Aclaración: Los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.

CAP. 2

El futuro se define con la construcción de las diferentes decisiones que se llegan a tomar en el pasado, por lo general muchas personas toman esas decisiones con serenidad, esperando el tiempo correcto para poder llevarlas a cabo. Sin embargo, para los ninjas, en el mundo shinobi, esto resulta ser una ley que muy pocas veces se aplica. En la mayoría de los casos, las decisiones se toman al instante, no hay demasiado tiempo para decidir qué hacer o cómo afrontar ciertas situaciones. Por eso, los ninjas eran entrenados no solo en habilidades físicas sino también mentales. Saber qué decisión tomar en diversos planos secuenciales, sin detenerse mucho a pensar, resultaba algo indispensable para la supervivencia como shinobis. Se debía de ser rápido y eficaz, analizar todas las opciones en pequeños segundos y elegir, al final, las más acertadas tanto para el bienestar de sí mismos como para el de los implicados en las circunstancias.

Sonrío ante este último pensamiento. Era cierto que, pensar en el bienestar propio siempre resultaba ser la decisión número uno a la hora de afrontar las decisiones, pero aún así, el mismo hecho de ser Shinobis implicaba dejar el bienestar propio a un lado, y pasar a ser una pequeña célula defensora de un organismo mayor, lo que significaba, sacrificar la individualidad por el bienestar de muchos. En este caso, esas células eran los ninjas de Konoha y ese organismo la Aldea y sus habitantes.

Sus manos detuvieron la acción que realizaba, levantó la mirada de los tomates que se encontraban sobre una tabla de madera en la repisa de su cocina, mientras apoyaba su mano derecha junto a esta, sin soltar el cuchillo con el que picaba los tomates. Observó detenidamente el paisaje que se veía a través de la ventana, frente a ella. Los árboles de cerezo que habían en la entrada de su jardín ya estaban en flor y las prímulas brillaban intensamente bajo el sol de la primavera, junto a las demás flores que pomposamente adornaban la entrada de su hogar, la mansión Uchiha.

Era irónico, que estuviera divagando sobre las decisiones que los ninjas debían de tomar para poder proteger a sus respectivas aldeas, cuando ella misma había tomado la decisión hace muchos años ya, de renunciar a ese deber que con tanto orgullo y esfuerzo realizó en su juventud.

-Estoy de vuelta - una voz calmada proveniente de la entrada de la casa la sacó de sus cavilaciones, escucho los suave pasos de su hijo acercándose a la cocina, dejó de lado lo que con anterioridad hacia, secó sus manos en el delantal azul que colgaba de su cuello y se ajustaba detrás de su cintura.

-Bienvenido de vuelta Itachi- contestó cuando su hijo mayor estuvo frente a ella. Mikoto Uchiha le regaló la sonrisa más sincera y llena de amor que sus labios podrían generar jamás. A paso apresurado se dirigió al pelinegro y lo abrazó con fuerza siendo correspondida suavemente por este, no sin antes haberle hecho un chequeo a su estado actual, descartando cualquier herida o lesión que pudiera tener. - ¿Cómo te fue cariño?- preguntó despegando los brazos de su hijo.

-La misión fue cumplida con éxito, sin ningún inconveniente de por medio- Itachi observó a su madre con el rostro calmado que siempre se permitía mostrar cuando no estaba cumpliendo su deber como shinobi.

-¡Oye! soy tu madre no el Hokage, así que no vengas acá a decir cosas como esas, déjate las formalidades para los demás- La matriarca del clan Uchiha frunció el ceño mientras cruzaba los brazos a la altura de su pecho, acción que duró solo unos segundo para después suavizar su rostro- A mi solo me interesa saber que has llegado con bien- observó a su hijo mayor. Uchiha Itachi, el genio del clan, el futuro heredero...la primera razón que la llevó a tomar la decisión más egoísta de su vida, renunciar a su carrera como ninja de Konoha, ninja del clan Uchiha para convertirse en madre de tiempo completo.

-Lamento si le he causado alguna inconformidad Oka-san. He llegado con bien- El Uchiha no se movió de su puesto, sólo se limitó a seguir con la mirada los movimientos de Mikoto, que había reanudado su labor de picar tomates.

-¡Por kami Itachi! Tú sí que no tienes remedio- Mikoto negó con la cabeza- Mejor ve y cámbiate, debes estar hambriento. Sasuke llegará pronto de su entrenamiento, y estará muy emocionado por hablar contigo- Miró a Itachi a los ojos con ternura- Puedes creerlo, pronto realizará los exámenes chunnin y está tan emocionado por ello que seguro no te dejará en paz hasta que lo ayudes a entrenar un poco- Una traviesa risita salido de sus labios.

-Ototo logrará pasar con éxito las pruebas de los exámenes chunnin-

-Si, si. Lo sé. Se esfuerza demasiado para poder cumplir con las expectativas de todos, en especial de tu padre. A veces no entiendo porqué Fugaku es tan duro con él, Sasuke es un gran chico...mmm algo huraño y amargado pero es un niño muy especial- Itachi no respondió nada, sinceramente él también consideraba la actitud de su padre y patriarca del clan con respecto a su hijo menor, innecesaria. Sasuke estaba por encima del promedio de los ninjas de su generación, la exigencia de su parte hacia su hermano menor resultaba ser injustificable siendo él el punto de comparación, su vida había sido diferente a la de Sasuke, él había tenido que lidiar con una guerra desde muy pequeño...Sasuke no, las condiciones eran por extremo desiguales- Aunque estoy feliz por él ...¿Sabes Itachi? - su madre se quedó quieta por un momento y dirigió nuevamente su mirada hacia él, observando directamente sus ojos con algo de insistencia- hubiera deseado que al menos uno de ustedes dos no se convirtiera en ninja, se que va en contra de la tradición ser hijo del patriarca y no convertirse en Shinobi, pero...desearía que al menos uno de ustedes llevara una vida normal, lejos de ese tormentoso camino ninja-

-"Hubiera deseado ser yo, ese hijo"- Itachi quiso responder eso, despegó sus labios por un momento pero nuevamente los volvió a cerrar. Si hubiera sido su decisión, nunca se hubiera convertido en ninja, nunca hubiera peleado en la guerra, nunca hubiera matado a nadie. Pero mantener la paz y vivos a los que amas requiere de sacrificios, y su sacrificio era ir en contra de sus deseos - Es nuestro deber y también fue nuestra decisión convertirnos en ninjas, es un honor poder ser hijo de ustedes y….- dudo levemente- llevar el apellido Uchiha conmigo- esperaba que su madre no se diera cuenta de esa pequeña e imprudente duda que tuvo con la mención de su clan.

