Hola a todos, perdón por tardar tanto en actualizar, lo que sucede es que estoy escribiendo otro fic y pues el tiempo se me fue en eso, cuando esté a punto de terminar este lo subiré, gracias por seguir la historia y ponerla en favoritas *-* eso me hace muy feliz, porque sé que la leen.
Sin más que agregar, disfruten el capítulo 9
Disc. One Piece no es mío, es propiedad del gran genio Oda-sama
Capítulo 9. Después de la tormenta… ¿Viene la calma?
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-Robin… hay algo que tengo que decirte…-
-Ara, ara, Nami, que poco usual que llames, ¿a qué se debe?-
-Robin, ha pasado un accidente, pero no te preocupes, estamos bien-
-¿Qué pasó Nami?-
-Fue un accidente, se quemó mi apartamento, pero como ya te he dicho, estamos bien, gracias a dios que los bomberos llegaron justo a tiempo-
-Y ¿A Yami no le pasó nada?- esto lo dijo como en un susurro
En el lugar donde se encontraban Zoro y Robin, ella estaba sentada en la orilla de la cama hablando por el teléfono y el estaba en el baño terminando de arreglarse para irse a trabajar, cuando escuchó lo que había dicho su esposa.
-¿Qué pasa con Yami?, ¿Con quién hablas?- corrió con Robin y le quitó el teléfono -¿Qué sucedió bruja?, Por tu bien más te vale que ella esté bien-
-Sí Zoro, tu hija está bien- se escuchaba Nami con cierto miedo
-¿Qué ha sucedido?, oe Robin, no te lleves el teléfono, mujer no me hagas esto más difícil… ¡Robin!-
-Tranquila Nami, aquí no te culpamos de nada, solo dime que sucedió- decía tranquila la morena
-Verás, alguien por accidente quemó mi apartamento, pero solo la cocina, la sala y el comedor, tu hija está bien, recibió atención médica inmediata y el doctor dijo que no le había ocurrido nada, te mandaré un examen médico si te hace falta-
-No, no, te creo, está bien así-
-Robin, abre la puerta del baño maldición, déjame hablar con esa usurera- se escuchaba que Zoro no estaba feliz y Nami ya se había imaginado que pasaría
-Nami, déjame hablar con mi hija, por favor- dijo Robin sin ninguna emoción notable en su voz
-Yami-chan, ven un momento por favor- le dijo Nami a la pequeña
-Moshi moshi- contestó la pequeña
-Hola Ya-chan, ¿cómo estás?, ¿Cómo te has portado?-
-¡Okasan!, estoy bien gracias, estamos en casa de Vivi-san-
-Y eso ¿por qué?-
-Pues porque Luffy-san por accidente quemó el apartamento de Nami-san, pero estamos bien-
-Mmm me alegra oír que estás bien hija, tu otosan quiere hablar contigo, te quiero mucho Ya-chan-
-Yo también te quiero okasan-
-Zoro, deja de golpear la puerta voy a salir- escuchó que el moreno se apartó de la puerta y abrió, le entregó el teléfono –Es tu hija-
-Ya-chan, ¿Estás bien?, ¿Qué te pasó?, ¿Por qué la llamada?, ¿Estás bien?-
-Hola otosan, yo también te extraño, estoy bien, solo ocurrió un accidente…-
-¿Accidente?, ¿Qué sucedió?, ¿Estás bien?, Ya-chan me regresaré de inmediato-
-otosan se quemó el apartamento de Nami-san, porque Luffy-san estaba cocinando, pero estoy bien, no te regreses por eso-
-Hija cuídate muchísimo, esa bruja no es de confianza, si pudiera sabes que me regresaría a dónde estás, pero no puedo, te quiero mucho no lo olvides-
-Yo también te quiero otosan, adiós-
-Adiós Ya-chan-
Cuando colgó, la niña le devolvió el teléfono a Nami escondiendo su rostro para que la pelinaranja no notara sus ojos que empezaban a llenarse de lágrimas amenazando salir, pero esto no pasó desapercibido por la mayor
-Yami-chan, ¿estás bien?- le dijo mientras la agarraba de la barbilla para que levantara la mirada, la pequeña se dejó, al verla supo lo que pasaba, estaba llorando
-Nami-san… los extraño mucho- dijo con esa voz que le sale a las personas cuando están a punto de llorar, con ese enorme nudo en la garganta que se forma y si no lloras sientes que vas a explotar
-Yami-chan- lo dijo en susurro y se agachó a su altura –Ven, no llores, ellos van a volver pronto, debes ser fuerte como lo son ellos- la abrazó fuertemente y le quitó las lágrimas que caían por sus mejillas; cuando ya estaba más tranquila ambas volvieron a la sala con las demás
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Al escuchar que colgaron, colgó él también, se sentó en la orilla de la cama y se quedó pensando unos minutos viendo a la nada, hasta que fue interrumpido por su mujer.
