Disclaimer: Ni la historia, que es de Emma Mars, ni los personajes, de nikelodeon, me pertenecen, solo hice una adaptación y los mezclé.
11
SALVO TOPH
A la hora prevista, Korra se encontró con Bolin en el vestíbulo de la editorial. Tomaron juntos un taxi hasta la casa que él compartía con Opal, pues allí era donde se solían reunir todos los amigos. Cuando llegaron a la casa, Opal ya se encontraba en la cocina, tratando de resolver una crisis doméstica con los pucheros. Las actividades caseras no eran su punto fuerte de la novia de Bolin y Korra temió por su salud al ver el estado frenético en el que se hervían esa noche las ollas, cazos, sartenes e incluso platos, que volaban por la cocina en direcciones opuestas y órbitas imposibles.
—Deja que te eche una mano con eso —le dijo, remangándose la chaqueta.
—Gracias. Ya sabes lo mal que se me da cocinar. Por un momento he estado a punto de atizar a Toph con esa sartén. Casi la dejo sonada.
—¿Más todavía? —bromeó Korra—. Lo dudo.
—¿Crees que si le doy un sartenazo recuperará el poco juicio que le queda?
Korra se encogió de hombros.
—Todo es probarlo.
Al otro lado del pasillo, los demás ya estaban a la mesa disfrutando los aperitivos que Mako había sacado para amenizar la espera mientras se hacía la cena. Aang había acudido a la cita con Katara, su novia, que ahora era una más del grupo, y Toph venía en compañía de Soka, su extravagante novio. Soka era un naturista a quien había conocido gracias a las cartas que ambos enviaban a una revista especializada en animales extraños como bisontes voladores o perro-osos polares (y sospechosamente inexistentes).
Al día siguiente era festivo y todos parecían estar pasándolo en grande. Mako se acercó a la cocina para saludarla tan pronto como advirtió su presencia. Y aunque ella le correspondió con un beso tan tibio como indiferente, a él pareció bastarle. Estaba demasiado ocupado mascando cacahuetes a dos carrillos para alarmarse por un saludo algo más frío de lo habitual. Pero Korra sí era muy consciente del comportamiento que estaba teniendo. En varias ocasiones Opal había tenido que repetir lo que le estaba diciendo para que le prestara atención. Había saludado a los demás con un gesto desganado y durante el trayecto hasta la casa apenas intercambió palabra con Bolin.
Intentaba no pensar en ello, pero era incapaz de quitarse a Asami de la cabeza. Su encuentro en el ascensor estaba todavía demasiado reciente y aunque estaba decidida a olvidarse de ella, cada dos segundos se preguntaba dónde estaría, con quién, que estaría pensando… si estaría pensando en ella o si sentiría lo mismo. Por supuesto, el hecho de no llevar bragas no ayudaba en absoluto, pero, detalles aparte, era consciente de que nunca se había sentido tan confusa. Por suerte, un mal día lo tenía cualquiera, y como era la primera vez que se comportaba así delante de sus amigos, todavía no les había dado motivos de preocupación o sospecha.
Salvo en el caso de Toph.
Toph siempre había tenido ese don. Sí, el don de ver donde otros no lo hacen aun siendo ciega. Y la virtud de ser la persona más inoportuna con el noventa y nueve por ciento de sus comentarios. Por eso, cuando sacó la bandeja de pudding y se sentó a la mesa, a Korra se le dispararon todas las alarmas. Toph, que estaba sentada justo enfrente de ella, dirigió su mirada grisácea hacia ella frunciendo el ceño, algo que para ella era una señal inequívoca de peligro. Hubo un momento en el que le pareció advertir que le sonreía con compasión y eso le puso los pelos de punta.
Decidió entonces evadirse y participar lo menos posible en la conversación para no darle más motivos de sospecha. Las voces de sus amigos se convirtieron entonces en meros sonidos en la lejanía, Korra perdida en sus recuerdos, Korra tratando de comer sin conseguirlo. En un momento dado, Mako le ofreció vino, pero ni siquiera se dio cuenta. Lo único que escuchó con claridad fue la altisonante voz de Toph cuando dijo:
—…eso es que está enamorada. Cuando yo me enamoro también estoy en las nubes
Entonces su estómago dio un vuelco, haciéndole regresar rápidamente a la realidad.
—Claro que está enamorada —contestó Opal—. Tiene una relación con Mako, ¿recuerdas, Toph?
