Hola, lo siento mucho, no daré excusas, disfruten el capítulo.

Disc. One Piece no es mío, es del gran genio Oda-sensei.

Capítulo 16. Asumiendo responsabilidades.

Por otro lado, no muy lejos del departamento… bueno a quien engaño, lejos.

-Zoro-kun- dijo con voz encantadora a pesar de la situación –Estamos al otro lado de la ciudad-

-Papá, estoy segura que ya había visto ese edificio- dijo la pequeña Yami

-La vuelta era hacia el otro lado- comentó otra vez Robin

-Quinta- dijo Yami por lo bajo

-Esa calle va en sentido contrario, toma la siguiente- susurró Robin, sabía que Zoro detestaba que lo guiaran mientras manejaba, pero era necesario

-Yo sé lo que hago- dijo el peliverde ya algo molesto

-Era por la anterior- Robin lo hacía para divertirse un poco con las reacciones de su pareja

-Sexta- dijo la pequeña en secuencia de su anterior comentario

-Aquí es la vuelta- comentó Robin

-Urusai mujer, tomé un atajo-

-Un atajo es una senda que abrevia el camino, dicho de otra manera, es el camino corto hacia un lugar, pero llevas una hora conduciendo y si hubiéramos tomado incluso un camino normal, ya hubiésemos llegado, en conclusión, esto no fue un atajo- respondió la niña intentando causar un mareo con palabras a su padre –Séptima-

-No intentes hacer lo que tu madre hace- dijo por lo bajo "–Su inteligencia es un arma de doble filo-" pensó Zoro

-fu fu fu- Robin solo reía ante lo divertido que actuaba su familia –por cierto Ya-chan, ¿con séptima a que te refieres?-

-A que es la séptima vez que veo ese edificio- señaló el lugar, que estaba junto a ellos

-Hay muchos edificios parecidos en la ciudad Yami- decía Zoro algo molesto y apenado

-Pero ese es el edificio de IMC y solo hay uno en la ciudad- señaló otra vez

-Coincidencia- dijo con sudor frío en su cabeza estilo anime

Después de un largo viaje y un exitoso cambio de conductor, llegaron a casa.

-Ahhh ya llegamos- dijo Yami cuando abrieron la puerta de la casa –Estoy exhausta- se dejó caer en un sillón

-Ya-chan, tomemos un baño, ¿Te parece?- dijo Robin llevando un par de toallas al baño

-Si mami- respondió

Mientras madre e hija tomaban un baño, Zoro se disponía a acomodar su maleta y las de su mujer.

Después de un tranquilo baño para las mujeres y un relajante baño para Zoro, estaban todos juntos en el sofá.

-Mami- su voz se escuchó tenue y cansada

-¿Si?- respondió Robin

-Te quiero, mami- la volteó a ver y la abrazó

-Yo también te quiero Ya-chan – correspondió el abrazo

Y se quedó profundamente dormida.

Después de un rato, Robin habló

-Zoro- con voz baja –Ya-chan ya se durmió-

-Lo sé- dijo este con los ojos cerrados

-¿Podrías llevarla a su habitación?-

El peliverde asintió y se levantó, a pesar de ser fuerte, el viaje lo tenía agotado, levantó a su hija como si no pesara nada y se la llevó a acostar.

Después regresó a donde estaba Robin, ella volteó a verlo y le dedicó una cálida sonrisa, lo que provocó que se sonrojara violentamente

-¿Por qué estás tan feliz mujer?- preguntó desviando la mirada para que no notara su coloración

-No es nada- en realidad sí que tenía una razón suficiente para estar feliz, sin embargo aún no tenía nada seguro, por lo que decidió no revelarlo.

-Vamos a dormir que ya es tarde- se acercó a su mujer y le dio una mano para levantarla del sofá

-Sí- correspondió al agarre y se paró

El peliverde tomó la delantera al cuarto, pero se sorprendió al sentir un par de brazos rodeando su cuello, era Robin quien lo abrazaba por la espalda, a pesar de que le pareció extraño lo emotiva que estaba su pareja, no hizo nada por rechazarla, al contrario, correspondió, pues de pronto levantó las piernas de su pareja acomodándolas en sus brazos sosteniendo su cuerpo con la espalda y dando vueltas la dejó suavemente en la cama, cuando estuvo sentada, Zoro volteó a ella y se acercó lentamente, a esos suaves y sensuales labios rosados que poseía la pelinegra.

