Hola Hola, aquí les traigo un nuevo capitulo, ahora mucho antes de lo acostumbrado. No quiero prometer nada pero si las cosas salen bien espero seguír actualizando más rápido con un capitulo cada dos semanas por lo menos, se que no es precisamente rápido pero tomando en cuenta el montón de responsabilidades muggles que tengo me parece bien.
Este capitulo es desde la perspectiva de Peeta, aunque la mayoria del fanfic esta planeado para ser desde la perspectiva de Katniss voy a estar agregando algunos capitulo de Peeta de vez en cuando.
Esta vez no hay recomendación musical pero pueden dejarme alguna en los reviews y yo la escuchare para inspirarme.
Gracias por su apoyo y paciencia, espero le guste el capitulo (cof cof final de infarto) y please no olviden el review ;)
Peeta (POV)
Me despierto a mitad de la noche y la observo. Su cabello suelto cubriendo la suave silueta de su espalda hasta perderse debajo de las sabanas. Su respiración pausada. No puedo aguantar las ganas de acércala a mí y enterrar mi nariz en su cabello. Besar sus hombros. Acariciar su cadera. Es como si ella hubiera abierto algo en mi interior que no sabía había estado hambriento por tanto tiempo.
—Peeta —se queja levemente, y gime despacito cuando mordisqueo su cuello. Entonces mi respiración se acelera en respuesta a sus gemidos y mis caricias se intensifican.
Meto las manos debajo de las sabanas y acaricio sus piernas, busco su boca y me coloco encima de ella para besar sus labios.
Para besarla toda.
A veces me siento avergonzado por buscarla cada noche para hacer el amor, pero cuando no me rechaza, hecho todos esos pensamientos a un lado y la hago mía.
Yo me vuelvo más suyo.
Esa noche lo hago como si esta fuera la última vez, no porque este dentro de mis planes renunciar a ella, pero tan solo nos queda esta noche y la mañana del día siguiente para estar solos.
Mañana volvemos al distrito doce y un poco de paranoia comienza a picotear mi cerebro.
¿Qué va a pasar cuando volvamos a la vida cotidiana?, cuando volvamos con nuestras familias y amigos.
Con Gale.
¿Dónde vamos a vivir?
No creo que nos vayan a dar otra casa en la aldea de los vencedores y no creo que Katniss soporte vivir con mi familia más de dos días seguidos.
¿Cómo me verán Prim y su madre?
Aquí podemos besarnos a todas horas, pasar la mañana entera en la playa sin preocuparnos demasiado por nada, pero cuando volvamos a casa las cosas van a ser diferentes. Lo más probable es que los preparativos para los nuevos juegos del hambre comiencen, y como vencedores vamos a estar a cargo de entrenar a los nuevos tributos.
Intento no pensar demasiado en ello, pero conforme el tiempo se acerca, resulta más inútil sacar de mi mente esos pensamientos.
¿Cómo serán los chicos a quienes deberemos entrenar?, o lo que más me aterra ¿serán personas que conozco o incluso quiero?
Me quedo dormido con Katniss aferrada a mi cuerpo, pero la ansiedad no me permite dormir a pesar de tenerla a ella cerca.
A la mañana siguiente me siento pésimo, pero disfrazo todo manteniéndome ocupado preparando el desayuno para que ella no lo note, sin embargo, en cuanto me siento a la mesa para comer con ella es imposible que disimule los bostezos.
—No dormiste bien—me señala, no es una pregunta es una afirmación que me es difícil negar con la cara de desvelado que me cargo.
Bostezo.
—Estoy bien—le sonrió —solo algo cansado, pero valió la pena —y le guiño un ojo.
Ella me devuelve la sonrisa un poco sonrojada.
—No nos desvelamos tanto— me dice —yo dormí muy bien— le da un mordisco a uno de los bollos rellenos de queso que preparé, y me pregunta —¿Es porque hoy volvemos a casa verdad? —
No quiero empezar a despotricar mi paranoia en este momento, pero le respondo
—Si ¿tú no estás nerviosa? —
—Lo estoy —me dice sin mirarme a la cara, mientras pone un poco de azúcar a su té —aunque no esperabas que nos quedáramos aquí para siempre ¿verdad?, es decir estoy nerviosa por volver a casa y por pensar en cómo vamos a convivir con los demás ahora, pero, siempre es bueno volver a casa.
Bebo de mi té y asiento en silencio.
Claro que es bueno volver a casa, pero la última vez que estuvimos así de bien juntos y volvimos a casa, ella se alejó de mí.
¿Fue todo por los juegos? ¿Una actuación?
Recuerdo esas últimas palabras en el tren antes de que llegáramos al distrito doce después de los juegos, y siento una pequeña punzada de dolor.
—¿Katniss? —le pregunto —¿Me puedes prometer algo?
Ella me observa confundida.
