II. Una fiesta en Baker Street
Suspiró. No sabía cómo era que habían logrado convencerlo de ello, si bien John le comentó que se trataba de la perfecta oportunidad para hablar con Molly sobre la intensa situación que ambos habían vivido, estaba seguro que aquél asunto podía ser tratado sin necesidad de decorar las paredes del 221B con coloridos globos e inundar sus espacios de escandalosa música, que; al menos para él; le resultaba totalmente desagradable. Con cierta elegancia alisó la solapa del oscuro saco que vestía y salió de su habitación para encontrarse con una (demasiado) animada Sra. Hudson, un Watson ocupado en una difícil lucha con los globos y las paredes y una pequeña Rosie en su silla, jugueteando con uno de aquellos objetos de látex sin ser inflado aún.
— ¡Oh! Al fin sales de tu rincón, Sherlock — Exclamó la mujer de mayor edad mientras se acercaba precipitadamente hasta el más alto y con una marcada sonrisa – Tengo que decirte que realmente me emociona mucho que hayas accedido a hacer esto, verás que será de lo más divertido. Espero que le hayas avisado a todos nuestros amigos… Y al raro de tu hermano – Aquello último lo dijo más en un tono de advertencia, que amable.
— John fue el encargado de distribuir la información.
A continuación, la señora Hudson negó divertidamente con su cabeza a la par que bajaba a su apartamento para seguir cocinando los bocadillos que repartirían esa noche, pues ella se había mostrado muy entusiasmada con la idea. Así cuando John se hubo asegurado de que la mujer ya no estaba presente o que pudiera escucharlos, se acercó hasta Sherlock, quien ya había saludado a Rosie con un pequeño en la mejilla y ahora se hallaba preparando una taza de café.
— Dime que invitaste a Molly, acordamos que tú lo harías, Sherlock – Cuestionó con una mirada seria.
— Lo hice, John, por Dios. – Bebió un sorbo de café.
— Menos mal, te creo completamente capaz de haberle omitido la información – Suspiró aliviado – Y dime… ¿vendrá, cierto?
— No estoy seguro de ello.
— Sherlock…
— Bueno, John…
Flashback
Llevaba una hora sentado al estilo mariposa en el suelo del recién reconstruido 221B, con su típica pose de pensador mientras observaba detalladamente el teléfono celular en el piso frente a él. Nunca había enfrentado una situación tan compleja, la promesa que había hecho con John consistía en que él invitaría a todos al apartamento, a excepción de Molly, a quien Sherlock se encargaría de invitar, pues después de todo el sufrimiento que la había hecho vivir, merecía que la enfrentara directamente, además de que fuera amable con ella.
Decidido, tomó el celular entre sus manos con un rápido movimiento, para comenzar a teclear.
Reunión en Baker St, mañana.
-SH
Negó con la cabeza, demasiado seco, pensó. Tecleó de nuevo.
Solicito tu presencia mañana en Baker.
-SH
Resopló, ni Molly ni él eran empleados de un supermercado como para citarla de esa forma.
Habrá una fiesta mañana en Baker Street, me gustaría que vinieras.
-SH
Aquel parecía el mensaje ideal, no era seco pero tampoco tan emotivo como todo lo contrario a lo que él era, sin embargo negó con la cabeza invadido de frustración ¿Qué tan difícil podía ser hacerle una invitación a Molly? Ya lo había hecho antes aquel día en que había resulto casos juntos, "aún no te confesaba que te ama" Respondió una voz dentro de su palacio mental.
— Al diablo – Murmuró antes de dirigirse a los contactos en el móvil y telefonear a la patóloga.
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Colgó. ¿Estaría ocupada? ¿No quería hablar con él? Marcó nuevamente.
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De nuevo cortó.
Contexto emocional, Sherlock, eso te destruye…
¡Claro! ¿Cómo pensaba que le respondería después de haberla lastimado de aquella manera? Sin embargo, aquél pensamiento le causó un profundo vacío en el estómago, incomodidad. De alguna manera aquella mujer había conseguido que le molestara el hecho de que no sólo tardara en responderle sino que ni siquiera lo hacía. Por alguna razón sentía la necesidad de escucharla y saber que al menos estaba estable. Decidió dejarle un mensaje.
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"Hola, es Molly Hooper. Por favor, deja tu mensaje."
