Tocó sus labios por tercera vez en el día mientras evocaba en su mente la memoria de aquel suave beso.
No estaba jugando con Marin y definitivamente no quería hacerlo, pero esa posesividad que podía tener en muchas ocasiones se apodero de ella, o él en aquel instante, logrando que hiciera aquello.
No se arrepentía, pero si se encontraba un poco decaída.
Ella no era una rompecorazones como muchas de las revistas de la farándula solían decirle ¿Entonces por qué su corazón estaba así de dividido?
Escuchó su risa a lo lejos, se encontraba hablando con Alim no muy lejos de ella, aparentemente la conversación era muy divertida.
Y, entonces por su cabeza pasó ¿Quién sería aquella chica por la cual Marin también suspiraba?
Mordió su labio cuando una idea más loca cruzo en su cabeza ¿Marin podría sentir algo en algún momento por su mejor amigo?
¡Se estaba volviendo una completamente paranoica! ¿Acaso eso hacia el amor?
¡Amor! Ahora hasta se refería a aquel sentimiento por aquella palabra con la cual solo había calificado a lo que sentía por la heroína escarlata.
― Soy un desastre ― Tapo su rostro con ambas manos, intentando oprimir un pequeño grito.
― Hey, chica ¿Estas bien? ― A un lado suyo en la banca se sentó Nina, quien le miraba seriamente confundida ― Parece como si sufrieras ―.
《 Lo hago, ya no sé qué hacer con esto 》Pensó, impulsivamente.
― Sí, eso creo ― Respondió rápidamente, sin dejar de mirar hacia la dirección de ambos chicos.
― Deberías invitarlo a salir en lugar de comértelo con la mirada ― Escuchó como Nina ocupaba un tono que fácilmente se podría describir como pícaro.
Ella enrojeció.
Y si lo hacía ¿Quizás Marin no invitaría a la otra chica?
[...]
― ¡Enserio amigo, eres un desastre! ― Una sonora carcajada salió de su boca ― Ya lo has intentado cientos de veces y ahora de la nada tienes una convicción inigualable, me gustaría saber que pasó ― Alim pegó su hombro con el pecho de su amigo, intentando presionarlo.
― Alguien mágico hablo conmigo, ¿Contento? ― Contestó entre risas ― Así que, si soy rechazado, te pido de la manera más atenta que cuides mi dignidad ―.
― No prometo nada, hombre, además, quizás sin dignidad podrías ser mi esclavo ― Se burló.
Marin golpeo su hombro, alejándolo de él.
Vaya amigo que tenía.
Sintió un suave toque en su espalda, llamando su atención.
Era Adrienne.
¿Cuándo se había acercado a ellos?
― Hola chicos ― Saludo la rubia, mientras exhibía una sonrisa nerviosa, para después dirigirse a Marin ― Bueno, quería hablar contigo ¡Más bien! Pedirte un favor ― Junto ambas manos frente a ella.
El chico solo asintió, completamente mudo.
― Había quedado con Nina para ir a Place du Tertre a pasar el rato, y realmente fue un milagro que me dejaran ir a pesar de estar algo retirado ― Explico ― Pero resulta que Nina tenia hoy planes con Alim ― Mintió mientras observaba al moreno de reojo.
― Oye, pero si yo no tengo planes hoy con ― Fue interrumpido por un fuerte pisotón que le fue proporcionado por Nina, quien se acababa de integrar al grupo.
Ambas adolescentes sonrieron cómplices, Alim intento ahogar un grito mientras Marin los veía completamente confundido.
― ¿Te gustaría acompañarme? No me gustaría perderme la oportunidad ― Una mirada inocente se coló por sus ojos, logrando que un escalofrió recorriera la espalda del joven.
― ¡Me encantaría! Ehm, claro ¿Por qué no? ― Intento cambiar las primeras palabras que salieron de su boca por algo más relajado.
Aquello no lo había esperado.
[...]
― Entonces Nathan no tuvo opción que dejarme jugar en línea el Ultimate Mecha Strike III por qué no soportaba ser vencido ― Relató para después tomar un tragó a su botella de agua.
― Al final conseguiste lo querías, fue un buen truco ― Rió levemente al imaginársela en aquella situación ― Deberíamos jugar en línea alguna vez, en dúo somos buenos ―.
