Profundo Amor
Capitulo II: Engaño, Decepción Y un Adios
No todo parecía ser paz y tranquilidad.
Su hermano menor, Camus, siempre estaba detrás de el buscando que el otro cometiera un breve error para poder hacerlo caer.
Y lo había hecho.
Había cometido la estupidez de haberse relacionado con un esclavo, no sabia con certeza si estaba enamorado pero eso no le importaba, lo único verdaderamente importante aquí era el hecho de que se había enredado con un esclavo y que esa pequeña construcción que era un regalo que era para el, lo estaba ocupando como el lugar donde se reunía con su amante.
Nunca perdía detalle de nada.
Verdaderamente idiota.
Si quieres que algo se haga bien, tienes que hacerlo tu mismo.
Y así lo hizo, sin que ninguno de los dos lo notara comenzó a seguirlos y llevaba así varios soles y lunas oscuras.
Todo eso parecía mas serio de lo que jamás había imaginado.
Incluso aquella vez que comenzó a llover los había escuchado claramente en una completa entrega de sus cuerpos.
Necesitaba más que un chantaje para poder conseguir lo que quería.
A como diera lugar tenia que conseguir la ruina, o mejor dicho la muerte del Emperador Shaka.
Después de averiguar lo que quería, se dirigió de nuevo al Palacio por un pasadizo del cual solo el sabia de su existencia, era así como podía salir y entrar sin que nadie, sobre todo los guardias, se dieran cuenta.
Esta vez no todo le había salido tan bien como siempre, uno de los guardias lo podido distinguir desde lo lejos y se acerco el solo para confirmar…
- Su Alteza, Camus. ¿Qué os ha pasado?
- Me he mojado un poco – Hablo con tono irónico – Tráeme ropas secas
En silencio, se dirigieron a su habitación y mientras este se despojaba de sus ropas húmedas el guardia le buscaba unas nuevas que ponerse.
- Su Alteza, ¿A que ha salido del Palacio en plena oscuridad?
- Eso no es algo que sea de tu incumbencia
Camus era así.
Arrogante con cualquiera que tratara de acercársele.
Muchos podrían asegurar que no se soportaba ni el mismo pero siendo parte de la familia real todos tendrían que soportar ese tipo de desplantes y mas.
Seguía pensando en todo lo que había visto y escuchado.
Su hermano, el correcto, estaba teniendo una aventura romántica con un pobre plebeyo.
Jamás lo habría creído.
Después de haberse colocado sus ropas secas ordeno al guardia que le dejara solo y que no fuera interrumpido por nadie.
Se acerco a su pequeño balcón observando hacia el horizonte esperando ver pasar a su hermano, mientras esperaba a que pasara se quedo pensando en como hacer para poder quitar a Shaka del poder, no sabia exactamente el tiempo que llevaba ahí parado esperando pero por lo que decía su reloj de arena era demasiado tiempo.
Lo vio pasar.
Vigilando que nadie le estuviera siguiendo y por supuesto cuidándose de los guardias.
Al parecer también el Emperador tenía su propio pasadizo secreto para poder salir libremente sin que nadie mas lo notara…
Al llegar a su habitación real, se acerco a una de sus ventanas para poder observar a una parte del horizonte específicamente, alguna vez estando con Aioria…
-:-:-:- FLASH BACK -:-:-:-
Después de sus fastidiosas horas de arduo trabajo y antes de volver a casa, como se le había hecho costumbre veía al Emperador, este por supuesto buscaba la manera de poder escaparse siempre para poder estar con su amor.
Se encontraban sentados sobre una pequeña montaña que encontraron lo mas alejado del Palacio y de todo ciudadano para evitarse problemas.
- Que hermoso lugar – Dijo el castaño suavemente, mientras observaba como el Sol se ocultaba de nuevo
- Lo mas hermoso del paisaje es poder tenerte a mi lado
Después de escuchar aquellas dulces palabras le miro a los ojos, le encantaba mirar aquellos ojos profundos donde cada vez que le miraba encontraba amor puro.
