CAPITULO 2 ¿Qué quieres de mí? Parte 2
En una de las tabernas del pueblo, los jóvenes soldados brindaban por aquellos que habían sido promovidos. Reiner era el más popular entre sus compañeros, como siempre. Bertholt estaba sentado a su lado bebiendo en silencio, pensativo. Cuando su amigo llamó su atención, se notaba que ya había bebido más de la cuenta.
- ¡Hey! Bertholt cuéntales como fuiste el héroe en la última batalla en las murallas, es una gran historia y aunque no lo parezca – continuó Reiner – Es más fuerte que yo… pero sólo un poco.
- ¿De verdad? - Exclamó Hissel – cuéntanos entonces.
Toda la atención fue para él, algo que rara vez sucedía.
- No, no es tan buena historia – dijo Bertholt. De verdad era una historia que no quería contar, había sido muy difícil haber tendido que destruir aquel lugar donde había pasado muchos años y que de alguna manera había sido un hogar. Además de que esa historia involucraría a Annie y no quería hablar de eso.
- No seas modesto – exclamó su amigo – si no quieres yo la cuento.
Sus compañeros pidieron otra ronda de tragos y se dispusieron a escuchar a Reiner.
- No es una buena historia, de verdad – insistió Bertholt.
- ¡Que va! – dijo Reiner ignorándolo y comenzó a contar la historia – debo admitir que fue una batalla difícil e incluso yo me encontraba bastante herido y me iba a tomar tiempo en regenerarme, entonces Bertholt hizo su aparición, solo con su transformación destruyó la mitad de los soldados humanos. Fue pan comido. Pero creo que esa parte ya se las he contado… lo difícil fue cuando llegó al centro de las murallas, claro que andaba un poco distraído porque estaba buscando a…
Un fuerte golpe sobre la mesa interrumpió a Reiner. Bertholt se levantó, se veía disgustado. Todos guardaron silencio nunca lo había visto así.
- Dije que no es una buena historia y es mejor que vayas cerrando la boca – le dijo aquel alto muchacho a su imprudente amigo. Reiner y Bertholt cruzaron miradas y Reiner comprendió que era mejor cambiar el tema.
- Es mejor no aburrir a los demás con historiar tontas- dijo Reiner – mejor que Evan nos cuente de sus hazañas.
- ¿Eh? ¿Por qué yo? – reprochó Evan
- Sí ¿Por qué él? Las historias de Evan son aburridas – dijo Hissel.
- ¿Y por qué no nos cuentas mejor tú algo? – respondió Evan al comentario de su compañera.
Mientras los demás continuaban con las discusiones y habladurías Bertholt se retiró y salió de la taberna. Miró el cielo, comenzaba a anochecer. Reiner salió a ver a su amigo.
- ¿Estas bien? – le preguntó
Bertholt asintió, sin decir nada.
- Lo lamento – se disculpó Reiner – no debí abrir la boca, no pensé que te enojarías por contar un poco de…
- No es por la batalla – lo interrumpió su amigo.
Reiner lo miró, aquella historia involucraba el rescate de Annie, pero él no entendía por qué no quería contarlo. Ni siquiera él conocía la historia completa. Solo sabía que su colosal amigo la había buscado a pesar de las órdenes de retirada. Había tenido éxito en ello ¿Por qué no quería contarlo? ¿Qué no era una historia heroica? Pero por ahora no quiso preguntar más.
- Solo dame un momento – pidió Berthtolt
Reiner le dio una palmada en el hombro y entró a la taberna nuevamente dejando a su amigo solo. Bertholt miró el cielo anaranjado, suspiró. Decidió dar un paseo, no sentía ganas de seguir escuchando a sus compañeros. Caminó por el pueblo al que tanto habían querido regresar, recorrió las calles y callejones, finalmente sus pasos lo llevaron hacia el lago en las afueras del pueblo.
Tal vez debería ir a buscar a Annie, ir a su tocar a la puerta de su casa, invitarla dar un paseo con él, solo eso, un paseo bajo las estrellas aunque fuera en silencio, con su compañía estaría satisfecho. Tal vez si tenía suerte ella lo invitaría a pasar a su casa, a tomar un poco de té. Bertholt dejó volar su imaginación.
Annie abre la puerta de su casa. Bertholt está recargado en el marco de la puerta, le sonríe
Buenas noches, bella dama.
Bertholt ¿Qué haces aquí?
No podía pasar un segundo más sin verte.
Annie se sonroja.
