Ya habían pasado unos minutos y Kagome comenzaba a tranquilizarla, el que Kouga estuviera ahí con ella la ayuda a sentirse mucho más tranquila, protegida...querida. Tenia que decirle todo, que Naraku había vuelto y la estaba buscando, pero sobre todo que Inuyasha la había traicionado... tal vez Kouga la podía ayudar a esconderse de aquel Hanyou.

Kouga la seguía abrazando, no quería soltarla el ansiaba que el tiempo se detuviera y así sostener en sus brazos a la azabache por siempre, el olor de su cabello lo hacia enloquecer, todos sus instintos le ordenaban que debía hacerla suya, que ahora era el momento indicado para que fuera su mujer. Pero no podía...no ahora que ella estaba así, antes necesitaba recuperarse y volver a ser la Kagome de la que el tanto se enamoro; luego aun que le doliera tenia que volvérsela a dejar a aquella estúpida bestia, no debía olvidar su lugar...para la azabache el solo era su "amigo".

Y ambos decididos se miraron, cosa que causo una sorpresa en los dos jóvenes provocando cierto sonrojo.

-Kagome y-ya te sientes mejor? - Preguntaba nervioso

-Si joven Kouga, perdón por preocuparlo - dijo la azabache incorporándose y soltándose del abrazo.

Aquello sorprendió a Kagome, ¿porque quería seguir en los brazos de él? ahora no era momento de estar así, le debía decir todo y a pesar de saber eso...ella solo quería quedarse ahí, protegida por los fuertes brazos del joven lobo.

-Creo que ya estoy más tranquila... -Susurro para luego volver a verlo a los ojos ya más desidia- Kouga algo horrible a vuelto a nuestras vidas, Naraku a sido resucitado -

-¿¡ESA ESCORIA A VUELTO A LA VIDA?! ¿¡PERO COMO?!, ¡TU MISMA LO MATASTE! - Grito sorprendido

-Si lo se...yo también me sorprendí cuando lo vi, pero al parecer alguien lo trajo de vuelta a la vida para que me matara...- Se le vino a la mente la cara de Kikyo - El menciono algo sobre necesitar un alma pura como la mía -Dijo y un escalofrió la recorrió por completo al recordar la mirada de aquel asqueroso ser.

Eso no podía ser pensaba Kouga mientras veía temblar a Kagome, aquel ser tan despreciable había vuelto del infierno y ahora buscando a la única mujer que el amaba, no lo permitiría...aun que Kagome se lo pidiera el no la dejaría sola ni un solo minuto. Sin embargo no entendía porque no estaba con aquella estúpida bestia, ¿donde demonios se había metido ese chucho de Inuyasha? ¿como mierda la dejo sola? No entendía nada de lo que estaba pasando y aun que le doliera a Kagome, le debía preguntar.

-Y el imbécil de Inuyasha ¿porque no estaba contigo protegiéndote? - Pregunto muy enojado, tanto que sus colmillos salieron a la luz.

Al escuchar su nombre nuevas lagrimas comenzaron a caer, pero estas ya no eran de tristeza si no que de odio.

-El me dejo por Kikyo, ella también fue resucitada y al parecer el...-La imagen de Inuyasha con Kikyo teniendo sexo se le vino a la cabeza y apretó tanto sus puños que comenzó a lastimarse - ya tomo su elección entre nosotras dos, por eso joven Kouga le quería rogar que no lo- Pero antes de que pudiera terminar su frase el la había vuelto a abrazar, dejándola atónita frente a tal reacción.

-Por culpa de esa bestia tus ojos se han llenado de tanto odio, cuando lo vea lo matare...-Susurro molesto mientras la abrazaba y ella sin más volvía a llorar - tranquila Kagome, yo no te dejare sola nunca...no dejare que ninguno de esos malditos se te vuelva a acercar, desde ahora yo te cuidare - Decía mientras acariciaba la cabeza de Kagome.

¿Como podía ser tan bueno con ella, cuando ella todo este tiempo solo había despreciado los sentimientos que el le había dicho innumerables veces? Realmente no lo entendía, pero siempre iba a estar agradecida con el mundo por haber dejado que Kouga se volviera a cruzar en su camino.

En un momento ambos se miraron y pareciera que nada mas los rodeara, eran ellos solos en el mundo, poco a poco comenzaron a acercar sus rostros, Kouga tomo suavemente el rostro de la azabache como nunca nadie lo había hecho, acariciaba su mejilla como si de un pétalo de flor se tratara, tratando de demostrarle con cada roce de su piel con la de ella todo su amor, la respiración de ambos se acercaba cada vez más y sus labios padecían suplicando el poder juntarse pronto.

-¡KOUGA YA LLEGAMOS, MIRA TRAJIMOS ESTE RICO JABALÍ PARA ALMORZAR!...- Grito anunciando su llegada el joven Hakkaku, cual al darse cuenta de la situación en la que se encontraban se sonrojo de sobremanera.

Kouga golpeo con fuerza el suelo haciendo un hoyo gigante y miro con un aura amenazante a Hakkaku diciéndole mentalmente "luego te matare".