Mikoto apartó su mirada de sus ojos, retomando su labor. Suspiro levemente - Se que no ha sido fácil para ti, pero estamos orgullosos de ti Itachi, no me arrepiento de haberlos tenido ni de ser su madre- y todo eso era cierto, la decisión de ser madre por tiempo completo fue lo mejor que pudo haber hecho, sus dos hijos eran la luz de sus ojos, su felicidad. Pero por otro lado, a Itachi le había tocado llevar una carga muy grande sobre sus hombros. Toda la situación del clan, las expectativas, la guerra. Aunque no lo dijera, ella sabía que su hijo sufría por todo eso. -Ya, ya. Ve y cámbiate. Descansa un poco mientras Sasuke no está, después de que llegue no prometo que puedas dormir mucho hoy. Te llamaré cuando esté lista la cena- Itachi asentó con su cabeza y se dirigió a la segunda planta de la casa, directo a su cuarto, pero se detuvo al escuchar nuevamente la voz de su madre- Y no te preocupes, Fugaku está en una reunión hasta tarde, con los ancianos del consejo, así que no tienes que preocuparte por tener que estar con él esta noche, no entiendo de que tanto hablan ustedes dos. Y antes de que me lo preguntes, no tengo idea de que trata la reunión en la que se encuentran, ahora sube o nunca podrás descansar.

-Hai, arigatou Oka-san- contesto levemente, retomando su camino. Mikoto sonrió, viendo la espalda de su hijo perderse por los pasillos de la casa. Si, ahora esa era su vida, ser madre de dos ninjas y esposa del patriarca del clan Uchiha. Aunque no todo siempre había sido color de rosas y había sufrido en varias ocasiones, Mikoto agradece por su vida todos los días.

Itachi subió las escaleras que lo conducían a la segunda planta, dónde se encontraban las habitaciones principales. Mientras subía, observó las fotografías que estaban colgadas en la pared de las escaleras. La mayoría de fotos eran de él, Sasuke y su madre. En otras aparecía Shisui, incluso había una dónde se encontraba él a una corta edad junto a Shisui y su difunto primo Obito. En las últimas fotografías su padre también aparecía, con el rostro serio y estoico. Itachi, se dió cuenta con un poco de desazón que su rostro, cada vez más, se iba pareciendo al de Fugaku. Serio, sin emoción, inalterable. Suspiró, él no deseaba ser así, no deseaba ser igual a su padre.

Entró en su cuarto, ubicado en la mitad del pasillo, al lado del de Sasuke y frente al de Shisui. Aunque esté último no viviera completamente en su hogar, Shisui ya hacía parte de la familia. El mismo se integró a la rutina familiar, todos los días que se encontraba en la aldea desayunaba, almorzaba y cenaba con ellos. Shisui había suplantado el lugar donde Fugaku se sentaba. Su primo se había vuelto más padre de lo que alguna vez fue Fugaku. Gracias a él, Itachi podía afrontar la mayoría de los obstáculos que se le presentaban en el camino.

Se quitó la playera negra que llevaba puesta. El uniforme ANBU lo había dejado dentro de los casilleros de la organización. Saco una sencilla sudadera de su armario, tomó la toalla y se adentro al baño. Se permitió relajarse un buen rato bajo el chorro de la regadera, el agua caliente resbalaba por todo su cuerpo y el cabello largo, ya húmedo, se adhería a su rostro. Llevo ambas manos a su cabeza, tirando los cabellos rebeldes hacia atrás.

La misión de la que había llegado, se había cumplido con éxito. Y aunque no fue complicado, no dejaba de ser desgastante, mantenerse despierto por varios días espiando a los mercaderes, lo había agotado. Itachi sentía que últimamente se agotaba con gran facilidad. El uso de su Sharingan cada vez le pasaba más factura desde el día en que logró despertar el Mangekyō Sharingan. Después de todo, era lo que debía de pagar por tener ese poder. Sabía que a Shisui le pasaba lo mismo, pero a él no se le notaba mucho, Shisui era diferente…"¿Diferente como?"

Cerró la llave de la ducha y salió tomando la toalla, secó su cuerpo para después amarrarla en la cintura. Tomó otra pequeña toalla colgada de un gancho al lado del espejo y el lavado, empezando a secar su cabello. Se miró al espejo, las ojeras de sus ojos cada día se acrecentaban más, estaban ahí desde el día en que asesinó por primera vez. Los fantasmas del pasado siempre llegaban a atormentar el presente. Suspiro, recordando sus pensamientos previos. ¿Que lo diferenciaba a él de Shisui? En definitiva, Shisui era más fuerte que Itachi, eso él siempre lo reconoció, a pesar de ser llamado genio, Shisui le llevaba por mucho, una gran ventaja. Y ni hablar de su carácter, sin importar todo lo que habían tenido que vivir, Shisui siempre seguía siendo alegre, con un aire de niño travieso y sonrisa zurrona. Su primo tenía la capacidad de hacer sentir cómodo a cualquiera y de entablar conversaciones aún en los momentos más tensos. En cambio él, era todo lo contrario... Desde muy pequeño Itachi se dio cuenta de su problema por la interacción social, relacionarse con otros le resultaba en extremo complicado, su vida social era muy limitada. Por lo general, siempre procuraba hablar netamente lo necesario y casi nunca se entrometia en los asuntos de las demás personas.