Cambió su mensaje en la contestadora
— Oh, ehm, es Sherlock, Molly. Mañana… En la noche habrá una fiesta en Baker y sería bueno que también vinieras, John y la señora Hudson estarían enc..— En ese momento la grabadora terminó, indicándole que el tiempo se le había agotado. Holmes miró la pantalla de su móvil mientras pensaba en ese pequeño cambio en la voz de Molly en su contestadora, se escuchaba con menos energía y era incómodo no escuchar aquella risa al final..
Concluyó que eso era suficiente, después de todo lo más importante lo había dicho, él había cumplido con invitarla.
— ¡¿Quieres decir que no fuiste directamente a Bart's para invitarla?! – John levantó la voz con un poco de enojo marcado.
— ¿Tenía que hacerlo en persona? John, le dejé un mensaje, nunca acostumbro hacer eso, y ya te dije que tardé una hora en decidirme qué hacer.
— Creí que después de lo que pasó al menos dejaría de ser tan idiota.- El peliplateado negó levemente con la cabeza y después miró a su pequeña, quien los miraba con cierto aire divertido y de curiosidad - ¿Podrías cuidar a Rosie?
— ¿Saldrás? Creí que era tu tarea decorar el lugar –
— Lo era, hasta que a un idiota se le ocurrió que la mejor manera de invitar a una mujer a la que acaba de lastimar, a una fiesta es dejándole un mensaje, que por cierto ni siquiera escuchará completo – Sherlock lo miró un tanto confundido – Iré a Bart's para invitarla personalmente, después de todo no estoy seguro de que te reciba bien.
— ¿Qué quieres decir?
— ¿Acaso debo recordarte que Molly tiene cierto poder? Si fue capaz de machacarte el rostro hace un tiempo, no sé qué sea capaz de hacerte ahora.
Sherlock rodó los ojos, ¿acaso nunca se iba a cansar de recordarle que Molly le había abofeteado tan fuerte frente a todos? Aunque lo mereciera.
— Cuidaré a Rosie.
— Gracias, Sherlock. – Con cariño se acercó hasta la bebé, misma a la que tomó en brazos para hablarle con ternura – Papá debe ir a arreglar las cagadas de tu tío Sherlock, volveré pronto.
Sherlock, solo ignoró eso último y recibió a la pequeña en sus brazos después de que Watson le besara ambas mejillas antes de dejar el apartamento. Ahora tenía una pequeña máquina de materia fecal que cuidar mientras pensaba en cómo carajos iba a explicar todo lo ocurrido a causa de Eurus.
No podía creerlo. ¿Realmente había hecho eso? Por fin había comenzado a no pensar en la llamada telefónica todo el maldito día, hasta que por la noche se percató de las llamadas perdidas del número de Sherlock, hasta encontrarse con un mensaje de voz, tenía que aceptar que aquello le había extrañado lo suficiente para aventurarse a escucharlo. Justo en ese momento de su vida, no podía permitirse emocionarse por una invitación a una fiesta, sobre todo cuando el final cortado del mensaje la encaminaba a pensar que realmente era por John y la señora Hudson por quien realmente la estaba invitando. No debía ir, no podía lastimarse de aquella manera, además ¿quién notaría su ausencia? ¿Jonh? ¿Lestrade? ¿la señora Hudson? ¿Sherlock? No… Y encima de todo, aún no lograba tomar un decisión con respecto a la propuesta de Mycroft, pues trabajar mano a mano con Sherlock significaba enfrentarse a sus sentimientos de forma más vigorosa.
— No deberías cortar con tanta saña, lastimarás los tejidos.
Del susto, Molly dejó caer las pinzas y tijeras de disección al piso a la par en que su cuerpo daba un violento sobre salto para encontrarse con el doctor Watson, últimamente parecía que llamaba a las personas con solo pensar en ellas.
— ¡Lo siento, Molly! No quise asustarte.
— No… pasa nada, estaba muy distraída, de hecho, gracias, no sé qué hubiera terminado por hacer a este cerebro sino hubieras llegado – Dijo mientras se retiraba los guantes y los colocaba sobre una tarja - ¿Sucede algo, John? ¿O es que Sherlock te envió por alguna mano o brazo?
John fue capaz de notar el dolor con el que pronunciaba el nombre de su amigo.
— Oh, no, no es eso, para nada. Es que, quería invitarte a la fiesta que haremos hoy en el apartamento, Sherlock me dijo que te avisó, pero como no confirmaste tu asistencia, pensé que sería bueno asegurarme personalmente…
— Si un mensaje cortado cuenta como invitación, entonces sí, lo hizo. Pero no iré, John. No estoy de humor para fiestas y ese tipo de cosas.
