Y por fin, después de algún tiempo, he aquí un nuevo capítulo de 'Venganza de doble filo'. Espero que me haya salido bien y que disfruten mucho. Aprovecho de hacerle campaña a 'Nieve', un nuevo fic mío de Frozen (:.

Disclaimer: 'Avatar: La leyenda de Korra' NO me pertenece a mí, sino que a Nickelodeon y sus asociados.

Venganza de doble filo

Capítulo VIII

Por E. Waters

Ciertamente, Asami Sato sencillamente no podía dejar de pensar en ella; pensaba en ella al despertar, pensaba en ella al acostarse, al punto de pensar en ella, y sólo en ella cuando por ejemplo estaba en reuniones de negocios.

No, en su mente la chica de mirada azulada estaba siempre presente, casi como si se tratase de una maldición, de un embrujo, de algo mágico.

Pero no, lo que le sucedía con Korra no era ni una maldición, ni un embrujo, y ni mucho menos algo mágico…

Entonces, ¿qué era?

—¿Amor? — susurró una vocecilla en su acomplejada mente, a lo que la joven abrió mucho, ante tal palabra.

Y es que en su corta vida, Asami Sato jamás se había enamorado; ni de ese adinerado joven que su padre le había propuesto como prometido, ni del inocentón de Bolin o el guapísimo de Mako.

Era casi, sólo casi, como si ese lugar estuviera hecho para Korra, y para nadie más.

Para nadie más…

—¿Señorita Sato, qué opina usted sobre el nuevo presupuesto para el año venidero? ¿Está usted de acuerdo?

La voz de Mizuru, su secretario personal en la compañía de los Sato, interrumpió los pensamiento de Asami, aunque aún la imagen de Korra seguía pegada en su cabeza, como si se negara a abandonar aquel sitio.

—¿Me puedes pasa otra vez los documentos, Mizuru?

—¿Está usted bien, señorita Sato? —y el hombre frunció ligeramente el ceño, signo de preocupación—. Se ve algo distraída… ¿le pasó algo?

—No— pero ella mentía.

Porque a ella sí le pasaba algo, y ese algo tenía nombre… y ese nombre no más ser más que de Korra misma.

Habían acordado justarse durante el almuerzo, y faltaban sólo una media hora para que se concretase aquel encuentro.

Y Korra estaba muy nerviosa. Pero no era ese nerviosismo que sentía por Mako, por ejemplo, sino más bien un nerviosismo impregnado de miedo, de temor, de alerta, como si estuviese en peligro.

Pero la joven sabía que Asami jamás, o al menos eso ella esperaba y quería creer, le haría daño adrede, mas cada vez que pensaba en la joven Sato recordaba los sucesos del cumpleaños de esta última.

—¿Estás segura que quieres, Korra? — preguntó Bolin, mirando muy preocupado a su amiga, a esa amiga con la cual él quería más que una simple amistad.

—Sí —respondió esta, después de pensarlos unos breves segundos, segundos en realidad se le hicieron a los dos —. Pero que Mako no sepa.

—¿Aún sigues interesada en él? — la voz del chico sonaba ligeramente afectada.

—Yo... — y Korra, después de toda esa estadía en ciudad República, cuestionó sus sentimientos acerca de Mako —. Creo que sí —finalizó, aún cuando sonaba ligera, ligeramente dudosa.

Porque, quiera ella o no aceptarlo, los últimos sucesos relacionados con Asami le habían afectado, alterado, influenciado. Incluso, la había llevado a comparar el beso que le dio Asami, con el beso que ella le dio a Mako.

Mako era todo lo que una chica pudiese desear, ¿pero Asami?

¡Por los espíritus! Se suponía que ellas simplemente no podían estar juntas, que las dos eran mujeres, que las dos era del mismo género, que la unión entre ambas era casi fuese sinónimo de pecado.

Era algo así como si Korra tuviese dos partes en su cabeza…

La primera, que siguiese su enamoramiento por Mako….

Y la segunda, que se cuestionase lo que sentía por Asami.

Sea como sea, la muchacha fue llevada por Bolin hacia el centro de la ciudad, y el Sato Móvil se estacionó justo al frente del salón de té donde ella se reuniría con Asami.

—Cualquier cosa, Korra, te estaré esperando aquí.

—No es necesario, Bolin.

Y justo cuando la muchacha de la Tribu Agua salía de aquel vehículo, Asami Sato estacionaba el suyo justo detrás del de Bolin, mirando como Korra era llevada por él, y como Bolin se despedía, según Asami, de una manera afectuosa de Korra.

Su Korra.

Sin poder evitarlo, la chica de ojos verdes frunció con evidencia el ceño.

Bolin protegía a Korra, Bolin se preocupaba por Korra, Bolin ejercía confianza en Korra; estaba claro, o al menos para Asami, a Bolin Hiretsu le gustaba la muchacha de piel morena, tal vez con una intensidad similar a la suya.

