Se estarán preguntando, ¿por qué Ginny está hablando mal de Harry y tratando de poner celosa a Cho? Sobre los celos, bueno, eso salió mal, no fue mi intención, es que siempre pongo así a las chicas. Pero sobre lo primero… es porque quería que Cho odiara a Harry.
Sí.
Que lo odiara. Que lo detestara.
Sabía muy bien que Harry rompería conmigo al final del verano. No iba a querer que los Mortífagos me hicieran daño y bla bla bla, pero en realidad estaba siendo muy estúpido. Osea, si él puede derrotarlos… entonces cualquiera puede. En serio. Pero bueno, siempre se empiezan a reír cuando les lanzo mi Moco-Murciélago tan fuerte que los debilita ante cualquier otro hechizo.
En fin. Una vez que Cho y yo tuviéramos una buena razón para odiar a Harry, planeaba hablarle de él todos los días, prácticamente formar un club con ella, para que así se acostumbre a mi presencia y empiece a renegar sobre él también. (Claro que Harry nunca se enteraría de esto, lo cual es muy importante para que yo le siga gustando y después de que tenga mi alma de Cho, pueda empezar a salir con el otra vez. Por la fama.) Y muy pronto, Cho comenzaría a pensar, "Hey, ¡Ginny no es tan mala!" que es cuando le doy la poción.
No hablé con Cho por meses después de nuestra conversación en el baño. Durante esos meses, pasaron muchas cosas. Rompí con Harry, mucho más antes de lo que había pensado, pero igual la fecha exacta es irrelevante, así que está todo bien. Luego por su cumpleaños, intenté acostarme con él porque ya saben, habiendo perdido a Dean y sin estar en Hogwarts (lugar donde puedes conseguir prostitutas fácilmente gracias a Lee Jordan y sus fieles empleados), estaba bien caliente. Por supuesto, hubiera tenido éxito de no ser por Ron y Hermione que nos interrumpieron.
Bueno. El haber estado así de cerca de acostarme con Harry puso mi confianza por las nubes y me hizo pensar cada vez menos en aquel Chico Que Había Vivido y *¡WOW!* No Había Muerto. Por ahora, sabía que todo iba a salir bien, sobretodo porque Harry ya no regresaría a Hogwarts ese año. Esas eran excelentes noticias (claro que cuando me lo contó fingí ponerme triste, y él se lo creyó). Significaba que Harry no podría volver a salir conmigo inmediatamente, lo que me daba el tiempo justo para atrapar al alma de Cho. (Claro que ella ya debía estar graduada de la escuela, pero tuvo que volver a tomar algunos cursos que había inexplicablemente reprobado. Lo que no sabe es que usé mi alma de Filch - y sus llaves - para cambiarle las notas a unas grandes y hermosas T's.)
Se habrán dado cuenta de que paso mucho tiempo en mi juego. Bueno, es que si todo sale bien no tendré que conseguir trabajo nunca, viviré simplemente del sueldo de Harry y del poder de otras personas, así que en realidad es una inversión. Seré como George Bush y Britney Spears al mismo tiempo. O como esos animalejos que se pegan a la piel de los tiburones para chuparles sus bacterias. O algo así.
Pero bueno, cuando estuve de vuelta en King's Cross, en el tren, lo primero que hice fue buscar a Cho y preguntarle cómo le estaba yendo. Puse cara de estar deprimida, porque sabía que ella ya se había enterado de mi rompimiento con Harry. Todas las chicas habían estado hablando de eso, después de todo. Los chicos también, claro, pero ellos generalmente se callaban cuando yo pasaba por su lado. Algunos hasta se reían. Imbéciles.
De hecho, ahora que lo pienso, no he escuchado de muchos planes para mi asesinato por parte de chicas. Qué porquería. Me encantaba oírlas avergonzarse a sí mismas, realmente.
Eso también había hecho que las ventas de Fred y George bajaran. Pobres. Sobretodo las de sus Tónicos Afeantes, esas realmente mermaron su economía.
Pero bueno, donde me había quedado. Le acababa de preguntar a Cho como estaba.
- Bien… - respondió, mirándome sospechosamente.
- Ah, qué bueno… - dije yo – Entonces… ¿tuviste un buen verano?
- Sí, estuvo bueno – dijo ella, un poco más casualmente. Era como si pensara que yo había cambiado.
N00b.
- Bueno, mis amigos me esperan en el compartimiento, tengo que irme – dije, controlando mi tono de voz alegre - ¡Hablamos luego!
Cho sonrió.
- Sí – dijo. – Hablamos.
Y me fui.
Y ya la tenía. Tomaría su tiempo, claro, pero ya la tenía. Lo había logrado. Ella sabía que yo había roto con Harry y ahora era amable conmigo y confiaba más en mí. Por alguna razón.
La siguiente vez que hablé con Cho fue en diciembre. En el camino, rompí las reglas de mi propio juego y conseguí el alma de Slughorn – una fácil que debí haber tenido mucho antes – y el alma de Hanahh Abbot, que fue fácil también. Desde entonces, mis notas en Pociones han sido puras S' y EE's, hiciera mi tarea o no.
Como pueden ver, mi xemofiblina es bastante efectiva.