Comenzaron a acercarse lentamente hasta llegar a unir sus dulces labios en un apasionado beso, sus lenguas se encontraban dentro de aquella cavidad, un pequeño gemido por parte del castaño murió entre sus bocas…
- ¿Puedes ver aquella colina? – Señalo con su mano
- Si, ¿Qué hay ahí? –
- Atrás de esa colina, es donde vivo yo con mis hermanos
- ¿De verdad?
- Si, aunque no vivimos tan cómodamente como usted, nos las hemos arreglado durante todo este tiempo
- Ya veo. – No le gustaba escuchar hablar a Aioria de esa manera tan triste, aunque no se lo dijera sabia que tenia demasiadas complicaciones para poder tener lo que tenia, el le había ofrecido su ayuda, como por ejemplo conseguirle un mejor lugar donde pudiera vivir con sus hermanos pero este no se lo había aceptado, o ayudarlo con el simple hecho de darle mas oro para que pudiera cambiarlo por mas comida pero no, desde un principio le había dejado en claro que no quería nada de el con la excusa de "No quiero que piense que estoy con usted por lo que me da" En el fondo aquellas palabras le aliviaron bastante, fue todo un alivio para el saber que Aioria no estaba con el por lo que tenia sino por lo que era – ¿Algún día podré conocerles?
- Eso espero
- Ellos… ¿Saben de lo nuestro?
Lo dudo por un momento antes de responderle.
- No… No saben nada de esto. ¿Le molesta?
- La verdad es que me gustaría que lo supieran, no solo tu familia sino que en todo el Reino lo supiera para que pudieran tratarte bien y te respeten de la misma manera que me respetan a mi, pero lamentablemente no se podrá hacer… ¿A ti te molesta que no lo sepan?
- …Si, supongo que si. Pero es como dices, es difícil
En un breve momento de conversación, sus ánimos se habían ido al suelo.
Esa fue la primera vez que hablaron sobre ese tema, el poder decir lo suyo o no al resto del mundo, a ambos les molestaba ale hecho de poder gritar a los cuatro vientos lo mucho que se amaban…
- Dejemos ese tema atrás, estoy seguro de que algún día la gente lo sabrá y lo aceptara – Dijo el rubio tratando de animarlo –
- Si, tienes razón. – Sonrió. Quizás eso era lo que mas amaba del rubio Emperador, le hacia sentirse bien con sus palabras, siempre que se sentía mal por alguna razón este llegaba a el con palabras de aliento y todo lo que le decía el lo creería…
-:-:-:- FIN FLASH BACK -:-:-:-
Cuando regresaba de estar con su amado miraba hacia aquella dirección, pensando en que era hacia esa dirección al que se iba a descansar después de tan pesados días…
Suspiro pensando en Aioria.
Un suspiro es un beso que no se da…
Ya tendría oportunidad de dárselo.
Se fue a descanar, mañana seria un día duro…
Mientras tanto, por otra parte, Camus había ideado el plan con el cual podría causar la ruina de su hermano.
Mando llamar a uno de los guardias, a los que le tenia mas confianza, seria un trabajo un tanto delicado y el no se podía ver involucrado.
Espero a que fuera un poco mas tarde para que nadie pudiera verlos y hablo con el un breve momento dándole un par de instrucciones que tendría que cumplir cuando el Sol volviera a salir al otro día…
Así lo hizo…
El moreno se encontraba trabajando fuertemente como siempre lo hacia, demostrando día con día la energía que poseía.
- Esclavo! –Grito el guardia
- Dígame – Detuvo su trabajo y miro hacia donde le habían hablado, encontrándose no solo con uno sino con otros tres guardias.
Se asusto por un momento.
Nunca antes habían ido tantos a reprenderlo, tenia que haber sido lago sumamente grave.
Dos de los guardias se acercaron a el y lo tomaron fuertemente de los brazos, este trato de zafarse pero como respuesta a eso recibió un fuerte golpe así que lo mejor era no hacer nada.
- Hermano, parece que tenemos un problema – Hablo el menor al Emperador
- ¿Qué clase de problema? – Pregunto sin mucho interés, no importara el problema que fuera el tenia gente que se encargaba de solucionarle todo.
