Capitulo 6 "Prefiero verte muerta"

Kikyo estaba encima de las raíces de un sauce llorón, viendo como el vapor de las aguas termales ascendían al cielo, el recordar la escena que pudo presenciar y que pronto le mostraría a Inuyasha la hacia sonreír y llenarse de su oscuro regocijo, al fin el Hanyou entendería que esa estúpida niña ya lo olvido y que el debía permanecer a su lado.

-Ahora veamos tu reacción mi querido Inuyasha...-Susurro al sentir como el peliplateado atravesaba su campo de fuerza.

-¿Que ocurre Kikyo?- pregunto el hanyou un tanto nervioso, ya que la ultima vez que se había visto con la miko fue cuando ocurrió el accidente con Kagome, por lo tanto no sabia como enfrentarla ya que el debía admitir que seguía enamorado de su antiguo amor.

-Supe que estabas buscando desesperadamente a Kagome - dijo como siempre con ese tono frió al mencionar a la muchacha y sorprendiendo a Inuyasha- No te preocupes, no estoy molesta contigo e incluso decidí ayudarte a encontrarla, pero me lleve una pequeña sorpresa con lo que vi - Sonrió de manera burlona al decir lo ultimo, le hizo una seña a Inuyasha para que observara las aguas de las termas - Al parecer ella esta muy bien acompañada y no te extraña ni un poco - Le susurro al oído mientras veía la reacción de Inuyasha.

REFLEJO DEL AGUA

-Dame tiempo...por favor...-Suplico la azabache la cual abrazaba al youkai, pero aun así beso su nariz- Solo dame un día y juro que te responderé - Dijo muy avergonzada pero esta vez sonriendo tímidamente, cosa que le causo una ternura infinita al muchacho el cual solo suspiro y la abrazo.

-Puedo esperar por ti todo una vida Kagome, porque mi vida te pertenece solo a ti - Susurro este mientras frotaba su nariz con la de ella logrando que esta se sonroje aun más - Te espere todo este tiempo...un día no es nada - Dijo un poco burlón para robar un rápido beso de la chica, cosa que provoco un sonrojo mayor en ella.

Kagome le saco la lengua y el lobo se rió para luego responderle de la misma forma, ambos parecían dos niños enamorados.

FIN DEL REFLEJO

Inuyasha no podía creer lo que sus ojos habían visto y mucho menos lo que le había escuchado decir a Kagome, la ira y los celos se apoderaron de el enseguida, al igual que el pánico de perderla por culpa de ese lobo. El jamás la había visto sonreír así ni menos comportarse de una manera tan infantil y adorable.

-¿Qué harás Inuyasha? ella ya se olvidó por completo de ti...¿porque no mejor te olvidas de esa estúpida y te quedas conmigo para siempre? -Le sugirió Kikyo mientras besaba el cuello de este y acariciaba su torso, con la intención de provocarlo como siempre.

Pero ocurrió algo completamente contrario a lo que ella esperaba, algo que jamás había visto en Inuyasha. Su transformación en demonio.

-No me toques más zorra - Le dijo cortante Inuyasha, el cual se levantó en seguida Kikyo inmediatamente por miedo a aquel desconocido Inuyasha creo una barrera protectora, pero este simplemente se burló.

-No te preocupes desgraciada no te matare por agradecimiento de mostrarme esto, pero ni si te ocurra volver a acercarte a mi ya que fue tu culpa que ahora Kagome este con ese lobo sarnoso - Dijo lleno de odio, para comenzar a retirarse poco a poco del lugar - sin embargo la traeré de vuelta sea como sea - Lo último fue casi un susurro pero logró que Kikyo se realizará por el miedo.

Luego de que se fue todo quedó en silencio total, los árboles ya no se movían ni con el viento, solo había tensión por todas partes, realmente aquello era la paz entes de la peor tormenta.

Mientras tanto en la cueva de los hombres lobo, Kagome estaba recostada en las pieles que asemejaba a una cama, Kouga habia bajado unos momentos para ordenar a todos que ya era hora de dormir. Realmente la cabeza de Kagome estaba hecha un caos, recién habían pasado 3 días desde que llego con Kouga, pero aun así sentía que habia pasado toda una vida a su lado, el estar a su lado la tranquilizaba de cualquier miedo, de cualquier pesadilla, de cualquier cosa.

