Capitulo 9

"Perdonados"

Fueron unos segundos en los cuales la azabache sintió como el aura del hanyou que se acercaba a una gran velocidad cambio de repente, en ese momento ella soltó a todos sorprendiéndolos.

-¡RAPIDO JUNTENSE ATRÁS MIO! – Ordeno la sacerdotisa, por lo cual sus amigos rápidamente le hicieron caso.

Ella con un simple movimiento de sus manos y una hierba que tenía en sus mangas, logro crear una barrera muy fuerte, por lo cual cuando apareció Inuyasha de un salto reboto en esta sin poder atravesarla.

-KAGOME SAL DE AHÍ – Grito furioso el peli plateado al ver como esta protegía a sus amigos y sobre todo al lobo que lo miraba con odio.

-Inuyasha cálmate por favor…- Le suplicaba la azabache al ver que nuevamente este se había transformado en un youkai.

-ME CALMARE EN EL MOMENTO QUE DESTROCE LA GARGANTA DE LOS QUE TE QUIERAN APARTAR DE MI LADO – Grito nuevamente enfurecido, mientras trataba de destrozar el campo de fuerza con sus garras, sin embargo no lograba conseguir nada.

El grupo de amigos lo miraba sorprendido, sobre todo luego de la declaración de muerte que les dio su anterior mejor amigo, su brazo derecho, aquel hanyou en el que anteriormente tanto confiaban, aquel que innumerables veces les había salvado la vida, ahora gritaba a todo pulmón que los quería matar. Fue en ese momento en el que Sango llorando había entendido que su amigo se había marchado por completo, ahora se había transformado en aquello que ella más odiaba, en aquel ser que ella desde pequeña aprendió a matar, un youkai. En cambio el monje miraba con un sorprendente shock a su amigo, no se podía creer que realmente aquel inocente hanyou se había marchado para siempre y había quedado este sanguinario youkai ¿dónde había quedado su mejor amigo que juraba proteger a los humanos? ¿dónde había quedado aquel hanyou que tantas veces había matado youkais por hacerle daño a los humanos y más si les hacía daño a alguno de su grupo? ¿realmente había desaparecido por completo? Eso él no lo podía aceptar, era imposible que haya desaparecido así como así, que de la noche a la mañana se convirtiera en aquello que el hanyou más odiaba, el monje Miroku creía fervientemente que algo estaba controlando a su amigo, porque él jamás les haría daño y mucho menos a la señorita Kagome, el amor de su vida. Por eso aunque le costara su vida, el pelearía contra aquel youkai para traer de vuelta a su mejor amigo.

-¡Cállate bestia! Kagome está donde siempre debió estar y eso es a nuestro lado ¡RECOBRA TUS SENTIDOS BESTIA IDIOTA, DEJA DE LASTIMAR A KAGOME! – Le grito molesto Kouga al ver al Hanyou de esa manera.

Kagome miro sorprendida al joven lobo, ella pensaba que quería matar a Inuyasha por lo que le había hecho, pero parecía que en realidad no quería pelear con el hanyou, si no que quería que reaccionara, aquello puso tan feliz a la azabache que se convenció de la decisión que había estado pensando durante esos 8 meses si esto ocurría.

-Inuyasha no me puedo ir contigo…perdóname- Susurro Kagome mientras pequeñas lagrimas corrían por sus ojos

En ese momento una parte de Inuyasha se rompió, todos sus recuerdos con Kagome comenzaron a aparecer en su cabeza, todas las veces en las cuales ella le dijo que lo quería, que lo amaba, que lo necesitaba y sobretodo que jamás lo dejaría.

-"Ese lobo le metió algo en la cabeza Inuyasha, Kagome hace unas horas estaba feliz con nosotros, ella nos había vuelto a amar, debes deshacerte de sus distracciones" – Le dijo su parte Youkai mientras pequeñas lagrimas caían por los ojos de Inuyasha y sus garras crecían aún más.

-Kagome…- Susurro Inuyasha lleno de dolor mientras la veía llorar – nosotros nacimos para estar con el otro… tú me prometiste que jamás me dejarías – Le susurraba mientras tocaba aquel campo de fuerza que lo purificaba.

-"¿Qué haces Inuyasha? Rápido debes romper el campo de fuerza y matarlos a todos ellos para que nuevamente estés feliz con Kagome" – Le reprendía su mente youkai, pero inuyasha ya no respondía, solo miraba a Kagome suplicándole con la mirada que le responda.

