Bueeeeno, he aquí un nuevo capítulo después de MUCHO tiempo, pero espero que la espera haya valido la pena ^-^. Cabe decir que trataré tomar otra vez el ritmo de seguir publicando este fic, y en cuanto mis fics de Frozen, la próxima semana habrá novedades :). ¡Disfrute de la lectura!

Disclaimer: Avatar NO me pertenece, sino que a Nickelodeon y sus asociados y creadores.


Venganza de doble filo

Por E. Waters

Capítulo VI

El ambiente de la fiesta era pomposo, pero embriagante a la vez, aunque la muchacha de ojos celestes no sabía muy bien si todo esa euforia que sentía era por cómo estaba la fiesta en sí, o porque sencillamente se encontraba en compañía de Mako. Es más, estaba tan enfrascada en la figura del chico, que había olvidado todo…

Todo incluyendo a Asami Sato.

¿Cómo no, si Mako Hiretsu era algo así como una especie de príncipe para a chica? Él, después de todo, era no sólo apuesto, sino que a la vez guapo, gallardo, y hasta donde sabía Korra, una persona respetable.

Sin embargo, los ojos del chico no estaban puestos en la muchacha, sino que a la cumpleañera, la cual a su vez miraba intensamente a la chica de la Tribu Agua.

Estaba enrabiada, estaba enojada, y por qué no decirlo celosa al grado de ser prácticamente patológico. Y lo peor de todo, era que ella era la absoluta culpable de todo, en vista que había prácticamente empujado a Korra, a su Korra, a los brazos de Mako.

—Sigue el plan, Asami, sigue el plan— se dijo a sí misma, apretando fuertemente su mandíbula.

Pero simplemente, no podía hacerlo. Ella no había planeado eso, en ella no estaba entre sus planes haberse encaprichado, o tal vez algo más, con una chica solamente porque esta le quitaba su 'juguete' nuevo, como era el caso de Mako.

Mas no había vuelta atrás para todo ese desdichado asunto. Ya era tarde, demasiado tarde como para retractarse y volver el tiempo atrás.

Después de todo, muy en el fondo, la joven sabía que después de quitarle todo lo que Korra le podría 'ofrecer' a Mako, ella no podría olvidarla.

¿A quién engañaba?

Era prácticamente inevitable, era simplemente no imposible… Korra había producido en ella cosas que jamás creyó sentir por alguien, cosa no rara considerando los principios de Asami; para ella todo era reemplazable, todo era desechable, todo era un juego…

Un juego el cual no podía jugarlo de la misma manera, cuando la muchacha de ojos celestes estaba con ella.

Y lo peor de todo, es que sin quererlo ella le había dado las herramientas suficientes como para estar con Mako.

Ya nada impedía que Korra estuviese junto a Mako, nada más que Asami misma, en vista que al parecer el chico seguía interesado en ella.

¿Podría la joven acaso remediar esa situación, de alguna forma?

Mientras tanto, Bolin observaba todo, desde las sombras.

Para el chico, había algo raro, algo extraño, algo peculiar en ese contexto que sencillamente no podía estarse tranquilo. De todos los años que conocía a Asami, jamás le había visto con ese semblante.

—¿Pero por qué? — pensó el chico a sí mismo. Cierto, él no era la persona más audaz del mundo, pero no por ello era un tonto.

—A Mako le gusta Asami, a Korra le gusta Mako… ¿y a Asami? — se cuestionó el chico de forma seria, observando con sus ojos estrechados a la protagonista de esa noche. Estaba claro, o al menos para Bolin, que el objetivo amoroso de Asami no era Mako, y es que si lo fuese, no le habría pedido que llevase a Korra con él.

Entonces, ¿por qué?

No sabía, en serio que no.

Fue, siendo así, cuando el chico siguió con la mirada la dirección de los ojos de Asami, y para su sorpresa se encontró con el rostro de la propia Korra.

Los ojos de Bolin se abrieron mucho.

¿Qué tenía que ver precisamente Korra, en todo esto? ¿Era que Asami la estaba usando, como una mera marioneta, para sus perturbadores fines?

—No permitiré que le hagan daño a Korra— pensó el chico, frunciendo de forma evidente el ceño.

Fue cuando observó como empezaba el baile, y Bolin estando consiente que lo mejor sería que nadie supiese que estaba allí, se escondió detrás de la cortina, observando todo, pero todo lo que estaba pasando a Korra.

Asami Sato estaba observando como Korra y Mako bailaban, y evidentemente recordó cuándo ella le enseñó a bailar a Korra misma, y sobre todo aquel beso, aquel beso que a pesar que la otra chica era una inocente inexperta, fue un beso que fue más allá de un simple contacto físico.

