Hola a todos, no sé si tardé mucho, según yo tarde 2 semanas, quería tardar menos pero me enferme , de hecho sigo enferma de dengue, pero ya me dejaron agarrar la compu, gracias por seguir y agregar la historia a favoritos, de verdad que les agradezco mucho, disfruten el cap 8.

Disc. One Piece no me pertenece a mí, le pertenece al gran genio Oda-sama.

Capítulo 8. Situación inesperada.

.

Eran las 8 de la mañana en punto, en la habitación Nami se encontraban ella y Luffy aun durmiendo, era normal que ellos madrugaran a hacer algún tipo de ejercicio, pero la situación era tan cómoda que no les daban ganas de levantarse, lo único que deseaban era quedarse a disfrutar la compañía y el calor que compartían.

Pero de pronto en la habitación

-Nami-san, ¿estás despierta?- decía una vocecita susurrante

-mmm, Yami, no hagas ruido, Nami sigue durmiendo- le dijo Luffy mientras se levantaba lentamente de la cama para no despertar a su amada –Vamos dime qué quieres- mientras se dirigían hacia el comedor.

-Es que tengo hambre, Luffy-san, has desayuno por favor-

-¿Cómo qué se te antoja?-

-Quisiera carne pare ser como tu-

-shishishishi, entonces carne será-

Unos cinco minutos después, Nami se despertó por un constate y molesto ruido, era una secuencia de silbidos bastante agudos, al principio creyó que era la alarma de un automóvil por lo que llegó a la conclusión de que pronto acabaría, pero no, el incesante ruido seguía sonando, cuando abrió los ojos un poco molesta, le llegó un olor bastante fétido, como si algo se estuviera quemando… espera ¿Qué? ¿Algo se estaba quemando? Sí, sin duda ese era el olor, entonces aquel irritante sonido… era la alarma contra incendios, al percatarse de lo que sonaba, se levantó de golpe –Ay no, es la alarma- corrió como si no hubiera un mañana hacia la habitación de la pequeña –Yami-chan, debes estar bien- dijo en voz baja. Al llegar a donde se dirigía y vio que la niña no estaba

-Yami-chan, ¿dónde estás?- gritó asustada

Luego logró escuchar unos gritos que identificó, provenían de la cocina, preocupada y con la peor de las situaciones en la mente, volvió a correr esta vez a un nuevo destino, cuando llegó a la cocina, vio que había una llama combatiendo contra Luffy quien traía un extintor y varías manchas negras en cara y brazos.

-Lamento despertarte Nami, no te preocupes, tengo todo controlado-

El moreno estaba frente al fuego enfrentándolo mientras que Yami se encontraba escondida detrás de una silla muy alterada y llorando, la pelinaranja fue a ella, la agarró es un sus brazos y la pegó contra su pecho para que no respirara el humo, se dirigió por inercia hacia el teléfono, llamó desesperadamente a los bomberos y dio su dirección.

Al colgar, corrió a la puerta y la abrió, empezó a gritar hacia afuera

-¡Franky! ¡Franky!-

El peliazul que ya se había percatado del incendio, estaba terminando de subir las escaleras

-Ya vengo Naminee-chan-

Traía un extintor mucho más grande al que Luffy traía y estaba listo para usarlo

-Nami, ve hacia abajo, Mozu y Kiwi les darán primeros auxilios, ¡Ve!- mientras él entraba a intentar ayudar al del sombrero de paja

Después de una batalla contra el fuego

-Esto es inútil mugiwara, el fuego no se apaga- dijo Franky

-No puedo dejar que el apartamento de Nami se queme, no me lo perdonaría-

-Si no nos vamos Nami podría perder algo más valioso- al ver que el pelinegro hizo caso omiso de lo que dijo, lo sujeto con un brazo del estómago, lo levantó y se lo llevó corriendo hacia afuera.

-Franky debo evitarlo- soltándose de su agarre

-Como quieras, será a tu manera- dijo antes de golpearle el estómago sacándole el aire y dejándolo inconsciente, lo volvió a cargar y salió corriendo

Por suerte los bomberos llegaron antes que el fuego consumiera todo el apartamento.

.

.

En el lobby se encontraban todos los inquilinos del edificio que hablaban entre ellos.

-¿Qué habrá pasado padre?, ¿Por qué estamos todos afuera?-

-No te preocupes Conis, seguramente no es nada grave- decía Pagaya a su hija

-Seguramente fue error de algún idiota en la cocina- dijo con tono hostil a su acompañante –Menos mal que yo pude rescatar a mi adorado Kumashi- cambio su tono de voz a uno dulce y tierno mientras abrazaba a su extraño y vendado oso de peluche.

