocuparme por él hasta dentro de no sé cuando", riendo un poco, volvió a llevar la bebida a sus labios.
Ante sus palabras Michiru también rió.
"Bien, con tu permiso. Tengo que irme"
"Cuídate"
"Igualmente", despidiéndose, la peliverde salio a prisa, perdiendo en el camino uno de sus altos zapatos. "¡Maldición!, mascullo mientras volvía a colocárselo. "Esto nunca paso, ¿De acuerdo?"
"¿A qué te refieres?. Yo no vi nada", replico la violinista y escuchando como la puerta se cerraba detrás de la alta mujer, no pudo evitar reír. "Que bueno que Haruka no lo atestiguo, de lo contrario se pasaría todo el fin de semana molestándola"
Mientras tanto en la habitación la rubia de forma inútil trataba de tranquilizar a la niña, cuyo llanto cada vez parecía hacerse más intenso.
"Espera un poco, Michiru ya fue por tu comida", expreso con la bebé en los brazos y mientras daba vueltas al rededor de la habitación. "¿Qué es lo que te ocurre?, nunca antes habías estado tan inquieta?", fue la pregunta obligada, sabiendo que no obtendría respuesta alguna. "¿Tienes calor?", añadió mientras la liberaba de sus tiernas ropas.
"¿Esta bien?", pregunto la aguamarina.
"Quiero pensar que si, nunca antes la había visto tan intranquila", contesto mientras le entregaba la niña.
"Quizás es porque esta creciendo. No pensé que los bebés crecieran tan rápido". Sentándose sobre la cama, comenzó a alimentarla, lo cual calmo ese inusual llanto.
"Ni yo". Haruka camino hacia la ventana para aspirar un poco de ese aire tan puro; "Aún es muy temprano. Falta mucho para que amanezca"
"Si, y Setsuna ya se ha ido al laboratorio", recordando el pequeño accidente de la mujer, trato de no reír para no levantar sospechas.
"Es verdad, el eclipse es hoy"
"Aún falta un par de horas, pero tenía que estar ahí para tomar notas"
La rubia se quedo pensativa un momento, luego hablo; "Sin contar esta vez, en toda su vida ¿Cuántas veces lo habrá visto?"
"Solo ella lo sabe y dudo mucho que frente a ti lo admita"
"Podrías preguntárselo, aunque quizás ya hasta perdió la cuenta"
"Por como luce, nadie pensaría que Setsuna es..."
"¿Más vieja que el eclipse?"
Ante sus palabras, la joven rió de forma abierta, pero no escandalosa. "Por supuesto que no iba a decir eso, mi amor. Me refiero a ese asunto del tiempo. Será mejor que dejes las bromas de lado"
"Tienes razón, Michi. De seguir con ellas corro el riesgo de que me envié a pasar las vacaciones con los dinosaurios"
"Haruka Tenoh, ¿Alguna vez te han dicho que eres terrible?"
"Todo el tiempo"
Por su parte y satisfecha, Hotaru se olvido de aquello que la mortificaba, encontrando bastante reconfortarles esos cariñosos brazos. "Ha vuelto a dormirse, creo que nosotros deberíamos hacer lo mismo", señalo mientras la colocaba en su cuna.
"¿Y perdernos el eclipse?"
"Mi amor, aún falta un par de horas. Volvamos a la cama"
Y aunque ambas mujeres desearon poder volver a dormir ya no consiguieron hacerlo, llegando a la conclusión de que si ya habían despertado, bien podrían invertir su tiempo recuperando aquel que perdieron mientras estuvieron alejadas la una de la otra...
Fue así que el sonido del despertador, el cual sonó media hora antes de lo habitual, les aviso que era hora de abandonar el lecho, cosa a la que la rubia se negó, pero al no quedarle de otra tuvo que hacerlo.
"¿Qué deseas desayunar?", cuestiono Michiru mientras encendía la estufa.
"Yo ya desayune", Haruka replico observándola por encima de la taza de café que previamente se había servido.
Ante sus palabras y esa picara mirada que le dirigió, la joven se sonrojo; "Madrugar te ha inspirado, pero ya dime ¿Qué deseas desayunar?"
"Nada en especial", replico Tenoh mientras abría la ventana y le echaba un vistazo al despejado cielo. "Aún no inicia"
"Se paciente, mi amor", contesto la otra y luego sobre el fuego coloco un sartén.
(En el laboratorio)
Bostezando por octava vez, la peliverde volvió a consultar su reloj.
"Aún falta una hora para que de inicio", expreso deseando poder regresar a casa y dormir.
"Para ser exactos falta menos de una hora", contesto la amable joven Reika.
