Capítulo 2: Todo se ha vuelto negro
"Solo que ahora no quiero a Kikyo...necesito a alguien de alma pura como la tuya"
-¡NO! – Grito una azabache llorando y abriendo los ojos como platos al ver cómo era cargada como una princesa hacia algún lugar - ¿Dónde...dónde estoy?... Naraku... – Susurro algo aturdida, pero una varonil voz la saco de sus pensamientos.
- Kagome ¿te encuentras bien? – Le pregunto un poco preocupado al ver que la chica había despertado llorando, pero lo último que susurro lo tenía más preocupado.
Claro, ahora como una chispa Kagome recordó todo lo sucedido y sobre todo la escena de Kikyo con Inuyasha, por lo que apretó sus puños con ira, pero al mirar hacía riba vio como el joven lobo la miraba muy preocupado, cosa que por algún motivo la aliviaba... el seguía siendo el mismo de siempre.
-Si Joven Kouga, estoy bien...muchas gracias por salvarme – Le agradeció pero algo estaba mal para el lobo, los ojos de la azabache no brillaban como siempre.
- Kagome por ahora no te preguntare que paso y por que esa bestia no estaba ahí contigo, pero por favor...cuando lleguemos con mi manada dímelo ¿sí? – Le pedía el joven el cual solamente estaba preocupado por aquella chica que amo tantos años.
- Esta bien pero...seré una molestia para ti y Ayame – Susurro Kagome mientras un poco triste miraba hacia otro lado, pero el comentario de la azabache hizo que el lobo se sorprendiera y se riera un poco.
- Tranquila, Ayame y yo ya no estamos juntos, ella encontró a su mitad predestinada y ahora es muy feliz – Decía Kouga mientras saltaba los riscos con una facilidad enorme
Aquello había sorprendido a Kagome y por alguna extraña razón en el fondo de su corazón se sentía feliz de que Kouga no siguiera con Ayame, pero de todos modos eso no decía que el aun estuviera enamorado de ella como antes... ¿¡en qué demonios estaba pensando?! Ella jamás había sentido algo por aquel joven lobo más que simple cariño de amigos y ¿ahora estaba viendo una oportunidad con él? Realmente se había vuelto loca, además... con lo que recién había pasado con Inuyasha y Kikyo, no quería que nadie volviera a entrar en su corazón para volverla a dañar.
-Bueno ya estamos aquí- Dijo el joven lobo interrumpiendo los pensamientos de Kagome y asombrándola con aquel hermoso paisaje.
Era un enorme claro que era escondido por un bosque muy espeso, una enorme cascada caia ah un lago tranquilo y se podía ver un poco más a la derecha unas aguas termales, los árboles que se encontraban en aquel lugar eran frutales y todo el césped era decorado con flores de todos los colores.
-Es realmente hermoso...-Susurro la joven azabache mientras miraba a todas las direcciones sin notar como Kouga la miraba feliz al ver como aquel resplandor que habían enamorado al muchacho, poco a poco aparecía en la mirada de Kagome.
-Qué bueno que te guste, luego de derrotar a Naraku mi manada encontró este lugar y al ser bastante tranquilo, nos vinimos para descansar- Explico el joven lobo el cual caminaba hacia una cueva, aun sosteniendo en sus brazos a Kagome.
-¿Y dónde está ahora tu tribu?- Le preguntaba extrañada la joven, pues no podía divisar a ningún lobo, tampoco a Hakkaku ni a Ginta, los fieles amigos y compañeros de Kouga.
-Los hombres deben estar entrenando en la cima de la montaña y las mujeres debieron ir a cazar – Le respondía Kouga mientras entraban poco a poco en la cueva.
La mirada del joven lobo no se apartaba ni un minuto de la azabache, ¿Qué le había ocurrido?, mientras más la veía no se lo podía explicar, su hermoso kimono estaba hecho pedazos tenia marcas de golpes por todo su cuerpo y aun que se notaba que la miko trataba de ocultarlo el veneno que habían le habían inyectado esos demonios seguía por su cuerpo. ¿Dónde demonios estaba aquella bestia asquerosa, que no se encontraba en ese momento junto a ella para salvarla o ayudarla?, además de que en aquel lugar se sentía una presencia horrible y con lo que había dicho antes la muchacha sobre Naraku, no podía ser nada bueno.
Pero no podía negar algo...Kagome se había vuelto muy hermosa y sexy, eso lo ponía demasiado nervioso, sus instintos le decían que ella ya estaba en celo que la debía hacer suya, pero él sabía que ese no era el momento y que además ella amaba a Inuyasha...
Al entrar en la cueva la recostó sobre unas pieles que se encontraban posicionadas como si fuera una cama, Kagome se recostó de apoco ya que aún no podía purificar todo el veneno que le fue dado.
-Kagome necesito, que me digas que está pasando – Le rogo el lobo mientras veía como la mirada de la muchacha se volvía a ensombrecer al recordar todo lo que había pasado.
-Bueno...tienes el derecho de saber- Susurro la joven pero sin que ella quisiera las lágrimas comenzaron a brotar- ¿Qué...porque sigo llorando?- Se preguntaba mientras con rabia trataba de detener las lágrimas pero no pasaba nada.
Sin saber qué hacer, el joven lobo solo reacciono a abrazarla y al sentir aquella calidez que tanto había deseado hace años ya, las lágrimas cayeron más rápido, sin embargo estaba vez se juntaron con gritos de dolor. Kouga no sabía porque sentía que si no abrazaba con fuerza en ese momento a la joven ella se rompería en mil pedazos...y eso él no lo permitiría, porque ella seguía siendo la mujer que más amaba.