-Fosfosfosfos, por eso a tus peluches se les sale el relleno Perona, los estrujas mucho-

-Silencio Hogback, si se me rompen me los volverás a cocer- volviendo a su tono grosero

Por otro lado del lobby estaban Luffy, Nami, Franky y Yami. Esta última estaba recibiendo primeros auxilios por parte de Mozu y Kiwi, pues tenía muchas manchas negras, pero no era nada grave, en cambio Luffy estaba inconsciente siendo atendido por un paramédico.

-Sus signos vitales están bien, está estable, ya me encargue del humo que estaba en sus pulmones, pero no era tanto como para perder la consciencia, eso es lo que me extraña, ¿no sabe usted si recibió un golpe accidental o algo que lo haya hecho desmayar?- le dijo a Franky

-Pudo haberse golpeado con algo, la verdad es que no vi- le respondió ocultando que la causa de su desmayo era él

-Ya veo, bueno, sus quemaduras son superficiales por lo que se recuperará rápido- esta vez dirigiéndose a Nami

-Gracias por tratarlo doctor Coby- le dijo ella

-No hay de que, Luffy-san es un amigo mío-

-Como verá los daños no fueron muy graves, el fuego no logró afectar la estructura del edificio por lo que no habrá necesidad de demolición, por eso no se preocupe entonces Franky-san- le decía un hombre alto y con un sombrero con orejas de oso puesto

-Gracias por la evaluación Kuma-san, oír eso me pone SUPER-

Nami se encontraba en la oficina de Franky en la habitación de Mozu y Kiwi, tenía en brazos a Yami y estaba sentada junto a un dormido Luffy, estaba muy triste, sin duda perder su apartamento y casi perder a su sobrina y a su amado, había tenido miedo; gracias a lo que Coby había dicho, se sentía más calmada

-Luffy…- susurró

Entonces entró Franky a donde estaba la pelinaranja y se sentó en la orilla de la cama

-Franky…-

-No te preocupes, llamé a la aseguradora, todo está cubierto nena-

-Franky…- volvió a insistir haciendo que volteara –Ha sido por mi culpa-

-No Nami, aquí no hay culpables, los accidentes ocurren-

-Pero casi pierdo a Luffy y a Yami- se notaba que iba a empezar a llorar –Todo por no estar presente mientras hacían el desayuno-

Fanky solo se quedó callado esperando a que ella se calmara y desahogara todo, entonces él agarró a la niña que tenía Nami en brazos y la acostó en la cama, en cuanto lo hizo la pelinaranja se hincó en el piso teniendo enfrente a Luffy

-Luffy… perdóname por favor- le dijo entre llanto y recostó la cabeza en el pecho del moreno –Yo sentí cuando Yami fue a despertarme, pero se me hizo muy dulce que tu intentaras no despertarme, si me hubiera levantado en vez de volverme a dormir, nada de esto hubiera pasado- siguió llorando

-Dejemos que Luffynii-chan descanse- la tomó de los hombros, la ayudó a levantarse y la acompaño afuera del cuarto.

.

.

Cuando Luffy despertó se encontraba solo en la habitación, se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, cuando salió supo donde estaba, se dispuso a buscar a Nami para hablar de lo que había ocurrido; cuando se asomó en otra habitación se encontraban la mujer a la que buscaba y Franky al parecer hablando sobre la aseguradora de los muebles, se acercó y escuchó lo que decían

-Me asusté mucho, creí que la perdía, no puedo creerlo todavía-

-Ella está bien, oíste al paramédico- le decía tratando de consolar a la pelinaranja

-Es que ¡¿cómo se le ocurre encender los cuatro quemadores de la estufa?!- decía frustrada

-Nami, tranquila, fue un accidente ya pasó, por favor no indiques culpables todavía-

-Pero si ha sido su culpa, por su descuido Yami pudo haber muerto- decía empezando a llorar

-Pero no pasó-

-Yo tenía que estar ahí para cocinarles, no debí haberme quedado dormida- su llanto seguía y parecía que no iba a terminar pronto

No había nada más destrozador que ver a la mujer que ama llorando, y lo peor es que era su culpa, por su culpa su sobrina pudo haber fallecido y por poco destruye su apartamento, con mucha seguridad Nami ya no querría verlo más, era mejor irse, pero no podía dejar las cosas así, él no era un cobarde.

-Nami, yo… lamento mucho lo ocurrido, prometo que te pagaré por todos los daños-

-Luffy… ¡Eres un idiota!, ¡¿Cómo se te ocurre prender los cuatro quemadores si solo ocuparías uno?!- decía la pelirroja mientras se alteraba

-Cálmate Nami, toma un poco de té- le dijo Franky

-¡No necesito tu té!-

Franky al ver el estado de Nami y la dirección que llevaba esta conversación sabía que no llegaría a nada bueno y también que él no debería meterse en lo que ellos discutían.