Entonces unió los suyos con los de ella en un beso, un tierno beso, no era un beso que implicaba dominar o ser dominado, era más bien uno de esos que solo muestran ternura y cariño mutuo.

Se separaron, con dificultad, querían que ese beso jamás terminara, pero tenía que, por ningún momento dejaron de verse, directamente a los ojos.

-Te amo, Robin- dijo casi susurrando Zoro mientras la cargaba en los brazos acomodándola en su lugar de la cama.

-Yo te amo a ti, Zoro- dijo igual de bajo que él.

Zoro se acomodó a lado de ella, la acunó en su pecho mientras le desenredaba los cabellos con su mano derecha, le besó la frente y ambos se quedaron dormidos.

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Mientras tanto en el apartamento de la pelinaranja, se encontraban los enamorados, recientemente comprometidos, en el cuarto de baño, Luffy ayudaba a su prometida a tomar una ducha, y por qué no, a darse un poco de placer.

Una vez que salieron de ahí ya estaban ambos preparados para ir a la cama, era algo tarde, el viaje había sido agotador y era hora de reponer energías.

El pelinegro ayudó a acomodarla en la cama, y luego se acostó él a su lado.

-Luffy- le habló ella, sonaba cansada

-Nami- fue la respuesta que este le dio

-Te amo- dijo ella y se quedó dormida

Luffy la observó por unos minutos, como dormía tan pacíficamente, incluso sonreía levemente, sonrió también al saber que él era la razón –yo también te amo- dijo para quedar profundamente dormido

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A la mañana siguiente el peliverde se levantó, intentó no despertar a su pareja, aunque sabía que Robin solo fingía dormir, salió del cuarto y fue hacia otro cuarto a hacer pesas, cada mañana desde muy joven, tenía una rigurosa rutina de mantenimiento físico.

Robin a pesar de no poder reconciliar el sueño se levantó, tomó ropa limpia de su cajonera y se dirigió a tomar un baño, pasó por el cuarto en el que estaba su marido y le saludó con un beso, este correspondió, pero volvió a su actividad de inmediato, ella sabía que el ejercicio era importante para él.

Al salir de bañarse vio que Zoro ya estaba preparándose para bañarse.

-¿Aún no despierta?- preguntó Robin refiriéndose a su bebé

-Duerme- se limitó a decir Zoro pasando al baño

-Ya veo- respondió, sonrió para sí, finalmente estaba con su hija

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Por otro lado, esa misma mañana, cierta chica de cabellos anaranjados se estiraba en su propia cama, despertó y se dio cuenta que estaba sola, inspeccionó la habitación y no encontró a quien había compartido la cama con ella, se sentó y volteó a ver el lado de él, obviamente no estaba, pero daba una sensación de que alguien había estado ahí, agarró la almohada que había usado Luffy y la olió, abrazándola, le daba seguridad.

Metió un pie en una pantufla y el otro lo bajó con cuidado, se levantó en un pie sosteniéndose de la pared, a unos pasos estaba la bota que ella usaba para poder caminar y brincó hacia ella, se la puso cuidando no perder el equilibrio y caerse, caminó lento hacia fuera en busca de su prometido, el solo pensar el hecho de que se casaría con la persona que más amaba y en la que más confiaba de todo el mundo, la emocionaba, sin duda la ponía nerviosa, sentía un pequeño cosquilleo en el cuerpo.

Finalmente lo divisó en la cocina, estaba preparando el desayuno entonces la sintió venir y volteó, al verla caminando sola se acercó a ella

-Buenos días- la tomó de la mano y le dio un beso en los labios, luego la ayudó a llegar a una silla

-Buenos días- le sonrió

-Espero que tengas hambre- sonreía Luffy –hoy te he preparado el desayuno- le dijo mientras le acercaba una especie de omelet, pero era enorme, tenía al menos 5 ingredientes en él.

-Luce delicioso- dijo ella -¿Qué tiene?

-Pues, creo que tiene jamón, salchicha, champiñones, un poco de verdura, un poco de carne y mucho queso- se saboreó él mismo –Pero este es tuyo- se lo puso en su lugar de la mesa –y este es mío- se puso a sí mismo un omelet el doble de grande que el de Nami

-Luffy…- dijo ésta asombrándose

-Si quieres más yo te doy- sonrió él

-El problema es que no creo poder acabármelo- una gotita estilo anime bajaba por su frente

-Entonces me lo das y listo- sonrió –shishishishi-

-Me parece bien- sonrió conformándose

-Itadakimasu- gritó Luffy y empezó a comer

-Itadakimasu- le secundó ella pero en voz más baja y comiendo más despacio

Intentó comerse todo el platillo que había preparado para ella, pero simplemente no pudo contra eso, así que terminó dándoselo a él que se comió todo lo suyo más lo que había dejado ella.

