― Soy un chico ― La melodiosa voz que emitía aquellas palabras claramente no concordaba en aquel contexto.

Por lo cual, creyó haber escuchado mal.

― ¿Qué? ― Preguntó, confundido.

― Chat Noir, soy un chico ― Repitió nuevamente, observando como él rostro de su compañero se desencajaba ― Déjame terminar ¿Sí? ― Añadió al ver que el héroe felino estaba a punto de soltar algo ― No te lo dije en un principio porque pensaba que era raro, y era una de las razones por las cuales me portaba distante contigo, mi Kwami se llama Tikki y es, como decirlo ¿Los Kwami tienen sexo? Vaya, estoy divagando ― Suspiró, dejando caer su rostro, rendida ― Es una ella, y yo un él, cada que me transformo ella se acopla a mí y suceden cambios ― Explicó, intentando usar una voz calmada.

Chat Noir solo podía tener su mirada sobre ella, como sus ojos lucían levemente afligidos.

Pero, por otra parte, expresaban un sentimiento de liberación.

― Pero tú, gato tonto, comenzaste a entrar en mi mente quitando esa barrera ― Se quejó ― Y, aunque tengo confusión en mis sentimientos aun, quiero conocer al verdadero Chat Noir ― Esto último lo murmuró, intentando evitar la mirada intensa de su compañero ― No hoy, pero ¿Qué tal si? ―.

― Una cita ― Interrumpió rápidamente el rubio, para después carraspear por su imprudencia ― Puede ser una cita de amigos, tenemos muchas cosas de que hablar después de todo ―.

Ella levantó su cabeza, con un brillo de alegría en sus ojos.

― Entonces ¿No te molesta que yo sea un chico? ¡Todo este tiempo pensabas que era yo una chica! ― Comentó mientras sus brazos se movían energéticamente, nerviosa.

Él colocó sus manos sobre sus hombros, tranquilizándola.

― Aunque fueras un gato, seguiría sintiendo lo mismo ― Hizo una pausa, analizando sus palabras. Ambos soltaron una sonora carcajada ― Bueno, eso sonó mal, en mi mente sonaba más romántico ―.

― Un poco raro, pero lo fue ― Atino a decir la heroína.

Chat Noir tragó saliva.

― Entonces, tengo que decirte algo yo también, antes de poner la fecha y él plan ― Tomó aire ― Yo una chica ―.

Ladybug parpadeo unos instantes, observando a su compañero.

― ¿Qué? ― Preguntó, examinándolo de arriba hacia abajo.

― Soy una chica, Ladybug ― Suspiró, sintiéndose de alguna manera liberado ― Y una muy guapa ―.

Y, aquella noche, ambos se dieron cuenta que eran algo tontos, que sus Kwami eran muy buenos ocultando secretos (en especial Plagg).

Y lo más importante, qué aquello se les hacía increíblemente familiar.

[…]

Se encontraba completamente recargado en un edificio, observando como las personas pasaban con prisa aquel sábado, el invierno apenas estaba comenzando así que froto sus manos entre ellas y dejo escapar un poco de aliento de su boca para calentarlas.

Cuando ambos descubrieron que pasaban por la misma situación al transformarse con ayuda de sus Kwami, fue difícil para ambos dejar de reír durante un buen rato. Se les hacía increíble que nunca hubiesen pensado aquello, que nunca aquella idea llego a pasar por su cabeza.

Comentaron aquellas situaciones durante toda la noche sobre la Torre Eiffel, desde pequeñas anécdotas con sus primeras transformaciones hasta el terrible dolor que experimentaban en un principio.

Y, aunque ya no había secretos entre ellos, aún faltaba algo; conocerse.

De verdad, a la persona que se encontraba tras la máscara, verificar si seguía siendo la misma en esencia, ver si aquello traspasaría aquella barrera como dos personas lo había hecho con ellos.

Y así, pensar con claridad.

Pero no querían hacerlo en ese momento, aunque ya habían asimilado aquello, era claro que aun necesitaban procesar aquella información.

Así que decidieron salir, tal como ambos lo habían propuesto a su singular modo.

Acordaron llevar algo de vestir significativo, para poder reconocerse entre la gente que pudiera estar en cualquier lugar, aquello lo tomaron como un inocente juego.