La joven azabache enrojecida por la vergüenza se ocultaba detrás de Kouga, pensando para si misma ¿que acababa de pasar? casi se besa y parecía que a ella le decepcionaba el hecho de que nada hubiera ocurrido. ¿Que demonios le pasaba, se había vuelto loca? ni siquiera sabia que sentía ella misma en ese momento. Pero para ser educada salio de su escondite y saludo un tanto sonrojada.

-Buenos días Hakkaku, disculpa la intromisión - Dijo mientras el joven lobo se arrodillaba mostrandole sus mayores respetos.

-Bu-buenos días señorita Kagome - Dijo muy nervioso

Ahí toda la manada entro y saludaron a Kagome, ya todos la conocían era la "ex" mujer de su jefe a pesar de que sabían que el seguía enamorado de ella. Kouga les explico la situación a todos en una reunión en la cueva.

-Por lo tanto cada uno de ustedes debe proteger con su vida a Kagome, desde ahora en adelante ella vivirá aquí como una más de la manada - Miro a una chica lobo de como la edad de Kagome - Terrina tu y las mujeres le enseñaran lo que sea necesario para que ella no se sienta incomoda, deben protegerla y jamás dejarla sola ¿entendido? -

-Claro jefecito - Dijo riéndose por la actitud de Kouga, molestándolo un poco y haciéndolo sonrojar,

Aquello no había pasado desapercibido por Kagome, el se había sonrojado por aquella mujer lobo llamada Terrina, tal vez ambos estén saliendo...eh? ¿porque le causaba tanta tristeza?.

-Un gusto conocerte Kagome, mi nombre es Terrina, espero que nos llevemos bien desde ahora en adelante, cualquier duda me preguntas a mi o las chicas - Apuntando a un grupo de mujeres que la saludaron muy amablemente y que Kagome también las saludo.

-Muchas gracias Terrina -

-Bueno eso es todo, es hora del almuerzo chicas ense - Pero antes de terminar su orden, Kagome se levanto

-Yo quiero hacer el almuerzo Kouga, como agradecimiento por dejarme quedar aquí junto a tu tribu - Dijo muy desidia por lo cual el joven lobo solo suspiro divertido pero negó con la cabeza.

-No Kagome, tu ahora iras a bañarte en las aguas termales que hay más allá, son aguas curativas...te ayudaran a sanar tus heridas y a purificar el veneno que sigue rondando en tu cuerpo - Le dijo de manera dulce, logrando sonrojar un poco a la chica la cual solo suspiro resignada y asintió - Terrina te la dejo a ti ¿ok? - Dijo antes de levantarse y caminar hacia el grupo de mujeres - Ellas se encargaran del almuerzo, yo iré con los hombres a buscar unos leños para hacer una fogata -

- Vamos Kagome - Dijo Terrina para luego tomar de la mano a la azabache.

Terrina era una chica de más o menos el porte de Kagome, pero rubia y de ojos verdes, su pelo estaba atado a una coleta, tenia una muy buena figura, era muy simpática por lo que se veía y desprendía un aura muy agradable para Kagome, pero aun así...ella se sentia preocupada de que aquella mujer lobo fuera la amante de Kouga.

Al llegar se saco la ropa, Terrina al girarse se sorprendo por ver todas las heridas en el cuerpo de Kagome y la ayudo a sumergirse en el agua, la cual comenzó a brillar y desprender un olor a lavanda, poco a poco las heridas comenzaron a desaparecer, al igual que los moretones, el veneno que corroa por su sangre se purifico rápidamente y la piel de kagome volvió a la normalidad.

-Guau!...estas aguas son sorprendentes - Decia muy asombrada kagome

-Si, las encontramos hace poco y gracias a ellas hace mucho tiempo que nadie muere, han sido de gran ayuda - Dijo Terrina mientras se sumergía en el agua junto a Kagome.

-O...oye Terrina, te puedo preguntar algo? -

-Claro ¿que ocurre? -

-Tu y el joven Kouga...¿estan saliendo? - Pregunto agachando su cabeza con miedo por la respuesta, no sabia porque pero no queria saber que el joven lobo estuviera con alguien más, sin embargo escucho como Terrina se reia a carcajadas dejandola totalmente sorprendida

- Jajajajaj ¿yo y Kouga? dios que graciosa eres Kagome...-Decia entre sus carcajadas para luego suspirar - dios me duele el estomago por reir tanto jeje... claro que no tontita, yo estoy casada con Hakkaku - Dijo un tanto sonrojada y dejando completamente sorprendida a Kagome.

-¿¡TU Y HAKKAKU?! - Grito sorprendida, por lo que ambas reían sin parar.

Era realmente maravilloso ese momento, era como si siempre hubiera pertenecido ahí, como si siempre hubiera sido amiga de Terrina y como si todo lo pasado hubiera sido nada más que un sueño. Y ojala hubiera sido así, sin embargo cierto peli plateado buscaba desesperadamente a Kagome y ya no se encontraba muy lejos de ahí.