Disclaimer: Ni la historia, que es de Emma Mars, ni los personajes, de nikelodeon, me pertenecen, solo hice una adaptación y los mezclé.
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AHORA O NUNCA
Un año después…
Estaba muy nerviosa cuando llegó a la puerta de la editorial. Había pasado mucho tiempo y aquel lugar encerraba demasiados recuerdos dolorosos, muchas heridas abiertas e infinitas preguntas sin respuesta. A nada de ello deseaba enfrentarse. Durante meses se había dicho a sí misma que estaba preparada, pero ahora que el momento había llegado notaba que le temblaba el pulso y sentía un inexplicable vértigo extendiéndose por la boca de su estómago.
Pero allí estaba, a escasos centímetros de la puerta, su mano, sudorosa, bien sujeta al picaporte. Varios empleados pasaron por delante de la cristalera sin reparar en ella. Estaban demasiado ocupados en sus tareas diarias y aunque los conocía a todos, ninguno se dio cuenta de su presencia. Por un momento se sintió como el espectador que contempla una película desde la comodidad de su butaca, sabedor de que no participará en ninguna de las escenas que está viendo, aunque esté de sobra familiarizado con ellas.
La editorial estaba igual que siempre. Nada había cambiado. Las secretarias seguían trajinando de un cubículo a otro buscando quien les resolviera este o aquel problema. Los repartidores de correo seguían confundiendo la correspondencia, generando el caos allá donde fueran. Los editores se reunían en la salita del fondo, e imaginó que allí estaría ahora mismo alguno, tratando de averiguar cuál era la mejor estrategia para abordar a un escritor especialmente escurridizo. Y luego estaba ella, Asami, cuya postura como espectadora le hizo comprender que nada ni nadie era irreemplazable. La vida seguía, y era decisión suya ser valiente y participar o acobardarse y volver por donde había venido.
Se armó de valor para girar unos centímetros la perilla de la puerta. Pero primero dio un suspiro, hondo, reparador, antes de poner el primer pie en el interior del pasillo.
Lo que vino después no se lo esperaba. Al principio fueron solo unas cabezas que aparecieron por encima de los cubículos de trabajo. Después, más cabezas asomadas desde el interior de los despachos. Y el silencio. Un silencio que le hizo replantearse si cruzar la puerta había sido, después de todo, la mejor idea. Estaba a punto de dar media vuelta cuando la gente estalló en aplausos. Asami se ruborizó tanto que tuvo que dejar su maletita roja en el suelo para ocultar su rostro entre las manos.
Cualquiera hubiera dicho que la única que no había sabido valorar el éxito de su última publicación era ella. La noticia se había extendido por Avatar Ediciones como la pólvora, y todos los empleados estaban al corriente de lo ocurrido, incluso el bedel, que fue uno de los primeros en acercarse para darle la enhorabuena. Asami, que no era de grandes recibimientos, se sintió un poco sobrepasada por la calurosa bienvenida, pero aun así tuvo que admitirse a sí misma que se sentía orgullosa de haber tenido tanto olfato para identificar un auténtico best-seller. Era agradable regresar con la cabeza bien alta, tras unos meses de duro trabajo.
Tenzin consiguió abrirse paso entre los presentes y se acercó a ella. Por un momento Asami pensó que no iba a felicitarla porque Tenzin era un hombre estoico, que muy pocas veces dejaba entrever sus verdaderas emociones. Pero hasta él se olvidó de su talante serio por unos segundos y tras dedicarle unas amistosas palmaditas en la espalda, comentó:
—Bien hecho, Sato. Desde el principio supe que era usted un verdadero fichaje. Esto va a dar guerra durante una década por lo menos. ¡Esta mañana ha llamado Mediaset! ¡Quieren hacer una película! [N/A: Mediaset: empresa de varias cadenas televisivas españolas]
Estuvo por lo menos cinco minutos encajando halagos y bienvenidas de la gente más variopinta. Algunos de ellos ni siquiera los conocía, pero Asami respondió a todas las felicitaciones con una cálida y sentida sonrisa, que por desgracia se esfumó demasiado rápido. A los pocos segundos de que la multitud se hubiera despejado, volvió a sentir aquella desapacible sensación de caída libre en la boca del estómago. Había llegado el momento, tanto si estaba preparada para afrontarlo como si no. Agarró su maletita roja del suelo y empezó a caminar, dejándose envolver por el sentimiento de familiaridad, de que nada había cambiado realmente, a pesar de todo.
