NA: Perdón por la tardanza pero ya ven como es la desidia. No es que no quisiera continuar es que este capítulo se me hizo difícil, reescribí esto como tres veces y apenas y quedé satisfecha de como quedó.

Y saludos a quien escribió ese comentario anónimo el 12 de Diciembre, ves que sí leí tu mensaje. No he abandonado esta historia. Aún vivo.

Ok, a leer ya.

Tiempo sin vernos

Amanecía y el sol desaparecía lentamente las sombras de la noche y entre aquellas figuras iluminadas por la cálida luz estaba Reiner contemplando la casa de Annie al otro lado del camino. Escondido entre los matorrales y árboles cercanos que no eran de mucha ayuda dado que era un hombre bastante grande y agacharse junto a los matorrales no era suficiente, pero aun así ahí estaba esperando. Pronto tendía que irse pues la evaluación escrita estaba por empezar, además ese mismo día en la tarde se entregarían los nombramientos a los nuevos líderes de escuadrón. Entonces precisamente tenía que hablar con Annie ahora y antes de que se encontrara con Bertholt por alguna casualidad.

Annie estaba lista para salir. Pretendía tomarse un momento para desayunar. Se dirigió a la cocina y miró hacia afuera. Vio a Reiner allí, justo en el lugar donde Bertholt había estado días atrás. Suspiró con hartazgo.

- Tienes que estar bromeando – dijo Annie para sí misma.

Annie se olvidó de su desayuno y salió para ver qué rayos quería Reiner, no quería que su padre lo viera allá afuera y le preguntara por qué esos tipos se la pasaban merodeando su casa.

Reiner vio a la rubia acercándose, se veía fastidiada y sintió un poco de miedo porque realmente no tenía un plan y no quería salir lastimado. Respiró hondo y se puso de pie mostrando confianza.

- Es un hermoso día ¿no crees? – dijo el chico rubio como si se hubieran encontrado casualmente en el parque.

Annie no contestó, sólo levantó una ceja. Reiner se aclaró la garganta para continuar.

- Necesito que hagas algo por mí… más bien, es por un amigo…

- No – dijo Annie cortante.

- ¿No? Ni siquiera sabes qué es…

- No – repitió ella

- O para quién es.

- ¿No vienes por Bertholt? para decirme otra vez que le dé una oportunidad o algo parecido.

- N-no… - dijo Reiner lentamente mientras pensaba qué podría decir después, pero no había forma de disfrazar la situación – Ok, sí. Es por Bertholt.

- Déjame preguntarte algo primero – dijo Annie. - ¿Estás haciendo esto por tu cuenta o él te pide que vengas a hablar en su nombre?

- En realidad no sabe que estoy aquí – respondió el corpulento muchacho – creo que me mataría si supiera que vine.

- Bien. Me estabas haciendo pensar que el muy cobarde te estaba mandando para arreglar sus asuntos, si fuera así absolutamente no tendría ninguna oportunidad.

- ¿Estás diciendo que sí la tiene?

- ¿Por qué viniste? ¿Qué quieres? – preguntó Annie sin responder la pregunta.

- Sólo intento ayudar a mi amigo…

-¿Cómo quieres ayudarlo? ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres un favor? Dime, haré lo que me pidas. – dijo Annie poniendo a Reiner en jaque. Quería terminar de una vez con el asunto.

Reiner pensó por un momento, en realidad no pensó que llegaría tan lejos esta vez. Ahí estaba Annie dispuesta a escucharlo, tal vez incluso dispuesta a hacerle un favor. No podría desaprovechar esta oportunidad.

- Sabes que hoy es la ceremonia de nombramiento ¿Verdad? – Comenzó a decir el rubio – Tal vez podrías, no sé, felicitar a Bertholt.

- ¿Eso es todo? – preguntó Annie – felicito a Berholt y ya dejas de molestarme. ¿de acuerdo? Nos vemos en la ceremonia.

Annie se dio media vuelta dispuesta a retirarse. Reiner entró en pánico ¡lo estaba echando a perder también!

- Espera – le pidió.

Annie se detuvo, miró a Reiner.

- Habrá un evento de gala después de la ceremonia. ¿Podrías ir con él? No tienes que hablarle si no quieres, solo tienes que estar junto a él.

- Eso sería incómodo – respondió Annie - además no creo estar invitada a ese evento. No estoy con los escuadrones ahora.

El corpulento muchacho se quedó pensando unos momentos más.