Mako ya no le importaba ni un poco, mas la joven sabía muy bien que debía de ser cuidadosa; ella era sagaz y astuta, lo suficiente como para que nadie se percatase de su real objetivo.

—Mako…

—¿Si, Korra? — preguntó el muchacho, no desprendiendo por ni un solo momento su mirada del bello rostro de Asami.

Los ojos celestes de la chica se posaron con osadía sobre el rostro del joven, y antes que alguien pudiese hacer algo contra lo que ella haría a continuación, la muchacha se lanzó hacia el rostro de Mako y lo besó.

Lo besó como lo hizo con Asami.

Lo besó como ella había ansiado.

Lo besó como lo había soñado desde hace mucho.

La mirada del chico se ensanchó mucho, pero antes que él pudiese reaccionar, los labios de Korra de desprendieron de él, pero no porque la joven así lo hubo querido, sino porque alguien le agarró con fuerza del brazo.

—¿Asami? — dijeron tanto Korra como Makon al unísono.

Los intensos ojos verdes de la muchacha se posaron con crudeza sobre el rostro de Korra, lo que hizo que la joven de tez morena le corriese un escalofrío por toda su espina dorsal.

—¡Asami! ¡Yo no quería…!— dijo Mako, soltando bruscamente a quien era su pareja en el baile, para seguidamente coger a la otra muchacha por la muñeca.

Por un instante todo se mantuvo estático; la mano de Asami agarrada del brazo de Korra, mirándole de esa forma, y Mako sosteniendo con fuerza la muñeca de la misma Asami.

Y Korra no entendía nada, nada de nada.

—Necesito hablar con Korra.

—Asami, ella se me tiró encima, yo no lo vi venir, en serio que no.

—Korra…

—Asami, insisto, yo…

—Tú te callas, Mako—fue lo que dijo la muchacha de forma extremadamente fría y gélida, sólo para después la chica de ojos verdes presionase con aún más fuerza el brazo de la otra muchacha. —Korra, vamos.

La muchacha estaba extremadamente confundida, confundida y tal vez algo decepcionada. Aquel beso soñado, no provocó prácticamente nada en ella, nada de nada. —Debe de ser porque lo besé por corto tiempo…—pensó la chica. Mas… ¿por qué Asami la había retenido?

¿Sería caso que a Asami le gustaba Mako?

Pero en el caso que así fuese, ¿por qué en todo ese tiempo Asami le había estado ayudando a conquistar a Mako, precisamente?

—Asami… qué…

Pero otra vez sucedió lo inesperado para Korra, puesto que Asami tomó su rostro con ambas manos y besó de forma dura los labios de la otra muchacha.

Como era esperable, lo primero que la chica de ojos celestes hizo, fue separarse rápidamente del beso de Asami. No entendía, todo era muy confuso para ella, tal vez demasiado confuso para su gusto.

Se suponía, que antes se habían besado para 'practicar' cuando estuviese con Mako, pero ahora era Asami quien la desprendía del propio Mako y ahora la besaba sin justificación aparente alguna.

—No me rechaces, Korra— fue lo susurró Asami al oído de la muchacha, estaba presionado con fuerza la espalda de la joven, estando ellas dos detrás de las cortinas.

Sin embargo, unos ojos verdes le observaban, y estos no era de Asami… sino que del mismo Bolin.

—Asami, tú…— con fuerza la chica otra vez se zafó del contacto de la otra joven — estás enferma, ¡esto está mal!

Sencillamente, no podía concebir tal aberración… según su crianza, las chicas estaba con chicos, no con otras chicas. Todo estaba mal, todo era horrible, todo era sencillamente una auténtica blasfemia.

—Korra…— y Asami intentó otra vez agarrar a la otra joven.

—Déjele tranquila, señorita Sato.

La voz de Bolin resonó en el espacio, y rápidamente Korra se acercó a él, quien era al fin y al cabo el único amigo que tenía, y se puso detrás de él, teniendo un mal semblante en el acto.

—No es tu asunto, Bolin— la voz de la muchacha era dura, muy dura — deja que Korra converse conmigo.

—Yo no tengo nada que conversar contigo, Asami— dijo Korra, aún algo anonadada.

Y es que la chica estaba hecha un mar de contradicciones; aquel beso, el último beso, fue mucho más provocador en ella que el beso que había dado con Mako, y eso ciertamente la tenía más que confundida al respecto.

Lo que sí, algo la chica de la Tribu Agua estaba segura, y ese algo era que ese beso con Asami estaba prohibido, que ese beso con Asami no podía ser.

—Nos vamos— finalmente habló Bolin, rodeando a Korra por los hombros de forma protectora.