Marin opto por un conjunto parecido a su traje de heroína, llevaría un pantalón completamente negro junto con una camisa del mismo color, acompañado de una chaqueta de piel color roja de daredevil que le encantaba.

Por otro lado, Adrienne escogió un atuendo con una falta en forma de a negra y una chaqueta blanca, y, para resaltar aquello unas orejas de gato que en algún momento encargó en internet, ahora sabía que si les daría un buen uso.

Acordaron verse en la calle donde ambos se conocieron, rue de la colombe fue testigo de su primer y catastrófico encuentro de ambos héroes, y el saber que ambos sabían el lugar, hizo que un sentimiento cálido se instalara en sus pechos.

― ¿Marin? ― Una voz suave hizo que girara su rostro, encontrándose con nada más y nada menos que con Adrienne ― Hey, parecías un poco zombi ― Añadió con una suave risa.

― Eh, hola, Adrienne ― Tragó saliva ¿Qué pensaría Adrienne si de la nada llegaba Chat Noir ahí? Bueno, más bien la chica que estaba detrás del traje y la magia de aquel héroe ― ¿Qué haces por aquí? Digo, bueno, sola ― Murmuró, observándola.

Vaya que se veía bien.

― Bueno, estoy esperando a alguien ― Lo observó de reojo. Marin se veía increíblemente atractivo con aquel conjunto, en definitiva el rojo y el negro eran sus colores.

Y, se puso a pensar.

Marin tenía aretes, y vestía exactamente como la heroína, o, el chico que era Ladybug, iría a aquel lugar.

Su corazón se comenzó a desembocar al darse cuenta de aquellos detalles que, había ignorado completamente por hecho de saludarlo.

― ¿Marin? ― Lo llamó, ahora completamente nerviosa.

Pero él solo estaba embobado observándola.

Adrienne llevaba una curiosa diadema en su cabeza que simulaban las orejas de un gato.

Falda negra, chaqueta blanca, cabello rubio y unos maravillosos ojos color verde.

― Adrienne ― Murmuró, al darse cuenta que ella lo llamaba en repetidas ocasiones.

Ella llevó su mano hasta su mejilla, acariciándola suavemente.

― Aunque fueras un gato ― Susurró, regalándole una sonrisa de oreja a oreja.

Él era Ladybug.

Ella era Chat Noir.

Nunca se enamoraron de personas distintas.

Siempre habían sido ellos mismos, se habían encontrado de maneras distintas.

Ambos rieron suavemente, llamando la atención de los transeúntes que los miraban y posteriormente pasaban de largo, admirando aquella escena de reojo.

Pasaron las barreras del sexo, pasaron las barreras de sus orientaciones y prejuicios.

― ¡Esto es gatastico! ― Ella se lanzó en brazos de él, colgándose de su cuello ― Aunque somos unos idiotas ―.

― Lo somos ― Admitió él, separándose de ella para tomar su rostro.

Y darle un suave beso en sus labios.

Lento y algo torpe ambos se acoplaron, reconociendo aquella cálida sensación que ambos habían experimentado en aquel tejado junto.

Pero ahora era más.

Cuando ambos se separaron, miraron a su alrededor, apenados por aquel comportamiento.

― ¿Comenzamos esta cita, M'lord? ― Marin Rió cuando ella cambio su apodo.

― Pensé que no era una cita ―.

― Demasiado tarde ―.

Habían sido los portadores equivocados, Tikki debía cuidar de Adrienne mientras Plagg debía hacerlo con Marin, pero aquel incidente les enseño que no todo debía seguir aquella regla.

Eran los primeros portadores erróneos que tenían en todo su existir.

Y aun así, ellos pensaban que aquello quizás no fue una equivocación.

[…]

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[Error, portador equivocado ― Terminado]

Y bien, ahora si que el fanfic ha llegado a su fin.

Muchisimas gracias por apreciar este fallo a el fandom,pero apareció en una idea fugaz.

Me gustó, con esto quise expresar que si bien ambos son una pareja heterosexual a final de cuentas, el amor logra trasender hasta el genero, claro, en muchos casos.

Además ¿Qué lios, no?

Aclaraciones:

rue de la colombe ― Es una calle parisina que se encuentra a espaldas de la cateral de notre dame, puse esta calle (Por que estos bebos se conocieron en una calle, cuando Ladybug callo del cielo ) por que es una aproximación a la realidad parisina de la serie