Hola, lamento el retraso, disfruten el capítulo. Explicación al último.
Disc. One Piece no es mío, es del gran genio Oda-sensei.
Capítulo 19. Planes y sorpresas.
El día transcurría tranquilo, apenas atardecía, el viaje desde la ciudad donde vivía la familia de Luffy había sido largo, y más si paraban en cada restaurante a comer, pero finalmente había llegado a su hogar, había muchas cosas que hacer, un enorme evento que planear y su prometido no estaba, no lo culpaba, seguramente estaba cansado, pero ella quería tener la planeación cuanto antes.
Luego de darse una corta ducha, caminó hacia el teléfono y marcó esas teclas que se sabía desde joven.
-Hola- respondió la voz en el teléfono
-Robin, hola- saludó Nami
-Ara ara, Nami, ¿Qué pasa?-
-Quería saber si mañana puedes venir a mi casa-
-Ha pasado tiempo desde la última vez- se habían reunido aquella vez que sorprendió a todos con el embarazo –Entonces ahí estaré-
-Excelente- suspiró –Creo que ha llegado la hora de concretar las ideas y actuar-
-fu fu fu- reía la morena –Vaya impaciencia-
Después de colgar, buscó en su agenda los nombres y números de sus demás candidatas a damas de honor y los anotó en una hoja.
-Mañana consultaré con Robin para ver como decidir esto- se rascó la cabeza –Por el momento me iré a dormir-
A la mañana siguiente, estaba lista esperando la llegada de su amiga, había pasado al menos dos meses desde su reunión, se sentía tal y como aquel primer día, cuando todo inició, de igual manera esperando a Robin.
Esa mañana Luffy se había ido, desde antes que ella siquiera despertara, curiosamente siempre lo escuchaba irse, pero esta vez ni siquiera sintió cuando se levantó de la cama.
Supuso entonces que no volvería hasta la comida o incluso la cena.
Se preparó desayuno y se sentó a disfrutar un buen rato su comida, al terminar se levantó de la mesa y se dispuso a lavar los platos que había ensuciado y a asear un poco el apartamento.
"¿Será diferente mi vida aquí con Luffy?" se preguntaba, aunque sabía la respuesta, ese corto periodo que había vivido con él le daba la conjetura más obvia. "Solo espero que no queme el apartamento" rio para sí y suspiró.
Una vez aseado el apartamento, prendió la televisión y se sentó en el sofá a esperar, esta vez se relajaría antes de empezar con la ardua tarea que estaba por venir.
Hundida en sus pensamientos y en el programa "Una boda en peligro" que casualmente era emitido por la TV, sonó el timbre, aunque tuvo que sonar un par de veces más para que se percatara y fuese a abrir.
-Robin, lo siento- invitó a pasar a la recién llegada
La morena avanzó dentro de la casa y se sentó en el sofá, levantó la cabeza a la televisión y soltó una risita –Nami, no deberías ver estos programas a estas alturas, ¿Acaso estas nerviosa?-
-¿Cómo no estarlo?- se rio –Algunas de esas bodas resultan un desastre- su tono sonaba con preocupación y broma a la vez
-Nami, esas bodas son rarísimas, la tuya no tiene de que preocuparse sobre un oso que escapa ¿No crees?- En parte tenía razón, las bodas de la tele eran excéntricas y los problemas presentes era sobre animales salvajes escapando y accidentes con motosierras.
-Supongo que tienes razón- sonrió
Robin tomó el control de la tele y la apagó –Bien, es hora de que dejes de preocuparte por bodas ajenas y empecemos a preparar la que tienes en puerta-
-Estoy de acuerdo- se levantó y buscó su lista de candidatas, tenía anotado los posibles jardines y salones en los que podría ser su evento, las pastelerías que tenían buenos pasteles, e incluso todas las personas que quería invitar, no estamos hablando de una lista muy larga, aunque la mayoría era familia de Luffy.