Cuando los dos muchachos se dieron la media vuelta, fue que Mako apareció en escena.

—¡Asami!

—Ahora no, Mako.

—¡Asami…!—y el chico trató de tomar la mano de la chica con sus manos, pero esta la rehuyó de forma drástica.

Seguidamente, y con Mako detrás suyo, la joven salió de las cortinas, cómo si se estuviese enfrentando al mundo.

—La fiesta se termina—sentenció al final, provocando en el acto mucho rumores, rumores que al fin y al cabo a la chica no le importaban poco y nada.

Lo único que le importaba a Asami Sato era sólo una cosa, y esa cosa era precisamente Korra. Siendo así, se maldijo a sí misma, por haber actuado base de sus impulsos y no con su fría lógica de siempre.

Pero es que era imposible, imposible de soportar como Korra se besuqueaba con Mako frente a ella.

Y lo peor, lo peor era como Korra la había mirado de tan horrible forma despectiva, tan esquiva, como si sintiese asco de ella, cosa que en cierta forma al parecer así era. ¿Podría ella soportarlo…?

¿Era que acaso, ella, la gran Asami heredera de los Sato, había caído en el amor, con Korra, esa chica que no tenía nada material que ofrecerle?

Se desplomó sobre su cama, y recordó como en esa misma habitación había besado a la otra chica. Tal vez Mako ahora mismo poseía el corazón de la muchacha, pero ella poseía su primer beso, y eso ya era algo.

Pero ahora todo se había complicado, ahora todo se estaba tornando para mal.

Aunque obviamente, Asami y Korra no eran las únicas personas afectadas con todo ese bizarro y extraño asunto.

Mako estaba realmente aturdido y por sobre todo confundido.

—Hey, Bolin, ¿sabes por qué Asami se puso así con Korra? O sea, cuando la detuvo sé que fue porque me quería sólo para ella, claro, pero después me dijo que me fuera… sé que Korra tiene que ver algo en todo esto, pero…

—Pero nada, Mako— dijo Bolin algo molesto, una vez que llevó a Korra a su habitación, y estaba en la sala de estar en la casa de los Hiretsu. — lo mejor es no meterse ahí… aparte, está más que claro que no le interesas a Asami, por algo te echó incluso a ti de la fiesta sin darte siquiera una explicación al respecto.

Mako, entonces, puso mala cara. Lo que su hermano le decía era lo más lógico que le había dicho, en toda su vida.

Al día siguiente, todo estaba plagado de rumores sobre el sorpresivo término de la celebración del cumpleaños de Asami Sato, estando incluso escrito en los periódicos en Ciudad República.

Asami arrugó el periódico y lo botó al basurero.

Anoche había echado a perder, y no sabía cómo remediarlo.

Estaba más que claro que Korra era algo más que un capricho, un capricho que evolucionó al punto de ser casi una necesidad.

De esta forma, Asami se cubrió con ropajes estando sólo sus ojos a la vista. Lo tenía planeado desde un principio… iría encapuchada hacia los territorios de los Hiretsu, y una vez que la viese a solas ella tendría la oportunidad de hablarle.

Porque ella sabía, sabía que al fin y al cabo Korra sería suya, no de Mako o incluso Bolin, sino que completamente suya.

—Korra.

La muchacha aludida se detuvo, cuando estaba saliendo hacia el exterior del hogar de los Hiretsu, al escuchar como alguien le llamaba.

Al darse cuenta que se trataba de Asami, la muchacha no pudo más que empalidecerse por completo. Y es que aquella noche sólo había tenido sueños, sueños y pesadillas, o tal vez ambos combinados.

—Asami, yo…

—Tranquila, vengo a disculparme.

—¿Ah?

—Sí…— y una especie de sonrisa apareció en el rostro de Asami, y se acercó con cautela hacia Korra — quiero que seamos amigas.

—¿Amigas? — la muchacha alzó curiosa una ceja, pero las palabras y los gestos de Asami se le hacían tan sinceros, tan veraces, que simplemente no pudo más que creer en lo que ella decía.

—Exacto, amigas — y Asami le tendió la mano a la otra joven — ¿borrón y cuenta nueva?

La chica de ojos celestes miró atenta a la otra muchacha, y siempre pensando lo mejor de las personas, estrechó la mano que tan amablemente le tendían.

Y aunque por fuera la mirada de la heredera de los Sato parecía ser tan trasparente como el agua, por dentro de su sagaz cabeza mil y un planes como para acercarse hacia Korra, y no precisamente en la forma más amistosa, o más inocente que digamos…


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¡Y eso! ¡Espero ansiosa sus reviews, ya sabes hacen a un fic y a una autora feliz!