Kouga siempre habia sido un gran amigo, alguien en quien ella podia confiar ciegamente, pero al estar tan cegada con Inuyasha jamás se habia detenido a mirar a Kouga con otros ojos. ¿Pero que era el joven lobo ahora para ella?

-¿un amigo? - Dijo su conciencia.

-No...al menos ya no lo veo así - Susurro mientras se acurrucaba.

-¿Un posible novio? -Le volvio a preguntar.

-No lo se...¿como fue que deje de amar tan pronto a Inuyasha? - Se preguntaba a ella misma.

- ¿Realmente lo amaste? porque yo creo que en realidad lo admirabas mucho y creias que era tu destino estar a su lado, pero...¿sentias lo mismo que sientas ahora por el joven Kouga? - Le pregunto retadoramente.

Pero tenia razón, ¿acaso lo que sintio por tanto tiempo hacia Inuyasha fue amor? ¿o solo era admiración y ese sentimiento de deber? ella era la resurrección de Kikyo por lo tanto su destino tambien estaba ligado al Hanyou, el mismo lo habia dicho en la perla de shikon, ella nacio para el, sus destinos estaban ligados desde el momento en el que ella nacio...era como su deber estar a su lado. Pero jamás sintio con Inuyasha el nivel de felicidad que a tenido en estos pocos dias con Kouga, jamás sintio ese panico por estar sin el o que la odiara, jamás su corazón habia latido tan rapido ni habia sentido reales celos como los que tuvo con Terrina. Claro que se sintio molesta con Kikyo pero era más que celos...era envidia por su poder, porque habia marcado algo que ella creia era suyo, no fueron esos celos y preocupación que sintio hacia Terrina, ese panico de perder a Kouga, no habia sentido nada eso hacia Inuyasha. Tampoco esas ansias por besar sus labios, los pocos besos que tuvo con Inuyasha fueron cortos sin el dejo de una ansiedad para que se repitieran, en cambio ella debia admitir que se habia vuelto adicta a los besos del joven lobo, ese sentimiento de ser deborada por un lobo, el deje de calor que sentia en cada parte que el tocaba, esas ansias de que el siguiera, de que el tiempo se detuviera y jamás se separaran, de que el la haga suya por completo, de quedar marcada con su esencia y ella marcar cada parte de su cuerpo con besos, que el tambien despidiera su olor y que cualquier mujer que se le acerque supiera que el es de ella.

-Al fin te das cuenta que estas enamorada de Kouga - Susurro su conciencia y ella solo pudo asentir sonrojada.

Sin darse cuenta el sueño le gano y cayó dormida.

SUEÑO DE KAGOME

Todo estaba rodeado de oscuridad y ella estaba completamente sola, hasta que de repente dos luces aparecen frente a ella y en cada una de ellas esta Kouga, sin pensarlo dos veces Kagome corre hacia ellas, decide entrar a una pero lo que ve la deja en shock. Inuyasha estaba en su forma demoniaca y habia atravesado a Kouga con sus garras, haciendo que su cuerpo helado y sin vida cayera en sus piernas.

Kagome en pánico trata de sanarlo pero antes de que ocurra Inuyasha la agarra del cabello llevandosela de ahí, ella lo purifica y escapa.

-Esto es solo una pesadilla, no puede ser verdad, Kouga no pudo haber muerto - Pensaba desesperada Kagome pero luego recordó la otra luz en la que habia visto a Kouga - ahí el estaba vivo aun, si voy tal vez este bien - Penso mientras corría hacia esa otra luz rogando a dios que el se encontrara bien.

Pero lo que vio le provoco aun más miedo... Naraku habia matado a la mitad de la manada, Hakkaku, Ginta, Terrina y todos los demás estaban muertos, los pocos que quedaban luchaban a muerte defendiéndola a ella, Kouga peleaba cara a cara con Naraku, hasta que una de sus marionetas le atravesó el pecho.

En ese momento el pánico que invadió a Kagome la descontrolo e invoco a millones de espíritus para que atacaran a Naraku, la ira y el dolor la invadieron por completo por lo que poco a poco se comenzó a transformar en un demonio, los que quedaban vivos Kagome los mato para usar sus cuerpos en una fusión con el suyo. Mato a Naraku con sus propias manos, pero también a toda la manada de los hombres lobos.