Miró nuevamente su reflejo en el espejo, suspirando por enésima vez en tan poco tiempo, logró entender con un poco de nostalgia, que tal vez, la razón por la cual a él se le notaba más el paso del tiempo a pesar de ser más joven que Shisui se debía a su carencia de emociones y sentimientos. No es como si no los tuviera, solo que, desde muy niño entendió las responsabilidades con las que tenía que cargar en sus hombros, por eso se obligó a cerrar e ignorar la mayoría de las emociones y sentimientos que otras personas se daban la libertad de expresar…"Un ninja nunca muestra sus emociones" tal vez, por el hecho de ser tan joven, se tomó todo eso muy a pecho.

Antes de salir del cuarto de baño se puso la sudadera junto con una camisa negra y se dirigió a su futón. Cerró los ojos y recordó, se suponía que iba a descansar pero no pudo evitar que los recuerdos llegarán a su mente... recordó la guerra, recordó como el nacimiento de Sasuke lo había salvado de la obscura soledad y le había brindado a su corazón la primera chispa sincera de felicidad, recordó a los muertos, recordó las lágrimas que se obligó a sí mismo reprimir el día en que Obito murió, recordó la forzada paz que había llegado a Konoha y como está se vio alterada el día del ataque del Kyubi, recordó los ojos de rechazo y desprecio hacia él y su familia...recordó ser agente doble para Konoha y los Uchihas, recordó el golpe de estado.

Abrió sus ojos con rapidez observando el oscuro techo de su cuarto, frunció levemente el ceño al darse cuenta que no podría descansar bien en ese momento.

"Si Shisui no hubiera utilizado el Kotoamatsukami…¿qué hubiera hecho yo?"

Itachi se levantó rápidamente del futón, quedando sentado en este, llevó su mano derecha a su pecho y lo apretó con fuerza. Con horror se dió cuenta de que si Shisui hubiera fallado, toda la responsabilidad habría recaído en él...pero eso no era lo peor, si el Kotoamatsukami no se hubiera llevado a cabo Itachi habría…

Trago saliva con dificultad. Un ninja debía de estar dispuesto a sacrificar cualquier cosa con tal de mantener el bienestar de la mayoría a salvo.

Recordó que, a pesar de que todo su clan se mantuvo en sus territorios gracias a la influencia del cuarto y de los Hyugas, el orgullo Uchiha era muy grande y el clan portador del Sharingan, debido a las ya tensas situaciones que llevaba con Konoha, planeó un golpe de estado que involucraría la muerte de muchas vidas inocentes. Y por eso, decidió convertirse en doble espía cuando entró a ANBU… aún lo era…

Pero Shisui logró utilizar el mangekyo Sharingan en todos los Uchihas, controlando sus mentes con un fuerte genjutsu, sin que ninguno de ellos se diera cuenta de que estaban siendo manipulados. Shisui les había mostrado una realidad alterna, una dónde no se llevaría a cabo el golpe de estado. Su primo era fiel al clan, pero su devoción por todo su pueblo, por toda Konoha era aún más grande, por eso Itachi creía que su primo no era víctima de la maldición del odio a pesar de poseer un Mangekoy Sharingan.

Shunshin no Shisui había evitado una guerra civil en Konoha y nadie, más que él, el Tercer Hokage y Danzo lo sabían.

"Pero si no lo hubiera logrado, si Danzó lo hubiera detenido..." se recrimino a sí mismo por seguir teniendo esos pensamientos, lo hecho, hecho estaba. El golpe de estado no se había llevado a cabo y aún así, Itachi quiso saber, qué tanto hubiera sacrificado él por evitar ese golpe de estado. Su mano se apretó con mucha más fuerza sobre su pecho, respiró hondamente. Y no pudo dejar de sentir consternación al conocer la respuesta y saber lo lejos que hubiera llegado con tal de mantener la paz. Pero Itachi, de algo estaba seguro...él nunca hubiera sido capaz de matar a Sasuke.

Relajo todo su cuerpo, dejando caer sus brazos a los lados. Aunque todo se había detenido sabía que las cosas seguían complicadas. Danzo aún era miembro del consejo de ancianos de Konoha y sabía perfectamente que seguía tramando en contra el clan Uchiha. No hubo pruebas suficientes para demostrar que Danzo había conspirado contra ellos, contra Shisui y aunque había fracasado no lograron demostrar su culpabilidad. Sin mencionar el hecho de que su clan no podía enterarse de eso, si así fuera, todo saldría a la luz y posiblemente las consecuencias serían peores. Danzo utilizaba esa información para mantenerlos a raya, a él y a Sishui.

Suspiró profundamente. Kakashi tenía razón, su problema era que pensaba demasiado. Se recostó nuevamente sobre el futón, tal vez si relajaba su mente lograría dormir lo suficiente como para descansar un poco.

Su intento por dormir no duró mucho, la puerta de su habitación se abrió fuertemente. Una sombra entró con algo de prisa prendiendo la luz y tirándose sobre él. Itachi ni siquiera abrió los ojos, lo había sentido llegar mucho antes de que abriera la puerta.

-Sasuke, antes de entrar debes de tocar la puerta-

-Tsk, siempre dices lo mismo Aniki- el Uchihas menor se levantó del futón, sentándose al frente de su hermano con los pies y brazos cruzados, frunciendo el ceño- Soy tu hermano, no tengo porque hacer eso- Itachi sonrió, su pequeño Ototo siempre lo haría sentir mejor.

-Aun así, es muy irrespetuoso de tu parte entrar sin avisar- Sasuke era su mayor motivo para no rendirse, para continuar construyendo un mundo mejor. -No sabes que podría estar haciendo-

-Ya te he visto desnudo Aniki- Sasuke frunció aún más el ceño- Como sea ¿Que tal la misión?- Itachi lo observó un rato, se levantó del futón sentándose frente a su hermano menor, imitando su posición.

