Capítulo 9. Sigilo

24 horas antes entre los límites de Mare y Karan

Berthold y Kate escucharon las pisadas que se acercaban.

- No creo que sea buena idea enfrentarlos directamente- susurró Kate- hay que ver quiénes son.

Dicho esto le hizo señas a Berthold para que se escondiera en algún recoveco de la cueva. La oscuridad los ayudaría a no ser descubiertos.

Las personas que entraron a la cueva, solamente eran dos y la poca luz que entraba dejaba ver que eran jóvenes soldados igual que ellos. Observaron un poco más para ver si llegaban más pero no sucedió, únicamente eran ellos dos e iban discutiendo uno con el otro.

- Parecen Jean y Eren - pensó Bertholt con un poco de nostalgia.

Pero no había tiempo de tentarse el corazón o de sentir simpatía por ellos. Eran el enemigo y posiblemente ellos habían matado a sus compañeros. Cuando estuvieron más cerca Bertholt salió de su escondite, se lanzó contra uno de ellos y lo inmovilizó fácilmente. El otro soldado sacó su arma para disparar a Bertholt pero Kate apareció y le dio una patada alta en la cabeza dejándolo inconsciente.

- ¿Quiénes son ustedes? - preguntó el soldado asustado y a quien forzaban a mantener la cabeza en el suelo

- Responde tú primero - dijo Kate quien se agachó junto a él. - ¿ustedes mataron a nuestros soldados?

- Por favor – suplicó el soldado – no me maten

- Responde la pregunta – dijo Bertholt apretando la cabeza del joven soldado contra el suelo

El soldado se veía asustado y su respiración era agitada sabiendo que se encontraba en una situación de vida o muerte.

- No me maten

- ¡Responder la maldita pregunta! – repitió Bertholt mientras forzaba un poco más el brazo del soldado para provocarle dolor.

- ¡No! ¡No fuimos nosotros! – gritó el joven con la esperanza de que al fin lo soltaran pero eso no sucedió

Bertholt únicamente aplicó menos fuerza pero no lo soltó. Bertholt miró a Kate en busca de alguna sugerencia sobre qué hacer después.

- Deberíamos llevárnoslos también – dijo Kate – de regreso a Mare para que los interroguen.

- Por favor – suplicó nuevamente el joven – no sabemos nada, solo nos ordenaron quemar los cuerpos. Sólo seguimos órdenes. Ustedes son soldados, deben entenderlo. Nosotros dos no podríamos matarlos, nos superaban en número.

El otro soldado comenzó a moverse y a reaccionar. Se agarró la cabeza a causa del dolor. Kate se le acercó y lo obligó a levantarse.

- Vamos a llevarlos afuera – dijo Kate.

Ambos llegaron a la entrada de la cueva donde llegaba más luz. Los dos jóvenes soldados portaban el uniforme militar de Karan. Kate comenzó a catear al soldado que había golpeado en la cabeza de arriba abajo hasta que encontró un pequeño documento, era una carta con un sello que ni Kate ni Bertholt pudieron reconocer no era ni de Mare, ni de Karan o ninguna de las otras naciones.

- ¿Qué es este sello? – preguntó Kate al chico mientras le mostraba la carta. - ¿De dónde es?

- No lo sé – respondió.

- Que conveniente – replicó Kate – si no sabes de dónde es entonces ¿A quién la ibas a entregar?

El chico no respondió, simplemente miró al suelo.

- Entonces no te molestará que abra la carta.

Kate empujó al chico con fuerza para que cayera al suelo. Abrió la carta. Dentro solo decía

"Necesitamos dos"; firmado por Alq.

Kate leyó la carta a Bertholt. Era una carta bastante desconcertante. ¿Necesitaban dos qué?

- Debemos llevarlos de regreso para que los interroguen – dijo Bertholt finalmente- no podemos hacerlo nosotros, si nos dicen algo inverosímil no podremos reportarlo porque no nos creerían.