La puerta se abrió, dando paso a uno de sus colegas; "Tal y como se los prometí, el café y el pastel llegaron. Aquí esta el tuyo, Meioh, con tres shots de cafeína", incrédulo por lo que la mujer iba a beber, expreso.
"Gracias", esperando que eso la mantuviera despierta, le dio un trago.
La puerta volvió a abrirse, dando paso a uno de sus profesores; "Meioh, te necesito. Ven conmigo", pidió.
"¿Yo?"
"Por supuesto", orgulloso de ella replico.
(En casa)
Habiendo disfrutado del desayuno, la rubia y la aguamarina se quedaron haciendo un poco de sobre mesa.
"Hotaru, ¿Por qué hoy has estado tan intranquila?", cuestiono la violinista mientras que inútilmente trataba de animarla. "Creo saber que es lo que te pasa. Tendremos que llevarte al medico", dijo revisandole la boca, pensando que muy seguramente su incomodidad se debía a la presencia de sus primeros dientes.
"Quizás tiene calor"
"Lo dudo", replico revisando que su temperatura fuera la correcta.
"Pues bien, faltan menos de quince minutos"
"Enciende la televisión", dijo la aguamarina, luego en el amplió sillón sentó a la niña, quien parecía un poco más tranquila al entretenerse con los listones de su bata. "¿Te gustan?", cuestiono y acto seguido le beso la mejilla.
"Así parece", Haruka dijo y luego encendió el aparato, descubriendo que estaban transmitiendo las ultimas noticias sobre el evento y aún más importante, estaban entrevistando a la peliverde. Ante tal acontecimiento no pudo evitar reír; "Pobre Setsuna, todo esto para ella es una especie de castigo"
"Esta muy serena, pero sin duda debe estar maldiciendo para sus adentros"
"Y esperando que nosotros no la hayamos visto"
Sin embargo todo hubiera seguido su cotidianidad a no ser porque en ese momento hubo un algo que a ambas mujeres las hizo verse al rostro. Si, era la misma sensación que aquel día las embargo.
"De nuevo esta sucediendo", la aguamarina murmuro presa de un terrible escalofrió.
"Si, pero esta vez es diferente... es como si algo se estuviera acercando"
"Es cierto, es justo como yo lo percibo"
Haruka camino hacia la ventana para dar un rápido vistazo. "¿No te parece extraño que justo ahora lo estemos sintiendo?", viendo hacia el cielo, el cual comenzaba a oscurecerse, cuestiono.
"¿Crees qué algo tendrá que ver con el eclipse?"
"Es más que obvio"
(En el laboratorio)
Y al igual que sus dos compañeras, la guardiana de las puerta del tiempo tuvo la misma sensación, aunque para ella fue bastante diferente y es que por un instante todo a su alrededor se detuvo.
"No de nuevo", murmuro ante esa intangible amenaza.
"Observen, esta comenzando", señalo la joven Reika.
"Ven con nosotros, Meioh. No querrás perdértelo", su compañero Furuhata animo.
Paralizada por un indescriptible horror, Setsuna no pudo moverse.
(En casa)
Sin poder hacer nada que detuviera esa invisible presencia, la rubia, la aguamarina y la pelinegra contemplaban aquel fenómeno que aunque natural, se percibía perverso.
"Este no es como otro eclipse", Haruka expreso.
"Al rededor de él hay una aura maligna, la cual conforme avanza se va a apoderando de todo"
"Ahora soy capaz de entenderlo, no pudimos transformarnos porque esta cosa lo impidió. De esa forma le sería más fácil atacar la tierra"
"Es muy poderoso... ¿Crees qué Setsuna también lo sintió?"
"Por supuesto"
De pronto y ante sus ojos, algo salido de esa oscuridad cruzo el firmamento.
"¿Lo viste?"
"Si, algo ha descendido, pero no pude ver bien que era", replico Michiru.
Temerosa, no solo por el eclipse, sino porque también lo había percibido, inquieta la pequeña Hotaru se refugio en brazos de la violinista...
Notas de autor;
Kaiohmaru; Haruka y Michiru merecen su propia serie, aunque veo poco probable que algún día la autora decida profundizar en ese tema. Después de todo el manga ya ni lo continuo, siendo que hay mucho que explorar :(.
Michelle; la impulsividad que caracteriza a las outer las hace ver aún más interesantes. Mientras Sailor Moon y sus amigas pelean con el corazón, ellas lo hacen sin detenerse a pensar en consecuencias. Ellas a lo que van y sin rodeos.
Isavellcota; Gracias por la paciencia. Que desesperante debe ser para alguien cuya misión es pelear, el que haya una amenaza y no poder hacer nada por detenerla y aún peor, que se pueda percibir, pero no ver.