—Pero él no tiene oportunidad con ella — pensó la joven, como aliviándose que los ojos de la otra chica estuviesen en Mako, el cual sólo tenía justamente los ojos en Asami misma.

Cuando Korra hizo ingreso al salón de té, Asami rápidamente caminó hacia ella y colocó con delicadeza su mano sobre el hombro derecho de la muchacha, y sin poder resistirlo, besó con cuidado la mejilla izquierda de la chica.

—¡A-Asami! —y aunque fue incluso sorpresa para ella, la joven se sonrojó de forma ligera.

¿Desde cuándo las amigas se sonrojaban, por los besos en la mejilla de otras amigas?

No, había algo malo en todo, algo malo que ni la misma Korra podía descifrar del todo bien.

—Buenas tardes, Korra —la chica, entonces, se colocó al frente de la otra joven, y posó con intensidad sus ojos sobre la mirada azulada de ella, cosa que hizo que se sintiese algo nerviosa.

Nadie nunca le había observado con tal intensidad, y en verdad que todo era demasiado nuevo para ella.

Jamás se había enamorado de nadie… en verdad, su primero amor por exagerado que pudiese sonar, había sido Mako Hiretsu.

Antes de él, no había nadie.

Nadie.

—¿Cómo van las cosas con Mako? —preguntó Asami, mirando fijamente a Korra, casi como si no pudiese desprender su mirada de su rostro, casi como si la hubiesen hipnotizado en el acto —. ¿Se han besado otra vez?

—¡No! —y Korra se sonrojó de forma furiosa.

Y aunque ella se esforzó en no hacerlo, una discreta pero evidente sonrisa apareció en el rostro de la joven Sato. Después de todo, mientras más alejado tuviese a la muchacha de Mako, mejor para ella.

La cosa ahora era, que qué haría con Bolin…

—¿A qué se debe su pregunta? — la chica de ojos azules miró tímidamente a la otra muchacha. Siendo así, ella pensó que tal vez el último beso entre ambas había sido solo un error, y que en realidad a Asami le gustaba Mako —. ¿Usted está interesada en él?

—¿Qué me dirías si te dijese que sí?

Al oír tales palabras, otra Korra sintió esa extraña sensación, como si algo muy dentro de ella se removiese. ¿Qué le pasaba? ¿Estaba celosa porque Mako tenía otra pretendiente? ¿O no sería que…?

—Pero no lo estoy — sentenció finalmente Asami, sonriendo como disfrutando la acomplejada expresión de la cara de Korra.

—Ah… —y la muchacha no supo muy bien que decir, y es que todo era demasiado confuso para ella.

En el resto del almuerzo, ambas muchachas comenzaron a hablar cosas triviales, sin mayor importancia. Mientras Korra no podía eludir cierto nerviosismo, Asami no hacía más que mirarla con esa ya característica intensidad en ella.

Sin embargo, la muchacha de la Tribu Agua estaba empeñada en pensar que realmente Asami deseaba su amistad, recuperar la confianza, nada de besos, nada de pasión…

Ni mucho menos amor.

Tan pronto como cuando ambas chicas salieron del salón de té, Bolin se encontraba justo con su Sato Móvil estacionado frente a este, mirando ligeramente preocupado hacia el frente,

—¿Cómo te fue, Korra? ¿Todo bien? —y el chico otra vez rodeó de forma protectora a la joven por los hombros, lo que sólo hizo que Asami ardiera de celos.

—Sí, Bolin.

Seguidamente, la joven de ojos azules se sentó en el asiento de acompañante del vehículo, y cuando Bolin se estaba dirigiendo hacia el asiento del conductor, Asami pasó justo por su lado y el susurró unas palabras al oído, de tal forma de que Korra no se diese cuenta.

—Ella no necesita un príncipe, Hiretsu.

Y dicho esto, la joven le dirigió por última vez una sonrisa a Korra, antes de subirse a su propio Sato Móvil y encaminarse hacia seguramente las oficinas de la compañía Sato, en vista que tenía trabajo que hacer.

Bolin miró fijamente, con la mirada estrechada, como Asami salía del lugar y a continuación se sentó en el Sato Móvil y emprendió camino hacia el hogar de los Hiretsu.

—¿Estás segura que todo está bien? —Bolin observó otra vez preocupado a la chica —. Puedes confiar en mí, si lo necesitas.

—No pasó nada… —Korra hizo una breve pausa—. Creo que ella realmente desea ser mi amiga, Bolin.

Aún así, el joven no se fiaba del todo en Asami, sobre todo después de sus últimas palabras de esta al irse. ¿Cómo podría decírselo a Korra? ¿Cómo se lo haría saber, de una forma sutil que las intenciones de la chica Sato eran de todo tipo, menos precisamente amistosos?

—Mañana Asami me invitó a su casa cerca del campo —Korra hablaba muy animada —. Hasta dijo que tú y Mako están invitados.

Bolin alzó curioso una ceja… ¿Qué tramaba Asami Sato?

—Además… —y la muchacha se sonrojó de forma ligera —. Ella me ha dicho que Mako no le interesa.