- Hay un soldado llamado Aioria… - El nombre lo dijo con mas énfasis para poder notar su expresión, que era la que se había esperado.
- ¿Qué hay con el? – Inquirió de inmediato.
- Ven conmigo y lo sabrás – Salio de aquella habitación para poder dirigirse a la habitación donde trataban todo tipo de problemas relacionados con los plebeyos.
En el fondo de la habitación un gran asiento que era del Emperador y unos cuantos pilares de Oro como adorno, en cuanto ambos llegaron ya se encontraban los guardias ahí, dos de ellos de pie al lado de la entrada custodiándola y los otros dos aun sosteniendo fuertemente al esclavo.
Shaka entro y ocupo su lugar en la enorme silla, asustado por ver así a su amante.
- ¿Qué ha pasado?
- Este sujeto ha traicionado al Reino. – Hablo Camus firmemente.
Tanto Su Majestad como el esclavo abrieron los ojos sorprendidos por lo que acababan de escuchar.
- ¿Cómo? – No, Aioria no seria capaz de hacerle eso, lo conocía demasiado bien como para poder creer que lo que estaba escuchando, todo tenía que ser un mal entendido.
- Fue visto ayer por zona que no corresponden al Reino
- ¿D-Donde? –
El Reino llega hasta donde la colina alcanza, estaba aun más lejos de eso.
Los habían visto.
Esa ubicación era donde ellos se veían siempre que podían, era donde el rubio había mandado hacer esa pequeña construcción para poder pasar tiempo juntos.
- Pero yo no… - Objeto el castaño de inmediato pero obtuvo otro golpe, esta vez en directo en su rostro.
Shaka se sentía impotente ante aquella escena, no había nada que pudiera hacer, una vez había detenido a un guardia por darle golpes pero esta vez no podía hacerlo por el simple hecho de que su hermano estaba presente y no tenia ninguna buena excusa para detenerle después de semejante acusación.
- No tiene caso que lo niegues, los guardias que están aquí, incluso yo mismo te hemos visto… - Mentira. Los guardias de ahí no habían visto nada pero no se atrevían a declarar que nada de lo que decía era verdad, es mas, ni el mismo lo había visto pero sabia que era por esos lugares donde se reunían - …Y no es la primera vez. ¿Sabes como se castiga aquí a los traidores?
- Majestad, por favor… - Suplico
- Quizás si nos dicen a quien de los otros Reinos estabas llevando información y que tipo de información dabas podamos arreglar esto
Shaka estaba inmóvil.
Escucho la suplica de Aioria, sin embargo si decía algo significaría tener que revelar su secreto…
- Le juro… que yo no… - Cada vez que hablaba los guardias tenían que golpearle, esas fueron las ordenes de Su Alteza Camus
- Si no quieres cooperar esta bien, tu castigo será el mismo. Los guardias te llevaran a los calabozos de abajo y te golpearan hasta que digas la verdad, sino quieres decirles nada te marcaran el cuerpo y después de eso te ejecutaran…
Eso no podía permitirlo.
Trato de hablar, pero podía sentir que si abría la boca podría derramar lágrimas de sus ojos…
Aioria miro al Emperador Shaka con una mirada decepcionante, quizás no le amaba tanto como decía, ambos sabían que no cometía tal traición sino que era el lugar donde su amor se había consumido. ¿Por qué no decía nada? ¿Por qué no le defendía?
Los guardias comenzaron a llevárselo y este trataba poner fuerza para que no se lo llevaran pero no pudo evitarlo…
Camus sonreía con gran satisfacción….
Aioria, miraba al rubio decepcionado y al otro con odio…
El Emperador con una mirada de tristeza…
No pudo hacer nada.
Ni siquiera pudo darle el último beso que desde anoche había deseado.
Cruzaron sus miradas por ultima vez, como muestra de despedida…
Bien! Aqui estamso de nuevo!
Ñam ñam nuevamente los invito a visitar el foro de Saint Seiya Yaoi, la pagina se encuentra en mi perfil xD
¿Que mas? Creo que es todo lo que tenia que decir!
Saludos y Gracias por leer!
