Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Capítulo 2
Dos meses habían pasado desde que Bella dejó la casa aquella mañana.
Dos meses en los que Jacob se negó a firmar los papeles y en su lugar había llevado la disputa por la custodia de Samantha a un juicio a través de un mediador que decidiría quién se quedaría con la niña.
Dos meses en donde Rosalie acompañaba a Bella cada vez que iba a visitar a la niña. Jacob se había negado a dejarla entrar a casa la primera vez.
—Síguete negando a dejarme verla, Jacob, eso solo me dará más puntos para que el mediador me dé su custodia completa.
—La abandonaste, Isabella.
—Te abandoné a ti, a mi hija no, por eso estoy aquí. —Se cruzó de brazos—. Ahora apártate y déjame ver a mi hija.
Bella visitó a su Samy puntualmente cada fin de semana e incluso entre semana iba a bañarla, darle de cenar y arrullarla hasta que se dormía, por eso, cuando llegó la fecha del juicio para la custodia de Samy, Bella estaba muy confiada de que el mediador nunca se negaría a darle a la niña.
Jacob llegó junto a su madre al juzgado, Bella se acercó y Sam estiró sus brazos hacia ella.
—Hola, amor, te extrañé mucho.
Jacob acomodó a su madre en la silla de ruedas y se paró frente a Bella.
—Dame a mi hija.
Bella rodó los ojos y besó la mejilla regordeta de la bebé.
—Nos vemos al rato, cariño, iremos por un rico helado.
Jacob tomó a Samy y se la entregó a su madre para poder conducir la silla de ruedas hasta el edificio.
—¿En serio no la quieres contigo? —preguntó Rosalie parándose junto a ella.
—La voy a tener conmigo, Rose, solo que Jacob aún no lo sabe.
—Tiene todo fríamente calculado, ¿verdad, abogada Swan? —se burló.
—Por supuesto, abogada Hale.
Entraron al tribunal, Rosalie se quedó afuera junto con la madre de Jacob y Samy, quien con ayuda de Rosalie caminaba por los pasillos, curiosa por conocer el lugar donde estaba.
Al entrar a la sala en donde se llevaría a cabo el juicio, Bella se sentó junto a su abogado causando el ceño fruncido de Jacob.
—¿Rosalie no es tu abogada?
—Claro que no, es poco ético.
—No digas nada, Jacob —habló su abogada incitándolo a que tomara asiento e ignorara a Bella.
El mediador entró a la sala, y se sentó en el escritorio frente a los dos.
—¿Están seguros de que no quieren un acuerdo amistoso? —preguntó sacando lo papeles que le habían dado con anterioridad—. Tengo entendido que la señora Swan redactó un acuerdo de custodia compartida que beneficiaba a ambas partes y principalmente a la niña.
—Así es —habló Emmett—, mi clienta ofreció un acuerdo de custodia compartida, una buena pensión con la posibilidad de aumentarla cuando se estableciera en su trabajo y con un régimen de visitas, pero el señor Black se ha negado a firmar.
—Entiendo… ¿abogada, Brandon?
—Mi cliente quiere la custodia completa de Samantha Black, la señora Swan abandonó el hogar sin importarle las necesidades de la niña, el señor Black no pide pensión, tan solo la custodia de su hija.
—¿Ninguno está dispuesto a negociar?
—No.
—Sí.
Alice y Emmett contestaron al mismo tiempo respectivamente.
—Adelante, abogado Cullen.
Bella le sonrió a su abogado, era su compañero en el despacho en donde trabajaba y le había asegurado que tener a la niña era pan comido, el mediador que había sido asignado al caso, Aro Vulturi, era anticuado y aceptaría que la niña pasara el mayor tiempo posible con Bella.
—Mi clienta quiere a su hija los fines de semana de viernes por la tarde a lunes por la mañana, además de que ofreció el cuarenta por ciento de su sueldo como pensión, con posibilidades de aumentarla al cincuenta y cinco por ciento cuando se establezca en su empleo, la empresa en donde trabaja cuenta con guardería, eso facilitaría el cuidado de la niña, el señor Black puede pasar por la niña o mi clienta puede llevar a la niña a su casa. Está dispuesta a quedarse con la niña cuando el señor Black tenga algún compromiso, no importa del tipo que sea. Mi clienta solo quiere lo mejor para su hija.