- Inuyasha yo siempre te he admirado, te he querido y amado, pero hace muy poco me di cuenta que no estaba enamorada de ti, yo lo vi como algo que estaba ya predispuesto en mi destino al ser la reencarnación de Kikyo, pero tú nunca me elegiste a mí… - Susurraba Kagome mientras lo miraba y seguía llorando, debía decirle todo lo que sentía a Inuyasha o todo esto jamás terminaría – Tu siempre elegiste primero a Kikyo, fue por ella que tú lo querías dejar todo, no por mi… cuando ella volvió a morir tú me viste como su remplazo y por eso sentiste la necesidad de verme como tu única salida a la felicidad, pero tú no estás enamorado de mi Inuyasha – Decía Kagome mientras volvía a recordar todo el dolor que tuvo cuando se dio cuenta de eso.

Inuyasha la miraba sorprendido y mientras ella más hablaba, más le encontraba razón en lo que decía, Inuyasha si amaba a Kagome ya que ella fue su primera amiga, su primera aliada, la primera persona en la que confió luego de Kikyo, fue Kagome la que le abrió un mundo nuevo, la que le dio el permiso a ser feliz nuevamente, pero ¿alguna vez realmente estuvo enamorado de ella? Él la amaba de eso estaba más que seguro pero ¿era realmente un amor de pareja? o ¿solamente la veía como un remplazo para Kikyo?.

-Inuyasha tu indecisión me hizo sufrir como nunca en mi vida, yo deje todo por ti, toda mi vida allá en mi hogar la deje por ti, porque yo también creía que estaba enamorada de ti, sin embargo…cuando me traicionaste descaradamente con Kikyo… - Kagome apretó los puños de solo recordar ese momento.

-¡ESO FUE PORQUE YO ESTABA CONFUNDIDO KAGOME! – Le grito desesperado mientras poco a poco su transformación en youkai desaparecía

Todos los demás se sorprendieron por el repentino cambio del hanyou, nuevamente las palabras de la azabache lo hacían tranquilizarse y entrar en razón, sus amigos volvían a ver la mirada de su amigo, aunque su corazón estaba siendo destrozado por las palabras de la sacerdotisa, era necesario de que el supiera toda la verdad de cómo ella realmente se sintió con todo lo ocurrido.

-Yo en ese momento llegue a pensar que no me importaba morir y convertirme en el alimento de cualquier monstruo que pasara por ahí, solamente quería dejar de sufrir, mi vida sin ti en ese momento no tenía sentido – Le dijo mientras poco a poco sus lágrimas comenzaban a detenerse – pero había perdido su sentido no porque me hayas roto el corazón, si no porque sentía que mi lugar en esta época era estar a tu lado y con la vuelta de Kikyo, con tu traición me di cuenta que si ella estaba ahí para ti yo no tenía una razón de existir aquí – Dijo mientras una triste sonrisa aparecía en su rostro

Los recuerdos de esos momentos de desolación volvieron a su mente, cuando se caía en aquel bosque cuando huía de Inuyasha, cuando lo único que deseaba era desaparecer, cuando se preguntaba una y otra vez porque había nacido en esto mundo si no podía estar junto a Inuyasha, pero ahí el recuerdo de Naraku vino a su mente y miro seriamente a Inuyasha.

-Fue en ese momento cuando ese asqueroso ser volvió a aparecer…-Dijo enojada mientras apretaba sus puños y todos los que no sabían que había ocurrido la miraban confundidos – Naraku volvió Inuyasha… y estaba vez no volvió por Kikyo, si no que volvió por mi – Sentencio la azabache dejando a todo el mundo con la boca abierta, menos el lobo que ya sabía toda la historia y miraba a Kagome, tratando de descifrar que quería hacer con decirle todo eso a Inuyasha.

Ya que si, ella lo había calmado bastante, pero nadie sabía que haría ahora el Youkai con el corazón roto y si su parte Youkai no saldría nuevamente, por lo que el lobo estaba atento a cada una de las acciones de la bestia, para que por cualquier cosa él pudiera tomar a kagome en sus brazos y huir lo más rápido posible para dejarla en un lugar seguro y así poder pelear con aquel imbécil.

-Na…Naraku ¿volvió? – pregunto en estado de Shock inuyasha sin poder creer lo que le decía la mujer que estaba frente a él.

-Así es Inuyasha, fue en ese momento que tuve que pelear con la poca fuerza que me quedaba, pero si no fuera por…- Miro feliz al joven a su derecha y se sonrojo levemente – si no fuera porque el joven Kouga me salvo la vida yo ahora no estaría aquí Inuyasha…-En ese mismo instante, la sacerdotisa rompió la barrera y corrió a abrazar al hanyou dejando a todos hasta el mismo en shock.

-¿Ka…kagome? –Pregunto el hanyou sin saber que hacer

-"ESTE ES EL MOMENTO, LLEVATELA INUYASHA" – Le ordeno su parte youkai pero inuyasha le hizo caso omiso cuando comenzó a sentir las lágrimas de Kagome en su hombro.