-¿Acaso no pensaste en Yami?, ¡puedo haber muerto!- le seguía gritando

-Claro que no, yo no iba a permitir que eso pasara- dijo Luffy con voz triste pero calmada

-¿Cómo lo ibas a evitar?, ¿Creíste que tenías todo controlado?, ¿Y qué pasaba conmigo? Si esa alarma no me hubiese despertado o el humo me hubiese hecho perder la consciencia ¿Qué hubiera pasado conmigo? ¡Yo hubiera muerto Luffy!-

-No iba a dejar que les pasara nada, no creí que fuera a salirse de control-

-Pues pasó, se salió de control, ¡nos pudiste haber matado!-

-¡Pero no lo hice!, ¡Fue un accidente Nami!, los accidentes pasan, en verdad lo siento- dijo al principio gritando y luego más calmado

-Vete de aquí, ya no quiero verte- le dijo dándose media vuelta

Franky le hizo una seña a Luffy para que se fuera, que en un momento hablaría con él en otra parte. Cuando el moreno había abandonado la habitación, la pelinaranja calló de rodillas al piso y comenzó a llorar, el peliazul caminó hasta donde estaba ella y esperó a que se calmara.

-Perdón Franky, me salí de mis cabales- dijo tranquila en comparación a hace 5 minutos

-Naminee-chan, se que lo has hecho porque estás molesta, así como también se que estas tan arrepentida por haber corrido a ese muchacho-

Nami solo se quedó callada pues sabía que lo que Franky le decía era cierto, ya lo extrañaba, estaba enojada con él, pero lo amaba y se había arrepentido de echarlo.

-Nami, todos tus muebles están asegurados, todos serán cambiados por nuevos, además de que solo salieron dañadas la sala, la cocina y el comedor, pero los cuartos y los baños están intactos, mira nena, yo me ocuparé de todo eso, tu sal de compras, despeja tu mente y alivia el corazón asustado de la niña a la que cuidas, cuando regreses en la noche, tus muebles ya van a estar aquí- le ayudó a levantarse y la dirigió al cuarto donde estaban Mozu, Kiwi y Yami jugando a las muñecas

Les hizo señas a las chicas para que entretuvieran a Nami mientras él hablaba con Luffy afuera, ellas entendieron y rápido le enseñaron un catálogo de muebles para que buscara los que tenía antes, el peliazul se dirigió hacia afuera donde el moreno estaba esperándolo con la mirada baja.

-Luffy- le llamó Franky para que levantara la vista pero no lo hizo, entonces se acercó a él –Oe Luffy, tranquilo, cuando una mujer se enoja no ve las cosas en claro, solo dicen lo que ellas creen que es cierto, e incluso dicen cosas que ni ellas mismas creen, el enojo ciega a las personas-

-No, ella tiene razón-

-No, ella está enojada, deja que respire y se calme-

-Me tengo que ir Franky, ella no me quiere aquí-

-Luffy, no dejes que el enojo te ciegue a ti también, ella te ama todavía, solo estaba asustada, nunca le había sucedido nada así, compréndela-

-yo comprendo- dijo el moreno –pudieron haber muerto por mi culpa-

-No me estas escuchando- dijo mientras una gota de sudor estilo anime bajaba por su cabeza

Después de esa charla que no sirvió para nada, Luffy se marchó y Nami salió de la habitación, ya había escogido los muebles que quería y traía a Yami en brazos, de pronto le sonó el celular y temiendo que pudiera ser Robin y no saber cómo explicarle lo sucedido con miedo a que se enojara con ella contestó dudosa

-M-moshi moshi-

*-Oh Nami-san, me he enterado de lo que ha sucedido, ven a mi casa y quédate cuanto quieras-*

-Vivi hola, gracias por la oferta-

*-Hablo en serio amiga, ven a comer conmigo, le hablé a mi padre del asunto y está de acuerdo conmigo en que te quedes acá-*

-En verdad gracias Vivi pero…-

*-Además estas cuidando a una niña, necesitas despejar tu mente, ven y vamos juntas de compras-*

-Bueno que va, nos vemos al rato-

*-Hasta entonces Nami-san-*

-¿Quién era Nami-san?- preguntó Yami curiosa

-Era Vivi, nos invitó a comer a su casa, ¿quieres ir?-

-¿Con Vivi-san? Si claro-

-Voy a subir por unas cosas para irnos ya, me esperas aquí-

-Si Nami-san, iré con Luffy-san-

-Etto… Yami-chan, Luffy ya no está aquí, él se ha ido-

-Oh, está bien, iré con Franky-san- dijo con cierta tristeza

Nami solo vio como Yami corrió a la oficina y sin perder más tiempo subió a su apartamento, abrió la puerta y al entrar, le dolió lo que vio, estaba mentalizada para ver algo malo, pero no creyó que fueran tan horrible, su sala y su comedor, no había ningún mueble, solo escombros, no pudo evitar echar un vistazo a la cocina y se le hizo un nudo en la garganta al ver un pedazo del dibujo que Yami había hecho el día anterior de ellos como familia, le partió el corazón eso más que nada. Decidió que había sido demasiada tortura y se dirigió a su cuarto, preparó algo de ropa y luego fue por la mochila de Yami y bajó.