¿Te gustaría pasar a tomar una taza de té? – lo invita tímidamente.
Bertholt acepta la invitación. Sentado en la mesa de la cocina mira a Annie preparar el té. Poner agua en la tetera y ponerla al fuego. Annie pone dos tazas en la mesa, cuando pone la taza de Bertholt frente a él, este aprovecha para tomar las manos de Annie.
Tus manos están frías- le dice para luego besarlas.
Annie se sonroja. Bertholt la jala hacia él lentamente pero con decisión, la sienta en sus piernas. Ambos se miran. Annie rodea el cuello de él. Acercan sus labios, muy cerca….
Bertholt sacude la cabeza. No, imposible que algo así pase como si nada. Una chica como ella no podría caer en tales cursilerías. Después de todo Annie era de esas personas de conversación parca, cínica, con ese humor seco que la caracterizaba, pero que a él se le hacía tan interesante de escuchar, incluso divertido. La próxima vez que la viera haría su mejor esfuerzo para mantener una conversación con ella.
Entonces vio algo que lo detuvo en seco. No muy lejos de allí, agachada junto al lago iluminada con los últimos rayos del sol estaba Annie ¿Qué hacía ahí? Cerró y abrió los ojos un par de veces para asegurarse de que no estuviera imaginando cosas. No, era ella en realidad. Sus pies y su deseo por verla lo llevaron inconscientemente en esa dirección. Cuando estuvo lo suficientemente cerca vio que la chica miraba un gato que bebía leche de un plato que seguramente ella le había llevado. Quiso acercarse más pero se veía tan tranquila e incluso sonreía al pequeño felino ¿Alguna vez le dedicaría a él un sonrisa? Podría haberse quedado ahí por horas, solo observando la escena.
Una idea vino a la mente del muchacho; ese era el lugar y el momento perfecto para confesar sus sentimientos y decirle cuando le gustaba; el lago, el anochecer, estaban solos, la atmosfera perfecta, no podía fallar, al fin sabría si podría ser correspondido. No pudo evitar imaginar nuevamente una escena perfecta.
Te ves hermosa esta noche – dice Bertholt acercándose con una varonil sonrisa que la hace sonrojar
¿Qué haces aquí?¿Cómo me encontraste? – pregunta la joven rubia.
Berholt se acerca a ella y acaricia su mejilla.
No hay momento en el que no sepa dónde estás. Estamos conectados y somos el uno para el otro ¿lo sabes verdad?
Annie desvía la mirada, asiente. Él toma suavemente su barbilla para dirigir su rostro hacía el del él. Se agacha para besarla, ella tiene que pararse en las puntas sus pies. Sus labios se encuentran, él rodea con sus brazos su cintura para cargarla y continuar el beso.
Bertholt se golpeó las mejillas un par de veces para volver a la realidad. Respiró profundo para armarse de valor. No es imposible, se repitió a sí mismo un par de veces. Titubeo un poco pero finalmente caminó hacia adelante, al hacerlo llamó la atención del gato quien se asustó y huyó perdiéndose de vista. Annie se notaba un poco sorprendida, se levantó buscando al intruso con un gesto de disgusto y su mirada encontró a Bertholt.
- ¿No deberías estar festejando? – preguntó Annie.
- Ya... se terminó – Respondió Bertholt
- ¿Qué haces aquí?
- Quería dar un paseo y terminé aquí de casualidad ¿Tú… tú que haces aquí?
- No quería regresar a casa aún, pero ya es tarde supongo que es hora de volver, tú deberías hacer lo mismo.
Bertholt no se movió de su lugar. Estaba nervioso, le sudaban las manos pero estaba decidido. Era el momento perfecto y ya no podía dejar pasar más tiempo.
- Te…. Te ves hermosa esta noche – dijo Bertholt sin pensarlo más.
Annie lo miró en silencio por un momento sin estar segura de cómo responder a un cumplido.
- Gracias – le respondió – tú te ves… alto, como siempre.
- Eh… gracias.
- Me voy – dijo Annie despidiéndose.
- Espera – le dijo Bertholt al mismo tiempo que, sin pensarlo, como un reflejo tomó la mano de Annie para detenerla. Sentía que en su desesperación por que no se fuera había apretado demasiado fuerte su pequeña mano. Cuando se percató de lo que hacía la soltó y cerró los ojos, apretándolos con temor, casi estaba seguro de que Annie terminaría lanzándolo al lago pero no fue así. Bertholt abrió los ojos lentamente y vio a Annie frente a él, parecía esperar a que él hablara.