—No me refería a eso —puntualizó Toph—, no me refería a Mako.
Bolin entornó los ojos y Korra sintió que su corazón batía frenéticamente contra su pecho mientras los demás clavaban la mirada en ella, intentando entender qué había querido decir Toph con ese comentario tan poco afortunado. Sin embargo, nadie se atrevió a hablar y, por supuesto, tampoco preguntaron. Lo único que hicieron fue permanecer callados, aunque mirando a Korra con asombro, como si esperaran que ella aclarara el entuerto o lo negara todo.
—¿Más vino? —les ofreció Soka, rompiendo el hielo.
A veces era muy conveniente que el novio de Toph fuera tan inoportuno como ella. Este comentario consiguió acabar con el silencio y eso le regaló unos valiosos minutos de calma. Aunque, a juzgar por la cara de Mako, no serían demasiados. Su novio parecía haber comprendido su extraño comportamiento de repente, como si hubiera tenido una epifanía, y Korra supo que ya no habría más prórrogas después de aquella noche. El tiempo de descuento se había acabado.
oOoOo
Yosuko Sato supo que había alguien más en su casa nada más cerrar la puerta de entrada y pisar el vestíbulo. Hasta a mil metros de distancia habría sido capaz de reconocer el perfume de su hija y aunque le parecía sospechoso que les hubiera hecho una visita la noche previa a un festivo, entró en el salón fingiendo total normalidad.
—¡Hola, cariño! —saludó con calidez mientras dejaba su inmenso bolso en una silla y se acercaba para depositar un beso maternal en la frente de Asami.
—Hola, mamá. ¿Qué tal el trabajo?
—Oh, ya sabes, el mismo aburrimiento de siempre.
La madre de Asami conocía muy bien a su hija. Sabía que si pretendía descubrir lo que le pasaba y por qué motivo estaba en casa de sus padres, tendría que desviar el tema, fingir normalidad, para luego reconducir la conversación hasta llegar al asunto en cuestión. Así que estuvo un buen rato charlando sobre cómo les había ido el día y de otras cosas banales que no despertaban el interés de ninguna de ellas, al menos en aquel momento. Solo cuando Asami hizo una pausa para respirar hondo, con dificultad, su madre comprendió que tenía vía libre para preguntar.
—A ti te ocurre algo. ¿Es por Ty Lee?
—¿Ty Lee? —Asami se sorprendió al escuchar el nombre de su ex—. Ni siquiera me acuerdo de ella, mamá. Esa historia murió hace mucho tiempo.
—Ay, yo qué sé, hija, con lo mal que lo pasaste...
—Ya, pero no es por eso.
—¿Entonces? —inquirió su madre mientras se plisaba la falda. Con Asami también era importante no mostrar impaciencia ni excesivo interés si uno quería que abriera su corazón.
Asami suspiró de nuevo y buscó las palabras. Le resultaba muy difícil hablar de aquello, especialmente con su madre.
—Digamos que he conocido a alguien.
Yosuko asintió lentamente y le dedicó una mirada cálida a su hija.
—No veo cuál es el problema —dijo.
—Ella tiene novio y… —Asami se detuvo un instante.
—¿La quieres? —le preguntó al advertir que se le atascaban las palabras.
Asami se limitó a asentir. Tenía miedo de romper a llorar si decía algo más.
—¿Se lo has dicho? —movió la cabeza de lado a lado, en signo de negación, y su madre tuvo entonces muy claro lo que debía decir a continuación—. Cariño, entonces quizá deberías decirle a Korra lo que sientes.
Sus ojos se abrieron de par en par. Si antes estaba mirando su regazo, ahora observaba a su madre con verdadera sorpresa.
—¿Cómo lo has sabido?
—Oh, vamos, sabe más el diablo por viejo que por diablo. ¿Todo ese odio reconcentrado? Pregúntale a tu padre cómo nos conocimos. Eres igualita a él: cuando alguien no te gusta, es que te gusta demasiado. Tú no lo habrás notado, pero estos últimos meses me has hablado más de ella que en toda tu vida. Solo lamento no poder contárselo a Senna. Ella daría lo que fuera para que se separara de ese cabeza cuadrada de Mako.
Este comentario le despertó una sonrisa. Su madre tenía razón. No conocía a Mako, pero por lo poco que Korra le había hablado de él ya sabía que no era precisamente la alegría de la huerta.