-Estuvo bien, un poco de esto, un poco de aquello-

-¡¿Que tipo de respuesta es esa?!- Itachi sonrió, cada vez que llegaba de misión su pequeño hermano siempre lo recibía con un interrogatorio peor al de Ibiki, con tal de sacarle algo de información- Tsk, si es confidencial solo dilo, yo lo entenderé- Itachi sabía que igual seguiría insistiendo. Con su mano le hizo una seña para que se acercará. Sasuke lo hizo, adelantó su cuerpo hasta quedar cerca de su hermano mayor. Itachi levantó una de sus manos dándole un golpecito en la frente con dos de sus dedos.

-Es confidencial ototo- sonrió suavemente al ver cómo Sasuke se llevaba las manos a su frente con expresión molesta.

-Itachi, ya no soy un niño ¡Deja de hacer eso!- Sasuke detestaba que su hermano lo siguiera tratando como si fuera un niño, él ya era un ninja, tenía la bandana de Konoha que lo representaba como tal, aunque aún era Gennin pronto presentaría los exámenes para Chunnin junto a Naruto y Sakura - Por cierto, pronto serán los exámenes de Chunnin, y quiero que me entrenes estas últimas semanas- más que una petición, a Itachi eso le sonó como orden.

-Acaso Kakashi-san no es tu maestro- Debía admitirlo, molestar un poco a Sasuke nunca sería aburrido.

-Lo es, aunque sean un flojo impuntual. He logrado aprender de él muchas cosas- no podía ser tan engreído como para no admitir aquello- sin embargo, a pesar de que posee el Sharingan su técnica es muy limitada y necesito aprender mejor a utilizarlo para poder realizar el nuevo jutsu que me enseñó. Por eso quiero que tú me entrenes, tienes el mejor Sharingan del clan. Además eres mi Aniki ¡Es tu deber!- lo miró fijamente con un pequeño puchero en sus labios. Itachi no pudo evitar volver a sonreír.

-¿Y qué técnica es esa?

-Chidori- contesto el Uchiha menor rápidamente - Es una técnica que el mismo Kakashi-sensei inventó. Utiliza la naturaleza tipo Raiton, y ya sabes que al yo ser Uchiha, mi elemento principal es el Katon y naturalmente mi sub elemento es el Raiton- Itachi asentó, sabía todo eso, había visto más de una vez al reconocido ninja copi utilizar el chidori, sin embargo quería estar al tanto de cuánto conocimiento iba adquiriendo Sasuke, de esa forma sabría que conocimiento extra podría irle brindando. Básicamente, consiste en acumular una gran cantidad de chakra en mi mano y después canalizar la energía del Raiton para poder expulsar una nueva y potente cantidad de electricidad. Sin embargo, como la cantidad de chakra es tan grande y los rayos son muy visibles, al efectuar un ataque debe de realizarse en línea recta y gracias a eso quedaría vulnerable a cualquier contraataque ya que la velocidad dificulta la defensa. Debido a que Kakashi-sensei posee un Sharingan logra ver los movimientos del enemigo en cámara lenta, facilitando esquivar un posible ataque. Yo también tengo el Sharinga y soy un Uchiha, naturalmente podría efectuar está técnica con mayor facilidad que Kakashi-sensei...sin embargo- Sasuke bajó levemente la cabeza mirando el tatami de la habitación.

-Sin embargo…- Itachi lo miró fijamente. Sabía perfectamente cuál era el problema de Sasuke. A diferencia de él y la mayoría de los de su clan, Sasuke había logrado despertar el Sharingan sin sufrir una emoción intensa o traumática, su manejo era un poco más limitado porque carecía de una base emocional fuerte, o eso creía Itachi. - ...Tu Sharinga aún es débil.

-Tsk. Logré despertar el segundo tomoe de mi ojo izquierdo después de la batalla contra Zabuza y Haku - Sasuke frunció el ceño, sabía que su Sharingan aún necesitaba de mucho entrenamiento (una razón más para su padre, de recordarle todos los días, que tan lejos estaba de ser lo que Itachi fue a su edad) y aún así, Sasuke sabía que eran muy escasos los integrantes del clan que lograron activar el Sharingan casi de forma natural, pero su padre jamás lo reconocería por aquello- Pero aún no es suficiente, la cantidad de chakra que drena mi Sharinga es muy alta...Desperdicio demasiada energía .- Itachi sabía que su pequeño hermano menor era realmente orgulloso y admitir eso le estaba costando mucho a pesar de ser él quién estaba escuchándolo...probablemente Sasuke ni siquiera le había contado estos problemas a su sensei de equipo.

-Entiendo, el chidori es una técnica que por sí sola logra consumir una gran cantidad de chakra. Escuché alguna vez a Kakashi-san mencionar que el uso de la técnica es limitado, logrando él, solo utilizarlo cuatro veces por día como máximo- A Sasuke no le sorprendió que su hermano supiera esa información, Itachi tenía una gran memoria, podría incluso describir sin dejar ningún detalle de lado un día cualquiera de la semana pasada- Por lo que supongo, debes de mejorar tu control de chakra, en especial, el drenaje de tus ojos al activar el Sharingan, de esa forma la cantidad de chakra que gastes será más baja.

-Hai, Kakashi-sensei dice que si intento sobrepasar mí límite, todas mis reservas de chakra y fuerza vital se agotarán. Además, si no acomulo la cantidad exacta de chakra en mis manos, también puede generar lesiones graves o quemaduras de alto grado. Necesito resolver eso antes de los exámenes Chunnin.

-Kakashi-san fue quien inventó el Chidori, él es el mejor para enseñarte las bases de ese jutsu y para que puedas mejorarlo. Yo solo te podré ayudar en tu control de chakra al igual que el manejo del Sharingan. Aunque ya tengas dos tomoes en el ojo izquierdo debes de aprender a fundirte con tus ojos- Itachi lo miró fijamente- Sasuke, el Sharinga no es solo una técnica más, es una extención de tu cuerpo, tus ojos están unidos a ti, por ende el Sharingan también, la técnica hace parte de ti...no puedes tratarlo como si fuera un jutsu más.

