Los personajes no pertenecen. Pertenecen a Peach-Pit.

Me quiere… No me quiere

Ikuto POV

-Ikuto, ¿estas listo?-me preguntó mi mamá, asomándose tímidamente por la puerta de mi habitación.

-desde hace horas.-respondí, sentándose en mi cama.

-los Hinamori ya están por llegar. ¿Recuerdas lo que te dijimos tu padre y yo?

-si. Sé amable con su hija, Amu.-recité.-haré mi mayor esfuerzo. Tú más que nadie sabe que esa mocosa no me agrada.

-en primer lugar, no es mocosa. Es una señorita. Y en segundo, ¿Qué te hizo ella?

-la sola mención de su nombre, me enferma. ¿No le has visto la cara que pone cuando me ve?

-no. ¿Cuál pone?

-me mira como si fuera basura.

-claro que no. Ella es una señorita bien educada. Va a una de las mejores escuelas del país.

-¿y eso que? Puede haber ido a Harvard o Stanford y seguir siendo maleducada.

-hijo, esas son universidades. –dijo mi mamá pacientemente.

Yo me quede pensando y luego me encogí de hombros.

-da igual. Lo que quiero decir que pudo haber ido a la mejor escuela y seguir siendo como es.

Mi madre suspiró y se fue.

Yo seguí viendo el techo de mi cuarto, como lo estaba haciendo hace unos minutos, antes de que mi madre me interrumpiera.

Pues dejen presentarme. Soy Tsukiyomi Ikuto, tengo 19 años y voy en la universidad. Tengo una hermana menor llamada Tsukiyomi Utau. Es una de las más famosas cantantes de todo Japón. La conocen como Hoshina Utau, pero su verdadero nombre lo acabo de decir. Tiene dos charas: Iru y Eru. Yo también tengo un chara, que se llama Yoru. Los Hinamori son grandes amigos de mis papás desde que tengo memoria, pero su queridísima hija Amu, la detesto. Es como una de esas que se creen superiores a los demás. Y si no es así, me da igual. No me simpatiza.

-¿Ikuto?-preguntó Utau, desde la puerta.

Otra que me interrumpe.

-¿Qué quieres?-dije, sin mucho entusiasmo.

-los Hinamori llegaron.-avisó.

Respiré hondo varias veces antes de levantarme.

-bien. Vamos.-dije, pasando a su lado.

-¿no piensas cambiarte?-me preguntó Utau.

-¿tiene algo de malo mi ropa?-respondí, mirándola. Traía unos pantalones negros y una camisa del mismo color.

-no, pero papá había dicho que no quería ver con lo mismo de siempre.

-pues si no le gusta, que se aguante.

Bajamos las escaleras y fuimos al recibidor. Ahí estaban mis padres con los Hinamori. Detrás de de mi padre estaba Amu. En cuanto la vi, me puse tenso. Traía puesto una blusa de color blanco; una falda negra con un cinto. Su pelo rosado estaba alrededor de su cara. Parecía una de esas que siempre están a la moda. Eso era lo que mas me molestaba de ella. Mas que me mirara como si fuera basura.

-¿Ikuto?-dijo la señora Hinamori, sacándome de mis pensamientos- como has crecido. Estas más alto desde la última vez que nos vimos.

-gracias, señora Hinamori. Y usted esta más bella que nunca-dije amablemente con voz suave.

-gracias por el halago-dijo la señora Hinamori.

-es un placer.

-Ikuto-dijo mi padre-saluda a Amu.

Mi cuerpo, que ya se había relajado, se volvió a tensar. Volteé a verla y vi que ella también se había tensado.

-hola Amu. Es un gusto como siempre.-dije educadamente, tendiéndole mi mano.

-igualmente-dijo entre dientes, estrechando mi mano lo menos posible, tratando de evitar el contacto.

Aproveche esto y la atraje hacia mi. Le di un fuerte abrazo mientras por dentro me reía de ella. Amu seguía tensa y en cuanto pudo, se separó de mí.

-bueno, creo que será mejor que vayamos a cenar-dijo mi padre, rompiendo el silencio que se había formado.

-creo que tienes razón.-lo apoyó el señor Hinamori.

Nos dirigimos al comedor y mi padre ordenó que trajeran la comida.

-Ikuto-dijo mi padre- ¿Por qué no te sientas al lado de Amu? Así podrán platicar sobre algún tema que sea de su interés. Y no tendrán que estar oyendo nuestros temas de conversación. –añadió sonriendo.

Maldito viejo.

-si, eso estaría bien. ¿Verdad Amu?-dije volteándola a ver.

-si, tienes razón. –respondió forzadamente.

Es eso llegó un sirviente. Le dijo algo a mi padre en el oído y este le contesto algo que no alcance a oír.

-parece que tendremos que esperar un poco-avisó.- los invito a pasar a la sala de estar. Ikuto, Amu, Utau, Ami, pueden salir a dar la vuelta si quieren.

-si, salgamos-dijo Ami.

-volveremos en un rato-dijo Utau, tomando la mano de Ami.

-¿nos vamos?-le pregunté a Amu.

Esta reaccionó y asintió. Caminó a mi lado muy callada. Fuimos al parque, a petición de Ami, a pesar de ser tarde.

Estuvimos ahí un buen rato y después volvimos a la casa. Cuando llegamos, nos dirigimos a la sala, pero como no estaban ahí, fuimos al comedor.

-tardaron mucho-dijo mi mamá-si tardan más, la comida se les va a enfriar.

Nos sentamos como estábamos y comimos. La comida, como siempre, estaba deliciosa. Como Amu no había dicho nada en todo el rato, yo le pregunté:

-¿Cómo te fue en la escuela hoy?

-¿ah? Pues bien. Igual que siempre. ¿Y a ti?

-no me quejo. Dime ¿Qué materias no te gusta?

-pues matemáticas. Es la más difícil.

-¿en serio? A mí siempre me pareció interesante.

-es que se me complican lo de las ecuaciones.

-es lo mas sencillo del mundo. ¿Qué es lo que se complica?

-pues que tenemos que hacer después de despejar "x".

-pues tienes que hacer la comprobación.

-para ti es sencillo decirlo porque tu eres bueno en eso.

¿Qué mosca le picó? ¿Por qué se puso agresiva?

-al principio no me era tan fácil, pero después de varias veces, lo entendí.

-entonces me estas diciendo que yo no capto las cosas a la primera.

-no, tu misma lo dijiste.

-claro que no.

-si.

-no.

-si.

-no.

-si.

Me vio desafiante.

-no.

"Te declaro la guerra". Pensé sonriendo. "eres la persona mas testaruda que he conocido"

-como quieras.-dije levantándome.

-¿A dónde vas Ikuto?-preguntó mi padre.

-al baño. Eres la persona más testaruda que he conocido en mi vida-añadí susurrando en el oído de Amu.

-cállate. –me dijo de regreso.

-no.

Me volteó a ver y tenía un semblante serio.

-y tu eres la persona mas idiota que he conocido.

-gracias. Es una halago.

Me fulminó con su mirada ámbar y yo le sonreí con burla. Esta noche iba a ser divertida.