Un gran suspiró salió de él, se había reflejado en el aire debido a las bajas temperaturas que Paris estaba experimentando, una noche fría sin lugar a dudas.
Y, aunque usualmente los días fríos para él, debido a que en su vida civil eran increíbles por el simple hecho de que esos días usualmente los tenia libres, por una que otra excepción cuando se presentaban sesiones fotográficas por la temporada. Además amaba la ropa para frio.
《 Pensamientos de chica》Escuchó en su mente, como una pequeña burla. Plagg era todo un caso definitivamente.
Pero, volviendo al tema, ese día no había ido nada bien, y aunque hubiese disfrutado de aquellas cosas tan triviales, había algo que arruino el día entero.
Casi habían sido derrotados por el villano en turno.
Tanto él como Ladybug estaban completamente distraídos, descoordinados.
Y, realmente pensó que sería al revés; Ambos se habían prácticamente confesado mutuamente, y habían abierto sus corazones aceptando que se sentían confundidos.
Tenían la confianza entre ellos ¿Qué podía interferirse para no tener la victoria como era usual?
Qué aún tenían secretos.
Plagg le había comentado que, si ambos comenzaban a ser más sinceros con sus corazones no había marcha atrás y debían confiarse todo, incluso su pequeño problema.
Se preguntó por qué no se lo había dicho antes, pero intuyo que o lo había olvidado, o simplemente quería divertirse un rato a costa de los demás.
También pensó en qué clase de secreto tendría Ladybug.
Abrazó sus piernas contra su pecho, mientras pensaba de qué manera podría decirle aquel secreto a Ladybug.
Un golpe en su frente lo saco de su dudativa mental, logrando que su cuerpo se inclinara hacia atrás. En sus manos había caído un tubo de Pringles.
Enarcó una ceja y se recompuso rápidamente, buscando de donde habían salido aquellas frituras.
Y varios metros abajo se encontraba Marin, cargando varias bolsas que parecían contener telas diferentes y otra con muchas golosinas.
― ¿Él súper héroe de París afligido? ― Preguntó él franco-chino, intentando evitar la mirada del héroe que se enfocaba sobre sí.
― Lo estoy ― Admitió, tomando el tubo de Pringles en sus manos ― Son de queso, prefiero las clásicas ―.
Y ambos chicos soltaron una sonora carcajada.
[…]
― Entonces haces una clase de trato negro con los gerentes de la tienda de textiles cuando llegan los cargamentos ― Repitió Chat Noir mientras se llevaba una galleta a su boca, mientras sonreía divertido ― Yo pensé que eras alguien correcto, Marin ―.
― No es algo malo, solo, como dice un amigo, es astucia ― Se defendió ― Usualmente las telas de ahí son cotizadas, París es una de las capitales de la moda y no soy el único que aspira en entrar a esa industria, tengo que hacerme de mis medios ― Tomo una fritura del tubo y la comió.
Ambos varones se encontraban ahora en una azotea, perteneciente a un desconocido, recargados contra la chimenea que sobresalía, ocultándose en la oscuridad de la noche.
Intentando ignorar el frenético latir de sus corazones.
Ambos guardaron silencio durante unos instantes, mientras disfrutaban de las golosinas que Marin había comprado.
Era curioso como Chat Noir había elegido un paquete de galletas de chispas de chocolate (que, en realidad eran para Tikki) y él se había quedado con las Pringles de queso que el héroe felino había despreciado.
Marin tragó saliva.
― No pensé que me dirigirías la palabra ― Soltó de la nada, llamando la atención del rubio ― A no ser que no hayas leído nada, de ser así, olvídalo ― Añadió como excusa. No debía saber que estaba completamente seguro que había leído su carta.
Ni de que sabía que también sentía atracción por él, eso solo lo sabía Ladybug.
― Oh, bueno ― Dejo las galletas en sus muslos y sus manos en una acción nerviosa se dirigieron hacia su nuca, a la vez que su rostro comenzaba a adquirir un poco de calor ― Sí lo leí, y, no tiene nada de malo ― Murmuró ― Además ― Hizo una pausa, tragando en seco ― También me gustas ― Admitió, observándolo de reojo ― Es extraño, digo ¡Casi no hemos hablado y todo eso, pero! Quizás es por las tantas veces que te he salvado ― Esto último lo añadió en tono de broma, logrando que Marin riera.