Aunque para ser sincera, no sé por qué le caigo tan bien a todo el mundo. Me siento toda una Mary Sue. Bueno, supongo que es mejor así. Pone las cosas más simples.
Entonces llegaron las vacaciones. Lo que hice fue muy simple: me encontré a Cho en uno de los pasadizos, le sonreí dulcemente y dije, "¡Feliz Navidad, Cho!". Cho me miró con alegría y respondió, "¡Feliz Navidad para ti también, Ginny!".
En los siguientes tres meses, le hablaba cada vez que podía, pero aún no podía hacerle tomar la poción, porque no estaba segura si ya podría funcionar. A veces, dependiendo de su humor, me contestaba en forma rara y descortés.
Durante las vacaciones de primavera, Molly me seguía diciendo que yo no podía volver a Hogwarts por el último trimestre. Así que le hice beber un poco más de mi grasa (en serio, ¿quién necesita bañarse cuando puedes sacarte la grasa de la cara y hacer que otras personas se la coman?) mientras dormía y a la mañana siguiente pude convencerla fácilmente de que iba a regresar a Hogwarts, siempre y cuando inventáramos una historia de que no podía ir. Esto no tiene ningún sentido, claro, pero la gente sin alma puede ser así de estúpida cuando está cerca del dueño de la misma. Osea, YO.
Era finales de abril. Me había acercado a Cho en el campo de Quidditch. Era el momento que había estado planeando por tanto tiempo. Tenía la poción en mi bolsillo.
Finalmente estaba lista para atrapar el alma de Cho.
- ¡Hola, Cho! – dije alegremente.
Cho me miró. Estaba estudiando para sus exámenes de EXTASIS. (Como había reprobado tantos cursos, no le dieron la opción de tomar el EXTASIS el año anterior. Eso me pareció bastante divertido tomando en cuenta que todo había sido por mi culpa.)
- Hola, Ginny – dijo ella con voz cansada.
- Yo… - dudé dramáticamente – Sólo quería hablarte de… – fingí respirar hondo – de Harry.
Cho frunció el ceño.
- ¿Sabes – continué – cómo rompió conmigo el verano pasado? Todavía no he podido superarlo y…
Mi voz se estaba poniendo cada vez más y más aguda. Perfecto.
- Bueno, ¿cómo lo hiciste tú? – continué.
- Fue fácil – dijo Cho. – Harry no es muy buen tipo. Vamos, no estés triste. Ni pienses en él.
Sonreí ligeramente.
- Aún lo extraño.
- Bueno, vas a estar mejor.
- Pero está tan bueno y-
De pronto, Cho se veía enojada. Mierda, pensé. Fui demasiado lejos. Mierda, mierda, mierda, mierda.
Cho se paró y me dijo:
- Eso es todo lo que te importa, ¿no, Ginny Weasley? ¡La apariencia!
Y se fue. Me abofeteé en la mejilla. Dos veces. No podía creerlo. Todo lo que había estado planeando por más de un año, arruinado. Completamente arruinado.
No pude dormir esa noche, atormentada, odiándome a mí misma. El segundo día de mayo, mi moneda del ED empezó a ponerse caliente, y apareció un mensaje que decía que debía ir a la Habitación del Requisito, donde nos esconderíamos de los profesores mortífagos. Sin compañía, y aún pensando en el fiasco de Cho, fui al sitio.
Y allí la vi. Esa estúpida, estúpida chica.
Cho.
Harry llegó. Empezó a hablar sobre que no quería la ayuda de nadie, ya saben, siendo estúpido y modesto como siempre. Después de un rato nos dijo que necesitaba que alguien lo lleve a la Sala Común de Ravenclaw, y Cho dijo algo.
Cho se atrevió a decir algo. Le propuso a Harry acompañarlo a su Sala Común.
Y yo dije, temblando:
- No. Luna lo hará.
Cho volteó a mirarme. Yo sonreí ligeramente, amablemente, y luego grité a todo pulmón, un grito agudo que perforaba los oídos, y avancé hacia Cho con los brazos en el aire y las manos en forma de garras, y cuando estuve a unos dos metros de ella salté, floté en el aire y aterricé sobre su cuerpo. Luego comencé a morder, y a gritar, y a desgarrar, y a romper, y a patear, nuestros cuerpos hechos uno solo, y Cho sangró sobre mí, gritando de dolor, manchando mi pálida piel con un líquido rojo oscuro, y yo grité:
- ¡TENGO EL ALMA DE CHO! ¡COLECCIONEN TODAS LAS ALMAS! ¡SOY LA RECOLECTORA DE ALMAS! ¡EL ALMA DE CHO ES MÍAAAAAAAAAA!
… y entonces, Cho hecha una masa sangrienta que se esparcía sobre el piso de la habitación, me recosté sobre su sangre y empecé a mover mis brazos y piernas como cuando haces ángeles de nieve, y no podía parar de reír, espuma formándose al fondo de mi garganta.
Lo había logrado. Tenía el alma de Cho. El cuerpo de Cho estaba muerto, y me había bañado en su sangre. Y, justo en ese momento, añadí eso como nueva regla para recolectar almas.
Y no paré de reírme. Había ganado. Después de todo ese tiempo.
Había ganado.
Nota de la traductora: Este fic tiene secuela (osea, continuación xD). Si quieren que también traduzca esa sólo avisen en los reviews! ;)