—Pero ella le quiere o, al menos, lo respeta. Y no creo que esté dispuesta a dar explicaciones al mundo entero por alguien...
—¿Alguien como tú?
Asami asintió quedamente y su madre la rodeó con un brazo para que acurrucara la cabeza sobre su hombro.
—Hija, mírate: ¿De qué estás hablando? ¡Eres una mujer fantástica! ¿Quién no iba a querer estar contigo?
—Korra Raava, ¿por ejemplo? —bromeó con amargura.
—Hace mucho que le perdí la pista a Korra, lo reconozco —le confesó mientras le acariciaba el pelo—, pero cuando estás enamorada, el qué dirán queda en segundo plano. Y si Korra tiene la mitad de corazón del que parece tener y te quiere un cuarto de lo que tú la quieres a ella, estoy segura de que acabará entrando en razón. Pero ahora lo importante es que pienses en ti, que estés bien. ¿Qué has pensado hacer?
—No lo sé. —Asami se levantó y empezó a caminar sin rumbo por la habitación—. Había pensado en irme, tomarme un descanso para aclarar las ideas, ¿sabes?
—Si crees que eso es lo que necesitas ahora mismo, no veo motivo para que no lo hagas. ¿Tu jefe estaría de acuerdo?
Asintió.
—Creo que no le sorprendería si pidiera un traslado.
—Bien, entonces puedes planteártelo. Pero de eso debes preocuparte más adelante. Esta noche de lo único que tienes que preocuparte es de ayudarme a preparar la cena —le pidió su madre, acariciando su brazo—. Hiroshi volverá de viaje en unas horas y me gustaría sorprenderle con algo. ¿Qué te parece un pollo al ajillo?
Asami sonrió. De pronto se sentía mucho mejor. Había sido un acierto pasarse por allí después del trabajo.
—Me parece estupendo, mamá.
—Perfecto, entonces no admitiré un no por respuesta: te quedas a cenar.
oOoOo
Al día siguiente, Asami estaba tratando de resolver un asunto especialmente difícil. Su nuevo trabajo era bastante más aburrido que el anterior y de vez en cuando requería su presencia fuera de hora, como era el caso. Pero no se quejaba: el cambio había sido decisión suya y al menos ahora no tenía que convivir con Korra cada hora de cada día. Con ello había evitado que sus sentimientos fueran a más y había puesto una distancia prudencial entre ellas, a pesar del desliz ocurrido el día anterior.
Ella tampoco había dejado de darle vueltas a cada minuto que habían pasado juntas en el ascensor. Cuando se metió en la cama estuvo rebobinando una y otra vez, recordando los besos que se habían dado y la persecución previa, que ahora le hacía sonreír. Pero también había tomado una decisión importante: se había acabado. Korra tenía novio y lo último que deseaba era arruinar su relación y meterse, probablemente, en problemas con Bolin. Aunque ellos dos no tuvieran una amistad demasiado estrecha, Bolin era importante para ella. Era una de esas personas a las que siempre tenía presente; sabía que podía contar con él si alguna vez lo necesitaba.
Había otras tantas razones para olvidarse de Korra. Como, por ejemplo, el hecho de que estaba convencida de que no iba a ninguna parte con ella. Por más que su madre insistiera en que ella y su padre se habían conocido de igual manera, Korra y ella eran como la noche y el día; agua y aceite; norte y sur; Abel y Caín… polos opuestos. Korra era testaruda y cascarrabias. Necesitaba tenerlo todo bajo control. Y Asami era espontánea y despreocupada.
Si algo odiaba era hacer planes y controlar sus sentimientos, pero la castaña no podía vivir con tanto caos.
Además, tampoco tenía muy claro que correspondiera sus sentimientos. A veces le daba la sensación de que lo único que buscaba Korra era jugar un rato, traicionarse a sí misma, hacer exactamente aquello que nadie esperaría de ella. Desmelenarse. Y ella no era el experimento de nadie, se negaba a hacer de conejillo de indias. Así que, aunque le doliera, debía continuar con su vida antes de que fuera demasiado tarde. Por eso se forzó a sí misma a pensar en otra cosa y concentrarse en la aburrida documentación que debía revisar. Cuanto antes se fuera a casa, mejor. Era ya tarde y quería disfrutar de lo que restaba de festivo.
Agarró el bolígrafo con desgana y empezó a hacer anotaciones al pie de aquel escrito justo cuando escuchó una voz inconfundible:
—Eras tú, ¿verdad?