-Perdóname Inuyasha…de verdad perdóname, hice que la ira se apoderara de ti, que tuvieras que amenazar a las personas que más amas por mi culpa, que todos te odiaran cuando en realidad tu solo estabas herido por haberte abandonado – Decía entre lágrimas y sollozos, poco a poco levanto su cabeza y lo miro, lo miro igual que como una madre mira a su hijo herido, estiro su mano y comenzó a acariciar la mejilla del hanyou – Inuyasha tu no estás enamorado de mí, me amas y yo te amo, pero no estamos predestinados a estar juntos… perdóname por favor, perdóname por haberte abandonado mi pequeño inuyasha – Le decía con ternura y lágrimas.

Es en ese momento en el que todo en la cabeza de Inuyasha se aclaró, él amaba a Kagome, la amaba con toda su alma y corazón pero no como una pareja, si no que como un niño ama a su madre, el veía a Kagome como aquella madre que lo cuidaba, que lo regañaba, que le daba todo su amor y atención, que lo protegía con su propia vida y que daría todo por su hijo. Cuando Kagome se marchó el pensó que la perdería, que nuevamente perdería a su tan amada madre, por eso la ira se apodero de él, ya que pensaba que si no pudo proteger a su madre cuando era pequeño, el cuidaría ahora a Kagome, no dejaría que le pasara lo mismo, él no la comparaba con Kikyo si no que con su propia madre. Al darse cuenta de eso las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos como si fuera realmente un niño pequeño.

-Kagome…tu perdóname por todo lo que hice…por favor perdóname – Le susurraba arrepentido y con las orejas caídas mientras lloraba.

Nadie lograba entender nada, todos simplemente miraban aliviados el cómo todo había vuelto a la normalidad, su amigo había regresado por completo y parecía que todo estaba al fin en calma.

-Como siempre la señorita Kagome es la única que puede calmar la ira de Inuyasha – Dijo entre susurros el monje Miroku mientras suspiraba aliviado

-Así es…Kagome recupero a nuestro amigo – Dijo agradecida la cazadora de demonios ya que el al volver a ser como antes, no tenía que pelear con él y mucho menos matarlo.

-Kagome es realmente sorprendente – Decía el joven lobo ya que él fue el único que se dio cuenta de cómo había salvado Kagome a Inuyasha – Cada segundo me enamoro más y más de ella – Dijo en un susurro para el mismo mientras veía esa tierna escena de un hijo y su madre.

-¡OYE TU LOBO! – Le llamo la atención inuyasha mientras lo miraba retadoramente, esto hizo que Kouga se preparara para pelear por cualquier cosa – DEBES JURAR QUE PROTEGERAS Y AMAR A KAGOME POR EL RESTO DE TU ASQUEROSA VIDA ¿ME OISTE? SI NO LO HACES, EN EL SEGUNDO QUE ELLA LLORE YO VENDRE A DESPEDAZARTE CON MI ESPADA – Le dijo en modo de amenaza mientras se limpiaba sus lágrimas.

Aquello sorprendió al lobo de sobremanera ¿acaso quería decir que el hanyou aprobaba su relación con la sacerdotisa?

-NO NECESITO DE TU AUTORIZACION BESTIA IDIOTA, ESTA CLARO QUE CUIDARE CON MI VIDA A KAGOME, ELLA ES MI MUJER – Le grito de la misma manera el lobo y como si nada hubiera pasado ambos se pusieron a pelear como siempre.

Aquel escenario trajo una sonrisa a todos, luego de un rato Kagome los detuvo y abrazo al hanyou haciéndolo sonrojar y enojando al lobo, logrando que todos los demás se rieran, realmente era como si esos largos 8 meses jamás hubieran ocurrido, como si todos aquellos días llenos de tristeza y odio entre ambos grupos hubiera sido nada más que una horrible pesadilla. Luego de un rato llego el kitsune corriendo mientras lloraba, pero al llegar vio como todos se reían juntos y como Kouga peleaba con Inuyasha por la atención de Kagome, confundiendo al niño, sin embargo al ver como ambos la azabache y el peli plateado se daban cuenta de su presencia y le abrieron los brazos, este comenzó a llorar nuevamente y salto hacia ellos, abrazándolos mientras lloraba de felicidad. Todo estaba como siempre debió estar.

La noche llego y luego de cenar todos fueron a acostarse, Inuyasha como nunca se durmió de los primero, en el regazo de kirara y con Shippo en los brazos, los 3 completamente dormidos, luego de ordenar un poco Sango y Miroku fueron a dormir ambos en las raíces de un árbol abrazados, dejando solos a ambos azabaches que caminaban juntos hacia un rio, al llegar a la orilla se sentaron y Kagome se recostó en el hombro del joven lobo.