– Bueno… si te invita dile que sí, de todas formas no vas a poder ir y no vas a tener que estar ahí.

Annie pensó por unos segundos.

- Está bien – dijo finalmente – si es que deja de evitarme y me invita.

Annie se marchó. Reiner estaba contento, no parecía mucho pero era una pequeña victoria, si Annie se acercaba a Bertholt para felicitarlo por cuenta propia haría más creíble lo que le había dicho a su amigo la noche anterior y ahí podría aprovechar Bertholt para invitarla aunque al final no fueran juntos.

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En el almacén había bastante movimiento, había que llevar sillas y material para adornar el salón donde se llevaría a cabo el evento. Solían ser bastante pomposos y ceremoniosos con este tipo de eventos, lo tomaban muy en serio.

Cuando Annie llegó Ymir estaba bastante ocupada organizando las tareas que iba a delegar y se alegró de ver a Annie llegar a tiempo pues había sido bastante competente en las últimas semanas.

- Ven aquí, Annie – la llamó Ymir – Voy a necesitar mucha ayuda hoy. Vas a ser mi mano derecha. Necesito que estés en el salón para que veas que todo queda justo como este croquis.

Ymir le dio unas hojas a Annie las cuales indicaban dónde se iban a colocar las sillas, las telas para adornar, entre otras cosas.

- Mientras yo estaré aquí viendo que no hagan un desorden ¿de acuerdo? Yina y Jeff te ayudarán.

Ymir llamó a los otros dos. Yina y Jeff se acercaron. Ella era poco más alta que Annie de cabello café en dos colitas y Jeff era igual de alto que Ymir, cabello negro un poco largo apenas le alcanzaba para hacerse una coleta.

- Van a ayudarle a Leonhardt a organizar el salón del evento – ordenó Ymir – ella será su jefa ahora. Hagan lo que ella diga.

- Pídeme lo que quieras, nena – respondió Jeff guiñándole un ojo a Annie. – yo te cumplo.

Yina le dio un codazo a Jeff para que se callara. Annie ya los conocía, había trabajado varias veces con ellos, no tenía problemas con Yina pero a veces Jeff podía ser desagradable con sus comentarios inapropiados hacia las mujeres y su afán por ver quien se dejaba. Varias veces se había aguantado las ganas de darle una lección y enseñarle cómo hablar con las mujeres.

- Los dejo – dijo Ymir – confío en ti Leonhardt.

En el salón del evento ya se encontraban varias cosas que habían llevado el día anterior, también ya estaba montado el templete que sería el escenario. Hacía falta llevar y colocar las sillas, colgar las telas con los escudos de la milicia en las pareces y algunas otras cosas más. Un par de horas bastarían para que todo quedara listo.

Yina y Jeff miraron a Annie en espera de órdenes. La rubia miró la hoja donde estaba el croquis del salón, luego miró el lugar.

- Antes de acomodar hay que limpiar– dijo Annie.

Al fondo había un par de escobas. La rubia les pidió a sus compañeros que barrieran el lugar mientras ella hacía una lista de lo que se encontraba en el lugar y lo que hacía falta.

- Lo que más me gusta de estos eventos – dijo Yina mientras barría - es que todos visten sus uniformes de gala. Los chicos se ven tan guapos ¿No lo crees, Annie?

- Supongo, no lo sé, nunca he estado en una ceremonia así. – respondió Annie sin dejar de mirar su lista.

- No te pierdes de nada – comentó Jeff – un montón de presumidos en uniformes. Se creen mucho por estar en los escuadrones militares. Pero igual todos van a terminar muertos…

Yina golpeó a su compañero en la cabeza con el palo de la escoba para que no siguiera hablando.

- No le hagas caso, Annie. Es un envidioso porque no lo dejaron ingresar a la milicia.

- Aunque tiene razón – respondió la rubia – es muy posible que eso suceda.

- No te preocupes, jefa – dijo Jeff mientras se sobaba el chichón en la cabeza y adoptaba una pose "cool" – antes de exponer la vida, hay que gozarla y yo estoy aquí para servirle.

Annie miró a Jeff.

- ¿Servirme en lo que yo quiera? – la pequeña rubia se acercó a él.

Jeff asintió. Annie se detuvo frente a él y le pidió que se acercara. El chico se agachó. Annie le pidió con señas que se acercara más. Cuando sus rostros estuvieron a unos pocos centímetros Annie pateó a Jeff y lo derribó.