—Mi hija no está acostumbrada a las guarderías —protestó Jacob—, además no puedo llevarla y recogerla todos los días.
—Yo puedo ir por ella —respondió Bella rodando los ojos—. La llevaré a la guardería y la regresaré a casa de tu madre cuando salga de trabajar.
—Estará todo el día contigo, Isabella.
—¿Cuál es el problema? Tú estarás todo el día en el trabajo, no es como si pensaras pasar el día con Samy.
—Mi madre estará sola.
—Lo cual hace que Samy esté mucho mejor conmigo, tu madre está paralítica, Jacob, no puede ni moverse de una habitación a otra sin ayuda.
—Tiene la silla de ruedas.
—Que no es apta para la casa, ni mucho menos para cuidar de Samy.
—Tú no sabes eso.
—Por supuesto que lo sé, he pasado los últimos ocho meses cuidando de tu madre, que no puede ni siquiera comer por sí misma, tenía que dividir mi tiempo entre cuidar a mi hija y a tu madre.
—Vivíamos con ella, lo menos que podías hacer era ayudarla.
—Es tu madre, no mía.
—SILENCIO —habló el mediador llamando la atención de los dos—. Las preguntas aquí las hago yo, así que, señora Swan, si no quería vivir con el señor Black, ¿por qué se mudó con él?
—Durante todo mi embarazo viví con mi mejor amiga, incluso cuando Samy nació fue mi mejor amiga la que estuvo conmigo en la sala de parto, no quería a Jacob en mi vida ni en la vida de mi hija.
—Pero era su hija también.
—En realidad, en ese entonces no estaba segura de que fuera suya y nunca se hubiera enterado si mi madre no le hubiera llamado.
—¿Su madre cómo lo conocía?
—Envió una postal en Navidad y mi madre supuso que era algo formal, así que le llamó. Me negué a vivir con él durante todo el embarazo ya que no estaba segura de que fuera suya y no lo quería cerca, cuando nació aún vivía en mi departamento con mi amiga.
—¿Y cómo llegó a la casa Black?
—Lo hice por el bien de mi amiga.
—Explíquese.
—Jacob llegaba a las siete de la mañana los domingos, nosotras estábamos dormidas y era realmente molesto escuchar el timbre incontables veces, cuando se hacía de noche, tenía que correrlo pues no quería marcharse.
—Quería estar cerca de mi hija —habló Jacob.
—No le dabas de comer ni le cambiabas los pañales, tan solo te quedabas viendo el televisor, no me ayudabas en nada y más de una vez me arruinaste mis citas.
—¿Salía con alguien más? —preguntó el mediador.
—Sí.
El mediador asintió y la incitó a seguir.
»Era incómodo para mi amiga tenerlo en casa, así que después de mucho pensarlo me mudé a la casa Black, Jacob me prometió que solo sería provisional, después de la cuarentena comenzaría a buscar un trabajo y podría salir de esa casa, pero Samantha tiene un año y cinco meses y apenas pude comenzar a trabajar.
—¿Así que dejó la casa por su trabajo? ¿Sin importarle dejar a la niña en un ambiente en donde, como usted dijo, la señora Black no está en condiciones de cuidar a la niña y el señor Black trabaja durante todo el día?
—Dejé la casa pensando en buscar una mejor vida para mi hija y para mí, no quería que tuviera que vivir cuidando de su abuela, me arrepiento de haberla dejado, pero sabía que Jacob no me dejaría estar en paz con la niña.
—Quiero a mi hija conmigo —habló Jacob—, su vida no puede verse afectada tan drásticamente, sacarla de la casa de un día para otro no es lo mejor.
—Por eso te he dejado la semana completa, yo la cuidaré durante el día, puedo pasar por ella en la mañana y estar con ella hasta que la guardería abra, durante mi hora de la comida iré por ella y estaremos juntas, cuando salga del trabajo te la llevaré y, si me lo permites, la bañaré y meteré a la cama, estará todo el día conmigo y pasará la noche en su cama, su rutina no se verá afectada en lo más mínimo.
