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Title: Cupidon en formation
Ship: Marichat
Genre: AU, Slash, Humor, WAFF y poquito Angust.
Word Count: 32,200
Word Count per Chapter: 1,600
Rating: PG-13
Chapters: 15/18
Beta: Unbetated.
Disclaimer: No son míos, si lo fueran seria esclavitud y está mal... o bueno, no podría decirlo en voz alta :v
Music: Get You the Moon by kina feat. Snow
Los comentarios, estrellitas, y las galletitas, me hacen feliz.
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Habían pasado semanas desde que Chat se fue a Shangri-La, y desde entonces Marinette no había sido la misma.
Ni siquiera sabía lo que era ser ella misma.
No lograba recordar cómo había sido su vida antes de que Chat llegara.
Ahora, la cama lucía tan grande y vacía cada vez que dormía.
Su nuevo ritual antes de dormir era encender una vela con aroma a rosas, de lo contrario Marinette no podía dormir sin la dulce esencia que la envolvía en su cama cada vez que Chat la acurrucaba contra su pecho.
En las mañanas Marinette se despertaba más temprano de lo usual ya que se había acostumbrado a hacerlo para prepararle el desayuno a Chat.
Era por eso, que cuando eso sucedía, prefería quedarse en la cama y no desayunar, como se supone debería.
Entrando a la ducha, Marinette miraba con tristeza los productos que alguna vez le pertenecieron a Chat.
Su fridge aún estaba lleno de vegetales, casi como si aquel cupido enorme y alto aún viviera con ella, pero actualmente, Marinette apenas y comía en casa.
No podía estar sola.
Mordiendo su labio inferior, cerró el fridge y tomó sus cosas.
Al abrir la puerta, se sorprendió al ver a su amiga.
Sonriéndole con torpeza, Alya la saludó.
—¡Buenos días! —dijo en un tono alto, demasiado para Marinette, quien no había podido dormir bien y estaba un poco enojada.
—Buenos días. —Gruñó, cerrando la puerta.
Preocupada por su mejor amiga, Alya ocasionalmente iba por Marinette.
No mencionaba nada sobre Chat, ya que sabía que él era la causa de la depresión de Marinette. Suponía que habían terminado... pero... no entendía por qué.
¿Qué había podido salir mal si parecían estar felices? ¿Por qué se iría Chat? ¿Por qué Marinette no lo había detenido?
Había muchas preguntas en su mente, pero cuando vio la expresión devastada de Marinette, Alya logró no preguntar nada.
—Ahh~ tengo que presentar un trabajo para mañana y aún no lo termino... —Alya se quejó, suspirando dramáticamente sabiendo que debía amanecerse haciendo el trabajo.
—¿Y cuándo te lo dejaron? —preguntó Marinette, sabiendo que Alya tenía el hábito de pasar horas haciendo un trabajo que le gustaba y dejando para el final los que no.
—¡No puedo evitar que todos me dejen trabajos al mismo tiempo! —dijo, haciendo un puchero.
Si Alya lo pensaba bien, eso sería su culpa por no saber balancear su tiempo y por no tomar clases teóricas en lugar de tantas manuales.
Pero claro, Alya jamás lo admitiría.
—¿No tenías un proyecto de pintura? —recordó que Marinette mencionó eso hace unas semanas, pero desde entonces no le había escuchado decir nada al respecto.
—Ya casi lo termino, solo necesito retocarlo un poco. —Dijo sonriendo con triunfo.
Alya habría gruñido y empezado una pelea infantil como siempre, si no fuera por el hecho de que Marinette lucía miserable.
Alya no la había visto así antes.
—Y... ¿Qué pintaste? —preguntó.
Marinette sonrió enternecida.
—Un ángel. —Con eso dicho, Marinette fue al pasillo sur, sujetando con más fuerza de la necesaria su cuaderno, caminó más y más rápido como si huyera de su amiga.
Sentándose en su lugar, Marinette miró en blanco su cuaderno, el cual contenía muchos dibujos de Chat.
Abrió el cuaderno en la hoja que debía.
Sus manos recordaban exactamente a qué hoja ir.
Las lágrimas se asomaron a sus ojos, en cuanto vio el dibujo de Chat dormido pacíficamente en su cama tras haberla esperado.
La siguiente hoja tenía a un Chat oliendo una rosa mientras la sostenía delicadamente frente a su nariz.
En la siguiente, Chat estaba cargando a Zass contra su pecho como si fuera un bebé, en aquel día del picnic.
Una sonrisa triste surcó sus labios al recordar dicho picnic.
Al principio, Marinette había intentado dibujar a una pareja de ancianos tomados de la mano, lo cual se le hizo adorable, pero cuando vio a Chat cargando a Zass, con esa sonrisa tan pura en el rostro... hizo que cambiara de parecer.
Hoja tras hoja, su cuaderno estaba lleno de dibujos que Marinette había hecho debido a que la escena había sido cautivadora.
Lo que Marinette, en ese entonces, no sabía era que lo encontraba cautivador porque era Chat el que la cautivaba.
Secando la humedad de sus ojos, Marinette deseó haberse dado cuenta antes de sus sentimientos por aquel alto cupido... Entonces quizá, así habría tenido el valor de pedirle que se quedara.
Suspirando profundamente, Marinette vio el cuadro en el que estaba trabajando mientras sostenía el pincel.
༺༻
Buscando entre sus cosas, Luka se dirigió al último salón en el que estuvo, para buscar su estuche de pinceles.
