Capitulo 5: ¿Que es este extraño sentimiento?
Ambos ya habían llegado a la cueva del joven Kouga la cual se encontraba en la parte más alta de la montaña, alejada de todos los demás que se encontraban desde el centro hasta los pies de la montaña y eso provocaba que la miko se pusiera cada vez más y más nerviosa. ¿Que fue lo que ocurrió allá abajo? ella hace poco sufría por el engaño de Inuyasha y ahora estaba tomada de la mano con el joven lobo y lo peor de todo es que aquello no le desagradaba para nada, incluso llegaba a pensar que quería repetir lo que había pasado allá abajo, volver a probar los labios tan dulces de Kouga, sentir como la aprisionaba entre sus fuertes brazos y como ya no le importaba quedarse sin aliento, debía admitirlo ella en el fondo de su corazón quería que se repitiera ¿acaso se había enamorado del joven youkai?
-Si estas cansada puedes descansar un poco aquí, yo mientras tanto estaré abajo viendo como van las cosas- Dijo Kouga un poco avergonzado, mientras caminaba hacia afuera de la cueva, pero la chica lo detuvo tomándolo de la mano
-Por favor joven Kouga...quedece aquí unos momentos más - Susurro muy avergonzada la azabache, mirándolo de manera suplicante, de cierta manera le daba pánico quedarse sola
El joven lobo al ver aquella escena tan adorable no lo pudo soportar más, necesitaba hacerla suya, todo su cuerpo se lo exigía, pero el debía controlarse ella seguía en estad de shock por lo ocurrido con inuyasha, el muy bestia la había lastimado mucho y el seria quien sanara sus heridas. Pero eso no quitaba el hecho de que no podía soportar aquella escena con los brazos cruzados así que sin más, la abrazo lo suficientemente cerca para sentirla por completo, luego tomo lenta y delicadamente su mentón para que ella lo mirase a los ojos
-Tranquila Kagome yo no te dejare sola jamás, eso te lo puedo jurar - Susurro el chico mirándola con ojos de amor, el chico comenzó a acercarse peligrosamente a los labios de ella mientras susurraba - La verdad es que kagome yo nunca te e dejado de...- Pero antes de que pudiera terminar se escucharon unos gritos de su manada - ¿¡que demonios?!- Grito pero antes de poder acercarse vio como kagome corría al lado de el para que de un solo movimiento de sus manos hacer un campo de fuerza, purificando a cualquier ser que se acercara a las cuevas.
Un millón de demonios comenzaron a tratar de romper la barrera, pero en el momento en el que se acercaban un poco a esta, comenzaban a purificarse de inmediato,Kouga miraba sorprendido el poder de la azabache, claro que ella se había vuelto mucho más poderosa que cuando la conoció..pero nunca pensó que su poder llegaría a ese nivel,pero cuando se fijo mejor vio como Kagome temblaba y sudaba frió, por lo que la abrazo tomándola en brazos.
-Ten cuidado, tu cuerpo aun debe descansar Kagome - Dijo reprochandola un poco pero mirándola muy preocupado, cosa que hizo sonrojar un poco a la miko
-Si lo se Kouga, tendré más cuidado...pero mejor bajemos, al parecer algo sucedió - Dijo mirando como toda la manda de lobos estaban reunidos allá abajo.
Kouga asintió y de un solo salto comenzó a caer por la montaña, la azabache aguanto un grito de miedo y simplemente se limito a abrazar fuertemente al lobo, cosa que obviamente le dio mucho gusto al lobo, al llegar donde estaban todos ahí claramente se podía sentir aquella espantosa presencia.
-Naraku...-Susurro Kagome con miedo en la mirada, para luego correr al centro de la manada donde todos se juntaban.
Y ahí estaban al menos unos 15 chicos de de la manada gravemente heridos, el miasma salia de sus profundas heridas y ya 3 habían perdido la vida por la gravedad de ellas. Las mujeres de la manada lloraban desesperadas, entre ellas Terrina, Kouga comenzó a gritar dando ordenes de que se llevaran a los heridos a una parte más segura, pero Kagome se acerco a los heridos, apretó sus puños y luego suavemente toco a uno de los heridos, soplando en sus manos logrando que las heridas comenzaran a sanar irradiando un color celeste y en menos de 10 minutos todos los heridos sanaron por completo, no había ni un rasguño.