Todavía recordaba la mañana en la que se había personado en el despacho de Tenzin para aceptar sus insistentes propuestas de retomar su antiguo trabajo como editora de novelas. Lo que él no sabía era que estaba tan desesperada por desaparecer de la faz de la tierra que habría aceptado cualquier destino, el que fuera, con tal de poner tierra de por medio. Si Tenzin hubiera sabido la verdad, es muy probable que no hubiera aceptado la única condición que le puso Asami: que la mandara tan lejos como fuera posible, durante el máximo espacio de tiempo, a una delegación tan remota e impopular que nadie en su sano juicio aceptaría ese empleo, ni siquiera triplicándole el sueldo.
Tenzin se tomó unos segundos para meditar la cuestión, pero no hizo ninguna pregunta personal o embarazosa. El dueño de la editorial se limitó a mirarla de soslayo, con cierto recelo, sin duda preguntándose el motivo de su extraña petición. Después aceptó sin pestañear, porque sabía que no tenía escapatoria posible: o aceptaba las condiciones de Asami o se exponía a perder a una de las mejores editoras que había pisado los suelos de aquella casa.
Después de muchos meses leyendo manuscritos de autores mediocres, Asami tuvo la fortuna de encontrar la gallina de los huevos de oro. Muchas personas del gremio se empeñaban en decir que lo de encontrar best-sellers era una cuestión de olfato, pero ella estaba convencida de que se trataba de pura suerte. Aquel manuscrito, de hecho, había llegado a sus manos en una lluviosa mañana de lo más normal, y desde la primera página supo que con una buena campaña de marketing su escritora sería capaz de triplicar, en menos de un año, las ventas globales de la última obra de Iknik Varrick. Su libro era un verdadero bombazo editorial, la golosina con la que sueña cualquier editor del planeta. Sin embargo, su publicación supuso también el punto y final de su exilio. Asami comprendió muy pronto que, si no quería caer en el ostracismo profesional, tenía que regresar a Madrid para hacerse cargo de la segunda entrega de la saga. Madrid significaba enfrentarse con su pasado, pero un año después de su desagradable encuentro con Bolin, estaba casi convencida de que se sentía preparada para afrontar el reto. En cualquier caso, aquella era la publicación más importante de su vida, nadie habría entendido que le diera la espalda ahora que todo el mundo hablaba de ella.
Asami había tenido tiempo de sobra para prepararse mentalmente. Pero lo había pensado tantas veces que le resultaba extraño que hubiera llegado la hora de enfrentarse al reencuentro. La noche anterior no había podido pegar ojo dándole vueltas a su regreso, pensando cómo sería o de qué manera la recibirían sus compañeros de trabajo tras haber pasado tanto tiempo lejos. Pero, sobre todo, había pensado en ella. En ella y en la última vez que se habían visto. Tenía la sensación de que tras aquella puerta la estaban esperando todos estos recuerdos, y por eso le resultaba tan difícil abrirla. Su mano ya estaba empapada en sudor cuando la posó sobre la perilla. Debes tranquilizarte, se dijo a sí misma, es absurdo ponerse nerviosa. Respiró profundamente y cerró los ojos antes de abrir la puerta de su antiguo despacho con aquella pregunta rondándole la cabeza: ¿Cómo reaccionaría Korra ante su regreso?
—¡Hola, Asami!
Lo que vio no era lo que había imaginado. Lily Chong estaba charlando amigablemente con la persona que ocupaba el escritorio de enfrente y esa persona no era Korra Raava.
—¿Qué tal el viaje? —preguntó muy animadamente su excompañera, que se puso en pie para darle la bienvenida.
Asami recorrió los escasos metros que las separaban y recibió con desgana el abrazo de Lily. Estaba tan desconcertada que permaneció tiesa mientras se dejaba abrazar. Sus ojos todavía estaban clavados con sorpresa en aquella otra persona.
—Hola, Asami, no sabes la ilusión que me hacía conocerte. Todo el mundo habla de lo mismo. Has hecho un trabajo impresionante —dijo la otra muchacha, poniéndose en pie también.
Ahora que caía en la cuenta, la conocía, pero no por su vida personal, sino por su trabajo con Izumi Huo, una de las editoras más poderosas de Madrid.
—Gracias, ¿Kya, era?
—Sí, Kya Shui.
—Érica se incorporó a nuestro equipo hace unos meses. Está haciendo un trabajo excelente —le informó Lily con una sonrisa. Parecía encantada de tener allí a Kya en lugar de…
—¿Y dónde está…?
—¿Korra? —la atajó Lily—. ¿No te has enterado? Pidió un traslado a las pocas semanas de que tú te fueras.
—¿Traslado? —preguntó, extrañada.
—Sí, ahora vive en Barcelona, ¿verdad?
Kya asintió con la cabeza y luego dijo:
—Fue una sorpresa para todos. En realidad, nadie sabe por qué se marchó.