- Trae las cubetas con agua para trapear el lugar – le ordenó ella.

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Era temprano. Los participantes en la ceremonia se encontraban en un aula esperando a que llegara el evaluador a aplicar las pruebas escritas. Esta prueba escrita era mera formalidad, nunca habían escuchado que alguien la reprobara.

Reiner y Bertholt estaba sentados hasta atrás.

- Oye Bertholt – le dijo el corpulento muchacho - ¿invitaste a alguien para la gala después de la ceremonia?

- ¿Había que invitar a alguien?

- No necesaria…. Es decir, ¡sí! – dijo Reiner enérgicamente – por supuesto que había que invitar a alguien. No quieres llegar solo ¿o sí?

Bertholt se encogió de hombros.

- ¿No es un evento sólo para la milicia? – preguntó Berth - ¿A quién invitaste tú?

- No, no la conoces – respondió su robusto amigo que en realidad no había invitado a nadie pero eso podría resolverlo rápido.

- Ah – dijo el chico alto sin mucho interés por el tema.

El rubio se exasperó por el poco interés de su amigo y su falta de visión.

- ¿Tengo que hacer todo por ti o qué? – lo reprendió Reiner – Lo que te quiero decir es que invites a Annie.

Bertholt se puso rojo y se volteó hacia la ventana queriendo ignorar a su amigo y no hablar del tema.

- Es tu oportunidad para reconciliarte con ella. – Continuó Reiner - ¿Quieres seguir así para siempre?

Bertholt no respondió, siguió mirando a la ventana.

- ¿No quieres volver a hablarle nunca? – insistió el rubio.

Bertholt miró a la distancia, desde el aula podía ver el gimnasio. Recordó el día anterior cuando la había visto entrenando. Por supuesto no quería estar así siempre. Pero era muy difícil hablarle y todavía más ser solo amigos, pero la extrañaba. Extrañaba su compañía.

- Si la invito… – empezó a decir Bertholt mientras observaba el gimnasio – Si la invito no creo que acepte.

- Recuerda lo que te dije que… que tal vez no estará interesada ahora pero podría estarlo después.

Bertholt se quedó pensativo un momento ¿Debería intentarlo? Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el subcomandante que entró a aplicar las pruebas escritas. Todos quedaron en silencio mientras les repartían las hojas, en un par de horas terminarían y entonces Bertholt podría tener tiempo de decidir si la invitaría o no.

Al terminar la prueba tenían que alistarse para la ceremonia, aún quedaban un par de horas. Bertholt había estado callado y Reiner ya no le había insistido más, sabía que se estaba pensando lo de invitar a Annie o no.

- Regreso en un momento – dijo el rubio a su amigo – tengo que terminar un pendiente, nos vemos al rato.

Reiner tenía que averiguar dónde estaba Annie, y a conseguir una cita no tenía tiempo que perder. Bertholt se quedó solo, se fue a los vestidores a ponerse su uniforme de gala y luego volvió al campo miliar para ver si Reiner ya había regresado pero no lo encontró, aún quedaba mucho tiempo así que decidió dar una vuelta por el campo militar.

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Yina había ido a solicitar más sillas para el evento y Jeff había perdido permiso para salir un momento.

Annie estaba sola tratando de colgar unas telas junto al templete que se había armado, pero incluso usando la escalera no alcanzaba a colgar la tela. Le faltaban unos pocos centímetros. Bertholt, llevado por la curiosidad de cómo iba a quedar el salón de la ceremonia, estaba en la entrada mirando a Annie, sonrió al verla esforzarse por alcanzar el clavo para atorar la tela. Decidió entrar

- ¿Necesitas ayuda? – Preguntó Berthotl

La repentina pregunta asustó a Annie quien no esperaba que alguien estuviera ahí. Perdió el equilibrio por un momento y se tambaleó, dejó la tela caer al suelo. Bertholt se apuró a alcanzar la escalera para atraparla en caso de que se cayera pero Annie pudo mantener el equilibrio.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Annie un poco molesta por haberla asustado.

- Tenía curiosidad por ver cómo iba quedando el salón – respondió el muchacho.

Annie bajó de la escalera.

- Bueno, como ves no hay mucho que… - Annie prestó atención a Bertholt quien usaba un uniforme militar de gala – …ver.

La rubia no pudo negar que se veía bastante bien, pero por supuesto no iba a decírselo. Bertholt se adelantó hacia ella, cogió la tela del suelo. Sólo necesitó subir media escalera y un mínimo esfuerzo para poder colgar la tela de aquel clavo que parecía inalcanzable para la pequeña chica.

