Lo sé, hace MUCHO que no actualizaba este fanfic, pero el otro día me animé un poco, así que hoy me dio la tan siempre ansiada inspiración, y de esta manera nació este nuevo capítulo. Espero que lo disfruten mucho… al final de fic hay un mensajillo, porque tengo algunos proyectos en mente

^-^. En fin, ¡disfrute mucho de la lectura!

Disclaimer: 'Avatar: La leyenda de Korra' NO me pertenece a mí, sino que a Nickelodeon y sus asociados.

Venganza de doble filo

Capítulo IX

Por E. Waters

Cuando la muchacha de piel más bien morena acercó sus delgados labios hacia la copa que Asami le había entregado, ella bebió su contenido con toda confianza, más que nada porque confiaba que la otra chica sólo quería cosas buenas para ella.

Y en realidad, Korra no tenía de qué quejarse.

No sólo había conocido a una chica, a una chica que le brindase su amistad de forma tan abierta y hasta algo afectuosa, sino que también ella creía que tenía reales posibilidades con el asunto de Mako.

Los ojos verdes de Asami se posaron de forma intensa en la otra chica, observando de manera detenida como esta bebía el líquido de esa copa.

La muchacha de piel pálida tragó con dificultad, al mismo tiempo que su corazón comenzaba a latir con una fuerza algo inusual en ella, todo porque sabía que vendría cuando el alcohol hiciese efecto en Korra.

Sin embargo, Bolin, quien siempre se las arreglaba como para estar cerca y vigilar a Korra, observaba todo silenciosamente desde una esquina.

Las personas invitadas la fiesta a esa reunión social de a poco comenzaron llegar al recinto, y en menos de unos cuantos minutos la orquesta dio inicio a la música, llegando con ello el baile.

Korra entonces posó sus ojos en Mako, quien sólo tenía ojos para Asami, la cual a su vez sólo estaba pendiente de Korra, y de nadie más.

Después de todo, el chico de cabellos azabache siempre fue un tanto ambicioso, y sabía que estando con la joven de ojos azules él lograría poco y nada… todo al revés si se liaba con la heredera de los Sato.

Aún así, cuando llegó el momento en el cual la parejas comenzaron a formarse, Mako no le hizo quite a Korra, cuando esta lo miró tímidamente a los ojos… debía de reconocer que, de todas maneras, ella era bastante guapa.

Siendo así, mientras el chico de ojos color ámbar posaba su mano sobre la cintura de Korra, esta misma no hacía más que mirar embelesada a él, no dándose ninguno de los dos cuenta que siempre Asami observa todo de forma detenida, de forma detenida y muy intensa.

Impaciente, la chica heredera de los Sato no podía quitar su mirada de la otra joven, cosa que no pasó de forma desapercibida por Bolin.

¿Qué estaba sucediendo…?

Muy pronto, muy luego, Korra comenzó a sentirse mareada, pero no porque estuviese bailando con Mako, cosa que ya quería decir mucho, sino porque también sintió una especie de aturdimiento general en su cabeza.

—¿Sucede algo, Korra? —le preguntó él a ella, mirándola con una franca preocupación a la chica.

—Yo sólo… —logró soltar la muchacha, cuando igualmente su vista comenzó a volverse un poco borrosa.

—Ella ha bebido mucho —dijo de manera algo sorpresiva Asami, quien hacía un tremendo esfuerzo como para no sonreír, acercándose a la pareja —¸ lo mejor será que suba un poco a descansar.

—Pero… —la chica de ojos azules, quien se sentía a estas alturas más mareada que nunca, posó de forma alternada su mirada entre Mako y Asami —, apenas si he vivido nada más que una copa.

—Pero no estás acostumbrada —y la joven de ojos verdes cogió suavemente la muñeca derecha de la otra muchacha, de tal forma como para separarla de Mako, quien no dándose cuenta de las intenciones de ella, simplemente la dejó ir —, insisto, mejor será que descanse.

Finalmente la joven de la Tribu Agua cedió ante la propuesta de Asami, y ella rodeó a la otra chica por la cintura, llevándola de esta forma hacia las dependencias de esta misma.

—¿No lo encuentras raro, Mako? —le habló de pronto Bolin a su hermano, cuando el mismo chico seguía con la mirada como las dos jóvenes se alejaban —, Korra ha bebido mucho más en otras ocasiones.

—¿Alguna idea…? —y Mako alzó curioso una ceja.

—No, nada —Bolin suspiró —, es sólo que no puedo confiar del todo en Asami.

—¿A qué vienes eso?

—¿No has visto cómo mira y se comporta, cuando Korra está cerca? —soltó el muchacho de ojos verdes, manifestándole todas sus inquietudes a su hermano —, sólo digo que Asami no es la misma desde que llegó ella.