Sasuke asentó con la cabeza, sus ojos tenían un gran brillo al escuchar hablar a su hermano, feliz de que lo entrenará nuevamente como cuando estaba iniciando la academia ninja. Sabía que con Itachi ayudándole en sus entrenamientos, por esos días, podría tener muchas mejoras significativas.

-Tengo algunos pergaminos que puedes estudiar, estoy seguro que te serán de gran ayuda- El mayor se puso de pie dirigiéndose hacia el armario de la habitación en busca de los pergaminos, bajo la mirada emocionada de Sasuke.

Itachi busco dentro del armario, encontrando algunos pergaminos que le podrían ser útiles a Sasuke para su manejo de chakra, eran básicos, pero con ellos empezarían a pulir el control sobre su chakra.

Sasuke noto como de un momento a otro su hermano se puso rígido, totalmente quieto, incluso el, sintió un escalofrío pasar por su espalda, frunció el ceño. Itachi volvió a mirarlo con ojos serios.

-Sasuke...¿Sientes eso?- el aire había bajado notablemente, generando una gran tensión en el ambiente. Los sentidos de Itachi se agudizaron por completo y todo su cuerpo se puso alerta.

-Ese chakra- con el ceño aún más fruncido, Sasuke se puso de pie, tragando saliva lentamente. Ambos hermanos se miraron fijamente, sintiendo como la tensión aumentaba. Itachi se mantenía rígido en su puesto, como si en cualquier momento alguien los fuera a atacar.

Y entonces lo escucharon, unos pasos subiendo por las escaleras, en dirección a ellos. Sasuke pudo jurar que de un momento a otro toda la habitación adquirió un aura oscura, como de ultratumba. Y los pasos se detuvieron, ambos hermanos no despegarón la vista el uno del otro y parecía que no querían hacerlo, con temor de mirar en dirección al marco de la puerta, notando de reojo cómo alguien se encontraba allí. El sonido del rechinar del pomo de la puerta siendo brutalmente apretado por la nueva presencia en la habitación solo logró hacer que ambos hermanos pasarán saliva pesadamente, Itachi notó como las manos de su pequeño hermano temblaban levemente.

-Uchiha Sasuke- la voz la reconocieron de inmediato, y aún así, ninguno de los dos se movió ni un centímetro siendo conscientes de lo que se avecinaba, la forma en la que había pronunciado su nombre erizó los pelos de la nuca al menor- ¿Cómo te atreves? - nuevamente los pasos se hicieron escuchar, esta vez acercándose fuertemente hacia el mencionado. Por fin, Sasuke levantó su rostro, encontrándose con el Sharingan activado en los ojos de su madre -¿Cómo te atreves a desobedecerme?- Y antes de poder evitarlo, un fuerte coscorrón en su cabeza hizo que besara el tatami de la habitación con su rostro -¡Te mandé a qué buscarás a tu hermano para que bajen a cenar, no para que se pongan a hablar sobre estupideces de ninjas!

-Lo siento mucho Oka-san- se apresuro a decir Itachi- Sasuke si me avisó que la cena estaba lista -conociendo el carácter de su madre, era mejor mentir o Sasuke no podría presentar los exámenes chunnin por pasar el resto de las semanas incapacitado en el hospital por obra de la matriarca Uchiha -Fui yo quien lo distrajo a él haciéndole preguntas sobre sus entrenamientos, realmente lo siento- termino haciendo una reverencia.

-¿Ah sí?-Mikoto levantó una ceja no muy segura de aquello, sin embargo lo dejó pasar sabiendo que Itachi aún debía de sentirse casado -Como sea…- se dirigió a la salida y en el marco de la puerta volteo su rostro aún con el Sharingan activo- Los quiero a ambos abajo…¡Ahora!- Sentenció al tiempo que las aspas de sus ojos giraban rápidamente, para luego marcharse a la planta baja.

-Tsk, y luego dicen que no vivo sucesos lo suficientemente traumáticos como para que mi Sharingan evolucione- Sasuke se levantó del suelo sobándose el chipote que no había tardó en salir en su cabeza- Dime Aniki ¿Estás seguro de que desperté el Sharingan naturalmente y no por culpa de Oka-san?- Preguntó de forma sería, demasiado seria. Itachi no pudo evitar sonreír ampliamente.

-A veces también me cuestionó si mi Sharingan surgió gracias a ella...pero creo que es una teoría muy poco probable Ototo.

-Tsk, si claro...poco probable- Murmuró Sasuke mientras salía de la habitación en dirección a la planta baja, seguido por Itachi.


Sasuke era consciente de sus prioridades, sabía con exactitud cuáles eran las cosas a las cuales debía dedicar toda su atención. La primera, por supuesto era superar a Itachi, aún faltaba mucho para eso, pero Sasuke no había nacido con el don de la paciencia, por eso mismo, desde muy temprana edad se sometía a sí mismo a una rutina extenuante día tras día y noche tras noche. Su hermano mayor era el Shinobie que más admiraba pero también la raya que media a dónde debía de llegar como ninja y como Uchiha.

Itachi siempre fue reconocido por todos, por su padre, por el clan, por Konoha y ahora, estaba seguro que el nombre de 'Itachi cuervo negro' se escuchaba en la mayoría de las naciones del mundo ninja, y no era para menos, su hermano era un genio, había nacido como tal y Sasuke lo admiraba por ello pero también lo resentia. No es como si lo odiara o algo por estilo, de hecho, Itachi era su persona favorita en el mundo. Pero Sasuke había nacido de segundo y ser el segundo implicaba estar bajo la sombra del primero, por eso Sasuke debía de superar a Itachi, para dejar de ser su sombra, para convertirse en Sasuke Uchica y no en Sasuke el hermano menor de Itachi Uchiha. Y por ello, el reconocimiento de Fugaku, su padre y líder del clan se convertía en automático en otra de sus prioridades.