Cuando terminaron se pusieron a hablar sobre otras vacaciones, los trabajos de ambos, hasta tocar el tema de Yami, y con ello, el accidente.

-Aún no supero lo que sucedió, fue muy rápido- bajó la cabeza

-Pero están bien- trató de animarla su novio

-Pudimos haber muerto, pude haberla matado- las lágrimas comenzaron a salir

-No Nami, no pasó y es lo que importa- se ponía serio Luffy

-No quiero ver la cara de Zoro, estoy segura que no me perdonará, tengo muchísimo miedo- se tapaba la cara –Ayer no podía verlo a los ojos de la pena que siento-

La tomó de las manos y la hizo verlo fijamente –No pasará nada, tranquilízate, Yami-chan está bien, por lo tanto no pasa nada ¿de acuerdo?-

-Bueno- dijo ella resignada, secándose las lágrimas

-Deberías invitarlos a cenar para aclarar todo, afronta lo que pasó y diles cómo te sentiste y cómo te sientes, apuesto que entenderán- aconsejó Luffy

Debía admitirlo, en ocasiones Luffy decía cosas muy inteligentes que ayudaban a afrontar problemas. Tomó el teléfono y marcó el número de casa de Robin, y estaba bastante nerviosa por la respuesta que obtendría, rogaba que le contestara ella y no Zoro.

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*purupurupurupuru* *purupurupurupuru*

El teléfono empezó a sonar en la casa de la feliz pareja y la morena camino a atender *cacha*

-Moshi moshi- dijo en voz baja, como era de costumbre en ella –Oh Nami, ¿Cómo estás?- esperó respuesta –Ah me da gusto escuchar eso-

*-Estaba pensando, ¿Qué les parece venir a mi casa a cenar? Ya saben, ponernos al corriente con todo lo que… pasó- bajó la voz muy apenada, recordando el incidente*

-Seguro- le dijo ella sonriendo

La voz de Robin le daba muchos ánimos a la pelinaranja, sabía que no le guardaba rencor y que comprendía que había sido un accidente

-Bueno entonces, nos vemos a las 7- se despidió con voz nerviosa

-Hasta entonces- Robin no perdía el tono de seguridad con el que había respondido

Terminando la llamada, Robin se dirigió a la cocina a hacer desayuno para su familia, unos panqueques a petición de Yami y prepararía café para ella y para Zoro, algo sencillo.

Agarró la bolsa de harina y vació un poco en un recipiente, buscó los ingredientes que necesitaba y luego de tomar sus respectivas medidas los mezclo con mucha delicadeza, ya tenía experiencia en ese desayuno en especial y siempre que podía, lo hacía con una sonrisa y mucho amor, de solo pensar que a ella nunca le habían preparado un desayuno así, siempre era lo mismo con su tía, pan y agua, su infancia no había sido lo mejor, el gobierno la sacó de esa infernal casa, solo para meterla en otra igual, siempre escapaba y así lograba que la devolvieran al orfanato, finalmente al ser mayor de edad salió por su cuenta y fue donde su vida empezó a mejorar. Sabía que su madre la había dejado por cuestiones del trabajo, pero también sabía que había sido una madre buena y cariñosa, al menos el poco tiempo que recordaba haber estado con ella. Ese simple hecho de preparar el desayuno a su más grande tesoro era un regalo de la vida.

Zoro salió del baño con solamente una toalla amarrada a la cadera y otra toalla más pequeña la usaba para secar su cabello, caminó hacia su esposa

-Oi, ¿Quién era?- preguntó con su típico tono

-Nami- respondió sin siquiera voltear

-¿Todo bien?- se notó un ligero tono de preocupación, raro en él

-Todo bien- volteó y sonrió –Nos invitó a cenar-

-Ahh ya veo- contestó desinteresado

-Ara ara Zoro-kun- dijo de repente la morena – ¿Intentas seducirme?- sonrió maliciosamente mientras volteaba un panqueque de la sartén

-¿De qué estás hablando?- la pregunta lo puso tenso y al notar su falta de vestimenta se sonrojo –No, te equivocas- volteó la cabeza a otro lado

