Hola! Aquí está el último capítulo, que lo disfruten.

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Epílogo

El mediodía en el Serengeti era árido y seco. Pero Saku no se encontraba tan afectada por ello como solía estarlo. Ella era sensible a la luz del sol debido a su pálida piel, y las veces en que había sido descuidada, más a menudo de lo que debía, terminaba con un mal caso de quemaduras por el sol.

Pero después de que Sasuke la reclamara, extrañamente, el sol se convirtió en su mejor amigo. Disfrutaba del calor mientras se deleitaba en la luz del sol, justo como la manada de Sasuke hacía.

Saku se sentó en la superficie plana de una roca en la que se veía la laguna de la manada a una docena de metros más abajo. Sasuke descansaba junto a ella en su forma de bestia, ronroneando y lamiéndola amorosamente. Al principio, se sintió un tanto extraña al tener a un enorme gato de trecientos veinte kilos entre sus brazos. Los cambiaformas de K'stal eran el doble de tamaño que un león normal. Ella se acostumbró después de un tiempo. De hecho, lo adoraba.

Sasuke era una hermosa bestia ya sea estando en su forma de animal o de humano. Bajo el sol, su pelo rojizo parecía un dorado brillante. Su estatura era imponente. Grandiosamente majestuoso.

Simplemente impresionante. Ella pasó la mano por su cuello y acarició su melena. Sasuke ronroneó y lamió su hombro afectuosamente. Su lengua se sentía como papel de lija, áspera y pegajosa. Olas de placer se adentraron bajo su piel, humedeciendo su coño.

Ella se retorció, arreglando su vestido de verano y cubriendo sus rodillas para que así Sasuke no notara lo caliente que se hallaba.

De cualquier manera, él lo notó. Sus ojos amarillos la observaron con una mirada conocedora. Sasuke puso la pata en su muslo, arrastrando el borde de su vestido hacia arriba. Su nariz y bigote se retorcieron, oliendo su excitación.

"Pervertido", rió Saku. Sasuke era insaciable. Peor aún, le había contagiado su hambre. Ella había tenido más sexo en la semana que estuvieron juntos que en toda su vida. No que le importara. Estar con Sasuke era grandioso. Él estaba loco por ella, la quería tal cual era, sin ningún motivo oculto.

Después del incidente de Savannah, ella decidió quedarse con Sasuke. Quizá algún día volvería a los Estados Unidos, pero no en un futuro cercano. Y además, la necesitaban como testigo en su caso por intento de asesinato. Sasori fue detenido por el gobierno local, en la espera del juicio. Su abogado había querido que el caso fuera llevado en Norte América, desde que las condiciones de la cárcel local eran horrendas en comparación con Estados Unidos. De alguna forma, Sasuke fue capaz de acabar con las peticiones del abogado de Sasori para la extradición. Saku no habría adivinado que Sasuke podía tirar seriamente algunos hilos. Por la manera en que los locales temían al hombre, ella se preguntaba si ellos conocían el secreto familiar.

¿Pervertido? Preguntó Sasuke mentalmente. ¿No sabes acaso que los leones tienen un apetito voraz?

Ella no podía comunicarse telepáticamente como los cambiaformas de K'stal podían hacer en su forma de bestia, pero oía las palabras en su mente cuando hablaban con ella. "No es broma", dijo. "Habla por ti mismo, señor. Uno de estos días me matarás con esas folladas incesantes".

El gran león soltó un bufido. Lucía tan malditamente raro verlo hacer eso.

Como si pudiera. Nunca te forzaría si no lo quisieras.

"¿Oh?" Sus cejas se arquearon, con un sonido de burla en su tono. "¿Qué hay de la primera vez que te conocí? Prácticamente saltaste sobre mis huesos".

Sasuke parecía que reflexionaba. Eso fue porque estabas en celo. ¿Quién podía resistirse a eso?

"Ajá. Así que lo admites".

Él no pareció notar su triunfo. Su mirada se encontraba fija en la unión de sus muslos. Y aún lo estás. Jesús. Me estás volviendo loco. Abre tus piernas.

Ella cerró sus muslos. "¿Un rapidito al aire libre? No lo creo. No soy tan aventurera. ¿Qué pasa si alguien nos ve?"

¿Cómo quién? Sasuke lanzó la barbilla en la dirección de la laguna. ¿Dos rinocerontes? ¿Ese elefante? Sip, como si les importara.

Saku miró hacia abajo. Tenía razón. No había nadie más alrededor además de ellos por el momento. El hermano y el primo de Sasuke habían ido al pueblo a comprar provisiones y gasolina para los generadores. Ellos no regresarían hasta el atardecer. Se hallaban completamente solos.