FIN DEL SUEÑO DE KAGOME.

-¡NO! - Grito asustada y llorando, miro hacia todas las direcciones buscando a Kouga, la imagen de su cuerpo sin vida no salia de su cabeza.

Se levantó aun llorando e invoco a uno de sus espíritus para que le ayudara a bajar la montaña volando, cuando divisó a Kouga hablando con uno de los yukais, simplemente se lanzó a sus brazos llorando.

-¡KOUGA! - grito antes de lanzarse a unos 8 metros de altura.

-¿¡QUE ESTAS HACIENDO KAGOME?! -grito con pánico y saltando para lograr alcanzarla antes de que ella cayera al piso - ¿¡Que ocurre?! - Le pregunto muy preocupado al verla llorando tan desesperadamente.

-Estas vivo...gracias a dios...estas vivo - Susurraba aliviada mientras seguia llorando en sus hombros.

Kouga no entendia absolutamente nada, pero lo unico que se lograba imaginar era que tuvo una pesadilla donde a el le paso algo, pero aunque sonara un tanto cruel, le alegraba que ella llorara de preocupación por el. Le hizo una seña a sus compañeros y comenzó a subir hacia su cueva, al llegar la acomodo en la cama y se recosto con ella abrazandola.

-¿Que paso? - Le susurro tranquilamente mientras le hacia cariño en el pelo.

-Tuve una horrible pesadilla...- Respondió ella aun aferrada a el, pero ya un poco más tranquila - Kouga tal vez yo traiga desgracias si me quedo aquí, Naraku ya sabe que me encuentro contigo...y lo más probable es que en algún momento llegue Inuyasaha - Susurro preocupada y volviendo a llorar al recordar aquellas pesadillas, pero repentinamente Kouga la tomo del menton y la obligo a mirarlo a los ojos.

-¡TU NUNCA ME TRAERÁS DESGRACIAS! ya te dije que te protegería de ellos dos...por favor no me abandones - Le rogaba a los ojos, cosa que sorprendio por completo a Kagome y sin pensarlo más la beso.

Aquel beso no fue como los demás, desesperado por querer unir sus cuerpos, sino que fue tierno, tranquilizador, lleno de amor por parte de ambos. Luego de aquella pesadilla Kagome confirmó sus sentimientos por el joven lobo, estaba profundamente enamorada de el y por lo tanto era su deber protegerlo como el la protegia a ella, no dejaría que aquellas pesadillas se convirtieran en realidad. Kouga al ver tan indefensa a Kagome, volvia a sentir esos impulsos de hacerla suya, pero tenia que resistir, solo resistir hasta mañana y ahí ella seria solo suya. La abrazo y se quedo dormido enseguida, cosa que le parecio muy tierno a la azabache, ella comenzo a acariciar su cabellera y sin poder resistirse le daba pequeños besos en la cabeza.

-Mañana al fin te dire mis sentimientos joven kouga - le susurro en la oreja, para luego besarla sin saber que con esto el se habia despertado - Gracias por protegerme y darme todo tu amor, yo igual te amo...pero mañana al fin te lo podre decir - Dijo la chica para luego girarse sonrojada y tratar de dormir.

Aquellas palabras dejaron atónito al joven lobo, ¿ella lo amaba? luego de tantos años esperando que le correspondiera, que se diera cuenta de sus sentimientos, ¿ella realmente dijo que lo amaba? parecía que era un sueño, el más hermoso sueño que el podria imaginar si quiera, pero ahí estaba ella, tendida a su lado, luego de que lo hubiera besado, estaba realmente ahí, era real. No podía esperar a mañana eso estaba más que claro.

-Kagome...- Le susurró en el oido, despertando a la muchacha la cual se sorprendio de sobremanera y sonrojo ¿¡acaso el estaba despierto?! ¿¡escucho lo que ella le dijo?!, ella se dio vuelta para verlo muy sonrojada y nerviosa - ¿Es cierto eso? tu me ¿amas? - Le pregunto ansioso, necesitaba escucharlo de nuevo, saber que aquello no fue un sueño.