-Hablando de tu boda, ¿dónde está Luffy?-
-La verdad no sé, esta mañana se ha levantado sin que yo me diera cuenta y se ha marchado- se tensó -¿Crees que haya escapado?- tragó saliva
-Nami- sonó firme y en tono fuerte –Sabes que Luffy no es así, jamás tomaría una decisión así si no estuviera totalmente seguro-
-Es cierto- respiró –tienes toda la razón- rio –él no es así- respiró –ver tanta televisión ya me está afectando-
-Relájate- la morena sonaba mucho más dulce, le extendió una mano y le acarició la mejilla
-Gracias- respondió Nami apenas moviendo los labios –a propósito, ¿Cómo te has sentido?- preguntó mientras extendía sus listas y papeles en la mesita de centro
-Bien- sonrió la morena y se acarició el abdomen que seguía plano –Aún no tengo ningún síntoma-
-Tener un bebé suena… agotador- concluyó sin encontrar la palabra a la que quería llegar
-fu fu fu- rió la pelinegra –Vale la pena cada segundo-
Pasaron casi todo el día hablando sobre el gran evento que les esperaba, haciendo del papeleo inicial que tenía la pelinaranja, una montaña de hojas con ideas, rayones, garabatos y dibujos.
Pasadas las 6 p.m. se percataron que no habían tenido oportunidad de comer, y se decidieron por ir a una cafetería a un par de cuadras de ahí.
Mientras ellas caminaban a su destino, sin notarlo cruzaron camino con Luffy, quien felizmente regresaba al apartamento, su razón para haber salido temprano era simple, la búsqueda de una bella casa, amplia, con un enorme y verde jardín, y como era de esperarse, llevaba buenas noticias consigo, había encontrado la casa ideal, necesitaba llevar a Nami para que juntos imaginaran la vida que tenían por delante, al llegar a la puerta se encontró con una nota -Fuimos a la cafetería "El conejo blanco"- leyó en voz alta -¿Dónde está eso?- se rascó la cabeza –Es la que tiene un conejo blanco en el logo- continuó leyendo –Ah ya se cual- sonrió mientras guardaba la nota en su bolsillo, moría de ganas por darle la buena nueva, pero supuso que podía esperar un poco, bajó a recepción y pidió a Franky que le abriera la puerta.
-Luffy, ¿Acaso no te había dado ya una copia de la llave?- preguntó mientras buscaba la correcta en un llavero lleno de estas.
-La olvidé- se rascó la nuca
Habiendo conseguido lo que necesitaba, entró al apartamento, echó un vistazo a la montaña de papeles que yacían en la mesa de centro y como no, se sorprendió por la cantidad de cosas que había escrito Nami, ¿Cómo una boda llevaba tantas cosas? Por eso su prometida se había visto tan estresada –Tal vez pueda ayudar un poco- tomó una hoja en blanco y escribió "Cena: Carne a la mandarina, pastel: de mandarina, decoración: mandarinas" sonrió satisfecho y dibujo algo que a sus ojos era una mandarina gigante.
Pasado el tiempo con su amiga, se dirigieron de nuevo al apartamento, pero la morena se despidió en la entrada al edificio y fue en busca de su auto para regresar a casa, mientras la pelinaranja la despedía en la puerta, cuando la silueta del carro dio vuelta en una curva a unas calles de distancia, se metió a recepción –Franky- llamó la atención de este
-Nami, ya volviste- dijo apareciendo en el mostrador –Tu novio te espera desde hace rato, se veía bastante feliz- comentó
-Me da gusto que ya llegó- sonrió, sabía que con el simple hecho de saludar al peliazul, este le diría si Luffy había vuelto o no
Subió para encontrarse con que efectivamente había vuelto, ya que la nota que había dejado ya no estaba, entró al apartamento y buscó con la mirada a Luffy, el cual yacía en el sofá dormido con un pedazo de carne entre los dientes, el cual se podía apreciar que mordía, vaya escena de lo más divertida, y pensar que tendría momentos divertidos por el resto de su vida, sonrió, se acercó más sin despertarlo y pudo leer lo que había escrito previamente.