- Ya escucharon andando

Kate se acercó al soldado para cogerlo del brazo pero éste se levantó y salió corriendo. Kate lo persiguió pero el chico era muy rápido. Kate decidió detenerse y sacó su arma. Apuntó su revolver con cuidado, dejarlo escapar no era una opción, jaló el gatillo; primero disparo, falla y el chico seguía corriendo, segundo disparo, la bala impacta contra una roca muy cerca del chico.

- Si lo dejas escapar te haré responsable de lo que pase después – le gritó Bertholt

Kate se concentró, respiró lentamente y apretó el gatillo. Le chico cayó al suelo, aún se movía, aparentemente le había dado a una pierna

- ¡Sí! – dijo Kate para sí misma.

Corrió hacía el joven soldado y este al ver que se acercaba sacó algo de su bolsillo y se lo comió. Cuando Kate se acercó espuma salía por la boca del soldado. Se había suicidado.

- Mierda – murmuró Kate.

De pronto detrás de ella Kate escuchó un disparo, por un momento creyó que le habían disparado a ella y ya esperaba el dolor agudo que produciría la herida pero no sucedió. Si no le habían disparado a ella, entonces... Kate corrió de regreso. Al llegar encontró al otro soldado muerto en el suelo y Bertholt de pie junto a él. Kate miró al moreno en busca de respuestas.

– Me distraje cuando el otro escapó y me quitó el arma – dijo Bertholt – de disparó a sí mismo.

- El otro también prefirió morir a que lo interrogaran.

Bertholt caminó de un lado a otro pensativo. Finalmente se detuvo y se volvió hacia Kate.

- Regresa a Mare con los cuerpos de nuestros compañeros – dijo el moreno - y no menciones nada por ahora sobre los soldado de Karan ni sobre la carta.

- ¿Qué regrese a Mare? – cuestionó Kate - ¿Sola?

- Sí, yo iré a Karan.

- ¿Por qué?

- No creo que vinieran a quemar los cuerpos. Se los iban a llevar seguramente para ver su alguno es un titán cambiante

- ¿Crees que la carta se refiera a eso? Necesitan dos. ¿Dos cambiantes?

- Posiblemente

- ¿Y así quieres ir a Karan? ¿Te quieres ir a entregar o qué demonios estás pensando?

- Que no venga a buscarme, sería peligroso.

- Por supuesto que voy a regresar a buscarte - replicó Kate.

- No voy a enfrentarme a nadie, solo quiero ir a buscar información. Si le dices algo a Reiner seguro vendrá a buscarme, no les digas nada, no quiero ponerlo en peligro ni a él ni a Annie.

Al pensar en Annie Bertholt sacó de su bolsillo el pequeño anillo plateado y se lo dio a Kate

– Dáselo. Tal vez lo necesite y dile a Reiner...

- Me estas jodiendo ¿cierto? – Interrumpió Kate - ¿Es una despedida?

- Es una orden. Regresa a Mare. Yo voy a regresar después, lo prometo.

Kate no puso más objeción, aunque no quería dejar que Bertholt se fuera solo no trató de convencerlo de lo contrario, sin embargo no estaba segura de cumplir su promesa de no ir a buscarlo.

continuará...

NA: Ya sé que me tardé mucho. Lo siento queridos lectores estuve un tanto ocupada. Hablando un poco sobre Kate, ya me lo han comentado que ella es como Peak y Galliard mezclados pero hice este OC antes de saber de la existencia de estos dos personajes y es una casualidad. Creo que a estas alturas por muy tentador que sea no puedo meter a Peak y Galliard serian demasiados personajes. Igual me veo obligada a cambiar un poco eso de los 9 titanes para que esta historia funciones, en mi idea original hay más de 9. En fin no podré hacer este universo igual al del manga. Así que no sean tan estrictos en ese sentido, denme chance, no los voy a decepcionar.