Todo miraban sorprendidos lo que había ocurrido, realmente fue un milagro, todas las mujeres se tiraron encima de la miko agradeciéndole con lagrimas en los ojos, la cual muy mareada y débil, simplemente sonriendoles y diciendo "no se preocupen, es mi deber".
-¡UN HURRA POR LA SEÑORITA KAGOME! - Grito Ginta, logrando que toda la jauría aullara de felicidad.
Todo el mundo le agradecía a la azabache, al fin ella un poco cansada se logro acercar un poco a Kouga y eso de cierta manera la tranquilizaba, el aun estaba dando ordenes de que siguieran atentos a que algo pudiera ocurrir. Pero algo le tenia muy preocupada, la presencia de Naraku que antes era muy detectable, de repente desapareció... eso solo quería decir algo.
-El solo vino a verificar si estabas aquí y que tan fuerte te has vuelto...desgraciado - Susurro Kouga, lo cual sorprendo mucho a la azabache ya que estaban pensando exactamente lo mismo - No te preocupes Kagome, ¿te lo jure no? jamás dejare que nadie te haga nada y menos esa escoria de Naraku - Dijo el lobo mientras abrazaba a la chica por la espalda, el realmente no sabia cuanto la tranquilizaba su calor.
-Gracias Kouga...- Susurro la chica recostándose en el pecho del chico.
De repente una horda de hombres rodeo a Kagome, alejando de una sola vez al joven lobo, el cual se molesto bastante pero aun así entendía la situacion, ahora todo el mundo admiraba a la chica y obviamente le debían agradecer por salvarles la vida, así que el como un hombre maduro debía soportar aquello. Así que se cruzo de brazos mientras sonreía.
-Muchas gracias señorita, si no hubiera sido por usted ahora nosotros estaríamos más que muertos - Dijo uno de ellos, mientras Kouga asentía.
-Si, ¿quien lo hubiera pensando? además de hermosa también es usted muy poderosa - Dijo otro, ya...eso lo puso un poco celoso, pero aun así era normal, ella era muy linda.
-Si señorita Kagome usted es realmente muy bella y sexy, ¿tiene usted novio? - Dijo riéndose uno, mientras Kouga apretaba los puños
-Cásese conmigo señorita! yo la haría muy feliz - Gritaba otro avergonzado, Kouga cerro los ojos molesto tratando de aguantar.
- Cuando usted quiera viene a mi cueva y nos casamos de inmediato - Bromeo otro
-Porque claro con su poder y su cuerpo es como la presa más deseada para nosotros los hombres lobo - Dijo uno tomándole la mano y besándola.
Eso ya era el colmo para el youkai, así que en menos de un segundo tomo a Kagome en sus brazos mientras miraba a todos amenazadora mente.
-¡ESCUCHEN EL QUE LA VUELVA A TOCAR LO MATARE, ELLA ES MI MUJER! - Grito enfurecido mientras comenzaba a correr hacia su cueva.
Aquello había dejado impactados a todos, por lo que las jóvenes lobas golpearon a los machos reprochandolos por lo que habían hecho, pero la que más estaba sorprendida era cierta azabache que se encontraba en los brazos del joven lobo, la palabra "mi mujer" rondaba por su cabeza y al entender lo que significaba un enorme sonrojo se asomo por su rostro haciéndola parecer un tomate, ¿acaso Kouga seguía enamorado de ella? no...eso no era posible, ella lo rechazo un millón de veces...pero la manera en como la trataba, como la tocaba, como la miraba, como la besaba... y sin darse cuenta muy en el fondo estaba muy feliz, si el la seguía amando ella seria la mujer más feliz del planeta pero ¿porque?
-Debes descansar Kagome, usaste demasiada fuerza espiritual - Susurro el joven mientras la depositaba en unas pieles que semejaban una cama.
La chica trataba de buscar la mirada del joven pero este la evitaba, aquello preocupo de sobre manera a la azabache por lo cual lo abrazo para que así el no se fuera, pero el rapidamente la aparto.