Aún así, la sugerencia sonaba francamente escandalosa para ella.

Sin embargo, Sasuke persistió. Quitó su pata y tocó su pierna con la punta de la nariz. Solo una lamida rápida. ¿Por favor?

Él la convenció con el "por favor". Ella era una idiota por los caballeros corteses. Hombres-leones.

Como sea. Y además, ella no llevaba pantaletas. Sasuke había insistido en que fuera sin ellas a todos lados. Él le compró un armario lleno de ropa después de que decidiera quedarse ahí, pero convenientemente olvidó la ropa interior. Él fruncía el ceño cuando usaba las que trajo con ella para las vacaciones. Le molestaban, había dicho.

Saku miró por sobre el hombro y decidió qué diablos. Nunca podía decirle que "no" a Sasuke. Y para ser honesta, se encontraba tan caliente como él lo estaba.

Tímidamente, levantó el borde de su vestido blanco y abrió las piernas. Sasuke rápidamente se abalanzó sobre ella, con su gran boca en su concha. Su corazón saltó cuando sintió su lengua como papel de lija que lamía su húmeda crema.

Saku se hallaba perdida.

Ella echó la cabeza hacia atrás mientras un intenso placer quemó sus terminaciones nerviosas.

Sus manos se agarraron de la peluda melena, apretó los dientes. Su columna vertebral se retorció. Su coño se contrajo. Se mojó por el impacto. Él la lamió con gusto, como un gato disfrutando de su crema.

"Sasuke..."

Él gruñó y empujó su hocico en contra de su sexo adolorido. Su aliento caliente quemó la piel demasiado sensible mientras que su lengua áspera abría los labios de su sexo. Ella suspiró cuando su lengua la penetró. Dentro y fuera. Follando su concha como si utilizara su polla. Dios. Sus ojos se abrieron de golpe hacia el cielo azul al igual que un caleidoscopio de placer estallaba en su interior. Tembló por el goce.

Sasuke le lamía más y más hasta que una insoportable necesidad la frustró. Saku se apresuró a sentarse y agarró un puñado de su melena. "Fóllame. Te necesito".

Él respondió con otro gruñido profundo. Sasuke cambió ante sus ojos. La empujó hacia abajo y buscó a tientas la cremallera de sus vaqueros. Saku echó los brazos alrededor de su cuello. Estuvo a punto de besarlo cuando la penetró.

"Oh", gimió.

Sasuke la embistió duramente. "Joder". Él tomó sus caderas y la acometió con una serie de golpes viciosos. Su carne dura la aporreó rápidamente.

"Sasuke..." Saku clavó las uñas en el cuero cabelludo. El placer se acumuló veloz.

"Yo…"

"¿Sí, nena?"

Un repentino clímax la emboscó. El olvido la tragó por un largo momento.

Sasuke continuó follándola hasta que un segundo orgasmo la golpeó. Él no se detuvo hasta que la llevó a un tercero y finalmente eyaculó.

Yacieron en silencio mientras los temblores de éxtasis terminaban. Sasuke le acarició el cabello. Su rostro lucía solemne. "Te amo", susurró.

Su declaración la aturdió. No sabía qué decir. Era demasiado pronto. Y además, no se había recuperado de la traición de Sasori. Sí, se hallaba apegada a Sasuke. Amaba estar con él. Le entregaba placer que nunca imagino que existiera. La protegía, y le hacía sentir segura.

"Shh". Puso un dedo en su labio cuando ella iba a responderle algo.

"Sin presiones, gatita. Solo cuando estés lista. Has pasado por muchas cosas".

Saku aplastó su boca en la de él, besándolo duramente. Era tan maravilloso y comprensivo. Un hombre como él no sería difícil de amar. Estaba segura de ello. Simplemente necesitaba sacar a Sasori de su sistema y hacer de Sasuke el centro de su mundo.

No sería difícil de hacer.

Sasuke tenía la mirada soñadora cuando ella abrió sus labios. Un ronroneo animal escapó de su garganta. "¿Estás cansada?"

"Mmm. ¿Por qué lo preguntas?"

"Pensé que podría gustarte un baño. Pareces un tanto sucia. Y cansada. Y sudorosa. Pero luces tan sexy".

"¿Me darás un baño?"

"No necesitas torcer mi brazo. Adoro acicalarte".

"¿Es una cosa de león?

"Nah. Simplemente me encanta tener mis manos sobre tu cuerpo desnudo. ¿Quién no?"

Ella rió y golpeó su hombro juguetonamente. No, no sería difícil de amar, en cuerpo y alma.

Sasuke Uchiha. Su hombre.

Su león.

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¡Gracias por leer!