—Hermano —Mako miró de algo fanfarrona a Bolin —, creo que todos sabemos que es por mi causa.

Pero aunque lo que decía Mako no era tan descabellado, tomando en cuenta de que ambas jóvenes en cierto punto se habían fijado en él, el muchacho de cejas pobladas simplemente no se le hacía todo lógico.

Siendo así, los chicos Hiretsu se quedaron en la fiesta, mientras que Asami, con una triunfal sonrisa en la cara, llevaba a una drogada Korra hacia sus dependencias.

Los ojos azules de la muchacha estaban más dilatados que nunca, y sentía de pronto como si todo el mundo se le diese completamente vuelta, teniendo una sensación de estar totalmente perdida.

—¿Qué me sucede, Asami? —fue lo que dijo la chica, cada vez menos consciente de lo que sucedía a su alrededor.

—Tranquila, Korra, tranquila —y ella posó de la forma más delicada que pudo a la otra joven encima de la gran cama, que se encontraba en la pieza de esta misma.

Todo estaba saliendo justamente como ella tanto quería.

Y estando segura que todo ese asunto con Korra era un mero capricho, algo antojadizo que solamente se acabaría una vez que lograse consumar aquel objetivo, ella acercó su rostro al de ella, y posó sus labios sobre los de la otra chica.

Y Korra, que no tenía mucha idea de lo que estaba sucediendo, puesto que lo que Asami le echó estaba comenzando a hacer realmente efecto en ella, dejó que la joven de piel pálida siguiese besándola.

A cada momento que pasaba, el beso se profundizaba cada vez más, más y más, y muy luego la muchacha de ojos verdes sintió como una especie de calor comenzaba a emerger de su vientre.

El beso entonces se hizo más cálido, más excitante, más abrasador, mucho más tentador y llevadero.

La mano de Asami acariciando de forma suave, tal vez de forma demasiado suave, la cintura de Korra, el plano estomago de Korra, los redondos pechos de Korra…

Y todo iba realmente bien para ella, puesto que nunca se había sentido así, ni con Mako y otra persona, cuando de pronto la chica que estaba más que drogada, soltó una palabra que dejó a Asami totalmente helada.

—Mako.

Las caricias se detuvieron, los besos, los cuales estaban más apasionados más y más a cada segundo e instante que pasaba, se frenaron.

Era evidente; Korra estaba totalmente enamorada de Mako, y aparentemente en su estado ella no se daba mucho cuenta de quién era quien la persona que le estaba brindando tales afectos.

Siendo así, Asami Sato no pudo más que maldecir a Mako en voz alta, y se vio en dos opciones, dos opciones que aunque eran algo similares, demostraban lo que realmente ella sentía por la chica.

Estaba claro; Korra en tal estado aceptaría cualquier tipo de afecto, pero al mismo tiempo Asami estaba muy consciente de que si ella llegaba a tener relaciones sexuales con ella, la chica no recordaría nada…

Y aún más patético todavía, tendría la horrible fantasía que lo había hecho con Mako, y no con ella.

Y Asami deseaba, Asami ansiaba que Korra no sólo perdiese su virginidad con ella, sino que también que la muchacha de ojos azules sólo tuviese ojos para ella, que no pensara en Mako, que no pensara en nadie…

Sólo en Asami Sato, y nadie más.

Al mismo tiempo, la chica se dio de otra cosa más… de algo que no quería admitirlo, de algo que no quería aceptar.

Y ese algo era que ella no deseaba simplemente tener relaciones sexuales con Korra, no lo que ella deseaba era 'hacer el amor' con Korra.

Algo hastiada y frustrada, la muchacha, la cual estaba prácticamente encima de la otra joven, se salió de su posición, cubrió a Korra con el cobertor de su cama, y finalmente se fue al baño, mojándose mucho la cara con agua fría.

¿Por qué tenía qué suceder esto?

—¡Hey, Asami! —dijo Mako muy alegre, cuando vio de pronto a Asami llegando al salón principal de la mansión de los Sato, en donde todo sucedía ajeno a lo que casi había hecho con Korra —, ¿qué tal está Korra?

Pero cuando los ojos verdes de ella se toparon con los ojos ambarinos del chico, ella no pudo evitar mirarle con cierto odio, con cierto desprecio.

Ella lo sabía; la gran mayoría de los chicos que se acercaban a ella, era porque la muchacha era la heredera de los Sato, porque era un buen partido, porque era bonita, porque era la mejor opción por así decirlo.

Y Mako estaba ciertamente en ese grupo.

—Ella pasará la noche aquí.