— Entiendo, pero… A Sherlock y a mí realmente nos gustaría que fueras, es como la reinaguración después de la explosión. Sino vas, se te extra…
— ¿Se me extrañaría? – Preguntó, interrumpiéndolo con un gesto notablemente sarcástico – Por favor, John ¿quién me extrañaría? ¿Sherlock? ¿Tú? Una fiesta no es un cadáver para revisar, así que no finjan, no hay para qué me necesiten allí.
—Molly… — Watson, notablemente sorprendido por la actitud de la contrario y hasta cierto punto lastimado por sus palabras, caminó hasta ella – Eres importante, sé… que quizá no lo hemos demostrado mucho, pero, Dios, eres la madrina de mi hija, y fuiste la mejor amiga de Mary, debes saber que fuiste la primer ay única persona en quien pensamos para amadrinar a nuestra pequeña, siempre te he tenido un inmenso cariño, me has ayudado de muchas formas, no solo a mí, a todos. De alguna forma te las has arreglado para demostrarnos que hay mucho más además de nosotros mismos, que a pesar de que día con día nos encontramos con situaciones mórbidas que bien podrían hacer que perdiéramos la fé en la humanidad, tú, con tu forma de ser tan peculiar y dulce nos demuestras que aún hay mucho por lo cual tener fe… En verdad, crees… ¿Qué no eres importante?
Molly se quedó en silencio, con cuidado utilizó la parte más baja de las mangas de su bata blanca para poder impedir que las lágrimas se escaparan de sus ojos, John había logrado que se sintiera feliz aún incluso en esos días, en los que se sentía sola y rota. ¿Mary la consideró su mejor amiga? Joder, aquello la hacía tan feliz, ella también la había considerado así, pero jamás se atrevió a decírselo por temor a que no fuera recíproco, aunque era le dolía más su ausencia, no podía evitar sentirse agradecida con la pelicorta, quien, aunque fuese por poco tiempo, fue como su hermana.
— Iré a la fiesta, John, cuenta conmigo – Musitó ya un poco más relajada, casi podía imaginarse a Mary diciéndole "¡No seas tonta! ¡Diviértete y disfruta!", pues solo con ella había tratado el tema de sus sentimientos por el detective.
— ¡Gracias, Molly! ¡De verdad! Te esperamos con mucho gusto - No pudo evitar envolver a la fémina en un fuerte abrazo que la ya mencionada no dudó en corresponder – A las 8:00 ¿está bien? ¡Te veo en un rato! Y ya te dejo trabajar que ese cerebro se nota impaciente por que lo examines – Bromeó, antes de retirarse del laboratorio.
Molly suspiró, de verdad se sentía feliz por escuchar esas palabras, realmente le hacía falta escuchar cosas así, después de todo era una fiesta y ella siempre había disfrutado de la música, la charla con los amigos y la comida, solo quedaba un pequeño gran detalle… Enfrentarse a Sherlock Holmes.
El reloj ya marcaba las 9:00pm, y los invitados de los hombres de Baker Street ya se hallaban carcajeando y disfrutando de una amena charla, sin que pudieran faltar los comentarios sarcásticos y hasta fuera de lugar de Sherlock Holmes, inclusive el mismísimo Mycroft parecía sostener una plática civilizada con la casera de su hermano, y hasta Anderson había sido invitado, sin embargo, el menor no podía dejar de mirar inconscientemente la hora, pues cierta mujer era quien faltaba por llegar, y ya llevaba una hora de retraso.
— ¿Crees que al final no venga? – Preguntó un tanto ansioso a su mejor amigo.
— Ella quedó en venir, confío en que lo hará… ¿o qué? ¿Acaso te inquieta que no puedas verla al fin? – El tono curioso y burlón no se hizo esperar.
Sherlock no respondió, solo se limitó a dar un sorbo más a su copa de vino, además de que no era su estilo estar hablando con tal escándalo musical como fondo, ¿quién carajo había escogido la música? Miraba hacia las personas, claro que no podía evitar hacer deducciones de cada una de ellas. Lestrade, por lo desarreglado de su ropa, las arrugas en su camisa, las ojeras en su rostro, lo pálida de su piel indicaba que aún no superaba su separación, y por los restos de pelo de animal en sus pantalones, concluía que estaba intentando llenar ese vacío con una mascota nueva, peor no estaba surtiendo efecto, porque, por la manera en que se desplazaba por el apartamento, no prestaba demasiada atención al animal, pues las personas con mascotas tienden a mirar inconscientemente al piso para cerciorarse de que su pequeños amigos no dejaran "regalos" o para evitar pisarlos, y Lestrade, caminaba sin cuidado alguno. Después, fijó su vista en Anderson, estaba más que claro que había tenido un buen rato de sexo antes de llegar a la fiesta, sus pupilas estaban aún un poco dilatadas, mostraba una alegría un tanto anormal, mientras que sus movimientos parecían algo torpes por esfuerzo, eso sin resaltar el penetrante perfume de mujer que se combinaba con su loción masculina; el patólogo parecía sentir la mirada del detective por lo que lo miró caminar un tanto incómodo hasta la ventana para mirar distraídamente a través de ella. Pero cuando justo iba a pasar sus ojos a otra persona, notó como Anderson dibujó un gesto de confusión para después mirarlo fijamente y luego caminar hasta Sherlock.