-Perdón...pero...yo creo que mejor dormire en la entrada de la cueva - Dijo aun con la cabeza gacha, pero un olor salino apareció y elevo la mirada para fijarse en la chica y darse cuenta de que ella estaba llorando.
-Pe...perdón...perdóname joven Kouga...debo ser una molestia para ti...por favor no me odies- Decía asustada y con mucha tristeza en su voz la chica que apenas veía por las lagrimas.
El pensar que el joven este molesto con ella la hacia entrar en pánico, no quería que el la odiara, a pesar de que supuesta mente estaba enamorada de inuyasha el solo hecho de pensar que Kouga la odie le despedazaba el corazón, no podía soportar ahora que el estuviera lejos de ella. Se habia vuelto de cierta manera indispensable para ella.
Kouga estaba en completo estado de shock, no sabia como reaccionar, el solo habia actuado de esa manera porque no queria ser odiado por la azabache, no queria que se repitiera lo que habia pasado antes y que ella le gritara en la cara que amaba a ese perro estúpido, eso le romperia el corazón, por eso queria tranquilizarse y calmar los celos que habia sentido hace unos segundos. Pero jamás imagino la situacion en la que ahora se encontraba, la mujer que tanto amaba estaba llorando y suplicando que el no la odiara...si no supiera que ella hace poco estaba enamorada de inuyasha podría insinuar que la azabache lo amaba, pero no podia especular nada, con el tiempo había aprendido que eso solo lo lastimaba ya que siempre era algo completamente contrario a lo que el pensaba. Sin embargo el verla así temblando le derretía el corazón y sin pensarlo más se dejo llevar por sus instintos.
-¡Jamás podría odiarte! Kagome yo...jamás e dejado de amart- Pero antes de que terminara de decir cualquier palabra su boca fue sellada con la de la azabache la cual lo había besado desesperadamente.
El Youkai algo sorprendo le costo entender lo que aquello significaba pero se dejo llevar, abrazo a la chica por la cintura mientras ella colocaba sus brazos alrededor de su cuello apegando sus cuerpos. La joven mordio suavemente el labio del chico el cual le correspondió y comenzó a invadir su boca con su lengua, ahí comenzo una lucha de lenguas, el calor de sus cuerpos se apodero de la cueva y pareciera que nada más ocurría a su alrededor, el tiempo se habia detenido y nada podia arruinar aquel hermoso momento, claro todo menos la falta de aire. Al separarse un poco el joven lobo miro a kagome buscando respuesta a lo que acababa de pasar pero ella lo miraba muy avergonzada.
-Dame tiempo...por favor...- Suplico la azabache la cual abrazaba al youkai, pero aun así beso su nariz - solo dame un día y juro que te responderé - Dijo muy avergonzada pero esta vez sonriendo timidamente, cosa que le causo una ternura infinita al muchacho el cual solo suspiro y la abrazo.
-Puedo esperar por ti toda una vida Kagome, por que mi vida te pertenece solo a ti - Susurro este mientras frotaba su nariz con la de ella logrando que esta se sonroje aun más - Te espere todo este tiempo...un día no es nada - Dijo un poco burlón para robar un rápido beso de la chica, cosa que provoco un sonrojo mayor en la azabache.
La azabache le saco la lengua y el lobo se rio para luego igual sacarle la lengua, ambos parecían dos niños enamorados. Pero no muy lejos de ahí un peli plateado saltaba de árbol en árbol buscando la cueva de los lobos hasta que de repente se encuentra con una cazadora de almas, sabia que era kikyo quien lo buscaba por lo cual luego de un suspiro decidió seguir a aquel espíritu, los del grupo al ver que Inuyasha se marcha decidieron empezar a hacer el campamento ya que pronto caería la noche y como siempre el Hanyou no aparecería hasta el amanecer.
Kikyo se encontraba sentada en un árbol cerca de unas aguas termales, al sentir que Inuyasha se acercaba sonrio de manera sarcástica, le mostraría a su lindo hanyou como su imitación lo traicionaba por un lobo y de esa manera el por fin seria solamente de ella.