- Gracias- dijo Annie.

Ambos quedaron el silencio por un momento.

- Felicidades por tu promoción. – dijo Annie rompiendo el silencio. - Parece que todos ya te han felicitado menos yo. Creo que serás un buen líder de escuadrón.

Bertholt sonrió.

- Cuando… cuando ya no estés en el almacén te voy a solicitar dentro de mi escuadrón – dijó él.

- No lo hagas, he escuchado que eres muy exigente. Un dolor de cabeza.

- Pero… acabas de decir que sería un gran líder.

- Un gran líder y un gran dolor de cabeza.

Ambos se miraron por un momento. Annie esbozó una leve sonrisa. Bertholt sonrió.

- ¿Estás haciendo todo esto sola? – preguntó al chico alto un poco preocupado por el exceso de trabajo que eso representaría para ella.

Annie negó con la cabeza.

- Me están ayudando pero ahora fueron a traer lo que falta.

Bertholt observó el salón, Annie aún tenía que colgar la tela del otro lado de la pared. El chico alto sin decirle nada o pedirle permiso tomó la escalera, la colocó del otro lado disponiéndose a colgar la tela.

- No tienes que hacer eso – le dijo Annie – es mi trabajo.

Bertholt terminó y bajó de la escalera.

- Gracias – le dijo Annie.

- Ya me voy, supongo que todavía tienes muchas cosas que hacer – se despidió el moreno.

Annie lo observó irse. Bertholt llegó a la puerta y se detuvo. Estuvo unos segundos sin decir nada. Volteo a ver a Annie.

- Va a haber un evento luego de la ceremonia – empezó a decir Bertholt a quien le empezaron sudar las manos.

- Lo sé – respondió Annie.

- ¿Sí? Bueno… ¿Te…? - Bertholt quería continuar, sentía las manos heladas y sudorosas, las palabras no salían de su boca y Annie no dejaba de mirarlo. Bertholt respiró profundo, esta era la última vez que intentaría algo, tenía que hacerlo - ¿Quieres ir conmigo? Al evento como mi acompañante… como amigos. Si no quieres está bien, no tienes que ir, perdóname por invitarle, ya no te molestaré más.

Bertholt agachó la cabeza y suspiró. Iba a darse media vuelta para irse, derrotado, sin recordar que ni siquiera había dejado a Annie contestar.

- Me gustaría ir contigo – respondió la chica.

Bertholt sonrió. ¿Había escuchado bien?

- Me gustaría ir pero no creo estar invitada, ese evento es solo para quienes están en el escuadrón y yo por ahora no lo estoy. Pero si pudiera iría. Lo siento, Bertholt.

El chico alto estaba un poco decepcionado pero aun así estaba feliz porque no lo habían rechazado. Annie por su parte había cumplido con su parte del trato y Reiner ya no estaría molestándola más, aunque por otra parte le había gustado ver a su amigo después de un tiempo y saber que no la odiaba.

- ¿Ya está listo todo? – Ymir entró al salón interrumpiendo el momento - ¡Bertholt! ¿qué haces aquí? qué guapo te ves con tu uniforme de gala ¿No lo crees Annie?

Bertholt se ruborizó esperando la respuesta de Annie. Pero ella solos se encogió de hombros.

- El uniforme le va bien – respondió la rubia.

- Cuando termines aquí te vas a cambiar, Leonhart – le ordenó Ymir– si te apuras vas a poder estar en la ceremonia o al menos el evento de gala después.

- ¿Cómo? – preguntó ella desconcertada.

- Todos los del escuadrón de la milicia están invitados, aunque estés de castigo en el almacén sigues perteneciendo a los guerreros – Ymir se acercó a Bertholt -. A mí me gustaría ir pero no estoy en la lista de honor es una lástima – dijo acariciando el brazo de chico alto solo para molestarlo y ponerlo nervioso, cosa que había funcionado.

Ymir sonrió.

- Veo que ya casi terminan – observó Ymir - ¿Qué hace falta?

- Unas sillas y colgar el escudo en el centro del escenario– respondió la rubia.

- Excelente. Bueno, ahora que lo pienso hay varias cosas de papeleo por hacer tal vez no alcances a estar en la ceremonia. Diles a Yina y Jeff que terminen y te espero en la oficina.

Ymir salió dejando solos nuevamente a Bertholt y Annie.