En camino a casa de Vivi, no podía dejar de pensar en lo ocurrido a su hogar y con Luffy, se arrepentía hasta lo más profundo por haber dicho lo que dijo, sabía que lo que más le dolía a Luffy era perder a las personas que él quiere, por eso no dudo en golpearlo ahí, decirle que por él casi mueren, definitivamente ella era la peor persona que había en la tierra en ese momento, como fue capaz de decirle a alguien que había tenido buenas intenciones, él había intentado no asustarse por Yami, sabía que si él perdía la calma, la niña se iba a asustar, eso Nami lo comprendió hasta ahora, que gracias a como ella actuó, Yami entró en pánico también, al final el miedo había sido su culpa.

.

No sabía si debía avisarle a Robin o no, sabía que Zoro no la iba a perdonar, pero también que si no les decía ella se enterarían de otra manera, decidió hacerlo pero cuando Yami no estuviera presente.

Llegaron a casa de Vivi, su padre era un político en otro país, algo así como el rey, pero ella había querido vivir con sus amigos, por lo que su padre mandó a construir una casa como para vacacionar, era una mansión enorme y hermosa, su jardín era inmenso y tenía un camino para que los carros pasaran rodearan una fuente, dejaran a los pasajeros y otra vez abandonaran la mansión, Nami tocó el timbre y en cuanto le abrieron recorrió ese camino con el auto y estacionó frente a la puerta, un sirviente ayudó a Nami con las mochilas y otro se llevó el carro a estacionar, en eso salió Vivi de la casa.

-Vivi-sama usted no puede salir de la casa así nomás, un francotirador podría darle-

-Tonterías Igaram, no dejes que la televisión contamine tu forma de ver este país-

-Hola Vivi- saludó Nami

-Nami-san, Yami-chan, ha pasado tiempo verdad-

-No, de hecho nos vimos ayer- dijo la pelinaranja por lo bajo

-Entren, entren por favor-

En la sala se encontraban tomando el té Kaya y Violet, que al ver a la pelinaranja entrar se pararon inmediatamente a abrazarla y a consentir a Yami.

-Ay querida nos enteramos de lo que sucedió, dime ¿estás bien?- dijo Kaya

-Sí, no pasó nada grave-

-Mira nomás esta preciosa nena, te he traído un obsequio para que olvides lo sucedido- dijo Violet sacando de su bolsa un cofre dándoselo a Yami –Vamos, ábrelo-

Cuando lo abrió una música empezó a sonar y una muñequita dentro del cofrecito empezó a bailar, era una caja musical muy hermosa, la bailarina giraba con calma y delicadeza que hechizaba a quien la veía

-Y bien… ¿Qué te ha parecido?-

-Es hermosa Violet-san, muchas gracias-

Todas tomaron asiento y se pusieron a tomar el té otra vez

-Chicas que les parece salir de compras- propuso Vivi

-Sí, que buena idea- dijeron Kaya y Violet

-Chicas, por ahora necesito ir a comprar víveres, pues la alacena y el refrigerador también salieron afectados-

-Pero eso no es divertido- dijo Kaya recibiendo un codazo de Vivi

-Compras son compras chicas- dijo intentando componer la respuesta

-No es necesario chicas, voy yo sola no hay ningún problema-

-No Nami-san, para eso estamos las amigas, te ayudaremos a distraerte de lo que sucedió- dijo Vivi ofreciéndole una cálida sonrisa

-Bueno, debo hacer una llamada, ya regreso- se levantó y se fue a otra habitación –Uff aquí voy- mientras marcaba el número de teléfono de Robin.

*Purupurupurupuru* *¨Purupurupurupuru* *Cacha*

*-Moshi, moshi*-

-Robin… hay algo que tengo que decirte…-

CONTINUARÁ

Uff, listo, creo que ya ha quedado, no estoy segura si tarde mucho en subirlo o no… quería subirlo antes, pero pues el dolor de cabeza no me dejaba escribir ni pensar, pero bueno, espero que les haya gustado el cap, a mi me gustó escribirlo, bueno de hecho no, me dolió hacer pelear a Luffy y a Nami, pero no se preocupen, se arreglarán pronto, tal vez, muajajaja, ¿Qué le dirá Nami a Robin? ¿Cómo tomarán Zoro y Robin la noticia? ¿Luffy comprenderá que Nami no hablaba enserio?

Descubran que pasará en el próximo capítulo, hasta pronto

Gracias por leer n_n