—Tonterías —objetó Lily—, todo el mundo sabe que se fue por lo que se fue.
Lily se acercó a ella, y se tapó la boca con la mano para susurrarle al oído:
—Dicen que dejó plantado a su novio porque se enamoró de otro, aunque nadie sabe quién es el otro...
oOoOo
La oficina de Barcelona supuso un verdadero reto para Korra, que tuvo que acostumbrarse a estar alejada de su familia y amigos. Durante varios meses creyó volverse loca de lo sola que se sentía, pero al final consiguió ocupar su mente a base de centrarse en el trabajo, que cada día era más, debido al renovado interés del público por las obras editadas por Avatar.
Su jornada laboral prácticamente había acabado cuando terminó de firmar un par de documentos. Consultó su reloj de pulsera y se dio cuenta de que se le estaba haciendo tarde si quería tomar el avión a Madrid. Esa noche habían quedado en reunirse para planificar la despedida de soltera de Toph, que acababa de anunciar su compromiso con su querido y extraño Soka. Así que la castaña había decido aprovechar la ocasión para pasar todo el fin de semana con sus amigos y hospedarse en casa de Bolin y Opal.
Tardó más de lo habitual en llegar al aeropuerto. Los viernes por la tarde siempre eran caóticos, la gente tenía tanta prisa por comenzar el fin de semana que cualquier medio de transporte era susceptible de ir con retraso. Así que se presentó en el mostrador de facturación tan tarde que casi le dio un infarto cuando el empleado de la compañía aérea le informó, todo sonrisas, que debía correr si quería coger su vuelo, porque estaban a punto de cerrar las puertas. Korra apuró todo lo que le permitieron las bermudas y converses que se había puesto por la mañana. Era difícil correr por la terminal cargando con su pesado bolsón de mano. La castaña no había aprendido la lección y seguía llevando exceso de equipaje en todos sus viajes, incluso en las escapadas que apenas duraban dos días, como era el caso. Llegó casi sin aliento a la puerta de embarque, donde una azafata la miró con cara de sabueso por llegar tarde.
Cuando divisó la fila en la que estaba su asiento, comprendió que había sido la última pasajera en entrar. Seguramente la habían llamado en varias ocasiones por el sistema de megafonía y el vuelo se había retrasado moderadamente por su culpa. Ahora entendía por qué algunos pasajeros la miraban con cara de pocos amigos. Los azafatos cerraron las puertas de la nave tan pronto como se dejó caer, exhausta, en su asiento, y en ese momento sonó su teléfono móvil.
—Por favor, tiene que apagar el móvil ahora —la reprendió una azafata—. Las puertas ya están cerradas.
Asintió a regañadientes, pero apretó la tecla de apagado de su teléfono sin rechistar ni mirar el mensaje de texto que acababa de recibir. Sus amigos y sus padres sabían que a aquellas horas tenía que tomar un avión, así que no podía ser nada importante. No pasaba nada por mirarlo más tarde, cuando hubiera aterrizado en Madrid.
Hola, lo sé, no me matéis, este capítulo ha sido un poco de relleno, y encima nos dicen que Korra no fue a por Asami, aunque se verá que no fue por falta de ganas. El siguiente prometo que será más interesante. ¿Qué pasará ahora que se han separado durante un año? ¿De quién será el mensaje?
Ahora, reviews:
Luu7: Eres un genio jajaja Y sí, se ve por lo dicho por Lily que el Makorra se acabó (por fiiiiiiin) y no, aunque ya tengo todos adaptados y editados, no los voy a subir de golpe jajaja, me gusta manteneros con la incertidumbre muahaha. Y por cierto ¿Cómo vas a darme gomitas o chocolates si no tienes plata? ¿No serás una ladrona? :O Pero… entonces podrías robar plata… hmm… bueno, ya me callo que desvarío xD
Blanca Rothlis: Si, ahora cuatro, una verdadera tristeza. Y no es que Korra no haya ido en busca de Asami, si no que directamente no ha podido, Asami salió corriendo despavorida de la editorial…
Maria: Me fue bastante bien, gracias por preguntar ^^ Y lo de que fue Bolin lo dijisteis todos, pero también que si fue Wu o si fue Mako jajaja había tantas opciones.
Ruha: Ya, Mako me da penita, pero no es culpa de Korra enamorarse de una belleza como Asami jaja Y por la amistad de Bolin y Asami, ni te preocupes ;)
lossombrerodepaja: Sii, aunque bueno, se han separado por un año, veamos lo que pasará ahora… Y gracias por lo de las vacaciones ^^
Montielowsky: ¡Gracias! Me alegra que te guste.