- Entonces… entonces te veré allá– dijo Bertholt.

- Sí – respondió ella sin estar segura de querer ir, pero ya había dado su palabra.

Bertholt salió del lugar, quería buscar a Reiner y darle la buena noticia.

Annie ya no podía zafarse de la situación y era culpa de Reiner. No quería ir porque los eventos sociales la incomodaban… y si, también por Bertholt, no quería que terminara pensando que era una cita. Ni siquiera tenía nada que ponerse, solo le habían dado uniforme de gala a los que iban a ser ascendidos y ella no tenía vestidos. Y solo tenía unas horas para arreglar el asunto. Que gran molestia.

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Todo estaba listo para la ceremonia, los asistentes ya estaban en las sillas pero Annie no había tenido tiempo de asistir. Tras bastidores se encontraban los chicos que iban a encabezar la ceremonia. El subcomandante entró para darles un aviso.

- Durante la ceremonia vamos a anunciar los nombres de lo que sí pasaron la evaluación y sólo esos van a subir a la plataforma. Y al final habrá invitados especiales a quienes les daremos la bienvenida.

Después de decir esto el subcomandante se retiró.

La ceremonia comenzó con un montón de formalismos. Todos los que habían hecho la evaluación fueron nombrados, como lo sospechaban nadie reprobaba esas pruebas. A cada uno se les dio una medalla y un escudo para simbolizar que ahora era líderes. El subcomandante hizo un anuncio para concluir la ceremonia.

- Quiero dar la bienvenida a los guerreros sobrevivientes que han regresado de una difícil misión. –dijo- Únicamente dos han regresado pero trayendo el éxito consigo. Al estrado pasa una chica de cabello negro y largo y un chico que parece un poco mayor que ella.

Por alguna razón ella les resulta conocida a Reiner y a Bertholt en algún lado la han visto pero no recordaban dónde. Cuando todo hubo finalziado los asistentes y los condecorados se mezclaron y entre pláticas y felicitaciones Reiner se ve sorprendido por el abrazo de aquella extraña pero familiar mujer que había estado en el escenario junto con él.

- Apenas y los reconocí – dijo ella al soltar a Reiner – pero que grandote te pusiste.

La chica se acerca a Bertholt y también lo abraza. Bertholt se sonroja, más de vergüenza que de nervios.

- Qué alto. Y que guapos con sus uniformes.

Ambos chicos se voltean a ver desconcertados. De pronto Reiner recuerda quien es ella, claro. Desde que eran niños no se veían y ella había cambiado bastante.

- ¡Kate! – Exclamó Reiner - Has sobrevivido todo este tiempo.

- ¿Qué? Si la sorprendida de que sigan vivos soy yo - reprochó ella dándole un pequeño golpe en el brazo a Reiner – Me da un poco de miedo preguntar pero ¿Y Marcel? ¿Dónde está mi hermano?

Bertholt y Reiner se miraron uno al otro sin saber cómo explicarle a su hermana que Marcel ni siquiera había llegado a la ciudad amurallada. Pero su silencio los delataba.

- Ya veo… - dijo Kate manteniendo la calma – creo que me sorprendería más si los 4 de ustedes hubieran sobrevivido. ¿Y Annie? No la veo por aquí recibiendo su ascenso y toda la cosa, como ustedes. Tampoco sobrevivió ¿cierto? Nosotros igual éramos cuatro en nuestra misión y solo regresamos dos. Gajes del oficio supongo. Lo lamento mucho, Berth, sé estabas interesado en ella.

Bertholt se sonrojó ¿de verdad siempre había sido tan obvio?

- Bueno, yo no, es que ella no está… - tartamudeó el moreno.

- Entonces iremos tú y yo juntos a la gala después de la ceremonia – dijo Kate sin dejarlo terminar.

Bertholt no pudo explicarle que Annie aún vivía o que ya había quedado con ella de ir al evento de gala porque otros compañeros llegaron a interrumpirlos y se acercaron a hablar con Kate y preguntarle cosas.

Continuará…

NA: Bueno, ahora que han leído les comento que parte del motivo de mi tardanza fue mi decisión de introducir o no al personaje de Kate y cómo. Al final decidí si meterlo de una vez en este capítulo para que la historia avance más rápido porque tengo ideas interesantes para meter. Prometo que no se va a convertir en una película gringa de adolescentes.

Recuerden que sus reviews me animan a continuar, dejen muchos.