-Entonces no te atraigo- dijo agregando un tono de tristeza

-No es eso- dijo poniéndose nervioso, respiró y se calmó –Robin, yo te amo-

A la morena le sorprendió dicha acción, siempre le hacía ese tipo de cosas y lo ponía en situaciones vergonzosas solo para divertirse viendo lo nervioso que se ponía, pero usualmente terminaba contradiciéndose y divagando, pero esta vez había sido directo y se había calmado. "-Tendré que pensar en otra forma de jugar-"pensó

-Yo también te amo- respondió acercándosele y embarrando un poco de masa sobre su nariz, luego le dio un rápido beso en los labios

-Okasan- interrumpió una voz en el fondo

-Ya-chan, ohayou- saludó la morena

-Ohayou okasan, otosan- dijo tallándose los ojos

-Ohayou- sonó la voz de Zoro desde el baño pues aún no estaba presentable y se había devuelto rápidamente

-¿Qué hay para desayunar mamá?- preugntó Yami

-Adivina- se rió –fu fu fu-

-¡¿Panqueques?!- se notaba la emoción es su voz

-Hai~- canturreó Robin –Salen unos panqueques para la princesa de esta casa- a pesar de usar un tono alegre, lo dijo con cierta madurez

-¡Yay!- celebró Yami

Mientras su hija cantaba también sobre su desayuno, ella decoraba el platillo con algunas frutillas y crema batida, quería que fuera especial y único. Terminó de decorarlo y lo sirvió frente a su hija.

-¡Wow!- se asombró la niña – ¡frutillas!- le brillaban los ojos –Itadakimasu- dijo muy emocionada

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-Uff- suspiró relajándose –Me ha contestado ella-

-Lo ves- sonrió –aunque estoy seguro que si hubiese contestado Zoro hubiese sido casi lo mismo-

-Al final ha salido bien- sonrió victoriosa –vendrán a cenar-

-Me alegra escuchar eso- se levantó el moreno y se dispuso a lavar los platos

-No es necesario- le dijo Nami avergonzada –Yo lo hago, tu hiciste el desayuno-

-No es molestia para mí- sonrió Luffy, quien hizo caso omiso y se puso a atender la labor

-Gracias- dijo agachando la cabeza, no quería ser una carga para Luffy

Cuando éste terminó de limpiar se le acercó a ella y le dio un beso –Bueno, ya viene siendo hora de que me vaya-

-Espera- lo detuvo ella

-¿Si?- preguntó él

-¿Vendrás a la cena verdad?- puso ojos suplicantes

-…No me lo perdería- sonrió

-Gracias- sonrió ella

El chico fue a buscar sus cosas para irse, es verdad que tenía bastante ropa que guardar, la verdad es que no quería irse, quería quedarse ahí por siempre, pero aún no era el momento, tenía que arreglar algunas cosas antes de dar el siguiente paso. Terminó de acomodar sus cosas, tomó sus llaves y después de darle un beso a su novia, se marchó.

Estando sola, el apartamento se sentía muy grande, y vacío, esa tarde Zoro y Robin vendrían a cenar, debía ponerse a limpiar, pero algo la detenía, y no era un impedimento físico. Se dio por vencida y se fue a acostar, pensando en muchas posibilidades, quería que Luffy se mudara con ella, pero tenía sus dudas, luego el tema de la boda llegó, el vestido, el pastel, el lugar, la ceremonia, la fiesta, la comida, ¡diablos! Era tanto, pensaba y pensaba hasta quedarse profundamente dormida.

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-Ya-chan- le habló su madre -¿Te parece bien si vamos a cenar a casa de Nami-san?-

-Claro- sonrió –será como el día que la conocí-

-¿Quieres usar un vestido?- buscaba en su closet

-Sí, quiero vestirme bonita- sonrió

-¿Qué tal este?- sacó uno rosa con un listón a la cintura y un moño

-Sí, ese está lindo- bailó alrededor de él

-¿Quieres acompañarme a ver que se pondrá mamá?- refiriéndose a ella misma

-Sí, sí, mamá también debe ir hermosa- sonrió y se tomaron de la mano

Aún faltaba tiempo para la cena pero era mejor irse preparando.

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Despertó, se levantó de la cama, esperaba que aún fuera temprano y lo comprobó en su reloj, tenía el tiempo medido para estar lista, el problema fue… ¿Qué daría de cenar? Una solución fácil sería invitar a Sanji y a Violet, conociendo al rubio él se ofrecería a hacer la cena pero de verdad necesitaba privacidad con Zoro y Robin.