-"Bueno, yo misma dije que necesitaba de su ayuda"- soltó una pequeña risa que fue suficiente para despertar a su prometido
-Nami- exclamó con la boca llena y tragando –Volviste- brindó una de sus más cálidas sonrisas –Bienvenida-
Ella se ruborizó al recibir tan dulces palabras y se inclinó a darle un tierno beso –anda, vamos a dormir-
De la ternura del momento Luffy, por extraño que parezca, había olvidado totalmente de decirle respecto a la casa. –Vamos-
Así pasaron los meses planeando, buscando, viendo y visitando, finalmente Luffy había conseguido la cantidad que necesitaba para comprar la bellísima casa, y fue entonces que llevó a Nami, al principio planeaba decirle de inmediato, pero luego decidió que fuese una sorpresa, habían pasado 6 meses desde que guardaba el pesado secreto, pero fueron 6 meses que valieron el esfuerzo de callarse y finalmente había llegado el día.
Condujo por un camino que pensó que la pelinaranja desconocía, pero ella conocía muy bien toda la ciudad, el pretexto que Luffy se inventó fue que verían a unos amigos para hablarles de la boda, pero lo hizo volteando los ojos y torciendo la boca por lo que definitivamente era mentira, pero por esta vez, Nami fingió que le creía.
Llegaron a una bella casa de dos pisos, color azul cielo con los marcos de puertas y ventanas blancos, tenía un espacio enorme, bajaron del auto y caminaron a la puerta, el pelinegro sacó las llaves de la construcción y abrió la puerta –Bienvenida a nuestro futuro hogar- sonrió él
Nami abrió los ojos en sorpresa y volteó a ver a su casi esposo –No me la creo, ¿Es verdad?- él solo asintió y ella se cubrió la boca con sus manos
-¿Te gusta?- pregunto él
-Luffy- pausó ella apreciando todo a su alrededor –Me encanta-
-shi shi shi- caminó él –aquí irá el sofá y allá la tele- decía apuntando –Y mira esto- corrió hacia la puerta trasera la cual era de vidrio y corrediza –Está enorme acá atrás-
Nami corrió junto a él y asintió, tratando de asimilarlo todo
-Al fondo colocaremos columpios para que jueguen nuestros hijos, o quizás una resbaladilla, o ambos- decía haciendo alharacas
Nami aún sin poderlo creer comenzó a derramar lágrimas, las cuales le estaba siendo imposible retener –Nami- dijo el moreno preocupado -¿Qué sucede?- corriendo hacia ella
-Luffy…- no pudo contenerlo más y empezó a llorar –Todo es tan hermoso- dijo al tiempo que abrazaba a su prometido, no podía creer que ese hombre que estaba frente a ella pensara en todo eso, un futuro juntos, hijos, una vida a su lado, todo era tan perfecto.
Él le quitó un par de mechones que cubrían su rostro, la tomó de la barbilla para alzarla un poco y la besó tiernamente.
CONTINUARÁ
Ah pero que corto me ha quedado el capítulo, y han pasado casi 2 años desde mi última actualización, no tengo palabras para expresar lo mucho que lo siento, pasó por mi cabeza en abandonar el fic, o dejarlo en pausa, pero vamos que ya nomás me falta la boda y mencionar al nuevo bebé de Zoro y Robin, que ya estaba planeado desde 2014 jeje, a decir verdad me ha costado escribir este capítulo (y eso que está corto) han pasado 4 años desde que empecé, y ahora que lo leo pues reconozco muchos errores, y cosas que a decir verdad me apenan un poco, pero después me dije a mi misma, "Que va, termínalo y siéntete orgullosa de tu creación" y es por eso que me he obligado a darle fin a esta historia en lo que calculo sería un capítulo más, que procuraré subir lo más pronto posible (Me siento mal porque eso dije la última vez y pues casi pasan 2 años) pero en fin, pondré todas mis ganas en esto.
Muchas gracias a quienes aún siguen el fic y una disculpa, de verdad que me arrodilló con la frente al suelo, me estaré reportando con nuevas historias muy pronto.
Saludos y mil gracias por leer n_n