-Zoro…- se acercó a él, y se hincó para verlo a los ojos –Ella está bien, es fuerte-
-Lo sé, pero la quiero demasiado y no la quiero perder-
-No la vas a perder, Nami la está cuidando bien, se escuchaba feliz- decía Robin aparentando tranquilidad, aunque tenía un nudo en la garganta, quería llorar y regresar con su hija, pero debía ser fuerte y por supuesto Zoro notó que estaba fingiendo y de inmediato le dio ánimos
-Tienes razón, ella estará bien, cuando volvamos hay que llevarla a cenar los tres juntos, ¿Qué te parece Robin?- le dijo mientras le quitaba un mechón de la cara
-Me parece perfecto- dijo levantándose para continuar arreglándose
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Luffy, en esos momentos se encontraba conduciendo sin rumbo, quería ir a su casa, pero al mismo tiempo no, estaba reflexionando sobre lo que había ocurrido; por culpa de un incendio, dos personas que él ama casi mueren, eso suena tan familiar, por qué dios lo obligaba a vivir eso de nuevo, no le gustaba para nada sentir ese miedo de perder a la gente, era un amargo sabor de boca que no quería probar jamás, ya le había pasado, prácticamente un deja vú, pero con otras personas.
Le dolía tanto recordarlo, es cierto que fue su culpa, tanto esta vez como la primera, en ambas había sido un accidente.
Había ocurrido hace tantos años, era una noche, estaban Sabo, Ace y él en casa de su tía Dadán, es verdad, estaban haciendo travesuras, pero era porque estaban aburridos, a Ace le gustaba mucho jugar con el fuego, a Sabo y a él les gustaba ver como su hermano jugaba con fuego sin quemarse, era como si fueran uno mismo, le daba cierta envidia, por eso cuando sus hermanos no estaban viendo lo quiso intentar, un accidente, llevó a otro y termino con una escoba en llamas, empezó a agitarla por todos lados y unas cuantas chispas llegaron a la cortina, esta empezó a quemarse y consumirse, mientras cada vez más chispas volaban por todos lados, tuvo miedo, que le dirían sus hermanos por esto, el humo iba ganando lugar en la casa, de pronto llegaron ellos, las personas que no quería que se dieran cuenta de su estupidez, Ace empezó a moverse y dar órdenes de cómo apagar el fuego, Sabo y Luffy seguían cada una de ellas a la perfección, pero el fuego pudo más, él corrió a hablarle a su tía, ella al despertar, se percató del humo y sostuvo fuertemente a Luffy en los brazos, corrió a la cocina y vio a sus otros dos sobrinos inconscientes en el piso, corrió hacia ellos y los sacó a los tres de la casa…
Luego de eso, lo único que Luffy recuerda era ver alejarse a sus hermanos en camillas diferentes, sintió tanto miedo, tanta culpa, pudieron haber muerto, y lo peor de todo es que él era el causante del incendio. Cuando despertó estaba en una habitación de hospital, acostado en una cama a su izquierda se encontraba Ace dormido y en otra cama a la derecha se encontraba Sabo ya despierto. Fue un gran alivio verlos con vida.