Empezó a buscar entre sus cosas el recetario de su madre, al encontrarlo buscó su platillo favorito, "carne en gravy de mandarina". ¡Bingo!

-Creo que tengo todos los ingredientes que necesito- caminó a la cocina –yosh, me pondré a prepararlo- y empezó a cocinar.

A pesar de no tener mucha experiencia en el campo de la cocina, ese era un platillo que le salía muy bien, serviría un corte de carne cubierto en gravy dulce de mandarina con una ensalada de guarnición y una pasta, para acompañar serviría sake, una botella guardada para situaciones como la que venía.

Una vez terminada la cena, o al menos dejándola para lo mínimos detalles del final, se dispuso a limpiar un poco, no había mucha suciedad, pero quería que brillara del limpio el lugar.

Finalmente exhausta por la ardua tarea de limpieza, que le costó más energía de la que pensó y todo por la pierna que no le ofrecía mucha movilidad, se metió a bañar, afortunadamente contaba con el tiempo suficiente para darse un largo baño de preparación mental, sabía que debía una explicación, quizás no a Robin, pero sí a Zoro, incluso si no la pedía ella quería darla, y ya después de haber arreglado ese asunto, seguramente Robin querría hablar de la boda y los preparativos, el solo pensarlo le daba mareos.

-Estoy tan nerviosa- dijo para sí mientras en agua le caía por el cuello hacia la espalda –tengo miedo de su reacción- subió las manos a su cabeza –aunque sé que Luffy estará ahí para ayudarme, estoy nerviosa-

Salió con mucho cuidado con una sensual bata puesta y una toalla envuelta en su cabello, se dirigió a su habitación a elegir un vestido que ponerse –Menos mal que hace poco me compré este- sonrió al elegirlo, era un precioso vestido rojo con escote de corazón y con poco vuelo, le llegaba un poco arriba de las rodillas, al sacarlo se dio cuenta que su armario estaba lleno de cosas, si quería que Luffy se mudara con ella, debía hacer limpieza de ropa también. Ahí mismo buscó los zapatos, escogió unas zapatillas rojas muy brillantes de tacón alto. De uno de los cajones sacó un sexy conjunto de ropa interior y se lo puso.

Ya casi era hora de que llegaran sus invitados y todavía tenía que hacer los últimos toques en la cena.

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Desde que había llegado a su casa se había puesto a pensar en la vida que quería darle a su amada pelinaranja, sabía que el apartamento de ella era cómodo, pero no quería mudarse ahí, no lo malinterpreten, quería vivir con ella, pero no en ese lugar, le emocionaba más la idea de conseguir una casa propia, comenzar juntos un nido nuevo en el cual ver crecer a la familia, porque sin duda quería hijos, quizás dos o tres, necesitaban un patio grande, además de que tendrían un perro, la simple idea de algo tan bello lo emocionaba.

-Ohh mira qué hora es- se levantó de golpe de su cama –ya va a ser hora- y se metió a bañar, al salir de su corta ducha tomó un traje negro, usaría una camisa roja y una corbata que hiciera juego con el traje, a pesar de ser un hombre sencillo que prefería el uso de un short y unas sandalias, esta era una ocasión especial, debía lucir presentable, gracias a su abuelo, aprendió que debía tener al menos un traje para cada ocasión que pudiera presentarse y así siempre estaría listo.

Se vistió y se intentó peinar –definitivamente esto no se me da- se cepillaba –no sé cómo debería peinarme- cepilló sus cabellos hacia atrás dejando un par de mechones hacia el frente –quizás como crocodile- hizo una cara muy similar al gesto de ese político –shishishishi, mejor lo dejaré como siempre- se acomodó el cabello como lo llevaba siempre y gracias al fijador que había usado en su imitación le quedó bastante bien.

-Yosh- se puso su sombrero –hora de irse-

Ese era Luffy, usando su sombrero lo hacía ser quien era, no importaba la situación, el sombrero nunca podía faltar.

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En casa del matrimonio, estaban ya los tres a la puerta organizando todo, para partir, nos encontramos con Yami y su vestido ya descrito, con unos zapatos negros y un moño en la cabeza luciendo adorable; Zoro con un traje negro, camisa blanca y sin corbata; y finalmente a Robin en un vestido morado con un escote que le favorecía, era largo y suelto, además del pequeño detalle de enseñar una pierna casi entera, con unas zapatillas plateadas, usando accesorios del mismo color para combinar.