-Aun siento que estoy en un sueño…aun no puedo creer que te recuperamos Kagome – Le dijo el lobo mientras tomaba la mano de la chica y la apretaba levemente – Por un momento temí jamás volver a encontrarte – Decía mientras sus hombros temblaban al recordar ese sentimiento.

-Perdóname por preocuparte Kouga, pero necesitaba entender que tenía tan alterado a Inuyasha, necesitaba que volviera a confiar en mí, necesitaba saber que si lo que sentía inuyasha era miedo o ira…estoy muy aliviada en haber acertado y que fuera miedo de perderme como su madre…- Dijo lo último en un susurro mientras apretaba la mano del lobo, lo cual no paso desapercibida

-¿Qué hubieras hecho si en vez de miedo hubiese sido ira y odio? – Le pregunto curioso, pero vio como la mirada de Kagome se oscurecía

-Si era ira y odio, Inuyasha no hubiese descansado hasta matarte…y yo lo hubiera tenido que purificar – Kagome apretó más fuerte el agarre y miro a los ojos al joven azabache – Yo haría todo para que no te dañaran Kouga, por eso no podía culpar a Inuyasha por lo que hacía…porque si alguien que yo creo que te dañaría te alejara de mi lado, yo también tendría deseos de matarla para protegerte – Dijo la azabache

-Tontita yo jamás me iré de tu lado y espero que tú no te vuelvas a ir de mi lado nunca más – Dijo mientras con su otra mano apartaba un mechón de cabello que tapaba parte del rostro de la azabache – Sin ti Kagome mi mundo se derrumba, ya deja de tener sentido todo lo que haga y prefiero la muerte a vivir en un mundo sin tu calor y sin tu voz – Decía mientras lentamente se acercaba al rostro de ella.

- Te juro que nunca más me iré de tu lado Kouga, solo la muerte me podría separar de tu lado y aun así te acompañare para siempre – Dijo antes de que los labios de ambos se unieran en un tierno beso.

Ese beso era como si ambos se estuviera repitiendo mil veces cuanto se amaban, era una necesidad que había nacido en sus corazones desde el segundo en el que se separaron, era el deseo de volver a sentir el calor del otro a volver a sentir su sabor y apresar al otro entre sus brazos, deseando con toda su alma que el tiempo se detuviera en ese mismo segundo. Todo el instinto de Kouga se descontrolo en ese segundo, tanto tiempo sin probar sus labios lo tenían loco, pero necesitaba controlarse para no asustar a la joven, no podía llegar y abalanzarse sobre ella, el quería ser delicado ya que cada vez que la besaba sentía que estaba besando el pétalo de una flor.

La recostó suavemente en el césped mientras de apoco el beso comenzaba a intensificarse, Kouga mordió levemente el labio de la azabache para que esta le permitiera entrar cosa que ella gustosa lo permitió, al igual que el lobo la chica sentía que ya habían esperado demasiado y aunque ella no fuera un youkai, aunque no fuera una bestia, todo su instinto le pedía que se hiciera una con el joven lobo, toda su mente estaba repleta de esos pensamientos, y ese deseo de querer ser solamente suya.

La joven miko comenzó a deshacerse de la armadura del lobo, la cual fue dejada a un lado mientras ellos seguían besándose, de vez en cuando se separaban para tomar una bocada de aire entre suspiros y jadeos, sin soltarse la mirada, volvían al segundo de recuperarse cualquiera de los dos a besarse, el como si estuviera devorando a una presa y ella sentía como si un lobo la estuviera lentamente saboreando, el sentir sus colmillos con su lengua le daban un cierto placer a la joven y de repente un deseo nació de ella. Puso sus manos en el moño del joven y de una sola vez delicadamente soltó su cabello, dejando que este callera junto a esas hebras azabaches con reflejos azulinos, el joven se sorprendió pero dejo hacer a la chica lo que ella quería, esta mientras seguía con el beso comenzó a acariciar la cabellera de el delicadamente, haciendo que el joven sintiera mucho placer.

-Kouga…te amo – Susurro entre los besos la joven azabache mientras lo miraba a los ojos y jadeaba.

HOLA A TODOS :D VOLVI! perdón es que e estado con mis últimos exámenes pero volveré a subir más capítulos muy pronto! quiero saber en sus comentarios si es que quieren lemon kouga x kagome jeje 7w7 si hay muchos comentarios de aqui a 2 semanas subiré continuación y con un LEMON BUENISIMO si no es así...serán castigadas :D