Tenía un proyecto individual y estaba pensando pintar en casa, pero se dio cuenta que sus pinceles no estaban ahí, así que fue a los salones en donde había tenido clases en las últimas horas.
Estaba por gruñir frustrado cuando se dio cuenta que había alguien más en el salón.
—¿Marinette?
Preguntándose si Marinette estaba demasiado concentrada como para no escuchar su pregunta, Luka se acercó cuidadosamente.
Una pequeña sonrisa adornó sus labios en cuanto vio la pintura de Marinette.
El fornido y alto cuerpo de Chat, envuelto en una ropa negra, deslizándose por uno de sus hombros. Un par de orejas negras de gato, el antifaz negro y la cola, podrían parecer desentonar, pero Marinette se había encargado de que se amoldaran perfectamente al par de gloriosas alas adornando su gruesa espalda, dándole la forma de un ángel.
Lo que más le llamó la atención de la pintura, fue lo etéreo que Marinette lo plasmó.
Chat era bastante guapo en persona, pensó, y tenía una gracia natural que no podía describir. Sin embargo, Marinette había logrado capturar la verdadera esencia de Chat en el lienzo.
—Creo que esto es lo mejor que has dibujado hasta la fecha. —Luka alabó. —Es hermoso. — Caminó hacia ella para ver la pintura más de cerca, apreciando los complejos detalles y las emociones que Marinette le había puesto.
Chat, quien había sido pintado como un ángel, tenía la mano estirada hacia el frente como si tocara una especie de luz la cual Marinette terminó con impecables colores dorados. Sus atractivos rasgos mostraban esperanza y angustia al mismo tiempo, haciendo que Luka sintiera una punzada en el pecho.
Para Luka, la luz que el ángel trataba de tocar, era la verdad, una especie de realidad en un mundo de mentiras.
Luka se preguntó cómo interpretarían los demás aquella luz, y qué había imaginado Marinette al pintar esa luz dorada.
—Gracias... —dijo Marinette, incómoda, ligeramente asustada por la súbita voz.
Había estado tan absorta en la pintura como para notar que alguien entraba.
Silenciosamente vio la pintura al lado de Luka, haciendo una nota mental para agregar otra capa de pintura sobre las alas de Chat para difuminarla.
Solo había visto las alas de Chat una vez, pero tenían más textura...
Luka sonrió.
—Tu amor por Chat se nota demasiado...
Marinette abrió los labios, sorprendida, incapaz de decir algo.
Una expresión cómica recorrió el atractivo rostro de la azabache, haciendo que Luka riera.
—Me gustaste desde que entré a esta universidad. —Admitió tímidamente. —Pero... puedo saber por la forma en la que mirabas a Chat, que tú... sentías algo muy fuerte por él. —Luka había visto, el día del picnic, la forma en la que Marinette miraba a cada momento a Chat.
Sorprendida ante la súbita confesión, Marinette permaneció muda. Lo primero que se le cruzó por la mente fue cuán irónico era que Luka había correspondido sus sentimientos todo este tiempo, y lo venía a saber ahora cuando Chat Noir había robado su corazón. Así como también era irónico el que Luka haya visto que estaba enamorada de Chat, aún antes de que ella misma lo supiera, sin embargo Luka nunca notó que ella había sentido atracción por él.
Marinette sonrió con amargura y reconoció que el que dijo que el amor era ciego, no andaba de broma.
—¿Estás bien? —preguntó preocupado. —Te he visto deprimida estos días. —Aun cuando no se vieran por mucho tiempo, Marinette era el tipo de persona que era fácil de leer.
—Chat...se fue... —fue todo lo que Marinette pudo decir porque aún le dolía el admitir que Chat Noir se había ido. El hecho aún no había calado del todo.
En su mente, sí, pero en su corazón, no.
Su corazón se negaba a aceptar el hecho de que aquel alto y rubio cupido de ojos verdes ya no estaba a su lado.
Luka se sorprendió. Él había pensado que a Chat también le gustaba Marinette. Él había visto las sonrisas que daba Chat cuando veía a Marinette.
Nunca habría imaginado que él la haya dejado.
En lugar de darle palabras reconfortantes, la sostuvo con fuerza.
—No tiene nada de malo, aferrarse al pasado porque... eso solo demuestra lo mucho que lo amas. —Aseguró, con voz cálida.
Luka nunca sabría, aun cuando había experimentado varias pérdidas antes, el grado de dolor por el que estaba pasando Marinette porque él creía que cada amor tenía su medida.
—No tienes porqué alejar tus emociones, abraza tus sentimientos y tal vez encontrarás la respuesta. —Palmeándola gentilmente en la coronilla, la soltó. Buscó en su mochila algo y su rostro se iluminó al encontrar su pequeño amuleto con forma de corazón.
Ese amuleto se lo había dado su hermana para que pudiera obtener el amor de Marinette.
—Te lo daré... para que puedas permanecer fuerte y no te derrumbes. —Dijo colocando el amuleto en su mano. Secretamente en su corazón, Luka deseó que lo que sea que haya salido mal entre Marinette y Chat, se solucionara.
Sintiendo que el darle el amuleto a Marinette era la mejor forma de cerrar ese capítulo, Luka silenciosamente le agradeció a Marinette antes de salir, olvidando los pinceles por los que había ido...
Continuará...
Nos quedan 3!!!
Esto ya me esta dando amsiedad jajajajaja
Ah no, mentira quedan 2!!!
Bueno~ nos leemos la próxima semana~
Besitos de murciélago para todos~