-Vamos- dijo Zoro abriendo la puerta para salir

-Yo conduzco- dijo Robin adelantándose a su marido con su hija de la mano, sabía que se enojaría, pero quería llegar puntual a la cena y no contaban con suficiente tiempo como para desviarse "un poco" de la ruta.

Zoro tan solo se ruborizó y empezó a renegar por lo bajo –Bien- fue su respuesta

Todos subieron al carro, fue un viaje lleno de anécdotas por parte de la pequeña, contando sus andanzas en el apartamento de la pelinaranja, de su aventura en el parque de diversiones, pequeñas cosas que recordaba de ambos accidentes, su tarde en el juicio y al final de lo mucho que se había divertido en la playa.

La niña quiso evitar entrar en detalles respecto a los accidentes, el del incendio lo tenía muy presente que había sucedido, ella fue testigo, pero el choque simplemente recuerda el abrazo de Nami y como todo se puso borroso, y precisamente eso fue lo único que contó.

-Parece que te divertiste- le sonrió Robin

-Sí, mucho- se tranquilizó al finalizar –Oh, también vi las fotos que tiene Nami-san de su boda- sonrió

-Ara ara, ¿fotos de nuestra boda?- preguntó Robin interesada en el tema -¿Te gustó como se veían papá y mamá?-

-Sí, lucían muy bien-

-Quizás hoy podamos verlas todos juntos y recordar un poco ese día, ¿Qué opinas? Zoro-kun- volteó a ver a quien venía de copiloto solo sonrojarse

-Hai hai- decía restándole importancia –Bueno, la verdad es que fue uno de los mejores días de mi vida- diciéndolo en voz baja, aunque fue escuchado por ambas

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Se estaba terminando de arreglar el cabello, esta vez se lo recogió dejando un par de mechones caer sobre sus hombros, algo así como peinado/despeinado, buscó algunas joyas con que adornar su cuello, optó por un collar dorado y para nada ostentoso, volteó a ver su mano, observó sonriendo el hermoso anillo, dejando de lado lo fino que se veía, el significado de este era lo que más le fascinaba de él.

Tomó un poco de maquillaje, se puso polvo, un poco de rímel para sus pestañas, un labial carmesí y por último un pequeño toque de rubor en sus mejillas, aunque sabía que esa noche, rubor era lo que menos le haría falta. Un maquillaje sencillo, la ocasión era elegante, pero bastaba esa poca cantidad para hacerla ver a la altura de la situación.

Dejando la joyería de lado y el maquillaje, recordó que aún no podía usar tacones, al menos no en ambos pies, un poco decaída por ese detalle guardó su preciado calzado y sacó unos del mismo color pero de piso, no eran muy formales, pero por el momento, era lo mejor que podía usar. Se puso el derecho y guardó el izquierdo, se vio al espejo, ella se veía bien si no tomaba en cuenta su pierna, y si levantaba un poquito el vestido se veía la herida en su muslo derecho "-Parezco una muñeca rota-" pensó, inmediatamente se deshizo de esa idea, y salió al comedor para no tener que pensar más en su aspecto, para despejarse de esa preocupación acomodaría la mesa, faltaban 5 minutos para las 7, por lo que ya era tiempo de estar preparada.

De pronto el timbre sonó, la pelinaranja fue a atender, aunque con un nudo en la garganta, "-¿Quién habrá llegado primero?-"

CONTINUARÁ

Ha pasado tiempo desde mi última actualización ¿verdad? Vaya, casi un año, estoy apenada, tuve pensado abandonar el fic, me hundí en un mar de "me ha salido super mal" y no tenía idea de cómo continuar, pero me obligué a salir de ese estado y a escribir, a hacerle un final, entonces las ideas comenzaron a salir, y pues he aquí el resultado, ya solo quedan dos capítulos, uno corto que es el de la cena (ahí escribiré una mini historia extra, espero que les guste) y el último cap que vendría siendo la boda, pensaba meter otros problemas a los personajes pero, ya basta, mi querida Nami ya sufrió bastante.

Espero que alguien haya estado esperando la actualización del fic, si es así me da muchísimo gusto, y si no pues yo entiendo, les debo una disculpa muy enorme.

¿reviews? alguna petición, comentario, sugerencia, lo que sea, es bienvenido.

Saludos y gracias por leer n_n