— Holmes, no me creas mucho, pero creo que ví a Molly Hooper a punto de dirigirse acá peor regresarse en el último momento.
Bastaron esas sencillas palabras para que el detective le entregara rápidamente la copa con vino a John y saliera de la misma del apartamento, bajar las escaleras con marcada ansiedad y salir a la calle. Misma donde caminó un poco hasta que por fin logró divisarla.
Vestida con un sencillo abrigo color chocolate cuyo largo cubría la mitad de sus muslos, unos pantalones marrones un poco ajustados (esos son nuevos, pensó) y unos zapatos de tacón bajo que contrastaban con el color de los antes mencionados. Su cabellera libre, ondeaba un poco debido al viento de esa noche y su característico caminar la hacían reconocible al instante. Por unos segundos se sintió asfixiado, por no saber que debía hacer, o decir, lo único de lo que era consciente era de que no quería que se fuera, que necesitaba hablarle.
— ¡Molly! – Un grito fue lo único que se le ocurrió para lograr captar su atención.
En ese punto ya no estaba tan segura de que ir a aquella reunión fuese una buena idea, después de todo, los acontecimientos estaban muy recientes, y tenía mucho en que pensar, además de que no se sentía lista para enfrentar la mirada de Sherlock, ni mucho menos se sentía en condiciones de tocar el tema o que le comenzara a hablar de los resultados del experimento que había hecho con ella con aquella llamada telefónica, y tampoco sabía si sería capaz de iniciar ella misma el tema para al menos saber ¿cuál era la angustia que lo aquejaba en el momento? ¿Por qué la desesperación de escucharla decir aquello tan inmediatamente?
Ahora se encontraba sola frente a la puerta del 221 abrazando el pequeño obsequio envuelto en papel azul que había comprado para conmemorar la reconstrucción del apartamento, al final de había decidido por obsequiarle un pequeño maniquí armable que mostraba la anatomía del cuerpo humano, órgano por órgano; incluyendo una base para que lo pudiera colocar como un adorno, después de todo, al detective le gustaban también las cosas extrañas.
Estuvo a punto de entrar decidida, sin embargo, en el último momento se dio la vuelta y regresó caminando por donde venía. No estaba lista, no. Ya después enviaría su regalo con John y le pediría perdón por no haber asistido.
— ¡Molly!
Un fuerte escalofrió invadió cada centímetro de su anatomía causando que detuviera en seco su caminar, pues conocía perfectamente la voz que la acababa de llamar. Su respiración se agitó y sus latidos comenzaron a acelerarse, inclusive sus piernas comenzaron a temblar. No fue hasta al cabo de unos segundos que fue capaz de girar sobre sus talones, y entonces, encontrarse con esa fuerte y penetrante mirada, con esos brillantes ojos azules en los que siempre terminaba perdiéndose.
— Sherlock.
¡Hola! Dios, tengo que pedir miles de disculpas, han pasado años desde que prometí que actualizaría la historia... Les pido me disculpen, tuve una etapa algo fuerte en mi vida y realmente dejé de lado muchas cosas, sin embargo estoy de vuelta, y ahora sí estaré actualizando la historia más seguido, ¡espero que siga siendo de su agrado! Como verán, los capítulos comienzan a tornarse más largos y por fin llegó el reencuentro de nuestros protagonistas, sé que es solo el inicio de ello, pero no se desesperen, jaja.
Comenzaré a publicar el fin en inglés, no sé cuando, pero realmente tengo muchas ganas de hacerlo. Cualquier noticia, se las haré saber.
¿Dudas, quejas, comentarios? Ya saben que pueden escribirlos, todo eso me ayudaría demasiado.
Espero estén teniendo un lindo día, ¡nos vemos en el próximo capítulo!