—¿Algo que decir, abogada Brandon? ¿Señor Black?
—Recapacita, Isabella, estábamos bien, le dábamos una familia a Samy.
—¿Qué familia, Jacob?, no hemos intimado desde antes de que Samy naciera, ni siquiera aguanto a tu madre ni mucho menos estoy dispuesta a seguir alimentándolos a ti y a ella. Daré todo de mí para que mi hija tenga una buena vida y crezca sabiendo que es amada, pero no estoy dispuesta a aguantar a tu madre ni mucho menos a ti.
—Dejaré que trabajes.
—No necesito que me dejes hacer las cosas, puedo hacerlas y hacer que mi hija sepa que no necesita a un hombre para salir adelante.
—Es una situación bastante complicada —intervino el mediador después de apuntar en su libro—. La señora Swan está dispuesta a dejar a su hija durante las noches con usted, señor Black, para no tener problemas, pero no me ha dado fundamentos para decidir que la niña se quede con usted, lo importante es la niña y decidiré con quién se queda al final del día, así que tengo unas preguntas que quiero que respondan.
»¿La niña sabe caminar?
—Solo da algunos pasos y cae —respondió Bella.
—¿Come sola?
—Solo cereales —volvió a responder Bella—, le gustan algunas papillas, su favorita es la de zanahoria, pero solo tres o cuatro bocados y comienza a protestar porque no quiere más.
—De acuerdo, ¿usa chupón?
—Sí, intenté que lo dejara, pero no tuve éxito.
—Señor Black, ¿puede al menos contestar alguna de las preguntas que hago?
—Por supuesto, solo que Isabella no me lo permite.
—Esta quiero que usted me la responda, ¿la niña debe tener algún cuidado especial?
—No, Sam es muy sana.
Bella bufó y negó con la cabeza.
—¿Señora Swan?
—Algunas verduras le producen alergia, su piel es demasiado sensible así que debe usar protector solar cuando sale y su ropa debe de ser lavada con un suavizante que no tenga mucho olor ni deje la ropa seca y/o dura, y cuando le cambian el pañal no le puede poner talco porque le causa irritación.
El mediador anotó más cosas en su libro, lo analizó por unos minutos para después mirarlos.
—¿Dónde vive, señora Swan?
—Regresé al departamento junto con mi amiga.
—¿En su habitación hay espacio para una cuna?
—Lo hay.
—Señor Black, si su hija despierta a medianoche con fuertes cólicos que no le permiten dormir, ¿qué haría usted?
—La llevaría con el médico.
—¿Tiene su número?
—Pues… no
—¿El nombre de su pediatra?
Bella sonrió disimuladamente, era una perra, ya que por ella Jacob no sabía absolutamente nada de Samy, las visitas con el pediatra las programaba en los días que sabía que estaba ocupado, además nunca le enseñó las recetas ni le dijo el nombre.
—No lo sé, no pude acompañarla a sus citas porque tenía trabajo.
—¿Señora Swan?
—James Witherdale, la ha atendido desde que nació.
Jacob miró a su abogada pidiendo ayuda, ella negó, Jacob no le había dado la suficiente información para dejar como mala madre a Bella, no ayudaba en nada que Jacob no conociera nada de su hija.
—Daremos un receso de diez minutos, al regresar les daré a conocer mi respuesta. La niña no puede abandonar el juzgado, ¿entendido?
El medidor salió de la casa con el libro de sus anotaciones en mano.
—Pelearé por mi hija, Isabella.
—Debiste firmar cuando aún tenías oportunidad. —Tomó su bolso y le sonrió—. Solo quiero lo mejor para mi hija, Jacob, por eso estoy aquí.
Bella salió de la sala acompañada de Emmett.
Rosalie se acercó a ellos con Samy dando torpes pasos hacia Bella.
—Me duele la espalda, Bella —protestó Rosalie.