- Yo… - comenzó a decir el joven – Te… tengo algo importarte que decirte.
Annie no respondió, dirigió su mirada al lago. Aunque no lo mirara Bertholt sabía que le estaba prestando atención.
- De verdad creo que te ves hermosa esta noche o cualquier noche o día. Perdona que te lo diga tan bruscamente pero es lo primero que se me viene a la mente cuanto te veo. No me puedo concentrar en lo que hago cuando estas presente…
Annie finalmente volteó a verlo, nunca lo había escuchado hablar así, tan seguro. Incluso él mismo estaba sorprendido de no haber titubeado, de haber dicho todo aquello de manera espontánea. Con aquellas palabras Annie no pudo evitar ruborizarse un poco aunque fuera solo por un momento. Bertholt continuó.
- Me gusta tu compañía. Sé que nunca has dado alguna señal de interés por mí pero debo preguntarte…
Annie levantó una mano para detenerlo. Intuía lo que iba a decirle pero no quería escucharlo.
– No soy la persona que crees, no sé porque tienes interés por mí, soy demasiado común, demasiado débil, nada especial. Escucha, si te he causado molestias lo lamento – le dijo la rubia – nunca fue esa mi intención. Si he sido amable contigo es porque estoy agradecida contigo y con Reiner por ayudarme a regresar a casa y nada más. No quise confundirte.
- Yo… yo quiero hacerte feliz, Annie – dijo Bertholt. No se daría por vencido aún.
- ¿Hacerme feliz? ¿Por qué harías eso? ¿Qué ganas tú con hacerme feliz?
- ¿Qué gano? – Murmuró Bertholt pensativo– yo sería feliz si tú lo eres.
- Eso suena más como un capricho. Además creo que tú serías la última persona que podría hacerme feliz y definitivamente no creo que yo pueda hacerte feliz.
Estas palabras cayeron sobre Bertholt como ladrillos en la cabeza y por primera vez se sintió el hombre más pequeño del mundo.
- Pe… pero… ¿Por qué? – dijo el chico casi en un susurro.
- No tengo nada que ofrecerte. Apenas tengo interés y voluntad para mí misma y no puedo estar cargando con tus inseguridades. No serías más que una molestia.
Bertholt estaba en shock. Escuchaba las palabras de Annie pero parecían carecer de sentido. Había expuesto sus sentimientos pero ella ni siquiera lo había dejado terminar. Sintió un frío que se extendió desde su pecho hacia el resto de su cuerpo. ¿Es así como se sentía un corazón roto?
- Entonces esa es tu opinión de mí– dijo finalmente Bertholt en voz baja – Lo lamento. No quise incomodarte.
- Bertholt, lo siento, yo….
- Nos vemos en el entrenamiento de mañana – la interrumpió Bertholt y se dio media vuelta para irse.
- No estaré ahí, iré al almacén ¿recuerdas?
- Ah, sí – le dijo Bertholt volteándola a ver por un segundo pero con poco interés y le dirigió una mirada fría que sorprendió a Annie y que la inquietó. Era como tener una cucharada de su propia medicina. Aquel alto se fue sin decir nada más.
Ella lo vio marcharse, no era su intención lastimarlo pero no tenía palabras de consuelo para él. Lo que le había dicho era cierto ¿Qué podía ofrecerle? ¿Cómo pretendía él hacerla feliz? Estaría perdiendo su tiempo ¿Qué sabía ella de interesarse por otro, de querer o amar cuando toda su existencia había sido dedicada únicamente para convertirse en un guerrero? Y no siquiera eso había podido hacer bien. Una extraña una sensación de opresión en el pecho la invadió. No podía corresponder los sentimientos de su amigo aunque de alguna manera sí se interesaba por él, porque no le desagradaba tenerlo cerca, era callado y no forzaba la conversación y eso le gustaba. De alguna manera temió haber perdido la pequeña amistad que había hecho con él. Probablemente él ya no querría hablarle más, pero si eso decidía ella no podría hacer nada al respecto. Podía seguir estando sola, como siempre lo había estado.
XXX
NA: Gracias por leer estos dos capítulos, aún hay más por contar, no estoy segura de qué tan larga será esta historia todavía, pero al menos esperen un par de capítulos más.
Espero que les guste esta historia a aquellos que como yo son fan de esta pareja y del trio de titanes. Se agradece el tiempo que se tomen en escribir un review. Sugerencias? Reclamos?
Si por ahí me fallo la redacción u ortografía díganme también.