Ambos estaban sorprendidos de la fluidez que había tornado la conversación, que no se convirtió algo incómodo por ningún motivo.
Desde que las clases habían terminado, ambos tomaron el metro para no demorar tanto en llegar y disfrutar parte de la tarde en Place du Tertre, donde muchos artistas se reúnen a mostrar sus habilidades y vender una infinidad de artículos.
Incluso un trovador se había acercado a ellos, dedicándole una canción a Adrienne a petición de Marin puesto que ella se había quedado admirando como este hacia aquello con una pareja.
Y, aunque se estuviese muriendo de vergüenza, lo hizo.
Todo era tan basto y colorido, multitudes de gente.
Pero aun así, para ellos solo existía aquel momento.
Y de alguna manera Adrienne se sintió mal, quizás le había robado aquel precioso instante a aquella chica por la cual el corazón de Marin latía (en parte, ella era dueña o dueño de una parte).
Pero, tampoco era aquello importante para ella, se sentía feliz.
― Este lugar es hermoso ― Comentó la rubia mientras observaba al frente.
El cielo ya se comenzaba a tornar naranja y las farolas comenzaban a emitir luz, dándole un toque completamente acogedor al lugar.
― Sí, lo es ― Una sonrisa embobada surcó su rostro al observarla sonreír y quitarse unos mechones de cabello de su frente ― Es un buen lugar para impregnarte del arte bohemio, en ocasiones vengo aquí por inspiración ―.
― Vine una vez aquí con mi Padre, no recordaba mucho a decir verdad ― Suspiró ― Gracias por venir conmigo, lo he disfrutado bastante y, realmente disculpa si te cause alguna molestia ―.
Él tomo aire, sintiendo como su corazón comenzaba a desbocarse.
Estaba tan mal, tener aquellos sentimientos divididos.
Era ir de extremo a extremo.
Pero, debía ser sincero consigo mismo, y con ella.
― Nunca serias una molestia, Adrienne ― Respondió, apartando un mechón de ella de su mejilla ― Bueno, realmente te tengo que confesar algo ― Tragó saliva a la par que ella lo observaba, expectante ― Hoy planeaba invitarte a salir ― Admitió con una sonrisa tímida y rogándole a cualquier entidad para que la chica no saliera corriendo ― Sé que no es de la misma manera, o que no lo veas como yo pero ¡Argh! ― Sacudió su cabeza, observando como el rostro de ella comenzaba a expresar clara sorpresa ― Quería invitarte a salir desde que te conocí, bueno, quizás no desde ese día, no fue una primera sorpresa muy agradable ¡Bueno, realmente lo fue! La situación no tanto ― Suspiró fuertemente al no encontrar sus palabras adecuadas.
Adrienne intentaba procesar todas las palabras de Marin.
Por qué apenas podía creer que de aquella chica de la cual él hablaba, era ella.
Marin se había fijado en Chat Noir y en Adrienne Agreste al mismo tiempo, había traspasado incluso aquella magia que le convertía en un chico para poder defender a Paris.
Colocó sus manos suavemente sobre las de él, intentando que se tranquilizara y dejara de pensar tanto que palabras debería decir.
― Yo, bueno ― Balbuceo completamente nerviosa ― ¿Qué hay de Chat Noir? Tú me dijiste aquel día que, bueno ― Suspiró ―.
― Sí, sigue siendo así ― Desvió la mirada ― No es una confesión como tal, por qué estoy confundido ―.
― Yo también ―.
― ¿Uhm? ― Arqueó una ceja al escucharla decir aquello.
― Estoy enamorada de Ladybug, pero tú me gustas ― Confesó.
Logrando que el cerebro de Marin dejara de funcionar por muchos minutos.
Y, ambos pensaron que aquello era tremendamente familiar.
[...]
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Capitulo terminado: 24/agosto/17
Lo terminé antes, el mismo dia que publique, pero no quise subirlo xD
La neta, es que hoy me puse de meta acabar este fanfic, y es por eso.
Estos niños ya no saben si son hetero, pansexuales, dramaqueens o k pdo.
Gracias por seguir este raro fanfic :3
27/agosto/17
Ya queria subir esta cosita, con estos bebos confundidos :)
Los amo.
Capitulo final, soon.