La oficina estaba tan vacía aquel día, que no pudo evitar sobresaltarse. Cuando levantó la vista y vio a Bolin, en el umbral de la puerta de su despacho, supo que pasaba algo malo. El muchacho tenía la cara desencajada y parecía enfadado. Por su aspecto, no le costó demasiado deducir que no había pegado ojo en toda la noche.
—Eras tú la del callejón —le dijo—. Y no se te ocurra negármelo, Asami, porque os vi con mis propios ojos.
—Escucha, Bolin, yo…
—No —la interrumpió él—. Escúchame tú a mí: el novio de Korra me ha despertado a las cinco de la mañana porque ella le ha confesado que quiere a otra persona —Bolin tenía el brazo extendido y señalaba con furia hacia el exterior del despacho. Por un momento pensó que Mako se encontraba allí fuera, esperando para entrar, pero le alivió descubrir que solo era un gesto furibundo—. ¡Está destrozado!
—Bolin, yo no… ¡Fue solo una tontería! ¡Se ha acabado!
—¿De verdad? ¿Tú crees que se ha acabado? Porque yo no lo creo. Pensaba que eras de otra manera, Sami. Pensaba que eras muy diferente.
Y eso fue todo. Bolin cerró la puerta y se fue hecho un basilisco, sin darle la oportunidad de explicarle que estaba equivocado. Realmente ella era de otra manera, aunque quizá fuera demasiado tarde para poder demostrárselo.
¡Holaaaaa! He vuelto, pensaba subir ayer, pero me retrasaron el vuelo DOS HORAS, así que llegué a mi casa super tarde y destrozada, solo quería dormir. Y encima esta mañana tenía curro, así que hasta ahora no me he podido poner con esto.
Bien… se armó la gorda. Se ha quedado todo al descubierto, incluso se desveló quién fue el que las vio en el callejón. ¿Qué hará Korra ante esto? Porque Asami tiene clarísimo que se quiere trasladar. ¿Se van a separar? ¿Irá Korra a buscarla? Prometo el próximo capítulo pronto para no dejaros con la incógnita.
Ahora, reviews :D
Luu7: No sé si te llegó el MP que te mandé dándote las gracias por decirme lo de Claudia, lo mandé por la aplicación y creo que no se ven en el pc. De todos modos, vuelvo a repetirlo, lo hice desde el móvil por no dejaros sin cap y bueno… lo modifiqué en cuanto vi el review, muchas gracias jeje. Y no eres egoísta, eres lectora, yo como lectora también soy muy impaciente xD
Maria: ¡Gracias! Yo también espero que me vaya bien.
Ruha: Y de no ser por Toph, seguiría sin saber qué hacer con su vida, vaya, que le han sacado del armario a la fuerza jajajaja
Blanca Rothlis: Gracias a ti por leerme, yo subo esto porque quiero que vosotros disfrutéis de la historia de igual manera que lo hice yo, pero al modo fanficker jajaj
lossombrerosdepaja: Pues contra todo pronóstico Bolin no descubrió la tapadera, si no Toph, aunque sí que fue a echárselo en cara a Asami, le cree la culpable de todo… pobrecilla.
Cryp: Korra no es ciega, solamente es humana, no quiere abandonar su zona de confort que en este caso en Mako, para lanzarse al vacío con Asami. Muchas veces la seguridad nos hace no querer arriesgarnos.
Asuka0231: Lo bueno de las peleas siempre es la reconciliación, if you know what I mean 7u7
Luna del Desierto: Wow, me has hecho una evaluación de editor profesional, sinceramente muchas gracias, agradezco todo tipo de críticas mientras sean constructivas, me ayudan a mejorar. También me alegra que esta adaptación haya sido de tu agrado, y aunque hice los cambios que eran necesarios la esencia de la trama principal que tenía el original no se perdió y estoy contenta con ello. También me ha gustado que te fijases en la presentación, odio las cosas mal tabuladas, me parece desagradable a la vista y al final dejo de leer, es algo que aprecio también mucho en una historia. Y creo que ya voy a terminar la respuesta al review porque a este paso acaba siendo más largo que el capítulo en si jajajaj
Y esto es todo, lamentándolo mucho tengo que informar que sólo quedan cinco capítulos, sin contar este, para llegar al final, y tampoco serán excesivamente largos, pero bueno, aun así, espero que os gusten.
Bisu! (^3^)
Yomi.