—Eso no es nada —habló Bella tomando a Samy en brazos y besando su mejilla—. Dile a la tía Rose que su bebé va a ser mucho más hiperactivo.
Emmett asintió abrazando la redonda cintura de Rosalie.
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Entraron a la sala nuevamente, listos para escuchar la decisión del mediador. Jacob y Alice confiaban en que respetara la decisión de Bella y permitiera a la niña quedarse con Jacob por las noches y Bella solo pudiera tenerla los fines de semana.
—Después de analizarlo y buscando siempre que la niña tenga el mejor cuidado posible, he decidido que provisionalmente la custodia completa se quede bajo la tutela de la señora Isabella Swan. La niña es muy pequeña para alejarla de su madre, además, usted, señor Black, deberá demostrar que puede cuidar de su hija perfectamente, hasta que no lo demuestre podrá visitar a su hija bajo el cuidado de la señora Swan y llevarla de paseo una vez por semana sin que la señora Swan le acompañe, pero deberá de estar en casa de la señora Swan antes de que el día termine. —Cerró su libro de anotaciones y los miró—. Tiene el derecho de apelar ante el tribunal pero ésta es mi decisión, la menor Samantha Black pasará a estar bajo la custodia de Isabella Swan desde este momento. Pasen buena tarde.
El mediador salió nuevamente de la sala dejando a Bella que sonreía feliz pues su plan había funcionado a la perfección, tenía a su hija y se había desecho de Jacob.
—Esto no se quedará así, Isabella, recuperaré a mi hija.
—Eso quiero verlo, Jacob —se burló—. ¿En serio crees que no sabía lo que hacía?, soy abogada, Jacob, sé controlar las situaciones y como ves, sabía perfectamente que te negarías a firmar y lograría tener a mi hija sin problema alguno y que tú quedarías ante el juez como un mal padre que no conoce nada de su hija.
—Lo planeaste todo desde un principio.
—Por supuesto que sí, la manera más fácil de deshacerme de ti era que alguien lo sentenciara, y si tú no cumples con el régimen de visitas, puedo regresar y quitarte el derecho de visitarla.
Salieron de la sala y Bella tomó a la niña que estaba dormida en el regazo de la señora Black.
—Iré por sus cosas en estos días —dijo Bella acomodando el pequeño cuerpo de su hija en su hombro—. Mi abogado te hará llegar el horario en el que puedes visitarla.
Jacob vio como Bella se alejaba con su pequeña en brazos.
—Apelaremos —habló Alice después de intercambiar tarjetas con Emmett—, pero debo ser sincera contigo, Jacob, las posibilidades de que te quedes con la niña son nulas, debes demostrar que Bella es una mala madre o un mal ejemplo para la niña y, aun así, será demasiado difícil encontrar a un juez que aparte a una niña de su madre.
Bella acomodó a Samy en el asiento especial para el auto y subió al lado del copiloto junto con Rosalie, Emmett se despidió ya que debía de arreglar el horario de visita antes de que Alice le mandara opciones.
—¿A dónde? —preguntó Rosalie.
—A casa, Edward pasará por nosotras ahí, quiere conocerla y planear cuándo la llevaremos a que su familia la conozca.
—Quiero ver la cara que pondrá Jacob cuando descubra que en dos años te vas para Italia con Edward.
—Prometo que estarás ahí cuando le diga de mis planes —aseguró aplicándose otra capa de lápiz labial.
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Dos horas después, Samy sonreía tímida ante el amigo de su mami que le había llenado de regalos y le había dicho que era muy guapa.
—Mi madre la adorará —habló Edward jugando con la manita de Samy—, y mi padre siempre dice que entre más nietos mejor, será muy bien recibida en casa.
—Espero que sea así, Edward, no miento cuando te digo que terminaré lo nuestro si tu familia llega a ser desagradable con mi hija.
—Eso no pasará, amor —la tranquilizó besando sus labios castamente—, estás atrapada conmigo, tú y Samy son mías, regresaremos a Italia y ambos trabajaremos en la empresa de la familia.
Bella lo besó por última vez antes de que Samy pidiera jugar con los nuevos peluches que Edward le había obsequiado.
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