No era un secreto para nadie dentro del clan que para Fugaku, Itachi era su orgullo, su amado primogénito, su número uno. Por otro lado, Sasuke terminaba siendo como el residuo de Itachi, cómo aquello que había quedado pero que, de igual forma debía de ser comparado con el genio Uchiha. Sasuke siempre fue comparado, y lo más frustrante era saberse el mejor de su generación pero nada de eso valía, Fugaku se lo recordó con creces el día en que se graduó con honores de la academia, a esa edad, Itachi ya era ANBU. Su padre, su sangre, su dador de vida jamás lo tomaba totalmente en cuenta. Ese día solo le recordó a Sasuke lo que ya sabía, lo que escuchaba siempre. No hubo felicitaciones por su parte, cómo si haberse graduado como el mejor no solo de su clase, también de su generación no fuera un logro sino algo que ya se esperaba, que ya estaba firmado, que no merecía de una aprobación o de un reconocimiento.

Aún así, Sasuke sabía que siempre podría contar con su madre, esa hermosa mujer de cabellera negra y ojos color oxidiana, Mikoto Uchiha siempre lo trataba con amor, con cariño y comprensión (Aunque la mayoría de las veces Sasuke terminaba refunfuñando o quejándose de los mimos de su madre). Es como si la matriarca del clan intentará llenar el vacío que el mismo Fugaku había creado en su interior, sin embargo Sasuke era consciente de que ese vacío solo podría llenarse con la aprobación de su padre.

Chasqueo la lengua al darse cuenta de que Kakashi aún no había llegado, cómo siempre, el ninja copy llegaría tarde. Sasuke se preguntaba porque llegaba a la hora acordada a entrenar cuando sabía que su sensei llegaría inevitablemente unas cuantas horas más tarde. Suspiró con hastío, a ese ritmo sus metas serían cada vez más difíciles de alcanzar.

-Ocupo entrenar- se dijo a sí mismo. Tampoco es como si no pudiera empezar con una rutina de calentamiento antes de que Kakashi llegará.

Primero, estiró todos sus músculos, para empezar a correr alrededor de todos los campos de entrenamiento. Konoha era grande, muy grande y los campos de entrenamiento abarcaban un buen espacio de territorio boscoso. Aumentó el paso al darse cuenta de que pasaba por el campo de entrenamiento cercano al clan Inuzuka, rezándole a los Dioses porque Kiba no estuviera cerca y sintiera su aroma. Ahora debía concentrarse y tener al chico perro pegado a él pidiéndole que entrenen juntos no era su prioridad, aunque debía de admitir que entrenar con el equipo 8 resultaba, de vez en cuando, algo enriquecedor para su progreso.

Primero estaba Kiba, que a pesar de ser igual de fastidioso que el Dobe de Naruto tenía una buena resistencia, sus ataques combinados junto con Akamaru cada vez se le dificulta más esquivarlos, Kiba era veloz, su velocidad combinado con su estilo animal lo estaban volviendo un digno integrante de su clan (algo que Sasuke jamás admitiría).

El segundo integrante del equipo era Shino del clan Aburame, famosos por su uso de los kikaichu, una especie de insectos con los cuales atacan a su enemigo robándole todo su chakra, para Sasuke esa técnica le resultaba realmente efectiva a la hora de atrapar a un enemigo, de esa forma sería más fácil neutralizarlo, al retirarle su chakra. Sin embargo, Shino tenía una personalidad realmente sombría, reservada y muy silenciosa (algo que a Sasuke no le desagrada para nada) del equipo 8 era con quién más congeniaba, básicamente porque solo se hablaban lo netamente necesario.

Y por último, la chica Hyuga. Desde muy pequeños a Sasuke se le inculcó el respetar a los Hyugas, que junto con los Uchihas eran uno de los clanes más antiguos y poderosos de Konoha. Cada tanto, su padre se reunía junto con el líder del clan de ojos perlas en algún templo sagrado a conversar, Sasuke siempre quiso ir a esas conversaciones, sabía que debían de ser realmente importantes, pero como cosa rara, su padre lo dejaba de lado y solo asistía junto a Itachi. Aún así, a Sasuke no le agradaban mucho los Hyugas, demasiado soberbios y orgullosos, muy parecidos a él, suponía que por eso chocaba tanto con ellos.

Harumi Hyuga era la integrante femenina del equipo 8. Según tenía entendido, la chica de ojos perlas opacos pertenecía a lo que se le conocía como la rama principal del clan, Sasuke no entendía nada de la política o jerarquías con las que gobernaban los Hyuga's su clan. Sin embargo, reconocía el potencial de los Hyuga's. Había escuchado hablar sobre el Byakugan muchas veces en su vida y lo asombroso y útil de ese doujutsu, sin embargo, Sasuke nunca lo había visto en persona, ni había logrado comprobar como era en acción. Harumi era una chica muy fría y reservada, Sasuke no se quejaba de ello, era de las pocas de su generación que no andaba detrás de su cuello. Pero el pedantismo de la Hyuga de cabello castaño claro, chocaba mucho con su propio carácter. Harumi nunca había entrenado con él, nunca se dejaba ver utilizando sus habilidades, según Kiba, los Hyuga's resultaban ser muy recelosos con sus técnicas. Sasuke nunca lo admitiría, pero su curiosidad por luchar con la chica Hyuga era grande, deseaba saber si su fuerza, realmente era tanta como predicaba y, de paso, barrer el suelo con su fastidioso orgullo.

-¡Temeeeeeeee!- el estrepitoso grito de Naruto hizo que perdiera el equilibrio pero en cuestión de segundos volvió a recuperarlo. Frunció el ceño pero no sé detuvo, pasó corriendo justo al lado del bulto naranja que lo saludaba alegremente.

No tenía tiempo para estar perdiendo con el tonto de dobe. Siguió corriendo sin mirar hacia atrás y pronto sintió la presencia de Naruto detrás de él.

-¡Oye teme! Porque me ignoras- intentó sostenerlo del brazo pero Sasuke se movió más rápido y logró dar un salto hacia uno de los árboles cercanos

-preocúpate por tus asuntos Dobe-

-Deja de ser tan molesto teme. Desde hace rato te estoy buscando. ¡Kakashi sensei nos está esperando con Sakura en el Ichiraku ramen!- Sasuke levantó una ceja irritado

-Pero qué dices. Kakashi- sensei nunca mencionó nada de Ichiraku -

-Fue algo de última hora, por esto salí a buscarte Teme- Naruto hizo una mueca con el rostro como si aquello fuera lo más obvio. Sasuke bajó del árbol muy irritado ¿Por qué rayos Kakashi-sensei los citaría a Ichiraku a comer ramen, cuando debían de estar entrenando para los próximos exámenes chunnin?