El sonido del claxon de otro auto trajo a Luffy a la realidad, avanzó y se dirigió a su casa, necesitaba meditar, ver que iba a hacer respecto a Nami, posiblemente Zoro y Robin ya lo sabían, cuando volvieran seguro que Zoro lo iba a golpear, no había duda, pero ya estaba acostumbrado a que así fuera.
Decidió que él también necesitaba despejar su mente y en eso su teléfono sonó, en el fondo, deseaba que quien estuviera llamando fuera Nami, diciéndole que volviera y que lamentaba haber dicho lo que dijo, pero no
-Moshi moshi-
-Hola, Luffy, hermano, me enteré de lo que pasó, ¿Estás bien?-
-Ace, sí, estoy bien, ¿Cómo te enteraste?-
-Nojiko me dijo, obviamente-
-Ah cierto, olvido que son hermanas-
-Te escucho decaído, ¿Ha sido tu culpa?-
-Pues de hecho sí, lo fue-
-Ay Luffy, no te cansas de destrozar propiedades ajenas ¿verdad?-
-Ha sido un accidente, ya he pedido perdón-
-Y dime que estás con ella apoyándola-
-Ella me corrió de ahí, no podía quedarme, por mi culpa casi mueren ella y Yami-
-Luffy una mujer enojada dice cosas que no quiere decir, una vez Nojiko me corrió de la casa porque por accidente casi olvido a Marco en el supermercado cuando solo era un bebé, me dijo hasta de lo que me iba a morir, me fui, deje que se enfriara y cuando volví, me recibió mi disculpa, desde entonces no me deja llevarme a Marco a ningún lado, pero me perdonó, que es lo importante- hizo una pausa pues quería saber si Luffy había entendido –El punto es que tienes que dejar que se calme, que piense y luego vuelve con ella pidiendo disculpas, son hermanas, seguro a ti también te servirá eso-
-Ella se escuchaba muy convincente-
-Ella te quiere, pero no te lo dijo porque estaba enojada, ella te ama y apuesto a que está arrepentida de echarte, en la noche vuelve con ella y no importa lo que te diga, tu abrázala y hazle saber que estarás siempre para ella- dijo Nojiko, quien al escuchar de que se trataba le quitó el móvil a su esposo –Suerte Luffy- luego colgó
Ya había llegado a su casa, bajó del carro y entró, dejó el móvil y las llaves en la mesa y se dirigió a su habitación, pensaba en ir a la cocina por algo de comer, pero no tenía hambre, tenía que ser algo bastante malo para que eso le sucediera, se acostó en su cama y se tapó la cara con su fiel sombrero, ¿dormiría?, no, seguramente pesadillas relacionadas con lo que pasó en esa ocasión y lo que pasó hace tanto años lo acosarían.
Un ruido lo sacó de transe, ¿era la alarma contra incendios?, no, claro que no, reaccionó y escuchó más detenidamente, ese era su teléfono sonando, seguramente no era importante, tal vez era Zoro para reclamar, o Ace para seguir hablando, o incluso… Incluso podría ser Nami, al pensar eso se levantó rápidamente y corrió para alcanzar la llamada, mala suerte, no la alcanzó, se fijo en el número
-Hmm que extraño que llame ella-
Marcó a quien había llamado antes
-Hola Luffy, ¿cómo estás?-
-Hola, estoy bien gracias- dijo con un notable tono deprimido
-Oh vamos Luffy, no engañas a nadie-
-¿Qué quieres?- la verdad es que no estaba de humor para hablar con nadie
-Hay que salir a comer- dijo la chica emocionada
-No tengo ganas-
-Vamos, anímate Luffy, salgamos, un chico me invitó, pero no lo conozco, si resulta ser feo o asqueroso fingiré que tu eres mi novio para no comprometerme-
-Que tramposa eres Bonney, no tengo ganas para tus juegos-
-Te acusaré con el abuelo Garp de que tú te comiste sus galletas en la reunión de hace 2 meses-
-No caeré en chantajes-
-Eran sus galletas especiales, sabes que el enojo no se pasa rápido-
-Tu ganas prima, ¿A qué horas?-
-Nos veremos en el baratie a las 3, tú pasas por mí, nos vemos entonces primo-
Su prima Jewelry Bonney, una chica muy linda de cabello rosado y un gran apetito, aunque como es de familia, estaba delgada a pesar de comer todo a su paso.