Kagome tomo aire y totalmente decidida a lo que diria en ese momento, lo miro a los ojos.

-Si Kouga, yo te amo...estoy enamorada de ti - Dijo decidida y muy sonrojada.

Kouga quedo como en trance, ¿esto era real?, sin que su mente lo quisiera comenzaron a caer lagrimas, esto preocupo mucho a la azabache pero antes que dijera algo el la beso, desesperadamente como si esta fuera a desaparecer, como si intentara comprobar que era real. Ella al principio se sorprendio pero sin dudarlo le correspondio de inmediato, ahora ya no habia manera en la que el se contuviera así que poco a poco la comenzo a acariciar, metio una de sus manos bajo la armadura de la azabache haciendola estremecer y entre el beso Kagome solto unos leves gemidos, aquello encendio aun más a Kouga.

Sin embargo una presencia se hizo presente de inmediato logrando que ambos se separaran y se pusieran en guardia.

-Inuyasha...- Susurro Kagome recordando su pesadilla, pero al ver como Kouga corria a pelear, ella lo alcanzo y lo tomo de la mano - Iremos juntos - Le dijo decidida, cosa que provoco un sonrojo de parte del lobo y este sin más asintio.

Al bajar vieron como toda la manada le gruñia al Hanyou que venia con todo el grupo de amigos, Sango al ver como Kagome bajaba en los brazos de Kouga sonrio aliviada y corrio a su encuentro al igual que todos los demás. Excepto Inuyasha.

-¡Kagome nos tenias tan preocupados! - Le grito Sango mientras la abrazaba, Shippo igual se apego a su pierna llorando y Miroku la miraba sonriendo.

-Perdón Sango, Shippo y monje miroku, pero me encuentro muy bien aquí con la tribu de Kouga - Dijo tranquilizando a sus amigos, mientras Kouga miraba desafiante a Inuyasha el cual tenia la cabeza abajo.

-Me alegro que se encuentre bien señorita y veo...que no esta sola - Dijo en tono burlón el monje Miroku, lo cual logro sonrojar a Kagome y esta simplemente asintio sonrojada.

Sin embargo aquella reacción provocó el desenfreno de Inuyasha, volviendo a liberar su lado Youkai. Todos rodearon a Kagome para protegerla pero sobretodo Kouga.

- ¡Vete bestia! No eres bienvenido aqui - Le grito Kouga, mientras sacaba su gyuraishi, Inuyasha simplemente se limito a sonreir macabramente.

Fue en tan solo un momento, en el que Inuyasha paso de estar a metros de distancia de Kouga a estar frente a el y en aquel mismo momento el recuerdo de aquella pesadilla volvio a la mente de Kagome.

-Alejate de Kagome lobo - Lo amenazo pero antes de siquiera moverse, Kagome estaba frente a Kouga haciendo una barrera protectora - Ay mi querida Kagome...prefiero verte muerta antes que junto a este lobo... - Susurro mientras tomaba los cabellos de Kagome.

-Si me voy contigo...no le harás daño a ninguno ¿cierto? - Susurro con la cabeza abajo.

-¿¡QUE?! ¡KAGOME DÉJAME SALIR! - Gritaba desesperado Kouga

-Eres tan inteligente como siempre Kagome - Inuyasha deshizo su transformación y le mostro su mano - Vamonos lejos de ese estúpido lobo - Le ordenó mientras tomaba su mano jalandola.

Kagome la tomo sin dudarlo mientras escuchaba como todos trataban desesperados de roper su barrera. Escuchaba los gritos de Terrina rogandole que vuelva, a Sango gritandole a Inuyasha que la soltara, a todos los de la manada gritando "sueltala bestia, suelta a nuestra señora!" pero habia un grito que no escuchaba, justo en ese momento, antes de desaparecer en la espeso bosque junto a Inuyasha, giro un poco su cabeza para ver hacia atras y lo que vio la dejo helada, Kouga lloraba mientras golpeaba desesperado la barrera, mirandola y suplicandole con su mirada que volviera.

Ella solo gesticulo una palabra, sin decirla realmente, mientras muchas lagrimas caian de su rostro pero con una gran sonrisa. Solamente sabiendo que el hombre que ella realmente habia amado le habia entendido