-Kakashi-sensei menciono algo de hablar sobre las reglas y el plan de acción para los exámenes- Dijo Naruto como si adivinara sus pensamientos. Comenzaron a caminar en dirección al centro de la aldea, uno al lado del otro.

-Hmp- Sasuke frunció el ceño. No entendía porque no podían hablar de aquello en el campo de entrenamiento…entrenando

Sasuke seguía sin entender la situación, pero decidió seguir a Naruto al Ichiraku Ramen sin prestarle mucha atención a lo que el peliamarillo parloteaba. Al llegar, encontraron a Sakura sentada en uno de los puestos, esperando pacientemente. Kakashi-sensei aún no había llegado.

- ¡Ah, Sasuke-kun, Naruto! ¡Al fin llegaron! - saludó Sakura con entusiasmo mientras agitaba su mano.

Sasuke se sentó junto a Sakura, todavía confundido por la situación. Procuro no darle mucha importancia a la oji jade, sabiendo que si lo hacía no podía quitársela de encima. no es como si la detestara o algo parecido, simplemente Sakura no entendía ni asimilaba el rechazo, él no la veía de la misma manera que ella lo hacía. Naruto, por otro lado, estaba demasiado emocionado por la idea de comer ramen y se preparó para pedir una gran cantidad de tazones.

- ¿Alguien sabe por qué Kakashi-sensei nos citó aquí? - preguntó Sasuke algo fastidiado, tratando de obtener alguna respuesta.

- No tengo ni idea, pero estoy emocionada por cualquier cosa que Kakashi-sensei tenga planeada - respondió Sakura con una sonrisa en dirección a Sasuke. Lo miro con los ojos brillando, no sabia como explicarlo pero ese dia el peli negro se veia aun mas guapo.

Justo cuando estaba empezando a impacientarse por la incómoda y fija mirada de Sakura en su persona, Kakashi finalmente apareció con su característica sonrisa debajo de su máscara.

- ¡Hola, equipo! Lamento la espera, me encontré con una ancianita y la acompañe a cargar sus cosas..

-Si si, ya conocemos ese monólogo, mejor dinos por qué estamos acá y no entrenando-

-Siempre tan impaciente Sasuke- Suspiro Kakashi- la razon es porque tengo una sorpresa especial para ustedes - dijo el peli plata mientras se sentaba en el puesto vacío frente a sus estudiantes.

- ¿Qué sorpresa, Kakashi-sensei? - preguntó Naruto emocionado, ansioso por descubrir lo que había preparado su maestro.

Kakashi sacó un pergamino y lo colocó sobre la mesa.

- He conseguido un pergamino de técnicas avanzadas para cada uno de ustedes. Creo que ha llegado el momento de que comiencen a expandir su arsenal de habilidades y dominar técnicas más poderosas - explicó el peli plata mirando a cada uno de sus estudiantes.

Naruto y Sakura se miraron, sorprendidos y emocionados por la oportunidad de aprender nuevas técnicas. Era exactamente lo que necesitaban para avanzar en sus habilidades, en especial Sakura que no tenía a nadie en particular además de Kakashi que le pudiera enseñar. Por un lado, Sasuke tenia a Itachi y a los miembros de su clan, por el otro, Naruto tenia al Hokage, aunque este se quejara de que Minato-sama no tenia el tiempo suficiente para dedicarselo a el, el rayo amarillo de Konoha siempre sacaba espacio para entrenar y pasar tiempo con su hijo, Sakura habia escuchado mencionar a Naruto que su padre le estaba enseñando una tecnica super guai, unica y poderosa y que un tal Jiraiya hiria a terminar de enseñarle, Sakura sabia perfectamente quien era ese taJiraiya…uno de los tres sannin. Miro al suelo un poco decepcionada y con la sensación de que se estaba quedando atrás de sus compañeros, pues ella no tenía a nadie más. La voz de Kakashi-sensei la sacó de sus cavilaciones.

-Sasuke, este pergamino contiene técnicas especiales de fuego que te serán útiles para fortalecer tu afinidad con el elemento, además continuaremos con los entrenamientos del Chidori - dijo Kakashi-sensei, entregando el pergamino a Sasuke, quien lo aceptó un poco intrigado por saber que tipo de técnicas habría en ese pergamino que no conociera por su clan.

-Sakura, este pergamino está lleno de técnicas médicas avanzadas. Te ayudará a perfeccionar tus habilidades de sanación y a convertirte en una excelente ninja médico como me dijiste que era tu deseo, además trabajaremos en tu control y disposición del chakra, al igual que defensa personal, necesitamos mejorar tu taijutsu - continuó Kakashi-sensei, pasando el pergamino a la oji jade.

- Ahora, Naruto, para ti tengo algo especial - dijo Kakashi-sensei, sacando otro pergamino de su bolsillo.

Naruto se inclinó hacia adelante, expectante.

- Este pergamino contiene una técnica de viento muy poderosa, la cual te ayudará a expandir tus habilidades como usuario del chakra de viento. Estoy seguro de que te será de gran utilidad teniendo en cuenta el entrenamiento que llevas en este momento con Minato-sama. Además he escuchado que Kushina ha empezado a entrenarte también - dijo Kakashi-sensei, entregando el pergamino a Naruto. Los hombros de Sakura cayeron y Sasuke alzó una ceja.

- ¡Guau, gracias, Kakashi-sensei! ¡No puedo esperar para empezar a entrenar con esto! - exclamó Naruto emocionado.

-Oye Dobe ¿Cómo es eso de que tu madre te está entrenado?- Sasuke se sintió curioso por la situación, sabía que Kushina Uzumaki había sido una gran Kunoichi, por lo que contaba la gente, incluso su madre tenía sus propias leyendas, pero esta última nunca había propuesto entrenarlo.