Se metió a bañar para alistarse, ya era la 1, era temprano pero seguramente Bonney le llamaría en 15 minutos para que vaya por ella aunque no estaría lista todavía, sí, ya había usado ese método para no comprometerse con nadie, lo había usado a él. Dicho y hecho, a los 15 minutos Bonney volvió a llamar.
-Hola Luffy, ven por mí a la casa, no quiero que se te haga tarde, adiós-
Agarró su cartera, sus llaves y su teléfono, salió de su casa y ya en el carro conducía hacia la casa de la pelirosa, esperaba llegar al restaurante, que su prima se enamorara del misterioso a quien iba a ver y le diera la orden de que la dejara sola.
Llegó por ella, como había pensado antes, ella no estaba lista, apenas se estaba vistiendo, después de esperar más o menos 1 hora, la chica al fin salió lista, cuando su prima se arreglaba se veía muy bien, pero en cuanto veía comida perdía totalmente el porte que le daba su figura.
Salieron en el carro ahora sí rumbo al Baratie, ya faltaban como 20 minutos y eso sería lo que harían de camino, fue un momento incómodo hasta que Bonney habló.
-Y… ¿Cómo has estado?, ¿Por qué sonabas tan deprimido?-
-Hmm, nada-
-Luffy, te conozco bien, somos muy parecidos y sé que algo anda mal contigo-
-Estoy bien-
-Dime ya idiota, no te voy a rogar-
-Fue un accidente-
-¿Qué?... ¿De qué hablas?-
-¿Recuerdas a Nami?-
-Sí, tu novia de preparatoria-
-No era mi novia- dijo sonrojándose –pero sí ella, ha pasado un accidente-
-¿Ella está bien?-
-Sí, bueno, pudo haber muerto por mi culpa, pero fue un accidente-
-¿Ahora qué quemaste Luffy?-
-Quemé su apartamento, pero fue un accidente-
-¿Es enserio?, ya me quedó claro que no fue tu intención…- le empezó a sobar la cabeza – ¿Pediste perdón?-
-Claro que sí, pero eso no se perdona fácil-
-Pues como Ace la describía, ella te quiere mucho y apuesto que solo está enojada de momento, pero dale tiempo de reponerse, de reflexionar y te aseguro que por la noche ella estará mejor, ya no te preocupes más- dijo mientras miraba otra vez al frente
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Por otro lado estaban Vivi, Kaya, Violet, Nami y Yami en casa de la primera, estaban sentadas alrededor de una mesa en la terraza comiendo algo que la chef de la peliazul había preparado, ya estaban terminando de comer
-Mmmm Vivi-san esta comida es deliciosa, muchas gracias- decía una contenta niña ojiazul notablemente satisfecha.
