Drabble 3: Género- Western
Rin llegó al cuarto como un muerto en vida, estaba tan cansado que lo único en lo que pesaba era tumbarse en la cama, además estaba solo, nadie (Yukio) iba a decirle nada por dormirse con el uniforme y la televisión encendida; después de correr tras un goblin por todo el parque de atracciones su cuerpo, aunque agotado, estaba aún activo, no lograría dormirse en un buen rato y prefería mirar algún programa absurdo que el techo blanco de la habitación.
Intentando no ahogarse con la almohada al estar boca abajo, alcanzó el mando y encendió la televisión; no cambió de canal, justamente comenzaba una película: "El bueno, el feo y el malo" No era un fanático, pero prefería el western al tarot.
Quizás estaba muy cansado, o la peli era un coñazo, pero logró dormirse antes de que el bueno de Clint Eastwood apareciese en pantalla.
Abrió los ojos con molestia, una luz incidía directamente en sus párpados. Cuando se hubo acostumbrado a la claridad del lugar descubrió que no estaba en su cuarto, estaba en una taberna, con un montón de mujeres ebrias en la barra, algunas amenazándose con pistolas a la entrada y otras frente al escenario, mirando en su dirección con mucha atención y sonrisas... ¿Lascivas?
-Es nuestra primera actuación ¿No estás nervioso Okumura?
-¿Koneko?-a su derecha el chico de gafas le sonreía mientras jugaba con un dobladillo de la falda... Espera ¿Falda? Rin no pudo contener la carcajada- Tio qué pintas traes ¡Llevas hasta tacones!
-Claro, como todos- respondió extrañado.
-¿Todos?
-Bon, Shima, Yukio, el coordinador Mephisto. Y tú también, Okumura ¿Te has dado un golpe en la cabeza?
Normalmente Rin habría estallado en carcajadas al imaginarse a Suguro con un vestido de cabaret, el problema es que no le hizo falta, al final de la fila pudo encontrarlo con un vestido aterradoramete igual al suyo.
-¡Ay mi madre! ¡Llevo un puto vestido!
-Muy buenas tardes señoritas- la voz de Shura llegaba desde la barra- Con ustedes: ¡Los jovencitos de la Vera cruz!
Antes de asimilar la situacion (él y los chicos subidos a un escenario con vestidos) la música comenzó y sin poder deternerse sus piernas empezaron a moverse solas, levantandose a alturas impensables, animadas por los vítores femeninos.
Levanta rodilla, extiende pierna, ahora la derecha... Así durante toda la canción y un tiroteo cerca de la barra, pero ellos siguieron bailando.
El final estaba cerca, habían agarrado la parte baja de la falda, levantándola peligrosamente cerca de la entrepierna, y con pasitos cortos daban la vuelta.
Oh no
Había visto suficientes películas para saber qué significaba eso, pero los gritos de Izumo (que había aparecido de repente) lo confirmaron.
-¡Vamos mozuelos! ¡A ver esos traseros!
-¡AAAAH!
Estaba de vuelta en su cama, sudando cual cerdo; la película aún estaba puesta y con rapidez apagó la televisión. Se sentó con la cabeza entre las manos, respirando con dificultad.
Nunca más volvería a dejar la tele para dormirse, mucho menos una película del oeste.
Esto es lo más western que he conseguido teniendo en cuenta que nunca he leído ni escrito nada de este género, así que es todo lo que he podido hacer -.-"