Aunque el joven de piel pálida quiso seguir preguntando, la chica sencillamente le dirigió una gélida mirada, llena de desprecio, llena de odio, y llena de algo más…

Llena de celos.

—Creo que es mejor que la llevemos a casa —dijo de pronto Bolin, apareciendo en escena, siempre estando pendiente de Korra, y de la poca confianza que le profesaba a la otra chica —, después de todo, ella está bajo nuestra protección.

—No eres el único que puede protegerla, Bolin —respondió Asami, mirando algo voraz a al chico —, ella estará bien cuidada aquí.

Y aunque Bolin quiso decir algo más, Asami se perdió en el gentío, ignorando en el acto a Mako, quien estaba más que ansioso por hablar con ella.

El resto del tiempo, la muchacha de ojos verdes se limitó a observar con cuidado a Mako, con esa misma repulsión que le vio, cuando llegó nuevamente al salón principal del palacete de su familia.

¿Qué podría hacer ella para que Korra lo olvidase, y sólo la tuviera a ella en su cabeza?

Con un Mako sumamente frustrado, en vista que no pudo acercarse nunca a hablar directamente con Asami, ya que cuando él se acercaba ella esta le rehuía y lo miraba de forma extremadamente fría, los hermanos Hirestu regresaron a su hogar algunas horas después de media noche.

—En serio que no entiendo a las mujeres, Bolin —dijo Mako, cuando los dos jóvenes se encontraban en el Sato móvil de su familia —, ¿qué crees que está sucediendo?

Pero aunque Bolin tenía algunas hipótesis al respecto, finalmente optó por quedarse callado.

Al día siguiente, cuando Korra abrió los ojos, lo primero que vio fue un par de lindos ojos verdes mirándola con suma intensidad.

—¿Dónde… estoy? —preguntó ella, sintiéndose sumamente desorientada, y es que todo era demasiado confuso para ella, con imágenes sueltas en su cabeza, y aún con un gran mareo en esta.

—Estás en la mansión Sato, Korra —le informó la chica a la otra muchacha, acercando su pálida y delgada mano a la frente de Korra, sacándole un mechón de cabello que le obstruía un poco su mirada.

De pronto, los ojos azules de ella se abrieron mucho, y de forma un tanto abrupta se sentó sobre la cama.

—¿Dónde está Mako…?

Y cuando ella dijo eso, el rostro de Asami cambió abruptamente a uno de desilusión y tener cierto toque sombrío.

¿Por qué ella tenía que pensar a cada rato en él? ¿Qué, ¡por los espíritus!, debía de hacer ella para cambiar aquel especie de paradigma en la persona de Korra?

Pero lo que Asami Sato quería, Asami Sato lo obtenía, y esa vez no sería la excepción.

—Él no está aquí —y sin poder evitarlo, la muchacha de cabellos color azabache posó su mano sobre la mano de Korra, mirándola directamente a los ojos —, ¿recuerdas algo de la noche anterior?

—No en realidad… —respondió la chica, mirando algo vacilante a la otra joven —, sólo recuerdo que bebí un poco, que estuve un poco con Mako, y bueno después que tú me llevaste a la habitación, pero nada más.

Y en cierta manera, y aunque no es lo que ella quería precisamente, Asami reprimió soltar un suspiro de alivio.

Estaba claro; si Korra, quien evidentemente estaba más que liada con Mako se enteraba que ella la había besado, no siendo un beso de 'práctica' como los otros besos que se habían dado, seguramente no lo tomaría de la mejor manera.

—Oh, entiendo… —la mano de Asami aún estaba sobre la mano de Korra, no dejándola por ningún momento —, ¿quieres pasar el día aquí?

—No, lo siento — dijo rápidamente la muchacha de ojos azules —, creo que debería volver a mi hogar, Mako y Bolin deben de estar preocupados por mí.

Y aunque Asami estuvo muy tentada en decirle a Korra que nadie le esperaba en la casa de los Hiretsu, que se quedase con ella, que la mirase a ella, que la adorase a ella, que sólo estuviese con ella, finalmente decidió callar.

No, tenía que ser astuta, muy astuta, y por sobre todo sumamente cuidadosa con ella.

Haciendo lo posible como para no esbozar una mueca en su delicado rostro, Asami finalmente tuvo que soltar, aunque con algo de disgusto, la mano de la otra chica para de esta forma dejarla libre.

Estaba claro, ahora no sólo se trataba de que Korra y ella se diesen besos inocentones, besos sin verdaderas intenciones…

No, ahora se trataba de conquistar a Korra, de enamorar a Korra.

Porque ella ya no era un capricho más.

Bueno, y ese ha sido el capítulo… vamos de a poquito avanzando, y espero pronto actualizar. Cualquier review será bienvenido (:

Y por último….

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