-Todo esto es gracias a Terracota, así que por favor las gracias con ella- decía Vivi señalando a la chef que estaba pasando a servir el postre
-Es todo un placer atender a las amigas de Vivi-sama- decía la rubia de cabello ondulado (Para quienes no recuerden a Terracota, era la esposa de Igaram en la saga de Arabasta, igual a él, pero en mujer)
-Pero, volviendo al tema, Nami-san, ¿Qué harás ahora?- le dijo Vivi con cara de angustia
-No estoy segura- respondió casi en susurro
-Yo creo que debe perdonarlo, cuando mi Usopp comete tonterías y me enojo con él, siempre trata de contentarme haciendo lo que sabe que me gusta, al final siempre me hace reír, porque, ya sabes, es imposible permanecer enojado con la persona que amas- dijo Kaya tan risueña como siempre
-Yo creo que primero debe pedir perdón, luego compensarlo con una buena acción, no puedes solo abrirle las puertas y dejarlo que regrese, eso le da la enseñanza de que puede hacer lo que quiera y tu siempre lo perdonarás- decía enojada Violet
-No la escuches Nami-san, perdonar de corazón a quien amas es lo mejor- trataba de sonar dulce la peliazul
-¡Eso es porque a ti nunca te han roto el corazón!- gritó finalmente Violet
-Violet-san, perdón no quise hacerte recordar- la consolaba Vivi
-Violet, tú tienes a Sanji y él jamás se atrevería a lastimarte, él está enamorado de ti- le dijo de inmediato Kaya al ver que se irritaba
-Hablando de Sanji-san, me quedé de verme con él en el Baratie, lo había olvidado por completo- se levantó rápido de la mesa para dirigirse corriendo hacia afuera
Las que quedaron en la terraza se asomaron a la calle para ver como un auto rojo muy moderno se alejaba a toda velocidad.
-Ella estará bien- dijo Kaya con una gota de sudor cayendo por su cabeza
-Jamás lo dude- dijo Vivi también con una gota de sudor
Nami suspiró, había ignorado toda la conversación respecto a su amiga herida de corazón, prácticamente había pensado en otras cosas mientras el drama ocurría.
-Nami-san, deberías despejar tu mente y pensar sobre lo sucedido, todo lo que le dijiste, sabemos que estas arrepentida, por eso mismo piénsalo y resuélvelo- la peliazul se había parado enfrente de ella con tono de autoridad –Ahora ¡ve!-
-A mi me relaja ir de compras- dijo Kaya divertida
-Ah cierto, tengo que comprar suministros- dijo Nami como en transe, se levantó de la silla, tomó a Yami de la mano y ambas se fueron caminando hasta afuera de la casa de Vivi, subieron a su auto y se marcharon de ahí
-Vaya, si que está muy mal- comentó Kaya preocupada
-Espero que Luffy-san sepa que hacer para contentarla-
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Iba a… ¿A dónde iba?, no estaba conduciendo a ningún lado, ¿o sí?, sí, iba al supermercado, debía comprar cosas; no se sentía bien, para nada, quería tirarse en su cama a llorar hasta que todo se resolviera, pero no podía caer, no frente a Yami, ¿qué iba a pensar ella de su cuidadora?, era mejor mantener la calma hasta estar sola.
-Nee Yami-chan, vamos a comprar la comida de la semana, ¿Me ayudarías a elegir qué compraremos?- dijo fingiendo, tanto su tono de voz como una sonrisa
-Sí, claro- dijo con poco ánimo
El camino fue muy silencioso, aunque fuera incómodo prefería eso a tener que hablar, sabía que no podría contenerse mucho si decía algo, sus lágrimas comenzarían a salir.
-Nami-san…-
Esa vocecita la trajo de nuevo de sus pensamientos
-… ¿Tú y Luffy-san se van a separar?- preguntó escondiendo la mirada –Yo no quiero que eso pase- mostrando que algunas lágrimas invadían sus mejillas.
Quien lo diría, tan fuerte y valiente en apariencia, pero tan vulnerable por dentro, siendo hija de quien es no se esperaba menos, al parecer aun era pequeña como para controlar el dolor y el llanto, pero lo hacía mejor que cualquier niño pequeño.
CONTINUARÁ
Ay esa Yami, siempre pone a pensar a Nami jaja, díganme que les pareció el capítulo, dejen review con su opinión, queja, pregunta, sugerencia, que todo eso es bienvenido.
Yay! Nos leemos pronto n_n