― También es extraño de mi parte ― Su rostró era un poema a ojos del héroe, pensó que nunca había visto algo tan lindo y a la vez increíblemente sexy ― Sé que me gustas, pero ― Suspiró ― Hay una chica de la cual he estado perdidamente enamorado desde que la conocí, bueno, no exactamente, al principio no la toleraba ― Rascó su mejilla ― Quise confesar mis sentimientos para dejar de estar confundido, pero creo que sigo en las mismas ―.
Un sentimiento de incomodidad invadió al héroe.
Se sentía celoso en ocasiones de que aquel maravilloso chico fuese deslumbrado específicamente por su versión masculina y no por lo que era ella fuera de aquella figura creada por la magia.
Sí, en espíritu y en esencia era lo mismo, pero aun así era un poco decepcionante.
Y él saber aquello no ayudaba mucho ¿Quién era aquella que se había robado parte del corazón de Marin?
Y bueno, tampoco es como si pudiese criticar aquello, también tenía una gran confusión sobre sus sentimientos.
Sí, amaba a Ladybug, pero también sentía algo por Marin, simplemente no podía sentirse mal porque él pasara por lo mismo.
Aunque sintió un poco de decepción, Ladybug había logrado querer ambas partes de él, o de ella, sin saberlo, y aun se preguntaba de donde ella podía conocer a su figura civil, aparte de las revistas.
― Me pasa algo parecido ― Suspiró ¿Marin realmente necesitaba saber eso o solo lo decía para provocarle un poco de celos?
― Ladybug ¿No? ―.
― Sí ― Admitió.
― Deberías invitarla a salir ― Chat Noir arqueo una ceja, confundido ― Sí, ya sabes, quizás si la conoces mejor o algo por el estilo, quizás eso ayude ― Mordió su labio, durativo.
¿Era lo mejor? Pues, quizás. De alguna manera tendrían que conocerse, no solo por aquellos problemas horribles que estaban experimentando en cuanto a sus emociones, sino también en cuanto a su deber de proteger París.
Era claro que con aquellos secretos no podrían hacerlo, no cuando lo que había pasado ese día casi fue catastrófico.
― Entonces en algún momento tendrías que salir conmigo ― Escuchó al rubio ― Así sería lo justo, también te conocería a ti ―.
Intentó no reír por aquella propuesta, bueno, no haría falta dos citas para darse cuenta que era el, así que asintió.
― Y tú ¿Saldrás con aquella chica? ― Preguntó.
Marin suspiró ¿Era correcto involucrarla en aquello?
No lo sabía, pero quería arreglar aquella confusión en su pecho.
― Sí ―.
Y sin previo aviso, él franco-chino sintió una suave presión en sus labios.
Chat Noir le había dado un casto beso, solo juntando sus labios con los suyos y haciendo que un fuerte calor se esparciera por todo su cuerpo.
Recordó que aquella sensación ya la había experimentado durante el día de san Valentín, en realidad aquel era el segundo beso que tenía y, también era con él.
Cuando el héroe felino se separó, su rostro reflejaba una vergüenza absoluta, estaba claro que no tenía idea de por qué había hecho aquello.
Marin sonrió cuando se alejó de él, completamente nervioso y murmurando miles de cosas extrañas.
Parecía una niña avergonzada.
[…]
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
THE BLOOD IN MY VEINS OHHHHH
Tenia ganas de escribir algo yaoi aqui, o semi, no sé ni que sea xD pero, creo que quedan dos capitulos mas ¿Saben? IDK, help me.
Ya tengo en borrador lo que sucedera al final, pero no sé si servira para uno o dos.
En fin, me da gusto que esta cosa si les divierta, es la cosa mas divertida que he escrito.
Y ¿Saben? A la chingada los drabbles, ya ni son de 500 palabras, no puedo xD cada capítulo se hizo mas largo DSHAFSDF xD
Los quiero :*