-¡Hai!-Naruto sonrió surronamente- Ka-chan es realmente fuerte, me está enseñando un poco de Fūinjutsu*- Se rasco la cabeza con un leve sonrojo adornando sus mejillas. Se sentía un poco avergonzado pero al mismo tiempo orgulloso de su madre, al admitir aquello.

-Eso es fantástico Naruto- Prosiguió Kakashi- el clan Uzumaki fue reconocido como uno de los clanes con mejor manejo en este tipo de ninjutsu. Aprende bien de tu madre y podras dar mas de una sorpresa en los exámenes- Sakura se cohibio aún más en sí misma, Kakashi la observo y puso una de sus manos sobre su cabeza, Sakura alzó su mirada encontrándose con una sonrisa de ojo cerrado por parte de su sensei- No te preocupes Sakura, ya veras que juntos haremos que también des más de una sorpresa- La oji jade se sorprendió por sus palabras, pero sonrió y acento con la cabeza.

-Por susupu Sakura, ya veras que…-

Justo en ese momento, interrumpiendo a Naruto, una fuerte explosión resonó en la distancia, seguida de un humo negro que se elevaba en el horizonte. Los cuatro ninjas se pusieron de pie rápidamente, Kakashi se puso en extremo alerta.

-Ustedes tres, vengan conmigo…-Su voz sonó seria, demasiado seria. Kakashi-sensei les había enseñado a estar siempre alerta y responder rápidamente a las señales de peligro, asi que entendian su actitud. El peli plata saltó sobre los techos de las casa, sus tres subordinados lo siguieron de cerca, viendo como el resto de los ninjas de Konoha se deirigan al igual que ellos al origen de la explosion.

-Viene de los territorios Hyugas- Observó Sasuke.

Kakashi aceleró el paso, sentía una gran ola de chakra, un chakra diferente, nunca había sentido la naturaleza de ese chakra en Konoha…ni en ningún otro lado. Se sintió ansioso por ello, aún más al saber que se dirigían a los misteriosos territorios Hyugas…¿Qué había pasado? Tal vez un ataque. Observó a sus subordinados, aunque eran genin podrían ser útiles en caso de un ataque.

-Sasuke, Naruto, Sakura manténgase a mi lado y sigan mis órdenes a toda costa-

-Hai- Respondieron al unísono.

Cuando llegaron a los territorios hyuga se sorprendieron al ver la escena que estaba frente a sus ojos. La parte Norte del territorio se encontraba completamente destruida con un cráter en la mitad, todas las edificaciones estaban arrumadas unas con otras, la explosión había tomado parte incluso del mismo bosque que limitaba con las fronteras del clan. Kakashi se posicionó sobre uno de los techos que aún estaban de pie, Naruto Sakura y Sasuke lo imitaron.

-Pero ¿Qué pasó aquí? Dattebayo- preguntó Naruto con los ojos abiertos al ver la destrucción del lugar.

-Quédense aquí los tres, si los necesito los llamaré-sus tres subordinados, aunque no muy contentos con la indicación, asintieron con la cabeza y se pusieron alerta ante cualquier movimiento inusual a su alrededor.

Sasuke con más calma, puedo divisar como una gran cantidad de Hyugas dentro del gran cráter se posicionaron rápidamente alrededor de este, también notó que el Hokage ya se encontraba allí, junto a lo que parecía ser el líder del clan. Kakashi sensei se acercaba a ellos con velocidad.

-Hokage-sama ¿Qué está sucediendo? - Kakashi pudo notar que Hiashi se encontraba herido, uno de sus hombros sangraba fuertemente.

-No lo sé Kakashi, acabo de llegar- respondió el Hokage en tono serio mirando al líder del clan Hyuga- Hiashi ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué fue esa explosión? Acaso están atacando la aldea- Sin embargo, Hiashi no prestaba atención a las palabras del Hokage, sus ojos estaban concentrados mirando justo en la mitad del cráter donde lo que antes era una espesa nube de humo se comenzaba a disipar.

Minato y Kakashi al percatarse de la dirección a la que el líder del clan Hyuga no apartaba su mirada voltearon en automático y fue entonces que Kakashi entendió que de ahí provenía ese chakra que había sentido desde el momento de la explosión. Cuando el humo se disipó ambos ninjas quedaron sorprendidos ante la visión de una niña de cabello largo azul azabache, ojos perlas de tonalidad lila, piel blanca como la leche con ropa andrajosa y rasgadas y un peculiar tatuaje de media luna justo en la mitad de su frente, que recordaba vagamente a Tsunade.

-No puede ser- Minato soltó a Hiashi debido a la impresión que le causó reconocer a la pequeña que se encontraba allí de pie. Kakashi lo observó en silencio esperando a que el Hokage o alguien más pronunciara palabra alguna. El ambiente estaba tenso, todos los Hygas parecían alertas ante cualquier ataque proveniente de aquella pequeña. Notó por el rabillo del ojo como otros ninjas de la aldea llegaban, entre ellos Itachi y Shisui, el primero acomodándose al lado del Hokage y el segundo detrás de ellos, sobre el techo de una de las estructuras que aún seguían en pie.

Itachi se acomodó y enderezó su espalda, observó el panorama y aunque su rostro no lo demostró sintió confusión al ver a aquella niña que creía había muerto años atrás en manos de Kumo. La reconocería en cualquier lugar, no cabía duda de que era ella y en un susurro pronunció su nombre, un susurro que entre tanto silencio fue escuchado por todos y confirmó aún más la sospechas del Hokage.

-Hinata-san-

Jelous

Por acá estoy de nuevo después de muchooooooo tiempo

Intentaré publicar otro cap. de "La masacre", no se con exactitud cuando pero les puedo asegurar de que el tercer cap. de "Otsutsiki-hime" ya está en proceso.

Espero que este cap. les guste mucho, yo disfruto mucho escribiendolo.

Espero sus comentarios.

Los leo.