—¿Qué cosa? —
—No más actos y falso cariño ¿de acuerdo? —
Desvía la mirada y el recuerdo de aquella vieja herida me hace tragar espeso.
—Te quiero Katniss, y mucho. No creo que este sentimiento se vaya a acabar así de simple pero tampoco creo que, si me vuelvo a enterar que todo fue un acto de nuevo ,vaya a soportarlo —
Esta vez ella me mira y yo añado:
—No creo que pueda perdonarlo —
Sus ojos se humedecen.
—Ya te dije que me gustas—
—Y yo te estoy diciendo que te quiero, no te estoy pidiendo que me digas lo mismo solo que me prometas ser sincera —
—Lo prometo —me dice y yo intento creerle aunque la paranoia no desaparezca.
Me pongo de pie y me acerco a su lado. La tomo entre mis brazos y pego mi frente con la suya sonriendo. El momento sigue siendo tenso pero estoy dispuesto a romper la tensión, estoy dispuesto a hacer lo que sea para que ella sea feliz.
—Ahora ¿me das un besito? —
Se le escapa una risa y se muerde los labios.
—¿Un besito? —
—Si —la acerco más a mi—¿me lo das?—
—No necesitas preguntar— me dice,y le tomó la palabra.
La beso despacio, intentando sacar de mi mente todo ese miedo a perderla. La sostengo con firmeza de la cintura y la pego a más a mi cuerpo, la rodeo con mis brazos y atrapo sus labios entre los míos con suavidad y luego cada vez con más pasión.
Katniss comienza a subir mi camiseta mientras me sigue besando y yo sonrió contra sus labios. Saber que ella disfruta de nuestros besos tanto como yo y que me desea del mismo modo, me hace sentir en la cima del mundo.
Es el sonido del timbre lo que nos hace separarnos.
—Ya debe ser hora de ir a la estación —le digo, acomodándome la camiseta.
—Oh si —ella también se acomoda la ropa y recogemos la mesa rápido antes de atender la puerta.
Un par de avox y algunos soldados del capitolio que han venido para escoltarnos, nos ayudan con el centenar de regalos de boda. Katniss y yo recogemos nuestras maletas y les seguimos el paso hasta la estación.
En el camino las personas no observan pero no dicen nada. Sin embargo, cuando llegamos al tren Finnick nos espera afuera.
—Vine a despedirme —nos dice, abalanzándose a abrazar a Katniss y sobando demasiado su espalda para mi gusto.
—Gracias—responde Katniss entre dientes y yo me limito a aceptar su apretón de manos en silencio.
—Suerte en los próximos juegos —me dice, pero yo no le respondo.
La verdad es que aún no sé qué pensar de Finnick Odair pero prefiero sospechar y no confiar en él hasta que nos demuestre lo contrario. Aunque viendo el panorama ¿cómo podemos ser amigos del entrenador de la competencia de nuestros niños?
Resulta imposible de pensar.
Katniss me mira cuando Finnick desaparece de la estación y sé que está pensando lo mismo que yo.
(***)
El viaje en tren transcurre en calma, pero conforme nos vamos acercando al distrito doce la ansiedad se hace presente. Cuando a la mañana siguiente llegamos a casa y el tren se detiene en la estación, lo primero que hago es tomar de la mano a Katniss.
Ella me da una mirada suave y sostiene mi mano con fuerza.
Salimos del tren y allí están.
Prim corre a los brazos de Katniss y ella me suelta para abrazarla.
Mi padre también está allí con uno de mis hermanos, pero mi vista se distrae hacia la madre de Katniss y luego a Gale que llega a nuestro lado.
—Hola Katniss —le escucho decir y me esfuerzo por no tomar posesión de la mano de Katniss nuevamente para darle a entender que ahora estamos juntos.
Los avox detrás de nosotros comienzan a bajar las cajas de regalos.
—Wow, esas sí que son muchas cajas hermanito —mi hermano mayor Silas llega a mi lado, no nos abrazamos, pero si estoy feliz de verlo de nuevo.
Él nota que cada dos segundos devuelvo mi mirada hacia Katniss que sigue allí muy cerca de Gale.
—Tranquilo, te casaste con ella, ya ganaste —me dice, y a mí me gustaría que las cosas fueran así de fáciles.
Aún y cuando el cariño de Katniss sea mío y ella este a mi lado ¿Qué futuro estamos ganando?
Cunando vuelvo a mirarla ella tiene la vista perdida en dirección a la plaza. Aunque no me encuentro cerca puedo percibir el terror en su semblante. Sigo la dirección de su mirada y entonces lo veo.
Un enorme cartel que anuncia los próximos juegos del hambre con un nuevo lema:
"Bienvenidos bienvenidos; a los primeros juegos del hambre del legado"
Conoce a los hermanos de los tributos vencedores en cada distrito (sin rango de edad) y descubre sin son capaces de sobrevivir en la arena y continuar con el legado de su familia.
