Aquella semana había pasado increíblemente lenta para ambos héroes.
Dos fechas importantes se habían juntado sobre ellos: Exámenes finales y, un fan meeting que había organizado la alcaldía de París, pero, ellos sabían por comentarios de Clovis que básicamente fue otro de sus caprichos que termino muy mal para él.
Su madre, la alcaldesa, había visto aquella idea de su mimado hijo para poder tener contenta a la población a pesar de todo lo que sucedía en Paris, y así conseguir electores para el siguiente año, pero eso era otra historia.
Ambos estaban completamente trasnochados por el constante estudio para sus pruebas de física y química, las cuales habían sido peor que la palabra "brutal", y ahí estaban, intentando mantenerse parados mientras los ciudadanos de Paris pasaban uno por uno a tomarse una foto con ambos.
Sí hubiesen querido rechazar la oferta, seguramente estarían plácidamente en el quinto sueño de Morfeo, pero ambos sabían que su deber también era ser gentiles con toda la ciudadanía, así seguirían confiando de sus habilidades.
Además, Adrienne tenía un pequeño plan.
Ahora que sabía que Ladybug tenía cierto crush en una chica, aquello era prácticamente una buena señal. No pensaba que ella fuese a cambiar de enamorada así como así, incluso aunque fuese ella, la hermosa modelo de día y sexy héroe de noche.
Pero podía ahora declarar sus sentimientos libremente, sin ser tildada de loca, y quizás, intendenta ser cercana a ella como Adrienne.
Y, nuevamente, quizás, revelar su identidad.
Esperando algún día entrar en su corazón.
Así que, su plan había sido simple. Ella no podía aparecer como Adrienne por qué Chat Noir se tenía que encontrar ahí, y no planeaba dejar sola a su dama escarlata. En su lugar, escribió una carta y se la entregó a Nathan, el asistente de su madre y, poniendo la excusa más conveniente (Que estudiaría hasta que sus neuronas explotaran) le pidió de favor de ir a entregarla al fan meeting.
Y así fue, pudo ver en el momento exacto en el que él se la entregó a Ladybug.
Ahora, solo restaba esperar.
[…]
― Te lo digo, muchas de las cartas que recibí son de chicas alabando mi virilidad ― Suspiró, mientras se recargaba en una de las vigas de la torre Eiffel, dejando otra carta en una caja que se encontraba reposando a un lado suyo ― Sé que soy un adonis, pero podrían pensar en mis habilidades de héroe, me siento acosado ― Concluyo mientras un pequeño puchero salía de sus labios.
― Haré una seña afirmativa aunque no lo piense ― Comentó en tono de burla, aunque sabía que aquello era una vil mentira, estaba como quería, recordó decir una vez a Nina durante clases y nunca le había dado más la razón a su amiga.
― Vamos, sabes que es verdad ― Argumentó, sonriendo pícaramente.
― Puede ser ― Le dio la razón, abriendo un pequeño sobre mientras sonreía ― Pero todo tu ego no me deja ver ― Remató.
Chat Noir hizo una mueca de dolor completamente falsa, posicionando sus manos sobre su pecho como si estuviese herido.
― Eso me ha dolido ― Murmuró a la par que tomaba otro de los tantos sobres que aún se encontraban cerrados en su propia caja, observando como Ladybug reía de una que otra ocurrencia que decían sus propias cartas.
Casi cada uno de los asistentes había entregado cartas, posters, e incluso algunos regalos. Ambos habían decidido leerlos en compañía uno del otro, por qué su presencia ya era lo más natural y, así podrían estar juntos un poco más.
Ambos querían eso último, aunque alguien quisiera seguir negándolo aunque fuese solo un poco.
Cuando Chat Noir leyó la carta, solo pudo sentir como su sangre subía directamente a su cabeza e inmediatamente se quedaba sin aliento.
Ladybug lo miraba expectante ante cualquier reacción que él pudiera hacer.
Ella había reconocido aquel sobre como él mismo que pidió a su mejor amigo, Alim, entregarle. Había costado mucho que dejará de hacer preguntas, pero por fin podría mitigar aquella duda.
Sí Chat Noir aborrecería la idea de que a un chico le gustaba, él como actuaria.
La carta solo contenía dos palabras y su propio nombre.
"Me gustas" Decía.
Y, cuando la escribió, se dio cuenta que ya no dudaba mucho sobre ello. Ya no añadía el "creo que".
Pero que aceptar aquello no hacía que dejara de sentir amor por Adrienne, eso seguía ahí.
― Marin ― Le escuchó pronunciar levemente.
Estaba prácticamente más rojo que Tikki.
Comenzó a reír levemente, apretando aquella hoja de papel contra su propio pecho.
Preguntándose por qué de repente su corazón no solo latía por Ladybug cuando ella ya había decidido a quien amar, sino que también latía por aquel dulce y valiente muchacho.
Ladybug frunció el ceño al observarlo reír ¿Acaso se estaría burlando de sus sentimientos? Si eso era cierto ¡Era un completo patán!
― ¿Qué te causa tanta gracia? ― Una mueca de disgusto estaba palpada en su rostró, pero cambió cuando notó que de sus se asomaron unas lágrimas.
― Me odiarías si te lo digo, pensarías que soy un patán ―.
《 Ya lo hago 》 Pensó la heroína, sin apartar la mirada de él.
― No lo creo ― Mintió, tomando otro sobre de la caja, este tenía un peculiar color verde.
― Te amo, Ladybug ― Soltó de la nada, observándola ― Pero, creo que estamos en la misma situación ― Comentó, logrando que ella se sintiera confundida ― Me gusta un chico ―.
Ahí fue cuando el rostro de ella se ilumino.
Le gustaba un chico a Chat Noir.
Chat Noir había leído su carta.
¿Había una posibilidad? ¡Pues claro que la había! Estaba hablando de Marin, de ella, bueno ¡Él mismo!
Abrió el sobre, intentando disimular.
Correspondía sus sentimientos, quería ambas partes de él.
― ¿Podria saber quién es él que le está robando suspiros a mi minino? ― Intentó sonar relajada.
Chat Noir pensó que quizás estaba sintiendo celos, pero realmente era lo justo. Ella había sido completamente sincera ¿Qué clase de compañero y amigo seria si no hiciera lo mismo?
― Marin ― Dijo sin pensar mucho, observando como el rostro de ella se escondía en una curiosa hoja negra.
Su rostro tomo color nuevamente.
Era su carta.
Pudo divisar cuando el rostro de ella se desencajaba de la sorpresa y todo su cuerpo se paralizaba, se preguntó si aquello era una buena señal.
― Le gusto ― La escuchó murmurar, completamente absorta en sus pensamientos.
― ¿Qué? ― Preguntó, temeroso.
― Esta enamorada de mí, la chica a la que amo ―.
Y aquello había salido de su boca sin prestar atención que su compañero felino escuchaba todo aquello.
Y ahora compartían un debate interno completamente caótico.
¿Lo bueno de esto? Ellos se tenían confianza.
[…]
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
..
.
.
.
.
..
.
.
.
.
.
.
¿Qué puedo decir?
Son unos tontos xD