En realidad, la vida a Korra aparentemente le sonreía, y cómo no pensar si ahora ella tenía lo que siempre quiso, una amiga de verdad en Asami, un migo en quién podía confiar en Bolin, y su enamoramiento en Mako.

Pero extrañamente, no se sentía dichosa por completo.

Durante el resto de los días, Asami y la muchacha de la Tribu Agua se frecuentaron más que nunca, a tal punto que Korra ya estaba completamente segura que los intereses de la joven Sato eran solamente amistosos, y nada más que eso.

Nada más que eso.

—Korra, este fin de semana será el aniversario de la compañía Sato, y por supuesto estás invitada.

—¡Oh! —la muchacha sonrió mucho —. ¿Puedo llevar a Mako?

Y aunque la joven de ojos azules no lo percibió, posiblemente debido a que estaba demasiado enfrascada en qué cómo iría vestida 'para' Mako, la muchacha de cabellos negros se ensombreció.

Pero no importaba; la chica Sato tenía un plan para aquella noche, un plan aunque algo desesperado, pero al fin y al cabo un plan para obtener a Korra, conseguir su corazón, y hacerla suya, sólo suya.

—Por supuesto— y Asami forzó una sonrisa de tal forma que pareció una verdadera —. ¿Vamos a escoger vestidos esta tarde?

Siendo así, las dos muchachas se encaminaron a las tiendas de más alta costura dentro de Ciudad República, y en una de sus tantas pruebas vestido, Asami salió del probador con un hermoso vestido púrpura.

Cuando Korra le vio, por alguna razón se sonrojó, aunque fue algo tan momentáneo que ni ella misma se percató de ello.

—Te ves muy bien, Asami.

—Gracias —la chica sonrió de una forma peculiar, que hizo que otra vez Korra se sonrojase, para deleite de Asami.

Porque ella de poco a poco entraría en el corazón de la muchacha de la Tribu Agua, y de alguna manera lograría ese objetivo, ese objetivo que no era un simple capricho...

—Mira… — Asami le tendió a Korra un hermoso vestido azulado —. Creo que combinaría bien con tus ojos.

De esta forma, la muchacha se lo probó, mas al momento de abotonarlo por la espalda tuvo que pedirle ayuda a la otra chica.

—Yo te ayudo— y dicho esto, la joven de ojos verdes posó con suma delicadeza una de sus manos sobre la entallada cintura de Korra, y con la otra mano subió de forma lenta el cierre, como si disfrutase el contacto con la piel de la otra muchacha.

Y en realidad, así lo era.

Cuando Korra sintió cómo Asami posaba su mano de esa forma en su figura, un ligero cosquilleo se apoderó de ella.

¿Qué pasaba? ¿Por qué de pronto se sentía tan rara?

—Listo — susurró la muchacha en el oído de la otra joven lo que hizo que esta se sobresaltara un poco.

¿Qué había sido todo eso…?

—No lo entiendo —dijo Mako cuando Korra le dio la noticia sobre el baile en donde los Sato—. ¿Por qué Asami no me lo dijo a mí primero?

—No lo sé, pero… ¿vamos juntos? —preguntó Korra, esperanzada que su objetivo amoroso diese una respuesta afirmativa.

Mako no pudo evitar bufar un poco. No entendía, en serio que no entendía que qué sucedía con Asami, y es que desde la llegada de Korra que se comportaba de esa forma fría y distante con él, casi como si no le interesaba.

Pero era ilógico, ya que él supiera, no había ningún pretendiente potencial más que él.

—Si no tengo otra opción…

Los ojos azulados de Korra brillaron. Todo estaba saliendo justo como ella quería, pero había algo que no encajaba, algo que no le hacía cuadrar bien del todo. Mas era tanta s dicha, que simplemente dejó pasar esa duda.

Tan pronto como cuando llegó esa noche, Asami Sato se veía más hermosa que nunca.

Como ya se había dicho anteriormente, la muchacha tenía un plan, un plan para que Korra fuese suya.

—Bienvenidos, Mako… —y tan pronto como cuando pronunció ese nombre, sus ojos verdes se fijaron intensamente en la acompañante de este —. Korra.

Mako sonrió lo mejor que pudo, y besó de forma algo exagerada la mano de Asami, la cual sólo tenía ojos para Korra.

—Mako, Mizuru desea hablar contigo sobre negocios —dicho esto, la chica indicó con la mano a su empleado más confiable —. Yo me quedaré aquí con Korra, no te preocupes.

Siendo así, Asami cogió de la muñeca a Korra, aunque de forma más sutil que la otra vez, le llevó hacia uno de los balconcillos de la inmensa mansión Sato. Una vez allí le tendió una copa a la joven.

Korra, no dudando ni un solo instante, bebió de a poco el líquido.

Fue entonces cuando comenzó a volverse borrosos para ella…

Y Asami Sato, no pudo hacer más que sonreír.

Y ese ha sido el capítulo ¿Reviews? ¡Muy bienvenidos ^-^!

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